18 de marzo del 2010
BOMBEROS EN EL CUERPO
Y EN EL ALMA
Óscar Arias Sánchez
Presidente de la República
Inauguración de Oficinas Centrales y
Graduación de Bomberos del Benemérito Cuerpo
de Bomberos de Costa Rica
San José, Costa Rica
16 de marzo de 2010
1
Amigas y amigos:
Me conmueve profundamente acompañarlos en la inauguración de las primeras
Oficinas Centrales del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica. A menudo en la
vida las mejores personas, las más generosas, las más abnegadas, olvidan sus propias
necesidades, en su afán por ayudar a los demás. Como una madre que, después de
haber atendido a sus hijos durante todo un día, se da cuenta a las nueve de la noche de
que no ha comido nada desde el desayuno. Como un padre que gasta hasta el último
colón de su quincena en comprar un par de tennis nuevos para su hija, y sólo entonces
percibe que las suelas de sus propios zapatos están rotas. Como una enfermera que
pasa la noche en vela en la cabecera de un paciente solitario, y al acabar su turno
siente la fiebre y el cansancio de un resfrío que hasta ahora no había advertido. Ésa fue
la historia del Cuerpo de Bomberos de Costa Rica, una institución que durante 145
años rescató los edificios y las casas más emblemáticas de nuestro país, sin nunca
poder construir su propio edificio, su propia casa y su propio emblema arquitectónico.
2
Hoy hemos venido a fundar la casa de los que rescatan las casas. El hogar de quienes
salvan los hogares de Costa Rica. Este edificio en el centro de San José, será de ahora
en adelante el corazón de donde brotará la sangre hacia las 63 estaciones de
bomberos del país. Será, además, un recordatorio de la necesidad de darle a esta
institución el grado de autonomía necesario para ejecutar eficientemente su labor. El
Cuerpo de Bomberos es hoy más fuerte, más sólido y más capaz de defender la vida y
el patrimonio de todos los costarricenses.
Es lo mínimo que ustedes merecen. Cuando regresan cansados de una larga
jornada, con la cara tiznada y los ojos ardiendo; cuando el peso de la angustia y del
estrés abruma su alma, y sólo quisieran un reposo lejos del fuego; cuando sienten las
heridas de un rescate, o los pies agotados de un día de trabajo, tienen derecho a
encontrar una puerta abierta, un rostro amigo y una silla donde descansar el cuerpo y el
espíritu. Aquí les darán la bienvenida. Aquí los esperarán con los brazos extendidos.
Para que nunca más, aquellos que sacrifican todo para proteger nuestro hogar y
nuestra familia, carezcan de un lugar para su propia familia.
3
Ésta es, probablemente, la última oportunidad que tengo para dirigirles un mensaje a
los bomberos de Costa Rica. En cuestión de semanas, entregaré la banda presidencial
a doña Laura Chinchilla. Pero no entregaré el casco que me dieron. No entregaré mi
cargo de Comandante en Jefe de los Bomberos de Costa Rica. Seguiré siendo su
aliado, seguiré siendo su defensor, y sobre todo, seguiré siendo su admirador más leal.
Dejaré de ser Presidente de la República, pero no dejaré de ser bombero honorario, no
dejaré de formar parte de esta banda de hermanos.
Seguiré luchando contra el peso de la pobreza y de la ignorancia, como ustedes luchan
contra un techo a punto de colapsar. Seguiré combatiendo el avance del odio y de la
intolerancia, como ustedes combaten las llamas de un incendio forestal. Seguiré
defendiendo el desarrollo y la felicidad de mi pueblo, como ustedes defienden a una
familia que han rescatado del fuego. Ustedes con sus luchas, yo con las mías,
seguiremos siendo bomberos en el cuerpo o en el alma.
4
Amigas y amigos:
Esta benemérita institución realiza hoy un homenaje al Presidente del Instituto Nacional
de Seguros y primer Presidente del Consejo Directivo de Bomberos de Costa Rica. No
sé si ahora debo llamarlo “Coronel Constenla Umaña”. Para mí, siempre será Memo
Constenla, mi gran amigo a lo largo de muchos años de vida. Me hizo el honor de servir
como Ministro de Obras Públicas y Transportes durante mi primera Administración. En
estos cuatro años, durante mi segundo Gobierno, ha gobernado con prudencia y
sabiduría un proceso de modernización que urgentemente necesitaba nuestro país.
Costa Rica le debe mucho a Memo Constenla. Los bomberos le deben todavía más. Yo
le debo una inmensa gratitud a quien ha sido un gran compañero de viaje, en la
travesía hacia un mejor futuro para nuestro pueblo. Este país no habrá de olvidar su
trabajo. Y si en algún descuido o torpeza, se perdiera su nombre en las notas amarillas
de la historia nacional, no se perderá de la memoria de este Cuerpo de Bomberos, ni de
este amigo y Presidente que hoy le dice “gracias”.
5
Sigamos luchando como luchan los bomberos. Sigamos batallando contra el fuego que
encontremos en la vida. Sigamos anteponiendo a la destrucción de las llamas, el casco
de nuestra inteligencia, el escudo de nuestra verdad y la armadura de una amistad que
no habrá de consumirse jamás.
Muchas gracias.
6
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