Fragmentos de Realismo Mágico
Laura Esquivel
Gabriel García Márquez
Miguel Ángel Asturias
“‘Como agua para chocolate’ es un
popular dicho mexicano que significa
estar molesto o muy furioso. El
mismo compara el estado en el cual
tiene que estar el agua -hirviendopara preparar chocolate. Este dicho
es el que da el título a la primera
novela de Laura Esquivel, quien
utiliza el realismo mágico para
presentarnos la historia de Tita, una
personaje que tiene razones de sobra
para literalmente estar como agua
para chocolate.”
Como agua para chocolate
• Al comenzar la novela, Laura Esquivel nos narra
que cuando Mamá Elena se encontraba picando
cebolla, Tita lloró con tal fuerza en su vientre que
fue expulsada al mundo por una gran cantidad de
lágrimas. La criatura lloraba dentro de su madre
por el efecto de la cebolla pero probablemente
también presentía su destino. El destino que no
le permitiría casarse ni tener hijos.
• Url. http://www.speakinglatino.com/como-aguapara-chocolate-realismo-magico-2/
• “Dicen que Tita era tan sensible a la cebolla que desde que
estaba en el vientre de mi bisabuela (Mamá Elena) lloraba
y lloraba cuando ésta picaba cebolla; su llanto era tan
fuerte que Nacha, la cocinera de la casa, que era medio
sorda, la escuchaba sin esforzarse. Un día los sollozos
fueron tan fuertes que provocaron que el parto se
adelantara. …Contaba Nacha que Tita fue literalmente
empujada a este mundo por un torrente impresionante de
lágrimas que se desbordaron sobre la mesa y el piso de la
cocina. En la tarde, ya cuando el susto había pasado y el
agua, gracias a los efectos de los rayos del sol, se había
evaporado, Nacha barrió el residuo de las lágrimas que
había quedado sobre la loseta roja que cubría el piso. Con
esta sal rellenó un costal de cinco kilos…”
En la novela cada persona que consumía lo que Tita
preparaba era contagiado con sus sentimientos. Por
supuesto, estos fenómenos culinarios no eran
explicados científicamente sino que se emplean los
llamados “agentes misteriosos”. Estos “agentes
misteriosos” como a continuación se presentan son
las lágrimas y la sangre que derrama Tita al
confeccionar sus recetas.
• “Tita nunca la pudo convencer (a su madre) de
que el único elemento extraño en él (bizcocho de
bodas) fueron las lágrimas que derramó al
preparalo. …el llanto fue el primer síntoma de una
intoxicación rara que tenía algo que ver con una
gran melancolía y frustración que hizo presa de
todos los invitados y los hizo terminar en el patio,
los corrales y los baños añorando cada uno el
amor de su vida. …sólo algunos llegaron a tiempo
a los baños; los que no, participaron de la
vomitona colectiva que se organizó en pleno
patio.”
Gabriel García Márquez y Cien
Años de Soledad
La cruz
• El miércoles de ceniza, antes de que volvieran a
dispararse en el litoral, Amaranta consiguió que se
pusieran ropas dominicales y la acompañara a la
iglesia. (à) el padre Antonio Isabel les puso en la frente
la cruz de ceniza. De regreso a casa, cuando el menor
quiso limpiarse la frente, descubrió que la mancha era
indeleble, y que lo eran también la de sus hermanos.
Probaron con agua y jabón, con tierra y estropajo, y
por último con piedra pómez y lejía, y no consiguieron
borrarse la cruz. En cambio, Amaranta y los demás que
fueron a misa se la quitaron sin dificultad”.
El diálogo entre los vivos y los muertos
Una noche en que no podía dormir, Úrsula salió a
tomar agua al patio y vio a Prudencio Aguilar junto
a la tinaja. Estaba lívido, con una expresión muy
triste, tratando de cegar con un tampón de esparto
el hueco de su garganta. (...) -Vete al carajo- le grito
José Arcadio Buendía. Cuantas veces regreses
volveré a matarte (...) Una noche en que lo
encontró lavándose las heridas en su propio cuarto,
José Arcadio Buendía no pudo resistir más. -Está
bien, Prudencio- le dijo. Nos iremos de este pueblo,
lo más lejos que podamos, y no regresaremos
jamás. Ahora vete tranquilo”.
El Señor Presidente de
Miguel Ángel Asturias,
diplomático y premio Nobel
guatemalteco (ciudad de
Guatemala, 19 de octubre de
1899 - Madrid, 9 de junio de
1974)
• ¡... Cada vez pesas menos –el prisionero del
diecisiete ya no se conocía la voz- y cuando el
viento pueda contigo te llevará donde Camila
esperas que regreses¡ Y sentía a Camila junto a
su cuerpo, en la pólvora sedosa del tacto, en su
respiración, en sus oídos, entre sus dedos. Con
un pedacito de latón que arrancó a una de las
correas de sus zapatos, único utensilio de metal
de que disponía, grabó en la pared el nombre de
Camila y el suyo entrelazados...
Isabel Allende
(Lima, 1942) Escritora chilena. Hija de un diplomático chileno
que le inculcó su afición por las letras, Isabel Allende cursó
estudios de periodismo. Mientras se iniciaba en la escritura
de obras de teatro y cuentos infantiles, trabajó como
redactora y columnista en la prensa escrita y la televisión.
La Casa de los Espíritus
• Clara sintió que el suelo se sacudía y no pudo
sostenerse en pie. Cayó de rodillas. Las tejas del
techo se desprendieron y llovieron a su alrededor
con un estrépito ensordecedor. Vio la pared de
adobe de la casa quebrarse como si un hachazo le
hubiera dado de frente, la tierra se abrió, tal
como lo había visto en sus sueños, y una enorme
grieta fue apareciendo ante ella, sumergiendo a
su paso los gallineros, las artesas del lavado y
parte del establo.
La Casa de los Espíritus
• (…) Hubo edificios que
cayeron como dinosaurios
heridos, otros se
deshicieron como castillos
de naipes, los muertos se
contaban por millares y no
quedó familia que no
tuviera alguien a quien
llorar.
Julio Cortazar
26 de agosto de 1914 Ixelles (Bélgica)12 de febrero de 1984 París
• Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu
boca, voy dibujándola como si saliera de mi
mano, como si por primera vez tu boca se
entreabriera, y me basta cerrar los ojos para
deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada
vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige
y te dibuja en la cara, una boca elegida entre
todas, con soberana libertad elegida por mi para
dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un
azar que no busco comprender coincide
exactamente con tu boca que sonríe por debajo
de la que mi mano te dibuja.
• Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y
entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez
más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se agrandan
entre sí, se superponen y los cíclopes se miran,
respirando confundidos, las bocas se encuentran y
luchan tibiamente, mordiéndose con los labios,
apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en
sus recintos donde un aire pesado va y viene con un
perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos
buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la
profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si
tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de
movimientos vivos, de fragancia oscura.
Carlos Fuentes
11 de noviembre de 1928, Panamá,
15 de mayo de 2012, México, D. F.
Fragmento de Aura
Premio Cervantes
• “Te moverás unos pasos para que la luz de las
veladoras no te ciegue. La muchacha mantiene los ojos
cerrados, las manos cruzadas sobre un muslo: no te
mira. Abre los ojos poco a poco, como si temiera los
fulgores de la recámara. Al fin, podrás ver esos ojos de
mar que fluyen, se hacen espuma, vuelven a la calma
verde, vuelven a inflamarse como una ola: tú los ves y
te repites que no es cierto, que son unos hermosos
ojos verdes idénticos a todos los hermosos ojos verdes
que has conocido o podrás conocer. Sin embargo, no te
engañas: esos ojos fluyen, se transforman, como si te
ofrecieran un paisaje que solo tú puedes adivinar y
desear.”
Jorge Luis Borges
(Buenos Aires, 1899
- Ginebra, Suiza,
1986)
Fragmento de El Otro
• Serían las diez de la mañana. Yo estaba recostado en un banco,
frente al río Charles. A unos quinientos metros a mi derecha había
un alto edificio, cuyo nombre no supe nunca. El agua gris acarreaba
largos trozos de hielo. Inevitablemente, el río hizo que yo pensara
en el tiempo. La milenaria imagen de Heráclito. Yo había dormido
bien, mi clase de la tarde anterior había logrado, creo, interesar a
los alumnos. No había un alma a la vista.
Sentí de golpe la impresión (que según los psicólogos corresponde a
los estados de fatiga) de haber vivido ya aquel momento. En la otra
punta de mi banco alguien se había sentado. Yo hubiera preferido
estar solo, pero no quise levantarme en seguida, para no
mostrarme incivil. El otro se había puesto a silbar. Fue entonces
cuando ocurrió la primera de las muchas zozobras de esa mañana.
(…)
(…) Asintió en el acto y me dijo, sin mirar el reloj, que se le había hecho
tarde. Los dos mentíamos y cada cual sabía que su interlocutor estaba
mintiendo. Le dije que iban a venir a buscarme.
-¿A buscarlo? -me interrogó.
-Sí. Cuando alcances mi edad habrás perdido casi por completo la vista.
Verás el color amarillo y sombras y luces. No te preocupes. La ceguera
gradual no es una cosa trágica. Es como un lento atardecer de verano.
Nos despedimos sin habernos tocado. Al día siguiente no fui. EL otro
tampoco habrá ido.
He cavilado mucho sobre este encuentro, que no he contado a nadie.
Creo haber descubierto la clave. El encuentro fue real, pero el otro
conversó conmigo en un sueño y fue así que pudo olvidarme; yo
conversé con él en la vigilia y todavía me atormenta el encuentro.
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Fragmentos de Realismo Mágico