DOMINGO IV
DE ADVIENTO
23 de diciembre 2012
En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
Amén.
La gracia de nuestro Señor
Jesucristo,el amor del Padre
y la comunión del Espíritu Santo
estén con todos vosotros
Y con tu espíritu.
Hermanos: para celebrar
dignamente estos sagrados
misterios, reconozcamos nuestros
pecados.
Yo confieso ante Dios
todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho de
pensamiento, palabra, obra y
omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi
gran culpa.
Por eso ruego a santa María,
siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a
vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios,
nuestro Señor.
Dios todopoderoso tenga
misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos
lleve a la vida eterna.
Amén.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
ORACIÓN COLECTA
Derrama, Señor, tu gracia sobre
nosotros, que, por el anuncio del
ángel, hemos conocido la
encarnación de tu Hijo, para que
lleguemos por su pasión y su cruz
a la gloria de la resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo, que contigo vive y reina en
la unidad del Espíritu Santo y es
Dios por los siglos de los siglos.
Amen.
Lectura de a profecía de
Miqueas.
Así dice el Señor:
“Pero tú, Belén de Efrata, pequeña
entre las aldeas de Judá, de ti saldrá
el jefe de Israel.
Su origen es desde lo antiguo, de
tiempo inmemorial.
Los entrega hasta el tiempo en que
la madre dé a luz, y el resto de sus
hermanos retornará a los hijos de
Israel.
En pie, pastoreará con la fuerza del
Señor por el nombre glorioso del
Señor, su Dios.
Habitarán tranquilos, porque se
mostrará grande y éste será nuestra
paz”.
Palabra de Dios
Oh Dios, restáuranos, que brille
tu rostro y nos salve
Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines,
resplandece
Despierta tu poder y ven a
salvarnos.
Oh Dios, restáuranos, que brille
tu rostro y nos salve
Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa.
Oh Dios, restáuranos, que brille
tu rostro y nos salve
Que tu mano proteja al escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos
tu nombre.
Oh Dios, restáuranos, que brille
tu rostro y nos salve
Lectura de la carta a los Hebreos.
Hermanos:
Cuando Cristo entró en el mundo
dijo: “Tu no quieres sacrificios ni
ofrendas, pero me has preparado un
cuerpo; no aceptas holocaustos ni
víctimas expiatorias. Entonces yo
dije lo que está escrito en el libro;
“Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu
voluntad”.
Primero dice: “No quieres ni
aceptas sacrificios ni ofrendas,
holocaustos ni víctimas
expiatorias”, que se ofrecen según la
Ley. Después añade: “Aquí estoy yo
para hacer tu voluntad”.
Niega lo primero, para afirmar lo
segundo.
Y conforme a esa voluntad todos
quedamos santificados por la
oblación del cuerpo de Jesucristo,
hecha una vez para siempre.
Palabra de Dios
Lectura del santo Evangelio según
San Lucas
En aquellos días, María se puso en
camino y fue aprisa a la montaña, a
un pueblo de Judá; entró en casa de
Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de
María, saltó la criatura en su
vientre. Se llenó Isabel de Espíritu
Santo y dijo a voz en grito:
-”Bendita tú entre las mujeres, y
bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la
madre de mi Señor?
En cuanto tu saludo llegó a mis
oídos, la criatura saltó de alegría en
mi vientre. Dichosa tú, que has
creído, porque lo que te ha dicho el
Señor se cumplirá
Palabra del Señor
CREDO
Creo en Dios, Padre
Todopoderoso, Creador del cielo y
de la tierra.
Creo en Jesucristo su único Hijo
Nuestro Señor, que fue concebido
por obra y gracia del Espíritu
Santo.
Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio
Pilato, fue crucificado, muerto y
sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de
entre los muertos, subió a los
cielos y está sentado a la derecha
de Dios Padre, todopoderoso.
Desde allí va a venir a juzgar a
vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa
Iglesia católica la comunión de los
santos, el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida
eterna.
Amén
ORACIÓN DE LOS
FIELES
Hermanos, el Señor está cerca.
Salgamos a su encuentro,
proclamemos su grandeza y
pidamos al Padre que nos ayude a
esperar su venida con el corazón
en vela. Digamos con fe:
-Escucha, Señor, nuestra oración.
Por la Iglesia: para que viva en
continua actitud de servicio y lleve
a Jesús a todos los hombres.
Oremos.
-Escucha, Señor, nuestra oración.
Por los pastores del Pueblo de
Dios: para que sus vidas sean una
alabanza al Señor, que nos
bendice con su cercanía.
Oremos.
-Escucha, Señor, nuestra oración.
Por los jóvenes: para que,
contemplando a Jesús que viene,
se dispongan a seguirlo y a hacer
su voluntad.
Oremos.
-Escucha, Señor, nuestra oración.
Por los pueblos que sufren la
guerra, el hambre o la injusticia:
para que Jesús les traiga la paz, el
amor y una vida digna.
Oremos.
-Escucha, Señor, nuestra oración.
Por los difuntos, para que
contemplen cara a cara a Dios y
desde el cielo intercedan por los
que aún peregrinamos en la tierra.
Oremos.
-Escucha, Señor, nuestra oración.
Por nosotros y por todos los
cristianos: para que, unidos en el
nombre del que viene a salvarnos,
vivamos en el amor y seamos
testigos de la fidelidad de Dios a su
pueblo.
Oremos.
-Escucha, Señor, nuestra oración.
Aquí nos tienes, Señor, para hacer
tu voluntad. Bendice nuestras
vidas, acoge nuestras oraciones y
ayúdanos a preparar el camino a tu
Hijo, que viene a salvarnos.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
LITURGIA DE LA
EUCARISTÍA
Bendito seas, Señor, Dios del
universo,
por este pan, fruto de la tierra y del
trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos;
él será para nosotros pan de vida.
Bendito seas por siempre, Señor.
Bendito seas, Señor, Dios del
universo,
por este vino, fruto de la vid y del
trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos;
él será para nosotros bebida de
salvación.
Bendito seas por siempre, Señor.
Orad, hermanos,
para que este sacrificio, mío y
vuestro, sea agradable a Dios,
Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este
sacrificio, para alabanza y gloria de
su nombre, para nuestro bien y el
de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN
El mismo Espíritu, que cubrió con
su sombra y fecundó con su poder
las entrañas de María, la Virgen
Madre, santifique, Señor, estos
dones que hemos colocado sobre
tu altar. Por Jesucristo nuestro
Señor.
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el
Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro
Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno, por Cristo,
Señor nuestro. A quien todos los
profetas anunciaron, la Virgen
esperó con inefable amor de
Madre, Juan lo proclamó ya
próximo y señaló después entre los
hombres. El mismo Señor nos
concede ahora prepararnos con
alegría al misterio de su
nacimiento, para encontrarnos así,
cuando llegue, velando en oración
y cantando su alabanza.
Por eso, con los ángeles y
arcángeles y con todos los coros
celestiales cantamos sin cesar el
himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de
su gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del
Señor.Hosanna en el cielo.
Santo eres en verdad, Señor,
fuente de toda santidad;
por eso te pedimos que santifiques
estos dones
con la efusión de tu Espíritu,
de manera que sean para nosotros
Cuerpo y Sangre de Jesucristo,
nuestro Señor.
El cual, cuando iba a ser entregado
a su Pasión, voluntariamente
aceptada, tomó pan; dándote
gracias, lo partió y lo dio a sus
discípulos diciendo:
TOMAD Y COMED TODOS DE EL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR
VOSOTROS.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó el cáliz, y, dándote gracias de
nuevo, lo pasó a sus discípulos,
diciendo:
TOMAD Y BEBED TODOS DE EL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE
MI SANGRE, SANGRE DE LA
ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE
SERÁ DERRAMADA POR
VOSOTROS Y POR TODOS LOS
HOMBRES PARA EL PERDÓN DE
LOS PECADOS. HACED ESTO
EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Éste es el Sacramento de nuestra
fe.
Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
!Ven, Señor Jesús!
Así, pues, Padre, al celebrar ahora
el memorial de la muerte y
resurrección de tu Hijo, te
ofrecemos el pan de vida y el cáliz
de salvación, y te damos gracias
porque nos haces dignos
de servirte en tu presencia.
Te pedimos, humildemente,
que el Espíritu Santo congregue en
la unidad a cuantos participamos
del Cuerpo y Sangre de Cristo.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia
extendida por toda la tierra; y
reunida aquí en el domingo, día en
que Cristo ha vencido a la muerte y
nos ha hecho partícipes de su vida
inmortal;
y con el Papa Benedicto, con
nuestro Obispo Casimiro y todos
los pastores que cuidan de tu
pueblo, llévala a su perfección por
la caridad.
Acuérdate también de nuestros
hermanos que durmieron en la
esperanza de la resurrección, y de
todos los que han muerto en tu
misericordia, admítelos a
contemplar la luz de tu rostro. Ten
misericordia de todos nosotros, y
así, con María, la Virgen, Madre de
Dios, los apóstoles y cuantos
vivieron en tu amistad a través de
los tiempos, merezcamos, por tu
Hijo Jesucristo, compartir la vida
eterna y cantar tus alabanzas.
Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria por los
siglos de los siglos. Amén.
Llenos de alegría por ser hijos de
Dios, digamos confiadamente la
oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro, que estás en el
cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Líbranos de todos los males,
Señor, y concédenos la paz en
nuestros días, para que, ayudados
por tu misericordia, vivamos
siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa
venida de nuestro Salvador
Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la
gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus
apóstoles:
"La paz os dejo, mi paz os doy";
no tengas en cuenta nuestros
pecados, sino la fe de tu Iglesia
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.
Tú que vives y reinas por los siglos
de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con
vosotros.
Y con tu espíritu.
Podéis daros fraternalmente la
paz.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
danos la paz.
Éste es el Cordero de Dios, que
quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena
del Señor.
Señor, no soy digno de que entres
en mi casa,
pero una palabra tuya bastará para
sanarme.
El Cuerpo de Cristo.
Amén.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA
COMUNIÓN
Señor, que este pueblo, que
acaba de recibir la prenda de su
salvación, se prepara con tanto
mayor fervor a celebrar el
misterio del nacimiento de tu Hijo
cuando más se acerca la fiesta
de Navidad.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
La bendición de Dios
todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
Amén.
Podéis ir en paz.
Demos gracias a Dios.
Descargar

XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)