Acerca de Emile Durkheim
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Nació en Epinal, Francia,
en la región de Lorena.
A pesar de ser hijo de una
familia profundamente religiosa
(era hijo de un rabino), Durkheim
tuvo una vida completamente
secular. Desde joven se sintió
atraído por el método científico,
que se oponía a su educación
basada en la religión. En muchos de sus trabajos, de hecho,
estuvo dedicado a demostrar que los fenómenos religiosos
provienen de factores sociales más que divinos. Sus
antecedentes judíos, sin embargo, moldearon su sociología, y
muchos de sus estudiantes y colaboradores fueron compañeros
judíos o parientes de sangre. Durkheim entró a la Ecole
Normale Supérieure (Escuela Normal Superior), en 1879.
Su generación fue una de las más brillantes del siglo
XIX y muchos de sus compañeros de clase, tales
como Jean Jaurès y Henri Bergson se convertirían
en importantes figuras de la vida intelectual
francesa. En la ENS (Escuela Normal Superior),
Durkheim estudió con Fustel de Coulanges. En
1882 se graduó en filosofía, disciplina en la que se
formó bajo la influencia del positivismo y el
evolucionismo.
En 1887, es nombrado profesor de pedagogía y
ciencia social de la Universidad de Burdeos.
Comienza con sus enseñanzas en sociología y fue
el primero en enseñar esta ciencia en Francia. Fue
uno de los fundadores de la sociología moderna,
junto a Max Weber.
Como consecuencia de los pesares que le causó la
muerte de su único hijo, en los campos de batalla,
murió en París el 15 de noviembre de 1917.
Teoría sociológica
Los hechos sociales constituyen unidades de estudio que
no pueden ser abordadas con técnicas que no sean las
específicamente sociales. Son ..."modos de actuar,
pensar y sentir externos al individuo, y que poseen un
poder de coerción en virtud del cual se imponen" (Las
reglas del método sociológico, 1895).
Estos hechos existen con anterioridad al nacimiento de un
individuo en determinada sociedad; por lo tanto, son
exteriores a él. Son colectivos porque son parte de la
cultura de la sociedad, y son coercitivos porque los
individuos se educan conforme a las normas y reglas de
ella sólo por el hecho de nacer en aquélla.
La tarea del científico social consiste, justamente, en
estudiar las representaciones colectivas (derecho, moral,
religión, etc.) que la sociedad impone al individuo.
Método de estudio de los hechos sociales
Regla 1. Considerar los hechos sociales como "cosas"
(observables y verificables empíricamente).
Regla 2. Desechar todas las ideas preconcebidas,
utilizando sólo aquellos criterios y conceptos
construidos científicamente
Regla 3. Definir el hecho social para luego
segmentarlo: tras la definición, buscar y recopilar
datos acordes al caso estudiado, que permitan llegar
a la elaboración de conclusiones.
Regla 4. Sólo tener en cuenta aquellos caracteres que
tienen un grado de objetividad propio del hecho
social. El sociólogo debe alejarse de las sensaciones
de carácter subjetivo.
La idea del cambio social
El marxismo, de gran desarrollo en su época,
veía a la existencia de conflictos como
propia de la sociedad y del auto despliegue
de la historia, es decir, como factor
necesario para el progreso.
Durkheim entendía a los conflictos como
anomalías dentro del avance hacia el orden
y el progreso, dos ideas centrales en las
concepciones de la sociedad de aquella
época.
Legado
Emile Durkheim fue, sin lugar a dudas, uno de
los principales responsables del surgimiento y
reconocimiento de la Sociología como ciencia.
Hizo todo lo que estuvo a su alcance por
dotarla de un método científico que la pusiera
en estrecha relación con los "hechos", con el
fundamento empírico, y la distanciara de los
juicios de valor. Su influencia se extendió más
allá del campo sociológico, proyectándose sobre
la Antropología, la Pedagogía, la Historia, el
Derecho y la Filosofía.
Emile Durkheim. “Reglas relativas a la observación de los
hechos sociales”. Las reglas del método sociológico. México,
Premiá, 1991. © 1895.
LA PRIMERA REGLA DEL MÉTODO:
CONSIDERAR LOS HECHOS SOCIALES COMO COSAS
Antes de que apareciera la ciencia, los hombres ya
tenían representaciones de las cosas. Esto es así
porque la reflexión es anterior a la ciencia: el hombre
no puede vivir sin formularse ideas sobre las cosas.
Pero en esa tarea realiza un análisis ideológico
utilizando las cosas como pruebas de las ideas. Esa
es la experiencia vulgar.
Sin embargo, para que un fenómeno sea objeto de la
ciencia hay que ir de las ideas a las cosas y no de las
cosas a las ideas.
Las nociones o conceptos vulgares o representaciones no
son los sustitutos de las cosas; sólo tienen la función de
armonizar nuestras acciones con el mundo que nos
rodea. Son producto de la práctica y son para la práctica
pero pueden ser falsos. Son reflexiones.
Estas nociones pueden ser un velo que se interpone entre
las cosas y el hombre y que disfrazan la realidad.
La reflexión es arte pero no es ciencia. La reflexión busca
la satisfacción inmediata de las necesidades y por eso no
persigue explicaciones sino que remedios.
Estas nociones son nociones vulgares o prenociones, los
ídolos de Bacon, los fantasmas que desfiguran el
verdadero ser de la cosa y que son tomados, sin embargo,
como la cosa misma. Y esto sucede con tal sencillez que
el espíritu “se abandona a ambiciones sin límites y cree
posible construir, o mejor, reconstruir el mundo con sus
solas fuerzas y a la medida de sus deseos”.
Esto ha sucedido en las ciencias naturales y por supuesto
en la sociología. En efecto, el hombre no ha esperado a
que surjan las ciencias sociales para forjar sus ideas
sobre el Estado o la sociedad.
La organización familiar, los contratos, la represión, la
justicia, etc. son un desarrollo de las ideas que los
hombres tienen sobre la sociedad por lo que esos hechos
parecen no tener más realidad que en y para las ideas.
Los hombres construimos representaciones de esos
hechos pero éstas son generales y aproximadas porque
no pueden tener la conciencia de todos los detalles de la
vida social.
Esas representaciones esquemáticas son las prenociones
que nos sirven para los usos corrientes de la vida. Y son
poderosas porque son producto de experiencias repetidas
y de hábitos muy arraigados. Su poderío se observa
cuando queremos librarnos de ellas: se resisten.
Dada esta situación, hasta el presente (recordemos
que el © es de 1895), la sociología sólo ha tratado de
conceptos y no de cosas.
Comte ya había dicho que los fenómenos sociales
son cosas como las que se dan en la naturaleza, pero
cuando aplica su método toma a las ideas y no a las
cosas como objetos de estudio. Por ejemplo toma la
idea del progreso de la humanidad cuando lo que
hay, lo único observable, son sociedades concretas
que nacen, se desarrollan y mueren, son
individualidades que no pueden refundirse en una
serie única.
Spencer rechaza la concepción de Comte pero hace lo
mismo que éste: al hablar de las sociedades parte de
la prenoción que tiene de ellas.
Las nociones vulgares no se encuentran sólo en la
base de la ciencia sino en la base del razonamiento.
En efecto, en su época dice D., no se sabía
científicamente lo que es el Estado, la soberanía, la
libertad política, la democracia, el socialismo, el
comunismo, etc. aunque estos términos son
moneda corriente en el discurso sociológico.
Igual sucede en la economía política. Stuart Mill
considera los hechos sociales que se producen en
relación a la adquisición de la riqueza. Pero ¿cómo
reconoce esos hechos? “En cualquier campo de
investigación, sólo cuando se ha avanzado mucho
en la explicación de los hechos, es llegado el
momento de establecer que tienen un fin y
nombrar éste.”
Como Stuart Mill no hizo la investigación de campo
sino que partió de ideas, no hay una conclusión
científica que pueda sostener que el deseo de hacer
riqueza desempeñe un papel preponderante en la
acumulación de la riqueza.
También con respecto a la producción y a la teoría
del valor, el economista se basa en un análisis
lógico y no en una investigación.
Lo que Stuart Mill debería haber hecho es:
1. Indicar cómo puede reconocerse la cosa con tal
nombre (el valor por ejemplo).
2. Clasificar las especies.
3. Buscar por inducción metódica observando qué
causan varían, cuáles son los caracteres de
constancia y de regularidad.
4. Comparar los resultados.
5. Deducir una fórmula general.
La teoría “sólo podría aparecer cuando la ciencia
estuviera bastante adelantada.”
La sociología debe construir leyes, como las de la
naturaleza, a partir de las comprobaciones
inductivas.
Debe construirlas a partir de tratar a los fenómenos
sociales como cosas, es decir como dado que se
impone a la observación. Como dato.
Las nociones no se obtienen de manera directa sino
sólo a través de la realidad fenomenal que las
expresa.
Se reconoce una cosa por el hecho de que no puede ser
modificada a voluntad, por el hecho de que resiste al
cambio. Así son los hechos sociales: moldes que
contornean nuestras acciones.
En resumen, hay que transformar la
sociología como se ha transformado la
psicología la que ha llegado a la
concepción de que “los estados de
conciencia
pueden
y
deben
ser
considerados objetivamente, y no en el
punto de vista de la conciencia del sujeto.”
La sociología debe pasar del estadio
subjetivo al objetivo.
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