Autorretrato de Cervantes
“Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de
cabello castaño, frente lisa y
desembarazada, de alegres ojos y de nariz
corva, aunque bien proporcionada; las
barbas de plata, que no ha veinte años que
fueron de oro, los bigotes grandes, la boca
pequeña, los dientes ni menudos ni
crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos
mal acondicionados y peor puestos, porque
no tienen correspondencia los unos con los
otros; el cuerpo entre dos extremos, ni
grande, ni pequeño, la color viva, antes
blanca que morena; algo cargado de
espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo
que es el rostro del autor de La Galatea y
de Don Quijote de la Mancha, y del que
hizo el Viaje del Parnaso, a imitación del de
César Caporal Perusino, y otras obras que
andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el
nombre de su dueño”.
Autorretrato
de Cervantes (1613)
“Llámase comúnmente Miguel de Cervantes
Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y
medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia
en las adversidades. Perdió en la batalla naval de
Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo,
herida que, aunque parece fea, él la tiene por
hermosa, por haberla cobrado en la más
memorable y alta ocasión que vieron los pasados
siglos, ni esperan ver los venideros, militando
debajo de las vencedoras banderas del
hijo del rayo de la guerra, Carlos Quinto, de
felice memoria”.
La juventud de Cervantes
Existe una provisión real en el Archivo de
Simancas. En ella se dice que Cervantes hirió en
un duelo a Antonio de Sigura, un maestro de
obras que fue más tarde intendente de las
construcciones reales. A juzgar por el contenido
del documento, el culpable había huido a Sevilla
y había sido condenado en rebeldía a que le
cortaran públicamente la mano derecha y a ser
desterrado del reino por diez años. Cervantes
huye a Roma y se coloca como camarero del
cardenal Acquaviva, tal como afirma él mismo en
el prólogo de La Galatea (1575).
Sobre Avellaneda, en el Prólogo de la
Segunda Parte del Quijote (1615)
“Lo que no he podido dejar de sentir es que me note de
viejo y de manco, como si hubiera sido en mi mano
haber detenido el tiempo, que no pasase por mí, o si
mi manquedad hubiera nacido en alguna taberna, sino
en la más alta ocasión que vieron los siglos pasados,
los presentes, ni esperan ver los venideros. Si mis
heridas no resplandecen en los ojos de quien las mira,
son estimadas, a lo menos, en la estimación de los que
saben dónde se cobraron; que el soldado más bien
parece muerto en la batalla que libre en la fuga; y es
esto en mí de manera, que si ahora me propusieran y
facilitaran un imposible, quisiera antes haberme
hallado en aquella facción prodigiosa que sano ahora
de mis heridas sin haberme hallado en ella”.
Algunas ideas sobre el Quijote:
la necesidad de la locura
• D. Quijote debe mantener en pie su locura
y sus ideales; debe tener fe en sí mismo.
Por eso tiene un "enemigo interior": las
dudas que se le plantean al ver la
realidad; la íntima conciencia de que todo
es ilusión. Esta ilusión se encarna en
Dulcinea, creada por él mismo sobre la
"real" Aldonza Lorenzo. Y he ahí el
"baciyelmo".
Algunas ideas sobre el Quijote:
el cruce entre la realidad y la
ficción
• La culminación del cruce entre la realidad
y la ficción se produce en la segunda
parte de la novela, cuando el público que
ha leído la primera parte se convierte en
personaje de la propia novela.
Algunas ideas sobre el Quijote:
la realidad oscilante
• La realidad oscila para el héroe. Pero
junto a él, el lector de la obra encuentra la
confusión de la realidad y la fantasía, la
verdad y la mentira, la tragedia y la
comedia, la ironía y la poesía. Esto es
fudamentalmente original, nuevo.
Algunas ideas sobre el Quijote: El
poder de la literatura y el arte para
influir en las vidas de los hombres
• En la novela vemos cómo los libros, las
historias, la ficción no sólo actúan sobre el
héroe loco, sino también sobre el resto de
personajes; en Sancho y en los
personajes que se encuentran en la venta
y en los que leen, escuchan o cuentan
historias.
Algunas ideas sobre el Quijote:
metaliteratura
La obra de Cervantes se convierte
también en una obra sobre la ficción
literaria (metaliteratura): Don Quijote
pretende vivir la literatura haciendo parte
de la experiencia la totalidad de un mundo
fabuloso. Don Quijote pretende
transformar el arte en vida; eso implica
una selección de la realidad que no puede
realizarse.
Algunas ideas sobre el Quijote: la
complejidad, la confusión
• La complejidad, la confusión se producen
también en la pareja de protagonistas en
lo que se ha llamado la "quijotización" de
Sancho y en la "sanchificación" de Don
Quijote.
Algunas ideas sobre el Quijote:
la libertad de la escritura
• Bajo todo ello se esconde Cervantes con
una nueva forma de escribir: la de la
libertad total y el dominio total sobre la
obra. Cervantes muestra el proceso de
composición de la obra, corta cuando
quiere, interrumpe, inventa un cronista del
que supuestamente toma las hazañas del
héroe. Esto es un juego humorístico,
basado en las "máscaras de la
composición".
Algunas ideas sobre el Quijote: la
modernidad de la creación
• Ahí está la modernidad de Cervantes: la
creación de un sistema de puentes
intermedios entre el creador y su obra.
Así, un escritor (Cervantes) inventa un
personaje (Quijote) que se inventa al
cronista de su vida (Cide Hamete
Benengeli), del que -a su vez- se sirve el
escritor (Cervantes).
Algunas ideas sobre el Quijote:
la voz de Cervantes
• Cervantes muestra constantemente su
voz en la novela; no desaparece tras un
narrador; su voz se oye claramente. En
este sentido Cervantes es un escritor
renacentista. Pero, por otro lado, el tema
de la confusión del mundo, la inestable
realidad, el contraste, la falta de armonía,
el engaño y el desengaño, la confusión,
son temas plenamente barrocos.
Algunas ideas sobre el Quijote:
conclusión
En conclusión, la novela muestra una
complejidad de perspectivas. Eso es lo
que la hace universal, original y viva.
Algunas ideas sobre el Quijote: la
complejidad, las perspectivas.
• Una novela de crítica literaria sobre los libros de
caballerías;
• una enciclopedia de los géneros literarios de la época;
• una novela de humor;
• una novela sobre la forma de novelar (construida como
juego delante del propio lector);
• una novela que muestra la galería de personajes del
siglo XVI y XVII;
• una novela sobre el trascendente conflicto entre la vida y
la literatura, entre la materia y el espíritu.
En el Prólogo a sus Novelas
Ejemplares (1613)
(...) yo soy el primero que he novelado en
lengua castellana, que las muchas novelas que en
ella andan impresas todas son traducidas de lenguas
estranjeras, y éstas son mías propias, no imitadas ni
hurtadas: mi ingenio las engendró, y las parió mi
pluma, y van creciendo en los brazos de la
estampa. Tras ellas, si la vida no me deja, te
ofrezco los Trabajos de Persiles, libro que se atreve
a competir con Heliodoro, si ya por atrevido no sale
con las manos en la cabeza; y primero verás, y con
brevedad dilatadas, las hazañas de don Quijote y
donaires de Sancho Panza, y luego las Semanas del
jardín. Mucho prometo con fuerzas tan pocas como
las mías, pero ¿quién pondrá rienda a los deseos?
Sólo esto quiero que consideres: que, pues yo he
tenido osadía de dirigir estas novelas al gran Conde
de Lemos, algún misterio tienen escondido que las
levanta.
Prólogo a Ocho comedias y ocho
entremeses (1615)
Y esto es verdad que no se me puede contradecir, y aquí entra el salir
yo de los límites de mi llaneza: que se vieron en los teatros de Madrid
representar Los tratos de Argel, que yo compuse; La destruición de
Numancia y La batalla naval, donde me atreví a reducir las comedias a
tres jornadas, de cinco que tenían; mostré, o, por mejor decir, fui el
primero que representase las imaginaciones y los pensamientos
escondidos del alma, sacando figuras morales al teatro, con general y
gustoso aplauso de los oyentes; compuse en este tiempo hasta veinte
comedias o treinta, que todas ellas se recitaron sin que se les ofreciese
ofrenda de pepinos ni de otra cosa arrojadiza; corrieron su carrera sin
silbos, gritas ni barahúndas. Tuve otras cosas en que ocuparme; dejé la
pluma y las comedias, y entró luego el monstruo de naturaleza, el gran
Lope de Vega, y alzóse con la monarquía cómica; avasalló y puso debajo
de su juridición a todos los farsantes; llenó el mundo de comedias
proprias, felices y bien razonadas, y tantas, que pasan de diez mil
pliegos los que tiene escritos, y todas (que es una de las mayores cosas
que puede decirse) las ha visto representar, o oído decir, por lo menos,
que se han representado; (…)
El fracaso del teatro de Cervantes
Algunos años ha que volví yo a mi antigua ociosidad, y, pensando que aún
duraban los siglos donde corrían mis alabanzas, volví a componer algunas
comedias, pero no hallé pájaros en los nidos de antaño; quiero decir que no
hallé autor que me las pidiese, puesto que sabían que las tenía; y así, las
arrinconé en un cofre y las consagré y condené al perpetuo silencio. En esta
sazón me dijo un librero que él me las comprara si un autor de título no le
hubiera dicho que de mi prosa se podía esperar mucho, pero que del verso,
nada; y, si va a decir la verdad, cierto que me dio pesadumbre el oírlo, y
dije entre mí: «O yo me he mudado en otro, o los tiempos se han mejorado
mucho; sucediendo siempre al revés, pues siempre se alaban los pasados
tiempos». Torné a pasar los ojos por mis comedias, y por algunos
entremeses míos que con ellas estaban arrinconados, y vi no ser tan malas
ni tan malos que no mereciesen salir de las tinieblas del ingenio de aquel
autor a la luz de otros autores menos escrupulosos y más entendidos.
Aburríme y vendíselas al tal librero, que las ha puesto en la estampa como
aquí te las ofrece.
Prólogo al Persiles (1616),
publicado póstumamente
Mi vida se va acabando y al paso de las
efemérides de mis pulsos, que, a más
tardar, acabarán su carrera este domingo,
acabaré yo la de mi vida [...]. Adiós gracias;
adiós donaires; adiós, regocijados amigos:
que yo me voy muriendo, y deseando veros
presto contentos en la otra vida.
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Diapositiva 1 - La senda de los Duques