QUIEN ES EL
DIOS DE LA
EXPERIENCIA
DE TERESA DE
JESÚS
SEGÚN EL
LIBRO DE LA
VIDA
Teresa sabe que nos jugamos nuestra vida
espiritual según la imagen que nos hemos
hecho de Dios. La forma como nos
relacionamos con Dios, revela la imagen que
tenemos de Él.
La experiencia de
Teresa, nos invita a
evolucionar en
nuestra imagen de
Dios y las
consecuencias que
trae a nuestra vida
esta evolución.
DESDE NUESTRA PSICOLOGÍA HERIDA
Nuestra imagen de Dios y por tanto nuestra relación
con Él, puede venir de una proyección de nuestros temores,
traumas y heridas.
Teresa también, como nosotros, desde una psicología
herida, en los inicios de su caminar ve a Dios con “temor
servil” y según sus propias palabras, fue este temor el que le
movió a ser monja.(Cf. V 3,6)
Dios Castigador
Dios Comerciante…
A esta actitud servil, temerosa, mercantilista
(“parecíame compraban muy barato el ir a gozar de
Dios” V1,4)
,
le siguió mucho tiempo la
resistencia, Teresa no se rinde al amor de Dios
y trata de ser la protagonista de su vida.
Santa Teresa padeció cierta
desarmonía afectiva en lo que
ella llama “mar tempestuoso
de casi 20 años”. “En ellos ni
yo gozaba de Dios, ni traía
contento con el mundo” (V 8,2)
A Dios no se le puede indicar el camino. El no entra por
la puerta que nosotros le abrimos. Porque es Dios reivindica
para Sí todo el protagonismo. Y a eso no estaba dispuesta
Teresa en sus primeros años. Por eso no rompe a amar. Por eso
pasa los años en una triste mediocridad.
“Deseaba vivir – que bien entendía que no
vivía, sino que peleaba con una sombra de
muerte – y no había quien me diese vida, y
no la podía yo tomar;...” (V8,13)
Sabe cual es la causa de su
fracaso:
“no poner en todo la confianza en su
Majestad y perderla de todo punto de
mí.” (V8,13)
Dios se da, nos acosa con su amor, está esperando que
abramos rendijas en nuestra vida para que él entre. Dios es
gracia independientemente de nuestra conducta. Él se
adelanta. Es una constante en la historia de los hombres.
“No es aceptador de personas, a todos ama” (V 27,12).
“Por eso hermanas, nunca os acaezca
sino creed de Dios mucho más y más y no pongáis los ojos
en si son ruines y buenos a quien las hace” (V 28,8).
Teresa expresa dirigiéndose a Dios: “Con
grandes regalos castigabais mis
delitos” (V7,18)
Dios Pagador
Dios Gratuidad
Poco a poco comenzó a haber un cambio de actitud en Teresa
que la llevó a un nuevo capítulo en su relación con Dios.
“No me parece acababa yo de disponerme a quererle servir, cuando el
Señor me comenzaba a tornar a regalar”.
“granjeaba el Señor conmigo que yo lo quisiese recibir” (V9,9)
“yo estaba ya desviándome de todo lo que me parecía os podía enojar;
que en haciendo yo esto, comenzasteis, Señor, a abrir vuestros tesoros
para vuestra sierva. No parece esperabais otra cosa sino que hubiese
voluntad y aparejo en mí para recibirlos, según con brevedad
comenzasteis a no sólo darlos, sino a querer entendiesen me los dabais.
” (V19,7)
Bastó que ella abriera la puerta, manifestara el
deseo de ser de Dios para que el Amigo – “que no
esperaba otra cosa” – se multiplicara en donación.
“Pues comenzando a quitar ocasiones y darme más a la
oración, comenzó el Señor a hacerme mercedes, como quien
deseaba … que yo las quisiera recibir.” (V 23,2)
Nuestra vida se juega en estas
coordenadas: Dios que se nos da y
nosotros que resistimos este entregarse
de Dios en nuestra psicología herida,
hasta que Dios, si lo buscamos de
verdad, a pesar de nuestras resistencias
psicológicas, termina por vencer y
encontrar su lugar en nuestra propia vida.
UN DIOS PROTAGONISTA, EL
SALE AL ENCUENTRO
El protagonismo de Dios en todos sus escritos es muy
intenso hasta el punto que Teresa se siente rendida. Ella nos
ayudará a comprender lo que puede realizar con cualquiera que se
abra a su amor gratuito, no importa nuestra debilidad.
“… en apartándoos un poco de mí,
daba con todo en el suelo. Bendito seáis
por siempre, que aunque os dejaba yo a
vos, no me dejasteis vos a mí tan del
todo, que no me tornase a levantar, con
darme vos siempre la mano; muchas
veces, Señor, no la quería, ni quería
entender, como muchas veces me
llamabais de nuevo …”. (V6,9)
A los pies del “Cristo
muy llagado”
Conversión de Teresa
“estaba ya muy desconfiada de mí
y ponía toda mi confianza en
Dios. Paréceme le dije entonces
que no me había de levantar de
allí hasta que hiciese lo que le
suplicaba.”
(V9,3)
Es muy importante en Teresa la experiencia de
la
misericordia
de
Dios.
Llamó
a
autobiografía :
”Libro de las misericordias de Dios”.
“Que cosa es la misericordia de
Dios, que mis pecados han
hecho bien a su merced, … y así
intitulé ese libro [Vida] << De las
misericordias de Dios>>”
(Carta a Pedro de Castro y Nero)
su
UN DIOS MISERICORDIOSO
QUE NO SE CANSA DE DAR
Experiencia de GRATUIDAD
Teresa experimenta que Dios es sólo amor, misericordia
infinita, que se comunica y acoge a la persona en su realidad
de pecadora, que nunca se cansa de dar y que da sin medida,
ésta va a ser la experiencia más fundamental de toda su vida.
“Acuérdense de sus palabras y miren lo que ha hecho
conmigo, que primero me cansé de ofenderle que su
Majestad dejó de perdonarme. Nunca se cansa de dar, ni se
pueden agotar sus misericordias; no nos cansemos nosotros
de recibir”(V19,15)
Teresa reconoce que desde sus primeros años de vida es
regalada por Dios.
“Éramos tres hermanas, y nueve hermanos: todos parecieron
a sus padres (por la bondad de Dios) en ser virtuosos, sino
fui yo, aunque era la más querida de mi padre; y antes que
comenzase a ofender a Dios, parece tenía alguna razón:
porque, yo he lástima, cuando me acuerdo las buenas
inclinaciones que el Señor me había dado, y cuán mal me
supo aprovechar de ellas. Pues mis hermanos ninguna cosa
me desayudaban a servir a Dios” (V1,3)
Él nos regala los valores que tenemos
“Muchas veces de pensado espantada de la gran bondad
de Dios, y regaládose mi alma de ver su gran
magnificencia, y misericordia; sea bendito por todo, que he
visto claro no dejar sin pagarme, aun en esta vida, ningún
deseo bueno: por ruines, e imperfectas que fuesen mis
obras, este Señor mío las iba mejorando, y perfeccionado,
y dando valor, y los males, y pecados luego los escondía.
Aun en los ojos de quien los ha visto permite su Majestad
se cieguen, y los quita de su memoria. Dora las culpas;
hace que resplandezca una virtud, que el mismo Señor
pone en mí, casi haciéndome fuerza para que la tenga”.
(V4,10)
CANTA LA MISERICORDIA DIVINA
“se entienda la muchedumbre de vuestras misericordias” (V4,3)
“alabo la misericordia de Dios, que era Él solo el que me daba la mano”
(V7,22)
“veo claro la gran misericordia que el Señor hizo conmigo” (V8,2)
“espero yo en la misericordia de Dios” (V8,5)
“de su misericordia jamás desconfié; de mí muchas veces” (V9,7)
“mientras mayor mal, más resplandece el gran bien de vuestras
misericordias. ¡Y con cuanta razón las puedo yo para siempre cantar!”
(V14,10)
“la misericordia de Dios me pone seguridad” (V38,7)
Termina el libro: “Sea bendito por siempre, que yo espero en su
misericordia…”
Quien se experimenta amado “despierta a amar”
Para “despertar a amar” es fundamental
experimentarse amado, regalado…
“porque si no conocemos que recibimos, no
despertamos a amar” (V 10,4)
“¿Cómo aprovechará y gastará con
largueza el que no entiende que está rico?
Es imposible tener ánimo para cosas
grandes quien no entiende (que) está
favorecido de Dios.” (V10,6)
“Él nos ha amado primero y sigue amándonos primero;
por eso, nosotros podemos corresponder también con el
amor.” (Benedicto XVI, Deus Caritas est, 17)
UN DIOS QUE ES BONDAD Y HUMANIDAD
“Fíe de la bondad de
Dios, que es mayor que
todos los males que
podemos hacer …”
(V19,15)
Sólo su bondad ha
mantenido a Teresa en
pie, pues Dios “… por
su bondad
todo” (V31,17)
lo
puso
“¡Oh
bondad
y
humanidad grande
de Dios” (V34,9)
UN DIOS QUE ES AMIGO
Teresa, mujer hecha para la amistad, con gran
capacidad de relaciones humanas, define su relación con
Dios en la oración como “trato de amistad”.
“No es otra cosa oración mental,
a mi parecer, sino tratar de
amistad, estando muchas veces
tratando a solas con quien
sabemos nos ama.” (V 8,5)
Y refiriéndose a Cristo:
“… es verdadero amigo” (V22,6)
“… es muy buen amigo Cristo” (V22,10)
UN DIOS QUE ES VERDAD
“Esto que entendí es darme el Señor a entender que es la misma
Verdad” (V40,3)
“… entendí grandísimas verdades sobre esta Verdad, más que si
muchos letrados me lo hubieran enseñado” (V40,4)
“Esta verdad que digo se me dio a entender, es en sí misma verdad, y
es sin principio ni fin, y todas las demás verdades dependen de esta
verdad, como todos los demás amores de este amor, y todas las demás
grandezas de esta grandeza, aunque esto va dicho oscuro para la
claridad” (V40,4)
A partir de allí su vida será “el andar en verdad delante de la
misma Verdad” (V40,3)
UN DIOS PRESENTE
“Tenía yo algunas veces… venirme a
deshora un sentimiento de la presencia
de Dios que en ninguna manera podía
dudar que estaba dentro de mí, y yo
también engolfada en Él” (V10,1)
“Acaecióme a mí una ignorancia al principio,
que no sabía que estaba Dios en todas las
cosas y, como me parecía estar tan presente,
parecíame imposible.” (V18,15)
“Quiero ahora tornar a donde
dejé mi vida, es como otro libro
nuevo de aquí en adelante, digo
otra vida nueva, la de hasta
aquí era mía, la que he vivido
desde que comencé a declarar
estas cosas de oración es que
vivía Dios en mí, sea el Señor
alabado que me libró de mí”.
(V23,1)
Este protagonismo divino es tal, que Teresa podrá experimentar
que Dios la vive:
“Que escribiendo esto estoy y me
parece que con vuestro favor y
por vuestra misericordia podría
decir lo de San Pablo, aunque no
con esa perfección, que no vivo
yo ya, sino que Vos, Criador
mío, vivís en mí, según ha
algunos años que, a lo que puedo
entender, me tenéis de vuestra
mano y me veo con deseos y
determinaciones ....” (V 7,9)
RELACIÓN CON DIOS = RELACIONES INTERPERSONALES
La experiencia que tenemos de Dios se traduce siempre en
nuestra forma de relacionarnos con los demás. Para Teresa será
fundamental
formar
comunidades
donde
las
relaciones
interpersonales tengan primacía absoluta:
Relación con Dios
Tejer una buena red de
relaciones humanas
“aquí todas han de ser amigas, todas
se han de amar, todas se han de
ayudar” (CP 6,4)
Esta es la consecuencia de
experimentar un Dios :
AMIGO, MISERICORDIOSO,
PRESENTE…
Pero más allá de nuestra limitada experiencia Teresa
nos invita a:
“…creed de Dios mucho más y más”
(V 28,8)
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