LA SEGUNDA CRUZADA (1147-1149)
XII y XIII
Partieron desde Europa occidental (principalmente Francia) hacia Oriente Medio
Tierra Santa y en particular la ciudad de Jerusalén, que se encontraban en manos
musulmanas desde el siglo VII
La Segunda Cruzada, convocada por el Papa Eugenio III, contó con el liderazgo de varios reyes
europeos por primera vez, entre los que destacaron Luis VII de Francia y el emperador Conrado III, y
con la ayuda de numerosos nobles
fueron derrotados por el emperador bizantino Manuel I
Comneno
El único éxito se produjo fuera del Mediterráneo en la península Ibérica, en dónde los cruzados
ingleses, escoceses, flamencos, frisones, normandos y algunos alemanes, en su ruta marítima hacia
Tierra Santa, se detuvieron en las costas portuguesas y ayudaron a la toma de Lisboa, Almería y
Tarragona en 1147. Mientras tanto, en Europa oriental, se inició la primera de las cruzadas del norte
para convertir al cristianismo a las tribus paganas del Báltico, en un proceso que duraría varios
siglos.
La cruzada en oriente fue un fracaso para los cruzados y una gran victoria para los
musulmanes. En último término, dicho fracaso conduciría al sitio y caída de
Jerusalén en 1187 y a la convocatoria de la Tercera Cruzada a finales del siglo XII.
Cruzada de los Reyes
fue un intento de los líderes europeos para
reconquistar la Tierra Santa
éxito parcial, pero no llegó a su objetivo
Saladino no pudo derrotar a Ricardo en ningún enfrentamiento
militar, que aseguró varias ciudades costeras más importantes.
LA TERCERA CRUZADA
(1189-1192)
2 de septiembre de 1192, Ricardo firmó un tratado con
Saladino por el cual Jerusalén permanecería bajo control
musulmán, pero también se permitiría a los peregrinos
cristianos visitar la ciudad
Los éxitos de la Tercera Cruzada
permitiría a los cruzados mantener un
reino considerable con su sede en
Chipre y la costa de Siria. Sin embargo,
su incapacidad para recuperar
Jerusalén daría lugar a la petición de
una Cuarta Cruzada seis años más
tarde.
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