Introducción
• En la Atenas clásica la mujer era considerada como una eterna
menor de edad, lo que significaba su exclusión de la vida pública
(asambleas y tribunales). Su formación estaba encaminada a ser
una buena esposa y a tener hijos, por lo que su educación se
reducía al mínimo – hilar (fig1), tejer (fig 2), algo de música y danza
(fig 3)-, y, por lo general, no continuaba tras su matrimonio. Éste se
reducía a un contrato entre el padre y el esposo por el que la mujer
pasaba a depender de la autoridad de uno a la del otro, sin que en
ningún momento contase su opinión.
• La mujer quedaba reducida al espacio doméstico, donde dirigía el
trabajo de las sirvientas y también hilaba, tejía, confeccionaba la
ropa y preparaba los alimentos. En la casa las mujeres ocupaban
un espacio reservado, el gineceo (fig 4), situado en la zona más
apartada de la vivienda, lejos de la calle y de las zonas comunes,
pues no debían ser vistas más que por sus familiares directos, de
ahí que el trabajo físico fuese realizado por esclavas (fig 5) o por
mujeres de baja condición social.
• 1.
Matrimonio
• Matrimonio y maternidad eran consideradoslos objetivos más
importantes de toda mujer ateniense. El acto matrimonial era una
especie de contrato realizado entre dos casas, un compromiso oral
hecho ante testigos por el que el padre o tutor de la joven entrega a
ésta al futuro esposo. El matrimonio no es nunca el resultado de
una elección libre por parte de la joven, son dos hombres los que
deciden su destino.
• Los dos momentos que los pintores siempre conservan son los de
los preparativos de la novia, arreglo personal o baño (Fig 7), y el de
la procesión que la conduce de una morada a otra (Fig 8). Te
presentamos una píxide (Fig 9) o vasija de cerámica para guardar
joyas, en la cual se representa una escena de matrimonio. En ella
es posible distinguir a la joven esposa cubierta con un velo y una
corona. A su izquierda, otra mujer con los brazos extendidos arregla
los pliegues del vestido de la novia, por lo que podría tratarse de su
madre o simplemente de la criada que la atiende. Delante de la
esposa, un joven la coge por la muñeca en un gesto de posesión
que indica muy claramente quién es su nuevo dueño.
•
2. Las mujeres y el trabajo
•
La ateniense de buena familia se quedaba en su casa, y sólo
salía para cumplir con sus deberes religiosos. Su actividad es
sólo de puertas adentro.
•
Las mujeres trabajaban principalmente en la casa. También se
ocupaban del trabajo de sus hijos, de atender a las esclavas
enfermas, de confeccionar ropas y de la preparación de los
alimentos.
Transportar agua en un recipiente llevado en equilibrio sobre la
cabeza, era una típica ocupación femenina. Como el ir a buscar
agua suponía un intercambio social, charla y una fuente de
posibles flirteos, eran las esclavas las que usualmente se enviaba
para tales trabajos.
•
Las mujeres no iban al mercado a comprar comida. El
sentimiento de que la compra o el cambio son transacciones
financieras demasiado complicadas para las mujeres, así como el
deseo de ponerlas a cubierto de miradas extrañas y de tratos
íntimos con vendedores, contribuyen a considerar el comercio
como ocupación de hombres.
• De nuevo son los vasos cerámicos los que nos
proporcionan obras de un gran valor informativo. En
primer lugar te vamos a presentar una copa en la que
aparecen dos mujeres ocupadas en la tarea del hilado
(Fig 10). La de la izquierda está sentada, con la pierna
desnuda y el talón apoyado en una especie de caballete;
del cesto situado frente a ella ha extraído una larga
mecha de lana que arrolla sobre su espinilla para lograr
un hilo más delgado. Su compañera de la derecha, de
pié, con un gesto elegante se arregla el velo, en un
ademán muy parecido al de las novias, pero la tarea del
hilado nos viene señalada por el cesto que aparece
colocado junto a ella.
• Una escena ilustrativa de que el trabajo femenino por
excelencia era el trabajo textil (ergon gynaikón) (Fig 11).
• Otra ocupación propia de mujeres era el
aprovisionamiento de agua (Fig 12), tal como
pone de manifiesto la píxide que te mostramos.
Escenas de este tipo se repiten con bastante
frecuencia, quizás porque la creación de fuentes
(Fig 13) fue el único avance tecnológico que
facilitó el trabajo de las mujeres en la Atenas a
fines del siglo VI a. C. De modo que transportar
agua en un recipiente llevado en equilibrio sobre
la cabeza (Fig 14), era una tarea típicamente
femenina. Pero como ir a buscar agua suponía
un intercambio social, charla y causa de
posibles flirteos, eran esclavas las que
usualmente realizaban tales trabajos.
• 3. Educación
• Las cualidades que se admiraban en las mujeres eran el
silencio, la sumisión y la abstinencia respecto de los
placeres masculinos. En estas virtudes eran educadas, y
puesto que tenían cerrado el camino que a los hombres
proporcionaba una situación, era suficiente para ellas el
que se les instruyera en los trabajos domésticos, tarea
que era realizada por sus madres.
• Las niñas aprendían a hilar y tejer (Fig 15), así como
algo de música y danza, pero, por lo general, las
mujeres no continuaban su formación tras haber
contraído matrimonio. De ahí la rareza del ejemplo que
te presentamos (dos muchachas (Fig 16)), pues por él
podemos comprobar como, pese a todo, algunas
mujeres aprendían a escribir: se trata de un plato en el
que aparecen una muchacha cogiendo a otra por la
muñeca para llevarla a algún sitio que podría ser una
escuela, pues lleva una tablilla en su mano derecha o
este otro con una ateniense leyendo
• 4. La religión
• Las mujeres atenienes participaban en tres cultos
fundamentalmente: el culto de la diosa Atenea (Fig 17),
los misterios de Démeter y Core (Fig 18), y la
celebración de las Tesmoforias (Fig 19), ésta
exclusivamente femenina.
• Los misterios de Démeter y Core, conectados con la
muerte y la resurrección de los granos y los frutos.
• El festival de las Tesmoforias, reservado exclusivamente
a las mujeres, consistía en una fiesta agraria que tenía
lugar durante las siembras de otoño.
• Pero el más importante era el festival de las Panateneas
(Fig 20), celebrado anualmente en el nacimiento de
Atenea, y cada cuatro años con especial magnificencia.
En él participaban hombres y mujeres. El escultor Fidias
lo representó magistralmente en el friso del Partenón,
del que te ofrecemos un fragmento con las Ergastinas,
hijas de las mejores familias atenienses que tejían y
bordaban el nuevo peplo (Fig 21) para la diosa e iban a
ofrecérselo en procesión.
• 5. La vida privada
• Los hombres y las mujeres de Atenas disponían de
diferentes ámbitos espaciales. Mientras los hombres
pasaban la mayor parte de su tiempo en lugares
públicos, como la plaza del mercado y el gimnasio, las
mujeres respetables permanecían en su casa.
• Las mujeres usualmente ocupaban las habitaciones más
apartadas (gineceo), para no ser vistas por los hombres,
salvo familiares muy directos.
• En los vasos atenienses suelen aparecer escenas de
interior. En una de ellas (Fig 22) aparecen diferentes
personajes mitológicos (Helene, Clitemnestra, Casandra
y Dánae) con todos los elementos –espejo, alabastro,
collar, ínfula, e incluso gestos- pertenecientes a la
iconografía del adorno y de la belleza femeninas.
• En otra copa (Fig 23), podemos contemplar a una mujer
con los accesorios de su arreglo personal, espejo y
alabastron (Fig 24). A su izquierda, la pila para las
abluciones, y, sobre una silla, el cesto de la hiladora, el
kalathos.
Otras imágenes
• SABER MÁS
• BIBLIOGRAFIA
– DUBY,G., Y PERROT, M., Historia de las mujeres. La
Antigüedad, vol.1, Taurus, Madrid, 1991.
– FUENTE, M. J., Y FUENTE, P., Las mujeres en la
Antigüedad y en la Edad Media, Anaya, Madrid,
1995.
– MOSSE, C., La mujer en la Grecia clásica, Nerea,
Madrid, 1990.
– POMEROY, S. B., Diosas, rameras, esposas y
esclavas. Mujeres en la Antigüedad clásica, Akal,
Madrid, 1990.
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