Ciclo A
XXXIV domingo
Tiempo Ordinario
Solemnidad de Jesucristo Rey del Univeso
23 de noviembre de 2008
Música: “O Rei de les nacions” A. Pärt
Ez 34:11-12,15-17 Porque esto dice el Señor: Yo
mismo buscaré a mis ovejas y las apacentaré. Como
un pastor cuida de sus ovejas cuando están
dispersas, así cuidaré yo a mis ovejas y las reuniré
de todos los lugares por donde se habían dispersado
en día de oscuros nubarrones.
Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a la
majada, oráculo del Señor. Buscaré a la oveja
perdida y traeré a la descarriada; vendaré a la
herida, robusteceré a la flaca, pero eliminaré a la
gorda y robusta; las apacentaré como se debe.
En cuanto a vosotros, rebaño mío, esto dice el
Señor: Yo juzgaré entre oveja y oveja, entre carnero
y macho cabrío.
Salmo
22
El Señor es mi pastor, nada me falta.
En prados de hierba fresca me hace
reposar.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Me conduce junto a aguas tranquilas,
y repone mis fuerzas.
Me guía por la senda del bien, haciendo
honor a su nombre.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Aunque pase por un valle tenebroso,
ningún mal temeré: porque tú estás conmigo;
tu vara y tu cayado me dan seguridad.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Tu amor y tu bondad me acompañan
todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor
por días sin término.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
1C 15:20-26,28 Pero no, Cristo ha resucitado de entre los
muertos, como anticipo de quienes duermen el sueño de la
muerte. Porque lo mismo que por un hombre vino la muerte,
también por un hombre ha venido la resurrección de los
muertos. Y como por su unión con Adán todos los hombres
mueren, así también por su unión con Cristo, todos
retornarán a la vida. Pero cada uno en su puesto: como
primer fruto, Cristo; luego, el día de su gloriosa
manifestación, los que pertenezcan a Cristo. Después
tendrá lugar el fin, cuando, destruido todo principado, toda
potestad y todo poder, Cristo entregue el reino a Dios
Padre. Pues es necesario que Cristo reine hasta que Dios
ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. El último enemigo
a destruir será la muerte...
Y cuando le estén sometidas todas las cosas, entonces el
mismo Hijo se someterá también al que le sometió todo,
para que Dios sea todo en todas las cosas.
Dios todo en todos
Aleluya Mc 11:10
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Bendito el reino que llega.
A la izquierda de la cima del Monte de los Olivos hay un camino a Betania.
Abajo la Basílica de Getsemaní y la entrada a la Ciudad.
( Del evangelio según san Mateo ) Mt 25: 31-46
31Cuando
venga el Hijo del hombre en su gloria con todos sus ángeles,
se sentará en su trono de gloria. 32Todas las naciones se reunirán
delante de él, y él separará unos de otros, como el pastor separa las
ovejas de los cabritos, 33 y pondrá las ovejas a un lado y los cabritos al
otro.
34Entonces el rey dirá a los de un lado: 35«Venid, benditos de mi
Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la
creación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer;
tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me alojasteis; 36 estaba
desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y
fuisteis a verme». 37 Entonces le responderán los justos: «Señor,
¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos; sediento y te dimos
de beber? 38 ¿Cuándo te vimos forastero y te alojamos, o desnudo y te
vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a
verte?». 40 Y el rey les responderá: «Os aseguro que cuando lo hicisteis
con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis».
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41
Después dirá a los del otro lado: «Apartaos de mí, malditos, id al fuego
eterno, preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve hambre,
y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 fui
forastero, y no me alojasteis; estaba desnudo y no me vestisteis;
enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis». 44 Entonces responderán
también éstos diciendo: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o
sediento, forastero o desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te
asistimos?». 45 Y él les responderá: «Os aseguro que cuando dejasteis
de hacerlo con uno de estos pequeños, también conmigo dejasteis de
hacerlo». 46 E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.
Digno es el Cordero de recibir el poder, la riqueza,
la sabiduría, la fuerza, el honor y la alabanza.
Que le sea dada la gloria y el poder por los sisglos de los
siglos.
Ap 5: 12, 1:6
Último domingo del CICLO A
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