EL SABER Y LA
CIENCIA
Conocimiento y
creencia
Ricardo Guibourg
 Las palabras "conocer" y "saber", que son
aproximadamente sinónimas, se usan en el
lenguaje común de diversas maneras.
"Conocer a una persona" significa haberla
visto alguna vez; "conocer un lugar" implica
haber estado allí; "saber inglés" quiere decir
ser capaz de leer y escribir, o incluso
mantener una conversación en ese idioma.
"Saber que Buenos Aires fue fundada en
1536", a su vez, significa tener conocimiento
de que la proposición: "Buenos Aires fue
fundada en 1536" es verdadera.
 Este último uso de las palabras
"saber" y "conocer" es el más
adecuado al pensamiento científico,
y por lo tanto lo estipularemos como
el significado con el que en adelante
entenderemos aquellos vocablos.
Quedamos, pues, en que conocer (o
saber) será para nosotros una
relación entre el sujeto que conoce y
la verdad de una proposición: las
proposiciones verdaderas serán el
objeto de nuestro conocimiento
(cuando lo consigamos, desde
luego).
 Una vez establecido el objeto del conocimiento, es
hora de hablar por un momento acerca del sujeto.
Porque somos nosotros quienes conocemos, de modo
que el conocimiento tiene un elemento subjetivo, un
estado de conciencia según el cual nos sentimos
poseedores del saber. Tal estado de conciencia es la
creencia.
 La más alta intensidad de nuestra creencia, sin
embargo, no es por sí sola garantía de la verdad de
la proposición creída. Muchas creencias hubo que se
tuvieron por verdades de a puño, y después debieron
abandonarse.
 Creer, pues, no es lo mismo que saber. Pero,
aunque se puede creer sin saber, no es
posible saber sin creer. Si la verdad es el
elemento objetivo del conocimiento, la
creencia es su factor subjetivo: no podemos
saber lo falso, pero tampoco sabemos lo
que no creemos, aunque sea verdad. La
creencia es una condición del
conocimiento; pero no una condición
causal (por mucho que lo creamos, no
haremos verdadero lo falso), sino una mera
característica definitoria: "conocer" implica
creer, aunque no a la inversa.
 Hemos aislado hasta ahora dos condiciones del
conocimiento: la verdad y la creencia. Para que
digamos que conocemos la verdad de una
proposición es preciso que esa proposición sea
verdadera y que creamos que lo es. Así, quienes
suponían que la tierra era plana no sabían que
era plana (porque su creencia era falsa) y
tampoco sabían que era redonda (porque no lo
creían). Simplemente, creían saber que era
plana, lo que no es igual. Del mismo modo,
nosotros creemos saber hoy muchas cosas: más
adelante tendremos tal vez que rectificar
algunas de esas creencias, en tanto otras
permanecerán hasta que algún nuevo
elemento de juicio obligue a desecharlas.
 La justificación de nuestra creencia en
la verdad de una proposición se llama
prueba.
 Henos aquí, pues, frente a la tercera
característica definitoria de "conocer".
Para que estemos dispuestos a afirmar
que sabemos que una proposición es
verdadera, es preciso: a) que p sea
efectivamente verdadera; b) que
creamos que lo es, y c que tengamos
pruebas que justifiquen esa creencia.
Fuentes del conocimiento
 Experiencia
 Razón
 Autoridad
 Intuición
 Fe
Conocimiento necesario y
conocimiento empírico
 Proposiciones necesarias
 Proposiciones contingentes
Ciencia
 General
 Social
 Legal
 Comunicable
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