Juan
10:9,10
Yo soy la puerta; el que por mí
entrare, será salvo; y entrará, y
saldrá, y hallará pastos. El
ladrón no viene sino para
hurtar y matar y destruir; yo he
venido para que tengan vida, y
para que la tengan en
abundancia.
Una de las
alegorías dicha
por Jesús
durante su
ministerio.
Solo a través de
Cristo podemos estar
en el lugar más
seguro de todos:
a su lado.
La palabra
“Alegoría”
La alegoría está
centrada en Él y las
ovejas. Veamos algunos
aspectos interesantes
de esta alegoría.
A. La puerta
B. El lugar a acceder
C. La condicionante
El uso de figuras
campestres, hace más fácil
entender lo que Jesús
enseña. Ya habló de lo que
hay preparado para las
ovejas, en el segundo punto
se centra en las ovejas.
A. Entrará
B. Saldrá
C. Hallará pasto
Jesús habla de lo que les
espera a las ovejas que
decidan entrar: cuidado y
alimento. También advierte
de algo constante para ellas
y es el tercer punto de este
mensaje.
A. Hurtar
B. Matar
C. Destruir
Jesús advierte que para las ovejas hay
un peligro y lo describe a través del
asombroso y horrorizante carácter del
ladrón, quien claramente es alguien que
rompe todos estándares, que “no tiene
corazón”, que no se conforma con robar
las ovejas, sino que destruye y asesina
con crueldad
A. Vida
B. Abundante
El propósito de la venida de Jesús hace
ya más de 2000 años, todavía tiene
vigencia para el día de hoy, y digo que
todavía lo tiene porque el ladrón sigue
hurtando, matando y destruyendo vidas,
familias y esta sociedad que poco a
poco se está resquebrajando.
La alegoría de la puerta y las ovejas es
muy fácil de entender. Es difícil de creer.
Créale a Jesús
Cristo es la única puerta para entrar al
cielo. Si usted cree que puede haber
otra, Él le responderá: “nadie viene al
Padre, sino por mi”. Usted necesita de
Cristo.
Recibir a Cristo como Salvador y Señor,
no es otra cosa que cambiar de
dueño.Lo único que necesita es darse
cuenta de su condición de error, de
pecado, de perdición; de que ese camino
a ninguna parte segura lo va a llevar.
Arrepiéntase y busque la puerta que está
abierta y acepte la salvación hoy.
Mañana tarde puede ser.
En nuestra ciudad acaba de ocurrir una
de las más grandes tragedias a nivel
nacional. Más de 50 personas murieron
en un centro de entretenimiento, al ser
incendiado éste por personas sin
escrúpulos. Se dice que antes de
incendiar el lugar, los criminales
advirtieron: “sálganse de este lugar,
porque lo vamos a quemar”.
Hubo gente que creyó en la
advertencia y se puso a salvo,
viendo las condiciones de los
maleantes. Los videos que circulan
en internet muestran que gente
corrió y se salvó; sin embargo hubo
gente que no se dio por enterada y
todos nosotros sabemos cuál fue el
desenlace de la historia.
Mientras el lugar ardía en llamas, la
gente desesperadamente buscaba
una puerta por la cual salir. No hubo
para ellos un mañana
¿No haya la puerta a su problema?
Déjeme le digo que el problema más
grande Dios decidió resolverlo en la
cruz. Su problema puede ser grande o
pequeño, pero piense en el problema
que usted tiene con Dios. ¿ya vio la
puerta?
Delante de Dios todos hemos pecado;
todos merecemos el infierno como
castigo. Al mismo tiempo ha provisto la
única solución a la paga de su pecado y
del mío: Jesús. Tarde o temprano usted
se encontrará con Jesús; como Juez o
como su Salvador. En esta mañana
quiere ser su Salvador. Créale a Jesús,
Él es la puerta.
El ladrón quiere robarlo, matarlo,
destruirlo. Cristo quiere darle
vida abundante. Quisiera en esta
mañana hablar con Dios y
decirle, “dame esa vida
abundante, perdona mis
pecados y ven a mi vida”
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