¿LOS SISTEMAS HOMOLOGADOS DE SEGURIDAD
VIAL PARA NIÑOS SON SUFICIENTES?
Laura Andújar Rodríguez (Residente Alicante), Mª Ángeles Castellar Reche , Álvaro Navarro Mingorance ,Pablo
García Montes , Silvia García Martínez , Susana Reyes Domínguez
UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS PEDIÁTRICOS. HOSPITAL UNIVERSITARIO
VIRGEN DE LA ARRIXACA, MURCIA
Introducción:
La lesión medular cervical es una entidad poco frecuente en la edad
pediátrica, pero produce invalidez y elevada mortalidad; la causa más frecuente son los
accidentes de tráfico.
Los niños menores de 8 años, son más susceptibles a las lesiones de la médula cervical
(C1-C3) por sus características anatómicas especiales: alto contenido de agua y
elasticidad de los discos intervertebrales, osificación vertebral incompleta, musculatura
cervical más débil y ligamentos más laxos que permiten mayor movilidad del cuello. La
cabeza es más grande en proporción al cuello y cuerpo del niño, lo que produce más
cizallamiento.
Caso clínico:
Presentamos 2 niños (10 meses y 4
años) diagnosticados en el último año de sección
medular secundaria a traumatismo craneoencefálico
tras accidente de tráfico. Ambos pacientes se
encontraban en el asiento trasero en silla
homologada con sujeción correcta. El resto de los
ocupantes del vehículo resultaron ilesos. Recibieron
maniobras de reanimación cardiopulmonar avanzada e
intubación y fueron trasladados a la Unidad de
Cuidados Intensivos Pediátricos. Se detecta en la
exploración física tetraparesia fláccida, ausencia de
esfuerzo respiratorio y datos sugestivos de shock
medular (bradicardia e hipotensión) por lo que
reciben tratamiento con metilprednisolona. La
tomografía axial computerizada (TAC) informa de
sospecha de lesión medular a nivel de C2 confirmada
posteriormente con Resonancia Magnética Nuclear
(RMN) y potenciales evocados somatosensoriales. El
primer caso fue éxitus por Síndrome de distrés
respiratorio agudo (SDRA) severo. El segundo caso
es alta a los dos meses a centro especializado en
neurorrehabilitación
con
el
diagnóstico
de
pentaplejia, en la actualidad es portador de
marcapasos diafragmático y se encuentra en
domicilio con dependencia casi total del respirador.
Conclusión:
La utilización de sistemas de protección, reducen la incidencia, gravedad y mortalidad en
los accidentes, pero no protegen de la lesión en la médula cervical. Aunque la frecuencia de estas lesiones
es muy baja en la edad pediátrica, puesto que las consecuencias son tan limitantes para la vida ¿Merecería
la pena colocar un collarín cervical en niños pequeños?
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