13 de enero de 2013
Bautismo del Señor
En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
Amén.
La gracia de nuestro Señor
Jesucristo,el amor del Padre
y la comunión del Espíritu Santo
estén con todos vosotros
Y con tu espíritu.
Hermanos: para celebrar
dignamente estos sagrados
misterios, reconozcamos nuestros
pecados.
Yo confieso ante Dios
todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho de
pensamiento, palabra, obra y
omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi
gran culpa.
Por eso ruego a santa María,
siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a
vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios,
nuestro Señor.
Dios todopoderoso tenga
misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos
lleve a la vida eterna.
Amén.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres
que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial, Dios
Padre todopoderoso
Señor, Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo
del Padre; tú que quitas el pecado
del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha
del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo,
Jesucristo, con el espíritu Santo en
la gloria de Dios Padre. Amén.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que
en el bautismo de Cristo, en el
Jordán, quisiste revelar
solemnemente que él era tu Hijo
amado enviándole tu Espíritu
Santo, concede a tus hijos de
adopción, renacidos del agua y
del Espíritu Santo, perseverar
siempre en tu benevolencia.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es
Dios por los siglos de los siglos.
Amen.
Lectura del libro de Isaías
Así dice el Señor: Mirad a mi
siervo, a quien sostengo, a quien
prefiero. Sobre él he puesto mi
espíritu, para que traiga el
derecho a las naciones: No
gritará, no clamará, no voceará
por las calles. La caña cascada no
la quebrará, el pábilo vacilante no
lo apagará. Promoverá fielmente
el derecho, no vacilará ni se
quebrará hasta implantar el
derecho en la tierra y sus leyes,
que esperan las islas.
Yo, el Señor, te he llamado con
justicia, te he tomado de la mano,
te he formado y te he hecho
alianza de un pueblo, luz de las
naciones. Para que abras los ojos
de los ciegos, saques a los
cautivos de la prisión, y de la
mazmorra a los que habitan en
las tinieblas.
Palabra de Dios
El Señor bendice a su pueblo
con la paz
Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del
Señor,
postraos ante el Señor en el atrio
sagrado
El Señor bendice a su pueblo
con la paz
La voz del Señor sobre las
aguas,
el Señor sobre las aguas
torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnifica
El Señor bendice a su pueblo
con la paz
El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime:
¡Gloria!
El Señor se siente por encima del
aguacero,
el Señor se sienta como rey
eterno
El Señor bendice a su pueblo
con la paz
Lectura de los Hechos de los
Apóstoles.
En aquellos días, Pedro tomó la
palabra y dijo:
“Está claro que Dios no hace
distinciones; acepta al que lo
teme y practica la justicia, sea de
la nación que sea. Envió su
palabra a los israelitas,
anunciando la paz que traería
Jesucristo, el Señor de todos.
Conocéis lo que sucedió en el país
de los judíos, cuando Juan
predicaba el bautismo, aunque la
cosa empezó en Galilea.
Me refiero a Jesús de Nazaret,
ungido por Dios con la fuerza del
Espíritu Santo, que pasó haciendo
el bien y curando a los oprimidos
por el diablo; porque Dios estaba
con él”.
Palabra de Dios
Lectura del santo Evangelio según
San Lucas
En aquel tiempo el pueblo estaba
en expectación y todos se
preguntaban si no sería Juan el
Mesías: él tomó la palabra y dijo a
todos:
-- Yo os bautizo con agua, pero
viene el que puede más que yo, y
no merezco desatarle la correa de
sus sandalias. Él os bautizará con
Espíritu Santo y fuego. En un
bautismo general Jesús también se
bautizó. Y mientras oraba, se abrió
el cielo, bajo el Espíritu Santo
sobre él en forma de paloma, y
vino una voz del cielo:
--Tú eres mi Hijo, el amado, el
predilecto.
Palabra del Señor
HOMILÍA
CREDO
Creo en Dios, Padre
Todopoderoso, Creador del cielo y
de la tierra.
Creo en Jesucristo su único Hijo
Nuestro Señor, que fue concebido
por obra y gracia del Espíritu
Santo.
Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio
Pilato, fue crucificado, muerto y
sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de
entre los muertos, subió a los
cielos y está sentado a la derecha
de Dios Padre, todopoderoso.
Desde allí va a venir a juzgar a
vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa
Iglesia católica la comunión de los
santos, el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida
eterna.
Amén
ORACIÓN DE LOS
FIELES
Al celebrar hoy la fiesta del
Bautismo del Señor, que fue
ungido por el Espíritu de Dios,
oremos unidos a toda la Iglesia
diciendo:
-Escucha, Señor, nuestra oración.
Para que todos los bautizados
sigamos las huellas de Cristo,
escuchemos sus palabras y las
hagamos vida cada día. Oremos.
-Escucha, Señor, nuestra oración.
Para que el Señor sacie la sed que
tienen de él todos los hombres,
aun en medio de su ignorancia.
Oremos.
-Escucha, Señor, nuestra oración.
Para que la Iglesia promueva la
justicia y la paz entre los pueblos.
Oremos.
-Escucha, Señor, nuestra oración.
Para que, al recordar hoy el
bautismo del Señor en el Jordán,
se renueve nuestra fe en él, Hijo
amado de Dios. Oremos.
-Escucha, Señor, nuestra oración.
Para que el mensaje del Evangelio
que anuncian los misioneros dé
frutos de santidad en quienes lo
reciben. Oremos.
-Escucha, Señor, nuestra oración.
Para que el Espíritu renueve
nuestras vidas y nos haga vivir
como hijos de Dios. Oremos.
-Escucha, Señor, nuestra oración.
Señor, creemos que eres el Hijo
amado del Padre. Te pedimos que
le presentes nuestras oraciones
para que manifieste su poder y
salve a la humanidad que tú
adquiriste con tu Sangre. Tú, que
vives y reinas por los siglos de los
siglos.
Amén.
LITURGIA DE LA
EUCARISTÍA
Bendito seas, Señor, Dios del
universo,
por este pan, fruto de la tierra y del
trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos;
él será para nosotros pan de vida.
Bendito seas por siempre, Señor.
Bendito seas, Señor, Dios del
universo,
por este vino, fruto de la vid y del
trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos;
él será para nosotros bebida de
salvación.
Bendito seas por siempre, Señor.
Orad, hermanos,
para que este sacrificio, mío y
vuestro, sea agradable a Dios,
Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este
sacrificio, para alabanza y gloria de
su nombre, para nuestro bien y el
de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS
OFRENDAS
Recibe, Señor, los dones que te
presentamos en este día en que
manifestaste a tu Hijo predilecto,
y haz que estas ofrendas de tu
pueblo se conviertan en aquel
sacrificio con el que Cristo purificó
el pecado del mundo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el
Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro
Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno.
Porque en el bautismo de Cristo en
el Jordán has realizado signos
prodigiosos para manifestar el
misterio del nuevo bautismo;
hiciste descender tu voz desde el
cielo, para que el mundo creyese
que tu Palabra habitaba entre
nosotros; y por medio del Espíritu,
manifestado en forma de paloma,
ungiste a tu siervo Jesús, para que
los hombres reconociesen en él al
Mesías, enviado a anunciar la
salvación a los pobres.
Por eso, como los ángeles te
cantan en el cielo, así nosotros en
la tierra te aclamamos diciendo sin
cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de
su gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del
Señor.
Hosanna en el cielo.
Santo eres en verdad, Señor,
fuente de toda santidad;
por eso te pedimos que santifiques
estos dones
con la efusión de tu Espíritu,
de manera que sean para nosotros
Cuerpo y Sangre de Jesucristo,
nuestro Señor.
El cual, cuando iba a ser entregado
a su Pasión, voluntariamente
aceptada, tomó pan; dándote
gracias, lo partió y lo dio a sus
discípulos diciendo:
TOMAD Y COMED TODOS DE EL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR
VOSOTROS.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó el cáliz, y, dándote gracias de
nuevo, lo pasó a sus discípulos,
diciendo:
TOMAD Y BEBED TODOS DE EL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE
MI SANGRE, SANGRE DE LA
ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE
SERÁ DERRAMADA POR
VOSOTROS Y POR TODOS LOS
HOMBRES PARA EL PERDÓN DE
LOS PECADOS. HACED ESTO
EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Éste es el Sacramento de nuestra
fe.
Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
!Ven, Señor Jesús!
Así, pues, Padre, al celebrar ahora
el memorial de la muerte y
resurrección de tu Hijo, te
ofrecemos el pan de vida y el cáliz
de salvación, y te damos gracias
porque nos haces dignos
de servirte en tu presencia.
Te pedimos, humildemente,
que el Espíritu Santo congregue en
la unidad a cuantos participamos
del Cuerpo y Sangre de Cristo.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia
extendida por toda la tierra; y
reunida aquí en el domingo, día en
que Cristo ha vencido a la muerte y
nos ha hecho partícipes de su vida
inmortal;
y con el Papa Benedicto, con
nuestro Obispo Casimiro y todos
los pastores que cuidan de tu
pueblo, llévala a su perfección por
la caridad.
Acuérdate también de nuestros
hermanos que durmieron en la
esperanza de la resurrección, y de
todos los que han muerto en tu
misericordia, admítelos a
contemplar la luz de tu rostro. Ten
misericordia de todos nosotros, y
así, con María, la Virgen, Madre de
Dios, los apóstoles y cuantos
vivieron en tu amistad a través de
los tiempos, merezcamos, por tu
Hijo Jesucristo, compartir la vida
eterna y cantar tus alabanzas.
Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria por los
siglos de los siglos. Amén.
Llenos de alegría por ser hijos de
Dios, digamos confiadamente la
oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro, que estás en el
cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Líbranos de todos los males,
Señor, y concédenos la paz en
nuestros días, para que, ayudados
por tu misericordia, vivamos
siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa
venida de nuestro Salvador
Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la
gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus
apóstoles:
"La paz os dejo, mi paz os doy";
no tengas en cuenta nuestros
pecados, sino la fe de tu Iglesia
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.
Tú que vives y reinas por los siglos
de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con
vosotros.
Y con tu espíritu.
Podéis daros fraternalmente la
paz.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
danos la paz.
Éste es el Cordero de Dios, que
quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena
del Señor.
Señor, no soy digno de que entres
en mi casa,
pero una palabra tuya bastará para
sanarme.
El Cuerpo de Cristo.
Amén.
ORACIÓN
Alimentados con estos dones
santos te pedimos, Señor,
humildemente que escuchemos con
fe la palabra de tu Hijo para que
podamos llamarnos, y ser en
verdad, hijos tuyos.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
La bendición de Dios
todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
Amén.
Podéis ir en paz.
Demos gracias a Dios.
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XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)