Carlos Fuentes (nació en 1928), mexicano
Los días enmascarados (1954): “Chac Mool”
• Hijo de diplomático,
Fuentes pasó toda su
juventud fuera de México,
incluyendo estancias en
Estados Unidos.
• Esta formación cosmopolita le ha dado una
posición privilegiada para observar la
realidad hispanoamericana desde dentro y
fuera.
• En su obra escrita ha
ensayado un gran
número de técnicas
narrativas, incluyendo el
género fantástico como
en el cuento “Chac
Mool.”
El propósito de sus mensajes investigan la
complicada realidad mexicana.
“Chac Mool”, Carlos Fuentes, 1954
Antes de leer: 1. ¿Tienes una pasión por
algo o conoces a alguien que tenga una
gran pasión por algo? ¿Suele esa pasión
dominar tu vida? Explica.
2. Cuando una persona tiene dos
herencias completamente diferentes,
como una persona cuya madre es china
y cuyo padre es africano, se dice que
esa persona sufre una crisis de
identidad. ¿Estás de acuerdo? Explica.
“Chac Mool”, Carlos Fuentes, 1954
3. Cuando una persona no tiene éxito en la
vida o no logra realizar sus metas, ¿crees
que es culpa suya o se debe a factores
fuera de su alcance? Explica.
4. ¿Has intentado alguna vez escaparte
de algo o de alguien, como de una
relación que se hubiera vuelto
insoportable? ¿Tuviste éxito? Explica.
Código
antropológico:
Teotihuacán, con
sus inmensas
pirámides, era el
centro principal
religioso de los
toltecas, una
cultura que influyó
mucho en los
aztecas.
En el panteón de
dioses mayas se
encuentra Chac
Mool, dios de la
lluvia.
Es un dios
importante porque
sin las lluvias no
se podía cultivar
el maíz, alimento
principal de la
población.
• La versión azteca de Chac
Mool es Tláloc, que se
menciona en la narración
con motivo humorístico.
• Huitzilopochtli era el dios
de la guerra; los aztecas
estaban en constante lucha
con tribus vecinas.
• Augustus Le Plongeon (1826-1908) fue
un arqueólogo francés importante y uno
de los primeros en descifrar los misterios
de la cultura maya, que floreció antes de
la llegada de los europeos en el sur de
México y en Guatemala.
Código biográfico: Carlos Fuentes cuenta
haber leído en la prensa que en 1952, cuando
se montaba una exposición de arte mexicano
en París en que se traía una estatua de Chac
Mool, hubo graves tormentas de lluvia por
todo Latinoamérica. Ello fue lo que le motivó
a Fuentes a escribir este relato.
Código geográfico: La narración comenta
varios sitios importantes de México.
Por ejemplo, Filiberto huye a
Acapulco, un resort
internacional en la costa del
Pacífico. Cuando se escribió
esta narración, no se había
construido aún los centros
turísticos de Cancún, Puerto
Vallarta o Cozumel.
Acapulco era el destino predilecto del jet set
americano y europeo.
Código social y cultural:
• La cultura mexicana, así
como la gran mayoría de
su gente, es una mezcla
de lo indígena y lo
español.
• Tanto en la historiografía
como en la sociología,
esta mezcla se denomina
“mestizaje.”
En la sociedad mexicana, por lo tanto, hay un
grupo pequeño de gente de sangre pura
española, otro grupo más grande de sangre
pura indígena, sobre todo maya, y una gran
mayoría mestiza.
Las clases ricas y pudientes suelen ser
las de sangre pura europea, aunque la
Revolución mexicana de 1910, que
depuso al dictador Porfirio Díaz, hizo
mucho para borrar los estigmas sociales
entre personas de alta o baja extracción.
• Filiberto parece ser de la clase media-alta de
extracción europea (quizá alemana), pero es, a
la vez, un mexicano liberal producto de la
Revolución – orgulloso del pasado indígena
de México y partidario de la igualdad social.
Carlos Fuentes (1928-), mexicano
Los días enmascarados (1954): “Chac Mool”
Tema: La línea tenue entre lo real y lo ilusorio
Carlos Fuentes (1928-), mexicano
Los días enmascarados (1954): “Chac Mool”
Tema: La línea tenue entre lo real y lo ilusorio
1. En la lenta transformación de Chac Mool, experimentamos una
violación del orden natural de las cosas en el mundo. Anota algunos de
los detalles más importantes de esta transformación.
Esta violación referida, del orden natural de las cosas, es la fuente de lo
fantástico;
un fenómeno es fantástico cuando no corresponde a nuestra realidad ni hay
en nuestros conceptos culturales explicación de su presencia.
Los detalles van cobrando un creciente contenido irreal conforme progresa el
cuento.
Chac Mool (continuación)
a. Una vez instalada la estatua, aunque de forma temporal, en el sótano,
Filiberto nota que “su mueca parece reprocharme que le niegue la luz. El
comerciante tenia un foco exactamente vertical a la escultura, que
recortaba todas las aristas, y le daba una expresión más amable a mi
Chac Mool”. Claro, esto no es necesariamente más que una simple
impresión creada por la escasa luz ambiente.
b. “Amanecí con la tubería descompuesta. Incauto, dejé correr el agua de la
cocina, y se desbordó, corrió por el suelo y llegó hasta el sótano, sin que
me percatara”. Filiberto está dispuesto a creer que ha sido él quien dejó
correr el agua. Nótese que “Chac Mool resiste la humedad”, pero las
maletas se han estropeado, y Filiberto ha llegado tarde a la oficina,
podemos suponer, avergonzado.
Chac Mool (continuation)
c. Un quejido terrible, tal vez imaginado, lo despierta una noche, y, en su
entrega siguiente, escribe: “Los lamentos nocturnos han seguido. No sé a
qué atribuirlo, pero estoy nervioso. Para colmo de males, la tubería
volvió a descomponerse , y las lluvias se han colado, inundando el
sótano.” No son lamentos necesariamente fantásticos, pero son, por el
momento al menos, inexplicables; y las nuevas inundaciones del sótano
sorprenden.
d. Al limpiar de musgo la piedra de Chac Mool, “Cada vez que repasaba el
bloque parecía reblandecerse. No quise creerlo: era ya casi una pasta.”
La explicación dada es que en lugar de una escultura legítimamente
precolombina, le han vendido un ídolo hecho de yeso, como para
turistas.
Chac Mool (continuación)
e. “… hay en el torso algo de la textura de la carne, lo aprieto como
goma, siento que algo corre por esa figura recostada… Volví a bajar en
la noche. No cabe duda: el Chac Mool tiene vello en los brazos.” Se
trata de un hecho irracional. Si quisiéramos mantenernos todavía
dentro de nuestra realidad, tendríamos que convencernos que Filiberto
habla figuradamente, llamando vello al musgo que le crece en la
superficie. Apenas sería posible, sin embargo, por lo terminante de la
frase; y por el “no cabe duda”.
f.
A fines de agosto, cada vez más obvio su comportamiento
descabellado, Filiberto escribe: “… el Chac Mool, blando y elegante,
había cambiado de color en una noche; amarillo, casi dorado, parecía
indicarme que era un Dios, por ahora laxo, con las rodillas menos
tensas que antes, con la sonrisa más benévola.
Chac Mool (continuación)
Chac Mool (continuación)
g. “Y ayer, por fin, un despertar sobresaltado, con esa seguridad
espantosa de que hay dos respiraciones en la noche, de que en la
oscuridad laten más pulsos que el propio. Sí, se escuchaban pasos en
la escalera… El cuarto olía a horror, a incienso y sangre. Con la
mirada negra, recorrí la recámara, hasta detenerme en dos orificios de
luz parpadeante… Allí estaba Chac Mool, erguido, sonriente…” Lo
fantástico es ahora del todo innegable, y sigue siéndolo de aquí en
adelante.
h. Se hace aceptable el dominio del Chac Mool en el antiguo caserón. El
ídolo habla, aunque no se sabe en qué idioma. Conversa
amablemente, pero también se dedica a romper muebles, a exigir
agua, y a salir de noche a cazar animales pequeños para comer. En la
temporada seca, su aspecto degenera y parece envejecer. Renacen las
esperanzas de Filiberto con la idea de que Chac muera del peso de su
antigüedad y de una escasez de agua.
Chac Mool (continuación)
g. Llegamos al fin al último detalle fantástico: inexplicablemente, Chac
recibe al cadáver de Filiberto con un escueto, “Lo sé todo”, y manda a
colocarlo en el sótano. Su aspecto estrafalario y equívoco puede
representar su dominio de la casa, los colores de la superficie de la
figura encontrada en las ruinas del templo Mayor azteca o
simplemente un intento ignorante de normalizar el aspecto de su
imperfecta piel con maquillaje encontrado en casa (Filiberto heredó la
casa de sus padres). Ciertamente Fuentes representa aquí una escena
inolvidable por horripilante.
2. ¿Cómo evoluciona el control psicológico que va cobrando Chac Mool
sobre Filiberto?
Empieza de modo análogo al dominio que logran los animales domésticos
sobre una familia.
Estos necesitan quién les dé de comer y beber, quién les provea de la
atención debida.
Encuentran sin palabras la manera de llamarle la atención al amo.
Cuando Chac se encuentra en el sótano, sin luz, hace una mueca como un
niño displicente.
Cuando se queda sin agua en la noche, se las arregla para conseguirla.
Filiberto encuentra la manera de explicarse una buena parte de los extraños
eventos, pero el estrés da comienzo a un rápido desmejoramiento de la
calidad de su trabajo.
2. ¿Cómo evoluciona el control psicológico que va cobrando Chac Mool
sobre Filiberto? (continuación)
Una vez establecido como amo de la casa, una vez animado y dotado del
habla, Chac tiene a Filiberto a sus órdenes.
La estatua amenaza con fulminarlo desde lejos si lo desobedece.
La huida de Filiberto de casa puede representar un notable acto de valentía,
amenguado sólo en parte por nuestra conciencia del estado desmejorado del
ídolo.
No obstante, si Filiberto se sale con la suya y logra su libertad en Acapulco,
es solamente por cuestión de días, o tal vez de horas.
3. Resume los detalles del decaimiento psicológico de Filiberto. ¿Qué
locuras dice? ¿Qué locuras comete? ¿A fuerza de qué presiones
especificas lo hace?
El protagonista de “Chac Mool” es el hombre promedio por excelencia.
No tiene más en la vida que su trabajo.
Es un trabajador asiduo.
Al reflexionar en el café sobre el rumbo que ha tomado su vida, dice:
“…había habido constancia, disciplina, apego al deber”.
Llega tarde al trabajo precisamente al día siguiente del arribo de la estatua a
casa, por culpa de la primera inundación de su sótano. Poco después, leemos:
“Tergiversé los asuntos en la oficina; giré una orden de pago que no estaba
autorizada, y el director tuvo que llamarme la atención. Quizá me mostré
hasta descortés con los compañeros”.
Es la primera vez que ha sucedido algo así.
3. (continuación)
Ya para fines de agosto ha degenerado la legibilidad de su diario.
El companero de trabajo que recoge el cadáver en Acapulco, relaciona el
despido de Filiberto, ocurrido por la misma época, “con una recriminación
pública del director, y rumores de locura y aun robo”.
En su diario, Filiberto admite el robo;
sus palabras aluden al rápido gasto de “lo sustraído de la oficina.”
El narrador habla de la posibilidad de averiguar “por qué fue declinando,
olvidando sus deberes, por qué dictaba oficios sin sentido, ni número, ni
‘sufragio efectivo’. Por qué, en fin fue corrido, olvidada la pensión, sin
respetar los escalafones”.
Agrega, en otro momento: “sí, vi unos oficios descabellados, preguntando al
Oficial Mayor si el agua podía olerse, ofreciendo sus servicios al Secretario
de Recursos Hidráulicos para hacer llover en el desierto”.
3. (continuación)
Todas esta locuras son cometidas por un hombree que, antes de la llegada a
su casa del Chac Mool, estaba en plena posesión de una realidad parcial
-- recuérdense las palabras de Filiberto en su delirio de fines de agosto:
“Realidad: cierto día la quebraron en mil pedazos, la cabeza fue a dar allá, la
cola aquí, y nosotros no conocemos más que uno de los trozos desprendidos
de su gran cuerpo”-una realidad que ha quedado como cosa de antaño, y que consistía casi
exclusivamente en “movimiento, reflejo, rutina, memoria, cartapacio.”
4. Sabemos cómo muere Filiberto, pero ¿Quién o qué lo mata? ¿Por
qué?
Filiberto muere ahogado en la playa de Acapulco, pero:
¿Se trata de un suicidio?
Nos consta que Filiberto se compra un pasaje de ida solamente, pero, ¿qué
puede significar este hecho?
Sabemos que Filiberto planea quedarse en Acapulco, lugar que conoce
bastante bien por sus paseos anuales allí en Semana Santa;
Habla de buscarse un empleo mientras espera lo que para él es la inminente
muerte del Chac Mool (“veremos qué puede hacerse para adquirir trabajo, y
esperar la muerte del Chac Mool”).
¿Sabría Filiberto que lograría adelantarse tan sólo unas pocas horas a la
persecución del ídolo, y que estando ya él (Filiberto) en Acapulco, lo
encontraría Chac para castigar su huida con la muerte?
4. (Continuación)
Conocemos las sospechas de Filiberto:
“… también, aquí, puede germinar mi muerte: el Chac no querrá que asista a
su derrumbe, es posible que desee matarme.”
Sin embargo, rendirse ahora a una muerte inevitable a manos de Chac,
parecería dudoso, porque Filiberto, sintiéndose optimista, habla de:
“asolearme, nadar, recuperar fuerza.”
5. Cita ejemplos de la manera en que Fuentes logra el humor en “Chac
Mool”, ya sea mediante el uso del hipérbole, o al pintar sucesos
absurdos, o al sorprendernos con situaciones inesperadas. ¿Qué papel
juega en la comicidad del cuento el hecho de que Filiberto es un hombre
normal, de clase media y de hábitos de vida en todo sentido ordinarios?
En el momento en que se inicia la historia, Filiberto ya ha muerto, pero Frau
Müller, la dueña de la pensión, no ve la manera de velarlo ahí, no se sabe si
por no querer inquietar a los inquilinos o simplemente porque Edilberto le
importa poco, a pesar de que pasar la Semana Santa en su pensión ha sido un
hábito anual para él.
La idea de hacer un baile el día en que debía estar velando a tan antiguo
cliente es, para el compañero de trabajo que viene a recoger su cadáver, una
falta de respeto;
pero Filiberto fue un individuo tan invisible socialmente, tan ordinario, que
el cadáver mismo parece aceptar su sino, y espera el camión de regreso a la
capital, “acompañado de huacales y fardos la primera noche de su nueva
vida.”
Siguiendo las instrucciones del camionero, lo tapan de lonas para que la
pestilencia no sea tanta.
A Filiberto lo define su calidad de inadvertido:
Cada año pasa la Semana Santa en Acapulco, porque le gusta “sentirse ‘gente
conocida’ en el oscuro anonimato de la playa”.
Es un hombre sin verdaderos amigos que se ocupen de él.
Toda comedia tiene su cara seria; y la buena comedia saca a relucir verdades
irónicas, o aun trágicas.
Fíjense en las cavilaciones de Filiberto la mañana en que arregló lo de la
pensión.
El trabajo de Filiberto, burócrata a nivel medio – ni peón ni jefe – no le ha
provisto ni de satisfacciones personales ni de ingresos.
Cumple concienzudamente, pero tiene que pensar dos veces antes de gastarse
cinco pesos por un café, y eso ahora, ya como adulto. Sin embargo, cuando
tenía veinte años se podía dar ese “lujo” sin contemplaciones.
Los pensamientos de Filiberto tienden hacia Rilke.
Rainer Maria Rilke era un poeta y novelista checo que escribía en alemán. Sus
Elegías de Duino tratan de la esencia de la vida.
Según Rilke, la muerte es, para nuestra vida efímera, “como la fruta para la
flor”;
el ser humano debe morir su propia muerte, pues lo más horroroso es morir una
muerte impuesta por el destino o por otro.
Filiberto escribe, “No dejaba en ocasiones de asaltarme el recuerdo de Rilke.
La gran recompensa de la aventura de juventud debe ser la muerte; jóvenes,
debemos partir con todos nuestros secretos.”
En estas reflexiones del protagonista, la terrible ironía que representaría para él
una muerte a manos del Chac Mool; o, por el contrario, se permite intuir un
presagio de suicidio:
¿Confeccionaría Filiberto su propia muerte para evitar una muerte impuesta por
otro?
Estamos aquí ante la ambigüedad inherente al cuento de Fuentes.
Volviendo a la escena del café, los mismos hombres que hoy apenas saludan
a Filiberto, compartieron con él su juventud.
Todos eran solidarios en aquellos tiempos, y compartían las mismas
posibilidades. Unos llegaron alto; otros se fueran para abajo.
Pero los del medio – y aquí Filiberto se define a si mismo – los “que
parecíamos prometerlo todo, quedamos a la mitad del camino, aislados”
tanto de los de arriba como los de abajo.
Filiberto es un hombre gris, que ni triunfa ni fracasa en grande.
No hace nada en grande.
Y nos reímos de él como ejemplar del hombre mediocre, tanto que hasta su
ataúd, en espera del camión matutino, es enterrado, por descuido, bajo un
túmulo de cocos.
Carlos Fuentes (nació en 1928), mexicano
Los días enmascarados (1954): “Chac Mool”
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Chac Mool (continuación)