Para este 4to. domingo de resurrección, la Liturgia nos ofrece un pasaje bíblico que
profundiza en la personalidad del pastor bueno, del amigo bueno, del consejero bueno.
Un poco antes de este pasaje bíblico nos ha dicho Jesús (Juan 10,10) “Yo he venido para
dar la vida a todos y para que la tengan en abundancia”. Por eso, aunque Jesús se sirve de la
figura del pastoreo, no se queda ahí, sino que ahonda en la dinámica humana que genera vida.
En forma muy directa, a través de unas frases bien precisas, este evangelio tipifica la
actitud del hombre y mujer buenos. Estas frases son: “Da su vida”; “no huir ante el peligro o
reto”; “le importan las ovejas”; “conoce y es conocido”; “llama a los que no son de su
círculo y lo escuchan”. Pero en su sencillez, estas frases, también describen la actitud del
hombre o mujer que actúan de forma contraria al buen pastor.
“Dar la vida”. Esto sólo puede brotar de dentro, de la generosidad que se tiene. Quien
lleva en su alma esta generosidad no se detiene por agradecimiento alguno o por el qué dirán. Ni
siquiera le importa si le piden o no esta generosidad suya. La da sin más.
“No huir”. Esto es lo propio de los que se fían de Dios. A veces, el que no huye parece
temerario. Qué grande el hombre y la mujer que afrontan los retos, los problemas y hasta las
crisis con magnanimidad de ánimo.
[  ]
“Que nos importe la gente”. Parece ser la actitud más urgente y necesaria en nuestra familia,
en el trabajo, en la calle y en la iglesia. ¿Qué significa esto de que la gente me importe? ¿Será tan
sólo el convencionalismo del debido saludo, del acercamiento rutinario, del respeto dispensado por
formalidad? De ninguna manera. Me importa la gente si me ubico desde la realidad misma de las
personas. Si salgo de mis pareceres, etc.
“Conocer y ser conocido”. Esto suena hermoso, suena a amistad y confianza ofrecidas
desinteresadamente. Vivimos en un mundo en el que necesitamos conocernos. Para el cristiano,
conocer no tiene nada que ver con lo que entiende el mundo por conocimiento de las
personas, sino con el amor a fondo, con el querer sin esperar nada a cambio, y con la apuesta
en el otro. Así conoció Cristo Jesús.
“Llamar a los que no son de los míos”. Esta es precisamente la novedad cristiana. Porque
reunirse, compartir, estar a gusto con los que son de los míos es algo que nos toca hacer. Y es muy
bueno y necesario, pero ahí no radica la gracia divina. Pero cuando me encuentro y camino junto
con los que me son ajenos, distantes y adversos, he ahí la gracia del que se siente libre, del que
ha salido de sí mismo, o como diría Jesús: “se ha nacido de arriba, del Espíritu”.
Que nuestro Padre del cielo nos enseñe a recuperar la vida cuando la hayamos dado sin
preguntar en beneficio de quién, sino por la pura respuesta generosa de quien se sabe
pecador perdonado y resucitado en el pastor de la vida que es Jesús nuestro Señor.
[  ]
En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos: Yo soy el buen pastor. El buen
pastor da su vida por las ovejas. En cambio, el asalariado, que no es el pastor ni el
dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se
lanza sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen pastor porque conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí,
así como el Padre me conoce a mí y Yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis
ovejas.
Tengo además otras ovejas que no son de este redil. A ellas también las
llamaré y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño y un solo pastor.
El Padre me ama porque Yo mismo doy mi vida, y la volveré a tomar. Nadie me
quita la vida; sino que Yo la doy porque quiero. En mis manos está entregarla y
recuperarla. Este es el mandato que he recibido de mi Padre. Palabra de Dios.
[  ]
Al final,
rezo el Padrenuestro,
saboreando cada palabra.
[]
Me sereno para esta cita con Dios.
Me acomodo con una postura que implique todo mi ser.
Al ritmo de la respiración doy lugar al silencio.
( Una y otra vez repito este ejercicio )
[  ]
NOTA: La oración preparatoria me ayuda a experimentar libertad de
apegos. La repito tantas veces como quiera, dejando que resuene en
mí.
NOTA: Este paso merece hacerlo con esmero. Le dedico 10 minutos.
[ Sigo adelante  ]
Señor,
ayúdame
a sentir como Tú,
a actuar como Tú
y a vivir como Tú.
[]
Para Contemplar la Resurrección, Ignacio propone 5 aspectos dinámicos.
Así, el que contempla, se implica a fondo en la centralidad del Evangelio y de la Vida.
Después de VER, OIR y SENTIR,
se pasa a CONSIDERAR los EFECTOS Verdaderos y de Santidad,
fruto de la Resurrección.
Estos EFECTOS son de sanidad espiritual y tienen que ver con el itinerario creyente
que ayuda a consolidar una persona:
*
*
*
*
*
que ame más a Dios;
que tenga más fe, más esperanza y más caridad para con los demás;
que adore mejor a Dios «en espíritu y en verdad»;
que acepte más de corazón las tinieblas de la existencia y de la muerte; y
que sea más consciente de su libertad y actué en consecuencia.
Después ver, oír, sentir, y de considerar los Efectos de la Resurrección,
pasamos a MIRAR el OFICIO de CONSOLAR que el Señor TRAE.
Lo cual concreta la Verdad y Santidad de los Efectos de la Resurrección.
[]
Jesús dice:
Yo soy el buen pastor.
Doy la vida por las ovejas;
las conozco y me conocen;
llamo también a las que no son
de mi grupo y vienen.
No puedo ser
como un asalariado
a quien sólo le interesa cumplir
con el jornal del trabajo, y huye
cuando se aproxima el peligro.
Todas las ovejas me interesan.
Reflexiono para sacar provecho.
[]
Jesús dice:
Yo vivo del amor del Padre;
por eso
Yo mismo doy mi vida.
Nadie me quita la vida,
sino que la doy porque quiero.
Sólo así recupero mi vida.
Este es el mandato de mi Padre.
Reflexiono para sacar provecho.
[]
Considerar
cómo la Divinidad,
que parecía esconderse
en la pasión,
aparece y se manifiesta
ahora tan espléndida
en la resurrección,
por sus verdaderos
y santísimos EFECTOS.
Reflexiono para sacar provecho.
[]
Los efectos que evidencian al Resucitado
y a los resucitados de hoy son:
 1) Dar la vida aunque nadie nos la pida.
 2) No huir ni esquivar por grande o fuerte
que sean los retos y dificultades.
 3) La importancia que damos a toda y a
todas las personas con las que nos
topamos a diario.
 4) Conocer y ser conocido, es decir, ofrecer
confianza desinteresada.
 5) Aprender a estar a gusto con los demás,
incluso con los que me adversan.
Reflexiono para sacar provecho.
[]
SEAN BUENOS
Por tanto, les digo:
Sean buenos: El cristiano y la cristiana debe ser ciertamente el hombre y la mujer de la santidad, de la fe, de
la esperanza, de la alegría, de la palabra, del silencio, del dolor. Pero debe, sobre todo, ser bueno: debe ser el
hombre y la mujer del amor … Buenos en su rostro, que deberá ser distendido, sereno y sonriente; buenos en su
mirada, una mirada que primero sorprende y luego atrae. Buena, divinamente buena, fue siempre la mirada de
Jesús … Buenos en su forma de escuchar. De este modo experimentarán, una y otra vez, la paciencia, el amor, la
atención y la aceptación de eventuales llamadas.
Sean buenos en sus manos: Manos que dan, que ayudan, que enjugan las lágrimas, que estrechan la mano
del pobre y del enfermo para infundir valor, que abrazan al adversario y le inducen al acuerdo, que escriben una
hermosa carta a quien sufre, sobre todo si sufre por nuestra culpa; manos que saben pedir con humildad para uno
mismo y para quienes lo necesitan, que saben servir a los enfermos, que saben hacer los trabajos más humildes.
Buenos en el hablar y en el juzgar. Sean buenos, si son jóvenes, con los ancianos; y, si son ancianos, sean
buenos con los jóvenes.
Sean contemplativos en la acción: Mirando a Jesús -para ser "imagen de Él"- sean, en este mundo y en esta
Iglesia, contemplativos en la acción; transformen su actividad ministerial en un medio de unión con Dios. Estén
siempre abiertos y atentos a cualquier gesto de Dios Padre y de todos sus hijos, que son hermanos nuestros.
Sean santos: El santo encuentra mil formas, … para llegar a tiempo allá donde la necesidad es urgente; el
santo es audaz, ingenioso y moderno; el santo no espera a que vengan de lo alto las disposiciones y las
innovaciones; el santo supera los obstáculos y, si es necesario, quema las viejas estructuras superándolas …
Pero siempre con el amor de Dios y en la absoluta fidelidad a la Iglesia a la que servimos humildemente porque la
amamos apasionadamente.
(Cf. Pedro Arrupe)
[]
Para centrar la experiencia vivida en la Oración,
respondo en forma sencilla las siguientes interrogantes:
[ Termino con la oración siguiente  ]
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