APRENDIZAJE Y FORMACIÓN EN
SALUD MENTAL
NO NECESARIAMENTE SE ENTIENDEN LAS COSAS…
ANTES DE INTEGRAR UNOS CUANTOS ELEMENTOS ENTRE SÍ
REPASEMOS ALGUNOS EJEMPLOS
•
una niña de 8 años que no sabe que nació con fórceps, se dibuja a sí misma en un
test con una tijera abierta sobre su cabeza
•
una mujer de 40 años que tuvo un hermano a los 9, encuentra siempre
dificultades en integrarse en grupos de pares, prefiriendo las amistades de a dos
•
una mujer de 35 años muy sometida a una madre posesiva, lamenta no haber
podido aún tener una relación de pareja estable
•
un hombre de 70 años, que sintió a su padre a la vez autoritario y ausente, tiene
ataques de pánico y vínculos de sometimiento con otros hombres
•
alcoholismo y tendencias depresivas: se relacionan con fijaciones de la libido en la
etapa oral
•
los sentimientos intensos de abandono en la infancia pueden derivar en
tendencias depresivas, y eventualmente, en adicciones para calmar el dolor del
vacío y lo inalcanzable del ideal
Y ALGUNOS MÁS
•
la elección de pareja responde al grado de elaboración de la conflictiva edípica,
siempre una combinación entre repetición y creación (resultado de la maduración)
•
el vínculo con el médico refleja la transferencia del lugar del padre. Por eso,
puede ser tratado con respeto, temor, idealización, desconfianza, hostilidad, etc.
•
producto del propio trabajo: tiene un significado inconciente equivalente al de
crear un bebé, ya que ambos son derivaciones sublimadas de la conflictiva edípica.
Por eso los pacientes pueden ser tratados por un médico con respeto y valoración,
con desconfianza, desvalorización, recelo, defensiva u hostilmente, etc.
•
la histeria deriva de la persistencia de una fijación inconciente con el padre. En
las mujeres, se relaciona con una erotización de todo el cuerpo y una represión de
la erotización genital.
•
en los hombres: “mucho ruido y pocas nueces”, “me prometió un manjar y me hizo
comer migas”, es frágil (tiene una imagen inconciente de un padre impotente),
intenta compensarlo con seducción
Desarrollo neurobiológico y psiquismo
Funcionamiento psíquico en los primeros tiempos de vida
•
antes de nacer existen percepciones auditivas, táctiles, olfativas, etc., además
de sensaciones de placer y de displacer, que al nacer no están ligadas entre sí
ni tienen significado alguno, el funcionamiento es totalmente caótico
•
desarrollo cerebral: por influjo genético y estímulos ambientales. Estos últimos,
los responsables de la citoarquitectura (estructura y organización funcional)
•
estímulos afectivos, cognitivos y motrices influyen en la arborización sináptica;
las primeras vivencias marcan lo más profundo del psiquismo
•
no se diferencia percepción de alucinación. Como respuesta a la sensación de
hambre, el bebé en primer lugar alucina, reproduciendo la vivencia anterior de
la alimentación, lo que se denomina alucinación primitiva, que fracasa porque el
hambre persiste
•
en el ejemplo anterior el YO pone tope a la pulsión, al vincular la
persistencia del hambre con lo engañoso de la alucinación
•
en el funcionamiento psíquico normal, el sentido de realidad coexiste con una
parte inconciente que se escapa a su control, la transferencia
El desarrollo de la teoría psicoanalítica I:
el caso Dora
•
una vez instalado el sentido de realidad se va profundizando, en la mayoría, a lo largo de toda
la vida
•
la ilusión funcionará, más adelante, de manera parecida al mecanismo de la alucinación
primitiva y el Yo incipiente
•
DORA: tenía disnea, tos nerviosa, afonía, jaquecas, depresión y excitabilidad, síntomas que
mejoraron mucho con el tratamiento
•
la observación clínica mostró a Freud que Dora lo trataba, inconcientemente, tal como a la
imagen de su padre
•
concluyó que Dora había transferido sobre su persona un fragmento del vínculo que,
inconcientemente, tenía con la imagen del padre
•
postuló el concepto de TRANSFERENCIA, como un mecanismo psíquico inconciente y
universal
•
una interrupción brusca del tratamiento puso de manifiesto la oposición inconciente a develar
lo reprimido, mostrando una muy fuerte resistencia
El desarrollo de la teoría psicoanalítica II: los
sueños
•
COMPULSION A LA REPETICIÓN: tendencia a continuar reviviendo
inconcientemente los vínculos infantiles, a través de los vínculos actuales
•
es como si en plena vigilia, el psiquismo estuviera funcionando en parte como
en un sueño, sin percibirlo
•
en su libro “La interpretación de los sueños”, de 1900, Freud explica porqué los
sueños son “la vía regia hacia el conocimiento de lo inconciente”
•
los mecanismos de formación de los sueños responden a una dinámica que se llama
proceso primario, a diferencia de la dinámica de la conciencia, llamada proceso
secundario
•
tope al funcionamiento primario: dado por el Yo, que comienza a desarrollarse en
el seno del vínculo temprano. Dicho tope se basa en las represiones, que se
establecen sobre la base de lo incorporado en los vínculos con los padres
•
desarrollo psíquico: la maduración puede entenderse como individuación, que
implica una ganancia de autonomía e independencia
El complejo de Edipo
•
una definición del complejo de Edipo: las relaciones de amor y de odio del niño con
sus padres, incluyendo el plano de la sexualidad
•
el Yo incorpora identificaciones, sobre la base de rasgos del objeto. Así como es
el objeto, así será el Yo
•
sobre la base de estas relaciones, también define las características que tendrá
su objeto de amor. Es decir: toman forma (se estructuran) el SER y el TENER del
pequeño sujeto
•
el varón heterosexual sale del Edipo por el temor a la castración
•
la niña heterosexual entra en el Edipo por resentimiento hacia la made y
acercamiento al padre
•
sale finalmente del Edipo porque el deseo es un imposible, y así se dispone para
amar a alguien de afuera de la familia
•
la salida es diferente en niños y niñas, en ellas persiste el deseo por el padre por
más tiempo. Sin embargo ambos incorporan la prohibición edípica, la amnesia
infantil es la manifestación de una ola inconciente de represión
La definición de la identidad sexual
•
se establecen identificaciones predominantemente con el progenitor del
mismo sexo, o el del sexo opuesto, el deseo sexual se orienta hacia el
sexo opuesto o el mismo sexo
•
también el propio Yo puede constituir el centro del interés sexual: es
una variante llamada narcisística
•
niños identificados heterosexualmente: “soy varón como papá es varón,
haré como él, tendré a una mujer que no será mamá, pero será una mujer
como ella”, “soy mujer como mamá, haré como ella y me orientaré hacia
papá, cuando sea grande voy a casarme con él como hizo ella”
•
estas variantes se llaman “edipo positivo”. La variante contraria se llama
“edipo negativo”: identificación con el progenitor del sexo opuesto al
anatómico, orientación del deseo sexual hacia el del mismo sexo
•
todo ser humano tiene ambos componentes o variantes edípicos, suele
predominar uno de ellos. Pueden combinarse de maneras ambiguas:
Elaboración psíquica: un ejemplo
•
Freud observó el juego de un nieto de 1 ½ años: arrojaba un juguete atado con un
hilo recogiéndolo después, expresando satisfacción en el 2º momento
•
decía “fort” (lejos) al arrojarlo, y “da-a-a” (acá) al recogerlo, reproduciendo los
movimientos de la madre que por momentos lo dejaba, y luego regresaba
•
al representar su desaparición y reaparición asumía un rol activo: convertido en el
“dueño” del juego, le era más soportable el dolor, más tolerable que la pasividad
•
ligaba la angustia por el alejamiento al placer del regreso, cadena de sentimientos
ligados entre sí, que elaboraba “jugando” a dominar la situación
•
en el juego, la acción misma (hacer aparecer y desaparecer) se constituye en
objeto, el sujeto se hace un poco más independiente del objeto causante de dolor
•
este ejemplo muestra un momento constitutivo en la historia del sujeto
Breve repaso sobre el Yo
•
doble origen del Yo: proyección psíquica de la superficie corporal y experiencias
corporales (como la alucinación primitiva y vincular la persistencia del hambre con
lo engañoso de la alucinación), y la relación con objetos primarios
•
recién dijimos que el Yo va tomando su forma definitiva con las identificaciones.
Es decir, sobre la base de su relación con los objetos significativos, no solo los
primarios sino también los secundarios (maestros, ídolos adolescentes, etc.)
Las cinco servidumbres del Yo:
1) la realidad externa, que se opone a sus deseos, que le exige un trabajo para lograr
alguna satisfacción
2) el propio cuerpo, sede de límites a los deseos (limitaciones motrices, estéticas,
sexuales, por el envejecimiento y las enfermedades, la muerte, etc.)
3) el Ello, al que intenta dominar (ej.: pulsiones sexuales que lo urgen)
4) el Superyo, que lo compara con ideales que no puede alcanzar
5) con sus objetos más cercanos
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PP 16 cl