6. EL DESARROLLO DEL NIÑO
SORDO
Marta Hernández López
6. Desarrollo del niño sordo
6.1 La adquisición del lenguaje a partir de la interacción con el
medio
6.2 Las áreas de desarrollo del niño con discapacidad auditiva y sus
diferencias con respecto al niño oyente.
- Área motora.
- Área cognitiva.
- Área comunicativo lingüística.
- Área socioafectiva.
6.3. Educación bilingüe para sordos
6.1 La adquisición del lenguje a partir de la
interacción con el medio
Una de las partes más importantes del niño sordo es, sin
duda alguna, la familia. Tanto los padres como los hermanos u
otros familiares cercanos contribuyen de forma activa en su
desarrollo.
Vamos a ver las interacciones e intercambios sociales y
comunicativos y las bases para que una comunicación sea
efectiva. Primero mencionaremos las características de un niño
oyente, para, sobre esa base, entender las características de un
niño sordo.
Es importante entender que las personas somos, ante todo,
seres sociales, siendo algo que se manifiesta desde los primeros
momentos de nuestra vida. El bebé forma parte del mundo social
desde que nace, ya que necesita que los adultos se ocupen de él
y satisfagan sus necesidades; con el paso del tiempo irá
desarrollando conductas que favorecerán el contacto con los otras
Por su parte el adulto ayuda y otorga significado a las conductas
del bebé, preparándolo para el desarrollo del lenguaje a través de una
comunicación plena y eficiente.
En las primeras etapas de prelenguaje el niño ya está motivado
para contactar con sus semejantes. Los adultos organizan
instintivamente esta motivación dentro de intercambios (cambio de
pañal, baño, comida, juegos como el cucú, canciones, etc) que tienen
la características de ser repetitivos en forma de pequeños rituales.
Estos intercambios ayudan al niño a construir sus primeros esquemas
de interacción social. Los intercambios entre el adulto y el niño se
inician espontáneamente. Poco a poco empieza a anticipar estas
situaciones, a tomar la iniciativa y a contemplar las reacciones de la
madre. La característica principal de estos primeros intercambios,
donde se alternan los papeles, es que son muy repetitivos, haciendo
que el bebé tome una participación activa debido a que se ve dentro
de la misma secuencia con la misma persona.
• Pasamos ahora a las interacciones comunicativas de madres
oyentes con sus hijos sordos.
• Como ya hemos comentado, las primeras interacciones de la
madre con su bebé se caracterizan por realizarse utilizando todos
los sentidos y por el tono emocional empleado. En ellas interviene
no sólo el tono y la entonación, sino también las caricias, las
miradas, las sonrisas y el contacto. Estas características de
interacción se dan tanto en el caso de madres con niños oyentes
como en el caso de madres oyentes con niños sordos.
• Durante los primeros meses el niño sordo se beneficia al igual que
el oyente, ya que, a pesar de que no le llega la voz de su madre, si
le llegan todos los elementos restantes que rodean la palabra.
Pero cuando se produce la detección de la sordera, en parte, se
genera un cambio en las relaciones; un proceso lógico motivado
por la reacción emocional que significa tener un hijo sordo y
también por la falta de respuesta oral del niño ante el habla de los
padres.
Todo esto provoca en los padres reacciones esperables en la
relación con su hijo. La relación suele ser más controladora. Las
madres oyentes dirigen la comunicación tomando la mayor parte de
las iniciativas y asumiendo un papel más directivo, creando un
ambiente poco eficiente para el acceso del lenguaje.
Otra dificultad que encontramos es la relacionada con las
estrategias visuales dentro de la comunicación que, en la mayoría
de casos, los padres desconocen. Para los niños que nacen
sordos, que se quedan sordos antes de la adquisición del lenguaje
o que presentan graves pérdidas de audición, la vista será el alzo
que los unirá con el mundo, sirviendo como canal de comunicación.
Es importante que su entorno sea consciente del lo que esto
implica, de cuáles son y para que sirven las estrategias visuales. El
bebé sordo no podrá, como hace el oyente, mirar al mismo tiempo
a un objeto y recibir información oral sobre él.
• en la mayoría de las ocasiones las madres ven más delo que en
realidad hay en cualquier gesto o conducta espontánea del niño,
atribuyendo intención a conductas que carecen de ella, y
favoreciendo a que el niño manifieste intenciones comunicativas
reales posteriormente
• Conforme el desarrollo del niño, su interés y motivación lo llevan a
buscar acciones conjuntas con los padres les insinuamos acciones
para desarrollar con determinados objetos. Les hablamos sobre
ellos, les enseñamos el nombre de las cosas, sus cualidades y
cómo se utiliza, le damos más oportunidades de experimentar y
manipular, convirtiéndose todo esto en el paso anterior a la
adquisición del lenguaje. En ocasiones señalamos al niño las
acciones, celebrando cuando están bien o corrigiendo cuando
están mal, haciéndole preguntas para saber qué conoce o cuáles
son sus intenciones.
Por tanto, los padres se enfrentan desde edades tempranas a
otro tipo de problemas, al no contar con un código comunicativo
eficaz para introducir a los bebés en un díálogo preverbal y,
posteriormente, en verdaderas interacciones lingüísticas.
La situación es diferente en las interacciones cuando los
padres utilizan un sistema alternativo de comunicación y hacen un
buen uso de las estrategias visuales. Hay estudios que
demuestran quela adquisición del lenguaje de los niños sordos a
través de dos modalidades (oral y signada) tienen similitud con la
adquisición del lenguaje oral.
Las estrategias de comunicación visual pueden resumirse en
dos:
-
El contacto físico y visual (llamar la atención)
-
La alternancia de la mirada (atención dividida, señalar y transmitir
información).
Encontramos varios modos de llamar la atención y mantener
una comunicación visual. Si queremos que un niño srodo preste
atención será mejor tocarlo que llamarlo por su nombre, será
suficiente con tocarlos en el hombro, brazo o pierna para conseguir
su mirada. También hay que prestar atención a como se toca, tocar
el hombro de otro significa que se quiere establecer comunicación,
pero no hay urgencia; tocar repetidas veces puede expresar
urgencia o un cierto estado de humor.
La llamada a distancia es otra estrategia. Los sordos utilizan
distintas maneras de llamarse unas a otras a distancia, por ejemplo
mover las manos, encender y apagar la luz, golpear el suelo o algún
mueble. El método que más utilizan las familias sordas para llamara
la atención de sus hijos es agitar las manos, por la facilidad con la
que se capta la atención del niño (aunque no se haga dentro de su
campo visual). El niño sordo se dirige hacia la fuente de movimiento
igual que el sordo lo haría hacia la fuente de sonido.
En cuanto a la atención dividida comentar que, por lo general,
las madres oyentes hablan al mismo tiempo que señalan un objeto,
esto no sirve cuando son madres de un niño sordo. En cambio, las
madres sordas utilizan con frecuencia la conducta de señalar para
dirigir la atención de su hijo hacia algo; es conveniente que las
familias oyentes aprendan la importancia de eso.
J. Kyle (1990) explica el siguiente procedimiento para transmitir
correctamente la información:
1.
Conseguir el contacto visual a través de las técnicas descritas
anteriormente.
2.
Signar o complementar el nombre del objeto.
3.
Mantener el contacto visual con el niño, después señalar, volver la cabeza
y mirar el objeto.
4.
Aproximadamente hacia los 5-6 meses el niño sordo mira hacia donde se
le indica. Bajar la mano para que vuelva a mirarnos y contarle más cosas
sobre el objeto.
6.2 Las áreas de desarrollo del niño con discapacidad
auditiva y sus diferencias con respecto al niño oyente.
Área motora
En principio, podríamos pensar que la discapacidad auditiva
no tiene que influir, sin embargo, estudios realizados demuestran
algunas diferencias en este ámbito. Parece que se dan dificultades
en la movilidad, el equilibrio y la marcha, debido a las
complicaciones que puede tener en el oído dado que los canales
semicirculares (oído interno) se encargan de proporcionarnos la
orientación y el equilibrio. En este sentido es necesario destacar
que el desarrollo motor está estrechamente ligado al sistema
nervioso. Por este motivo, el niño sordo va a comenzar a andar
más tarde, ya que no tiene percepción del ritmo y tampoco se va a
poder ayudar de esas primeras orientaciones que nos dan los
adultos en los primeros pasos. Además, estos niños van a tener
más problemas que el resto en la coordinación motriz.
Área cognitiva
El sordo tiene un funcionamiento cognitivo cuantitativa y
cualitativamente similar al del oyente, puesto que cuando las
instrucciones y tareas de las pruebas de evaluación formaban parte
del campo de experiencias y de conocimiento del niño sordo, su
rendimiento resultaba igual al del niño oyente.
Parece claro que la sordera no es una variable que determine
el desarrollo cognitivo, sino que la falta de experiencias tanto en el
medio físico como en el mundo social y en concreto la ausencia de
lenguaje parecen ser factores determinantes en el desarrollo
cognitivo. El desarrollo cognitivo del niño está en función de su nivel
de lenguaje y de sus intercambios con el medio y de sus
experiencias cotidianas. Además, el lenguaje influye pero no es
directamente responsable del éxito o del fracaso intelectual.
Piaget, quien nos dice que los niños sordos van a tener una
inteligencia semejante a los oyentes, pero indica a su vez que sí se
da un retraso en la adquisición de las etapas evolutivas,
comparándolos con oyentes. El niño sordo usa más tiempo en las
operaciones concretas, costándole más llegar al pensamiento
abstracto, pensamiento este que irá adquiriendo, utilizando lo máximo
posible otros sentidos (visual y táctil). Por esto, es importante darle
valor al juego simbólico como paso para la adaptación a la realidad.
En otras palabras, el niño sordo tiene un desarrollo cognitivo que va a
estar muy influenciado, por un lado, por la ausencia de percepción
sonora (la cual limita su exploración) y por otra, por la restricción de
la cantidad y calidad de las situaciones comunicativas.
A raíz de las múltiples investigaciones que se han realizado,
han sido sustraídas las siguientes conclusiones:
• La autorregulación y planificación de la conducta son dimensiones
en las que el lenguaje es prioritario, por lo que las personas
sordas presentan mayores retrasos y dificultades a la hora de
anticipar situaciones y ejercer un control ejecutivo sobre sus
propios procesos cognitivos.
• La adquisición del saber se relaciona de forma estrecha con la
capacidad de recibir información, la cual, a día de hoy, se
transmite de forma oral, por lo que la persona sorda va a contar
con menor número de oportunidades para adquirir, elaborar e
instaurar conocimientos.
• Además, existen otras habilidades en las que el lenguaje es fundamental, ejemplo de ello sería cómo formular hipótesis, cómo
razonar sobre proposiciones, comprobar mentalmente diversas
alternativas…. Habilidades que van a resultar más complicadas
para la persona con discapacidad auditiva...
Área comunicativo lingüística:
La vocalización de los bebés sordos y oyentes son parecidas
hasta cerca de los 9 meses, pero a partir de esta edad las
vocalizaciones difieren de sordos a oyentes tanto en producción
como en variedad, ya que dichas vocalizaciones tienden a
disminuir hasta desaparecer, a causa de la falta de
retroalimentación auditiva y refuerzos ambientales
El grado de pérdida auditiva y la precoz realización de un
diagnóstico influyen sobre la adquisición del mismo. Aunque ya
hemos visto que el desarrollo del lenguaje en niños sordos
dependerá de diversos factores relacionados no sólo con el grado
de pérdida auditiva, sino también, mediante el entorno
comunicativo en el que el niño crece. (sordo u oyente).
El niño sordo pasará en la adquisición del lenguaje oral por
las mismas fases que el oyente aunque se desarrollará de forma
más lenta.
En cuanto a las estructuras sintácticas son frecuentemente incorrectas, la
capacidad de tratar estructuras complejas es limitada incluso a los 18
años lo cual contrasta con los resultados obtenidos por los oyentes, los
cuales la dominan a los 8 años. Estas limitaciones se reflejasen en las
omisiones de los elementos lingüísticos con menos carga de
significado (artículos, preposiciones, conjunciones, pronombres...) u
alteraciones en elementos de la oración (plurales, tiempos verbales,
género...) incorrecciones todas ellas que se denominan
agramaticalismos.
Otro dato importante a tratar es la ininteligibilidad del habla, tanto por sus
incorrecciones sintácticas como por distorsiones en pronunciación de
sonidos y alteraciones en la entonación, tono, ritmo, tiempo, etc.
La comprensión del lenguaje oral se realiza fundamentalmente por vía
visual, a través de la lectura labiofacial (LLF), la cual debe ser
complementada con otros método, ya que, como hemos visto, el
proceso de comprensión del lenguaje por medio de la LLF es mucho
más complicado que por vía auditiva
Área socio-afectiva:
Las investigaciones realizadas en el estudio del desarrollo social
de individuos sordos parece indicar que estos poseen un
conocimiento social más limitado en comparación con los oyentes.
Si bien nos centramos en los primeros años de vida del niño
vemos que el sonido tiene un importante papel en el desarrollo social,
la voz de la madre, la preparación del biberón, los ruidos, las
estimulaciones producidas por sonidos (sonajeros, móviles de cuna,
etc.) además de ejercitar y afinar la audición, tranquilizan y dan
seguridad al niño. El bebé sordo por su falta de audición tiende a
aumentar sus temores en ausencia de audición.
Mientras el niño oyente crece y se va socializando, sus
conductas agresivas disminuyen y va expresándose a través del
cuerpo, medio más significativo para expresar sus estados
emocionales
Los sordos muestran con mayor frecuencia sus limitaciones en
habilidades socio-comunicativas en cuanto a comprender
emociones, resolver problemas, así como en procesos de
atribución. En su desarrollo psico-afectivo son importantes las
interacciones que se desarrollan entre el niño sordo y los padres, la
cual posee dos factores de importancia para determinar el grado de
interacción padres-hijo:
· La actitud paterna ante el déficit auditivo del niño .
·
Estrategias utilizadas con el fin de aumentar las
interacciones comunicativas con su hijo sordo.
A raíz de los problemas comunicativos, los padres tienden con
mayor frecuencia a regular la conducta de su hijo que a compartir
información con él , la deprivación del lenguaje supone una menor
habilidad para la autorregulación, y una menor habilidad para
extraer el significado de ciertas experiencias cotidianas, lo cual
conlleva a una comprensión más limitada de la dinámica social, son
menos permisivos y más didácticos, sólo hablan con el niño sobre el
aquí y el ahora y no son capaces de informar a su hijo sobre
acontecimientos futuros que van a ocurrir, por lo general, reciben
explicaciones muy limitadas acerca de los sentimientos, roles,
razones para las acciones y consecuencias de las mismas, por ello,
el niño se muestra desconfiados y vive cualquier situación no
habitual como una amenaza.
Esta situación cambia cuando el niño sordo tiene un sistema
estructurado de comunicación en la competencia social es crítico
para interpretar estos casos.
Las investigaciones realizadas señalan como principales
características en el perfil de personalidad de niños sordos, la
impulsividad en la expresión de sus emociones unida a un bajo nivel
de autoestima causado por dificultades en el control de la propia
conducta y a un bajo nivel de tolerancia a la frustración.
Como resultado es de esperar que los niños y adolescentes
sordos presenten una limitada comprensión tanto de la causa como de
los significados de muchos acontecimientos. Además de la deprivación
lingüística también encontramos datos que establecen una relación
entre el menor conocimiento y desarrollo social y ausencia de
independencia y autorresponsabilidad.
Como ya hemos dicho, los niños sordos hijos de padres sordos
controlan mejor su conducta, presentan menor impulsividad, una
mayor madurez social y un grado más alto de responsabilidad. Todo
ello debido a que, gracias a la adquisición temprana del lenguaje de
signos como forma natural de comunicación, las interacciones padrehijo son similares a la de los oyentes así como su nivel de
sobreprotección y sus estrategias comunicativas y educativas
6.3. Educación bilingüe para sordos
Todo niño sordo, cualquiera sea el nivel de su pérdida
auditiva, debe tener derecho a crecer bilingüe. Conociendo y
usando la lengua de señas y la lengua oral (en su modalidad
escrita y hablada) el niño alcanzará un completo desarrollo de sus
capacidades cognitivas, lingüísticas y sociales.
El bilingüismo es el conocimiento y uso regular de dos o más
lenguas. Un bilingüismo lengua oral/ lengua de señas es la única
vía a través de la cuál el niño sordo podrá satisfacer sus
necesidades, es decir, comunicarse desde una edad temprana con
sus padres, desarrollar sus capacidades cognitivas, adquirir
conocimientos sobre la realidad externa, comunicarse plenamente
con el mundo y convertirse en un miembro del mundo oyente y del
mundo
sordo.
El bilingüismo del niño sordo implica la lengua de señas, usada
por la Comunidad Sorda, y la lengua oral usada por la mayoría
oyente. Esta última se adquiere en su modalidad escrita y, cuando
es posible, en su modalidad hablada.
En cada niño las dos lenguas jugarán papeles diferentes; en
algunos niños predominará la lengua de señas, en otros
predominará la lengua oral y en otros habrá un cierto equilibrio entre
ambas lenguas.
Además, debido a los diferentes niveles de sordera posibles y
a la compleja situación de contacto entre ambas lenguas ( cuatro
modalidades lingüísticas, dos sistemas de producción y dos de
recepción, etc. ) podemos encontrarnos con diferentes tipos de
bilingüismo, es decir, la mayoría de los niños sordos adquirirá
niveles distintos de bilingüismo y de “ biculturalismo ”.
En este sentido no se diferenciará de la mitad de la población
mundial, aproximadamente, que convive con dos o más lenguas ( se
estima que actualmente en el mundo hay tantas personas - si no
más – bilingües como monolingües ) Como otros niños bilingües, los
niños sordos usarán ambas lenguas en sus vidas cotidianas como
miembros integrantes de dos mundos, en este caso el mundo oyente
y
el
mundo
sordo.
La lengua de señas debe ser la primera lengua, ( o una de las
primeras) adquirida por los niños con una pérdida auditiva severa. La
lengua de señas es una lengua natural, plenamente desarrollada,
que asegura una comunicación completa e integral. A diferencia de
la lengua oral, la lengua de señas permite a los niños sordos y a sus
padres comunicarse plenamente desde edades tempranas, si ambos
la adquieren rápidamente. La lengua de señas juega un papel
importante en el desarrollo cognitivo y social del niño y permite la
adquisición de conocimientos sobre el mundo.
El bilingüismo permitirá al niño el desarrollo de su identificación
cultural con el mundo sordo ( uno de los mundos a los que el niño
pertenece) tan pronto como inicie el contacto con dicho mundo.
Además la lengua de señas facilitará la adquisición de la lengua
oral, ya sea en la modalidad escrita o en la modalidad hablada.
Es sobradamente conocido que una primera lengua adquirida
con normalidad, se trate ya de una lengua oral ya de una lengua de
señas, estimulará en gran medida la adquisición de una segunda
lengua.
Finalmente, el hecho de ser capaz de utilizar la lengua de señas
será una garantía de que el niño manejará al menos una lengua, A
pesar de los considerables esfuerzos llevados a cabo por parte de los
niños sordos y de los profesionales que los rodean y a pesar del uso
de ayudas tecnológicas , el hecho es que muchos niños sordos
tienen grandes dificultades para percibir y producir una lengua oral en
su modalidad hablada.
Esperar varios años para lograr un nivel satisfactorio que puede
no llegar a alcanzarse y negar durante ese tiempo el acceso del
niño sordo a una lengua que satisfaga sus necesidades ( la lengua
de señas) es prácticamente aceptar el riesgo un retraso en su
desarrollo, lingüístico, cognitivo, social o personal.
Ser bilingüe significa saber y utilizar dos o más lenguas. La
segunda lengua de los niños sordos será la lengua oral, usada por
la comunidad oyente a la que también pertenecen. Esta lengua, en
su modalidad hablada y/o escrita, es la lengua de sus padres,
hermanos, parientes, futuros amigos, empleados, etc.
Cuando aquellos que interactúan con el niño sordo no
conocen la lengua de señas, es importante que la comunicación
tenga lugar pero esto solo podrá suceder a través de la lengua oral,
principalmente en su modalidad escrita, será un medio importante
de adquisición de conocimientos.
Gran cantidad de lo que aprendemos se transmite a través de
la escritura, tanto en casa como en la escuela. Además el éxito
académico del niño sordo y sus futuros logros profesionales
dependerán en gran medida de un buen manejo de la lengua oral
en su modalidad escrita y, cuando sea posible, en la modalidad
hablada.
Conclusiones
Es nuestro deber permitir al niño sordo la adquisición de dos
lenguas, la lengua de señas de la comunidad sorda ( como primera
lengua si su perdida auditiva es severa) y la lengua oral de la
mayoría oyente.
Para ello, el niño debe tener contacto con las dos
comunidades lingüísticas y debe sentir la necesidad de aprender y
usar ambas lenguas.
Contar exclusivamente con una lengua, la lengua oral, debido
a recientes avances tecnológicos, es jugar con el futuro del niño
sordo. Es arriesgar su desarrollo cognitivo y personal y negarle la
posibilidad de identificarse culturalmente con los dos mundos a los
que
pertenece.
Tener contacto desde una edad temprana con dos lenguas
ofrecerá al niño muchos más recursos que tenerlo en una sola
lengua, cualquiera sea su futuro y cualquiera sea el mundo en el
que elegirá vivir ( En ocasiones sólo uno de ellos).
Nadie se arrepiente de saber varias lenguas pero si lo hace
de no saber demasiadas, sobre todo si el propio desarrollo está
en juego. El niño sordo debería tener derecho a crecer bilingüe y
es nuestra responsabilidad ayudarle a ello.
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