CENÁCULO MES DE JULIO
“Así como mi Padre me ama,
así los he amado yo:
permanezcan en mi amor”
(Jn 15,9)
1. BIENVENIDA:
Lo mismo que en la fraternidad cristiana, la fraternidad sacerdotal
parte y deriva de la comunión en el misterio pascual del Señor.
Nace de la común participación de todos en el sacramento del
Orden, o sea, en el sacerdocio ministerial de Cristo.
Encontrarnos los hermanos es la oportunidad que tenemos para
retomar: entusiasmo, ardor, fervor e ilusión propios del primer
amor en el ejercicio de nuestro ministerio.
2. ORACIÓN:
CANTO: QUE DETALLE, SEÑOR
Qué detalle, Señor, has tenido conmigo,
cuando me llamaste, cuando me elegiste,
cuando me dijiste que Tú eras mi amigo;
qué detalle, Señor, has tenido conmigo.
Qué alegría yo siento cuando digo tu nombre,
qué sosiego me inunda cuando oigo tu voz,
qué emoción me estremece, cuando escucho en silencio,
tu palabra que aviva mi silencio interior.
HIMNO:
Señor, ¿a quién iremos,
si tú eres la Palabra?
tu clara voz creadora
despierta la nostalgia.
A la voz de tu aliento
se estremeció la nada;
la hermosura brilló
y amaneció la gracia.
¿A quién iremos, Verbo,
entre tantas palabras?
Señor, ¿a quién iremos,
si tú voz no nos habla?
Nos hablas en las voces
de tu voz semejanza:
en los goces pequeños
y en las angustias largas.
Señor, ¿a quién iremos,
si tú eres la Palabra?
En los silencios íntimos
donde se siente el alma,
Al golpe de la vida,
perdemos la esperanza;
hemos roto el camino
y el roce de tu planta.
¿A dónde iremos, dinos,
señor, si no nos hablas?
¡Verbo del Padre, Verbo
de todas las mañanas,
de las tardes serenas,
de las noches cansadas!
¿A dónde iremos, Verbo,
si tú eres la Palabra? Amén.
1 PEDRO 1, 14-17, 22-23
Como hijos obedientes no vivan de acuerdo a los deseos de antes,
cuando vivían en la ignorancia; por el contrario como el que los
llamó es santo, sean también ustedes santos en toda su conducta;
porque así está escrito: Sean santos, porque yo soy santo. Y si llaman
Padre al que no hace diferencia entre las personas y juzga cada uno
según sus obras, vivan con respeto durante su permanencia en la
tierra. Al hacerse discípulos de la verdad ustedes se han purificado
para amar sinceramente a los hermanos; ámense intensamente unos
a otros, de corazón.
Lea: El don de la fe en Jesús hace que el cristiano y más aún
nosotros los presbíteros vivamos el tiempo de la espera como
tiempo ya de salvación. Por eso debemos vivir santamente, que no
es otra cosa que vivir según la voluntad de Dios, según el mensaje
del Evangelio.
Reflexione: ¿Qué significa la frase: “sean santos, porque yo soy
santo”? ¿A qué le compromete en su vida diaria? ¿Es su familiacomunidad una comunidad santa? ¿Cuáles son las mayores
dificultades que nosotros los sacerdotes debemos superar para vivir
en santidad?
Oremos: Te pedimos Señor que el amor que cada uno de nosotros
manifiesta en la casa, entre los nuestros y en nuestras comunidades
parroquiales sea un signo visible del que Tú nos tiene y con
predilección por ser tus hijos elegidos y consagrados pero también
del amor que tienes por la humanidad.
Actúe: Hable con tus amigos presbíteros sobre la importancia que
tiene para nosotros sacerdotes llevar una vida santa.
3. ESTUDIO:
Continuamos la lectura de la Exhortación Apostólica Evangelii
Gaudium de S.S. Francisco y compartamos al final de la lectura de
estos numerales lo que más nos llama la atención….
4. Los libros del Antiguo Testamento habían preanunciado la
alegría de la salvación, que se volvería desbordante en los tiempos
mesiánicos. El profeta Isaías se dirige al Mesías esperado
saludándolo con regocijo: «Tú multiplicaste la alegría, acrecentaste
el gozo» (9,2). Y anima a los habitantes de Sión a recibirlo entre
cantos: «¡Dad gritos de gozo y de júbilo!» (12,6). A quien ya lo ha
visto en el horizonte, el profeta lo invita a convertirse en mensajero
para los demás: «Súbete a un alto monte, alegre mensajero para
Sión; clama con voz poderosa, alegre mensajero para Jerusalén»
(40,9). La creación entera participa de esta alegría de la salvación:
«¡Aclamad, cielos, y exulta, tierra! ¡Prorrumpid, montes, en cantos
de alegría! Porque el Señor ha consolado a su pueblo, y de sus
pobres se ha compadecido» (49,13).
Zacarías, viendo el día del Señor, invita a dar vítores al Rey que llega
«pobre y montado en un borrico»: «¡Exulta sin freno, Sión, grita de
alegría, Jerusalén, que viene a ti tu Rey, justo y victorioso!» (9,9).
Pero quizás la invitación más contagiosa sea la del profeta Sofonías,
quien nos muestra al mismo Dios como un centro luminoso de
fiesta y de alegría que quiere comunicar a su pueblo ese gozo
salvífico. Me llena de vida releer este texto: «Tu Dios está en medio
de ti, poderoso salvador. Él exulta de gozo por ti, te renueva con su
amor, y baila por ti con gritos de júbilo» (3,17).
Es la alegría que se vive en medio de las pequeñas cosas de la vida
cotidiana, como respuesta a la afectuosa invitación de nuestro
Padre Dios: «Hijo, en la medida de tus posibilidades trátate bien
[…] No te prives de pasar un buen día» (Si 14,11.14). ¡Cuánta ternura
paterna se intuye detrás de estas palabras!
5. El Evangelio, donde deslumbra gloriosa la Cruz de Cristo, invita
insistentemente a la alegría. Bastan algunos ejemplos: «Alégrate» es el
saludo del ángel a María (Lc 1,28). La visita de María a Isabel hace que
Juan salte de alegría en el seno de su madre (cf. Lc 1,41). En su canto
María proclama: «Mi espíritu se estremece de alegría en Dios, mi
salvador» (Lc 1,47). Cuando Jesús comienza su ministerio, Juan
exclama: «Ésta es mi alegría, que ha llegado a su plenitud» (Jn 3,29).
Jesús mismo «se llenó de alegría en el Espíritu Santo» (Lc 10,21). Su
mensaje es fuente de gozo: «Os he dicho estas cosas para que mi
alegría esté en vosotros, y vuestra alegría sea plena» (Jn 15,11). Nuestra
alegría cristiana bebe de la fuente de su corazón rebosante. Él promete
a los discípulos: «Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en
alegría» (Jn 16,20). E insiste: «Volveré a veros y se alegrará vuestro
corazón, y nadie os podrá quitar vuestra alegría» (Jn 16,22). Después
ellos, al verlo resucitado, «se alegraron» (Jn 20,20). El libro de los
Hechos de los Apóstoles cuenta que en la primera comunidad
«tomaban el alimento con alegría» (2,46). Por donde los discípulos
pasaban, había «una gran alegría» (8,8), y ellos, en medio de la
persecución, «se llenaban de gozo» (13,52). Un eunuco, apenas
bautizado, «siguió gozoso su camino» (8,39), y el carcelero «se alegró
con toda su familia por haber creído en Dios» (16,34). ¿Por qué no
entrar también nosotros en ese río de alegría?
6. Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin
Pascua. Pero reconozco que la alegría no se vive del mismo modo
en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras.
Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un
brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente
amado, más allá de todo. Comprendo a las personas que tienden a
la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero
poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a
despertarse, como una secreta pero firme confianza, aun en medio
de las peores angustias: «Me encuentro lejos de la paz, he olvidado
la dicha […] Pero algo traigo a la memoria, algo que me hace
esperar. Que el amor del Señor no se ha acabado, no se ha agotado
su ternura. Mañana tras mañana se renuevan. ¡Grande es su
fidelidad! […] Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor»
(Lm 3,17.21-23.26).
7. La tentación aparece frecuentemente bajo forma de excusas y
reclamos, como si debieran darse innumerables condiciones para
que sea posible la alegría. Esto suele suceder porque «la sociedad
tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero
encuentra muy difícil engendrar la alegría»[2]. Puedo decir que los
gozos más bellos y espontáneos que he visto en mis años de vida
son los de personas muy pobres que tienen poco a qué aferrarse.
También recuerdo la genuina alegría de aquellos que, aun en medio
de grandes compromisos profesionales, han sabido conservar un
corazón creyente, desprendido y sencillo. De maneras variadas,
esas alegrías beben en la fuente del amor siempre más grande de
Dios que se nos manifestó en Jesucristo. No me cansaré de repetir
aquellas palabras de Benedicto XVI que nos llevan al centro del
Evangelio: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o
una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con
una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una
orientación decisiva»[3].
8. Sólo gracias a ese encuentro —o reencuentro— con el amor de
Dios, que se convierte en feliz amistad, somos rescatados de
nuestra conciencia aislada y de la autorreferencialidad. Llegamos a
ser plenamente humanos cuando somos más que humanos,
cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros
mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero. Allí está el
manantial de la acción evangelizadora. Porque, si alguien ha
acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida, ¿cómo
puede contener el deseo de comunicarlo a otros?
4. ACCIONES PASTORALES :
4.1. HACIA LA TERCERA ASAMBLEA SINODAL
Interpretación del momento histórico que vive la Diócesis (lectura
de fe de la realidad a la luz del modelo ideal actualizado en orden al
diagnóstico y en lenguaje kerigmático.
Modalidades complementarias:
1. Tercera consulta a través de un documento que contiene:
- Introducción sobre el sentido espiritual y doctrinal de este paso.
-Teniendo a la vista el documento elaborado por la Comisión sobre
el Modelo Ideal de la Iglesia local, responder:
¿Qué puede significar para nuestra Diócesis el Modelo Ideal
presentado en la comisión?
Eventualmente ¿qué observaciones o complementaciones se
aportan?
Teniendo en cuenta los datos más importantes de la Visión de la
realidad (Primer paso), nos preguntamos:
¿Qué signos o frutos del Reino de Dios percibimos globalmente en
nuestra Diócesis?
¿Qué atenta contra el proyecto de Reino en nuestra realidad o qué
rechazos descubrimos?
¿Qué conversiones personales y comunitarias percibimos?
2. Trabajos complementarios realizados por comisiones.
_La comisión doctrinal-metodológica prepara y propone un
esquema en el cual se integran los aportes dados en la consulta.
_Recibidos los aportes de las Asambleas parroquiales… prepara un
documento de trabajo para presentarlo en la Asamblea Diocesana.
3. La Asamblea Diocesana integra tres momentos:
_La síntesis consolidada de la consulta hecha en las
Asambleas de los Grupos, de la parroquia y del decanato,
siguiendo el esquema preparado por la Comisión, se somete a
consideración de la Asamblea.
_El Observatorio presenta los resultados de su trabajo.
_Por grupos y por aspectos, la asamblea prepara un “anuncio
kerigmático” surgido de la experiencia de interpretación.
4.2. COMPROMISOS PASTORALES
 Sábado 11 de julio de 2 a 5 p.m. en la Catedral San José
primer encuentro de MISIONEROS –MENSAJEROS. Invita
pastoral de multitudes.
 Jueves 16 de julio la fiesta de honor de la Virgen del Carmen.
 Lunes 20 de julio momento significativo del mes DIA DE LA
INDEPENDENCIA, no olvidemos izar el pabellón nacional en el
templo y casa cural y seguir la propuesta de la pastoral de
multitudes.
 Viernes 24 de julio ENCUENTRO DELEGADOS DE PASTORAL
8:30 am en el SALON PARROQUIAL DE JESUCRISTO BUEN
PASTOR, Cll 6 #9E-90 Quinta Oriental.
 A las parroquias pendientes…No olvidemos diligenciar el
formato que nos envió la Vicaría de Administración y Finanzas
con letra legible plazo para entregarlo antes del 20 de julio de
2015 en la curia diocesana.
5. COMPARTIR Y DESPEDIDA
Agradecemos a los hermanos presbíteros su asistencia a este
CENÁCULO del mes de Julio. Nuestros encuentros fortalecen
nuestra fraternidad sacerdotal y nos ayuda a hacer mejor la acción
pastoral. Que Dios nos siga bendiciendo y haga prospera las obras
de nuestras manos.
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Cenáculo mes de julio (diapositivas)