Juan 10, 1-10 - Cuarto domingo de Pascua –A- 15 de mayo de 2011
Para comprender bien este
pasaje es necesario situarlo
en su contexto.
Está unido y es consecuencia
del capítulo anterior
dedicado al ciego de
nacimiento. De transfondo
tiene un conflicto y unas
acusaciones muy duras
de Jesús a los dirigentes
judíos.
Los falsos pastores,
expulsan al ciego de la
sinagoga. Jesús, por el
contrario, se hace el
encontradizo y lo acoge.
El contexto no es nada
bucólico sino tensional.
1Os
aseguro que quien no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino por
cualquier otra parte, es ladrón y salteador. 2El pastor de las ovejas entra por
la puerta. 3A éste le abre el guarda para que entre, y las ovejas escuchan su
voz; él llama a las suyas por su nombre y las saca fuera del redil.
Conocer el nombre de una persona es ser solidari@ con su vida, su situación,
sus ilusiones, sus preocupaciones. Es detenerse junto a la persona herida,
reír con quien ríe, llorar con quien está triste…
¿Nos preocupamos, como Jesús, de conocer y respetar a cada persona,
y sus circunstancias... o las tratamos “gregariamente”?
4Cuando
han salido todas las suyas, se pone delante de ellas y las ovejas lo
siguen, pues conocen su voz. 5En cambio, nunca siguen a un extraño, sino que
huyen de él, porque su voz les resulta desconocida.
Jesús no recluye a sus “ovejas”, las saca de todo ambiente hostil,
las acompaña en su libertad de vivir y de comprometerse con la vida de [email protected] demás.
Es necesario fijarnos en Jesús, aprender de él la entrega por [email protected] demás,
la gratuidad, la lucha por la justicia, la vida de oración.
Aprender que lo más importante son las personas
que buscan y esperan una palabra de vida y una puerta abierta.
6Jesús
les puso esta comparación, pero ellos no comprendieron su significado.
7Entonces Jesús se lo explicó:
-Os aseguro que yo soy la puerta por la que deben entrar las ovejas.
La Puerta es apertura a la vida,
a la plenitud, seguridad, acogida,
defensa ante el peligro,
posibilidad y libertad de entrar y salir.
Auténtica bienvenida a la casa del Padre.
La Puerta está formada por varias tablas:
la paciencia, la fortaleza, la generosidad,
la ternura, la misericordia...
La Puerta también es cierre
a toda opresión y muerte.
Para entrar por esa Puerta hay que adaptarse
a las medidas de Jesús, tener sus mismos
pensamientos y sus mismos sentimientos,
vivir según su estilo, asumir su Espíritu.
Como Jesús, debemos ser la puerta
por la que entren las personas
a la Justicia y Alegría del Reino.
8Todos
los que vinieron antes que yo, eran ladrones
y salteadores. Por eso, las ovejas no les hicieron
caso.
Jesús condena la mala gestión de los dirigentes religiosos y comprende
el rechazo que provocan y que no se les haga caso.
“Ay de vosotros maestros de la ley, que os habéis apoderado
de la llave de la ciencia. No entráis vosotros, y a quienes querían
entrar se lo habéis impedido” (Lc 11,52).
9Yo
soy la puerta. Todo el que entre en el redil por esta puerta, estará a salvo, y
sus esfuerzos por buscar el sustento no serán en vano. 10El ladrón va al rebaño
únicamente para robar, matar y destruir. Yo he venido para dar vida a los
hombres y para que la tengan en plenitud.
Seguir el ejemplo de Jesús supone preocuparnos por cada persona y su situación
concreta, por conocer los problemas que afectan a la humanidad y aportar una
palabra de consuelo y un gesto que alivie el dolor.
Jesús es el único Pastor, [email protected] demás aprendemos de Él a trabajar para que todas las
personas tengan vida y la tengan en abundancia.
[email protected] estamos [email protected] a “pastorear”, participando de la misión de anunciar el
Evangelio y hacer presente el Reino en nuestro entorno y en todas las áreas de la
sociedad .
El señor es mi pastor, nada me falta.
En verdes praderas me apacienta, me conduce hacia fuentes de descanso
y repara mis fuerzas.
Conoce mis proyectos e ilusiones, me guía por caminos de justicia,
me enseña los tesoros de la vida y silba canciones de alegría,
por el amor de su nombre.
Cada día, con gracia renovada, pronuncia mi nombre con ternura
y me llama junto a él.
El Señor es mi pastor.
Él busca a las que están perdidas, sana a las enfermas, enseña a las erradas,
cura a las heridas, carga con las cansadas, alimenta a las hambrientas,
mima a las preñadas y da vida a todas.
¡El Señor es el único líder que no avasalla!.
Él hace honor a su nombre dando a nuestra vida dignidad y talla.
Nada temo a los profetas de calamidades, ni a la tiranía de los poderosos,
ni al susurro de los mediocres. ¡Porque Tú vas conmigo!.
Has preparado un banquete de amor fraterno para celebrar mi caminar por el mundo
En él me revelas quiénes son tus preferidos
y cuáles han de ser mis sendas del futuro.
¡Gracias al Señor que me crea, sostiene y guía con su presencia cargada de Vida!.
La aventura consiste en creer lo que el creyó,
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