ACEPTAR, ACOGER
José Fernández MORATIEL O.P.
Leyenda:
Dice esta leyenda que un día Dios distribuyó este mundo y la gente
enseguida fue a coger cosas. Uno se cogió los bosques, otros cogieron
los viñedos, otros los valles, otros las costas, otros cogieron las tierras
de cereales… todo el mundo se fue adueñando de algo, menos uno
que no cogió nada. Y entonces dicen que fue a Dios y le dijo:
- es que no tengo nada
Y Dios le dijo: ¡pero, bueno! ¿Dónde estabas cuando yo repartí este
mundo?
Y dice la leyenda que aquel hombre no hacía más que decir:
- yo estaba extasiado, mirándote.
Dios le dijo: Bueno, pues ya no tengo más, tan sólo tengo mi casa, si
quieres puedes venir conmigo.
Una vida ensimismada
Es la parte más maravillosa de la vida.
Una vida ensimismada en lo infinito.
Una vida que sospecha y que intuye nuestro corazón.
Es verdad. Es cierto que también en esta aventura (del
silencio) a veces se perciben, lo que podríamos llamar,
ciertas carencias, ciertas insatisfacciones.
El riesgo
Y hay un riesgo.
Cuando uno percibe una de estas situaciones, el
riesgo es éste:
que uno busque una cierta compensación.
Y claro… éste es un gran peligro, porque entonces
uno busca algo fuera de sí.
Buscar una compensación
Hay gente que por ansiedad pues come más, por
ansiedad pues vive más, por ansiedad… busca algo
fuera de sí mismo.
Cuando uno toma esta decisión, busca un objeto,
busca una compensación o busca un amante…
Es una dicha muy breve que dura unos
meses, unas semanas o unos años y ese
es un error tremendo que podemos
sufrir, el buscar sencillamente una
compensación.
Andar hacia ellos
Todos los objetos están distantes de nosotros, están
fuera de nosotros y piden que nos echemos a andar
hacia ellos.
Echarse a andar hacia ese objeto, el que sea.
Ver la carencia
Es mejor ver la carencia y asumirla,
nos pasa esto, nos ocurre esto…
pero no buscar ninguna compensación.
Vivir es aceptar
La vida hay que asumirla.
Vivir la vida no es más que esto:
aceptar… aceptar…
Acoger
Acoger
ese asunto,
ese episodio
… lo que sea
aceptar, no huir, no escapar.
ACEPTAR, ACOGER
José Fernández MORATIEL O.P.
Escuela del silencio
www.dominicos.org/manresa/silencio
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