Acompañamiento Espiritual
Agenda
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Introducción. ¿De qué se trata?
El acompañamiento espiritual
El Acompañante
El Acompañado
Discernimiento de Espíritus
Taller Práctico
INTRODUCCION
¿De qué se trata?
Acompañamiento como
obra de teatro
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Título de la obra:
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Elenco … Actores principales:
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El acompañado … que trata de acercarse al Señor
El Señor … que espera permanentemente al
acompañado
Malo invitado
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“Mi vida con Dios”
El Mal Espíritu … que trata de que no se unan
acompañado con el Señor
Público presente
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Familia, amigos del acompañado que contemplan lo que
ocurre en la vida del acompañado … y a veces se meten
¿Y el acompañante …?
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Es el consueta … el que sopla …
Suficientemente lejos para no interferir en la
obra
Suficientemente lejos para verla en perspectiva
Suficientemente cerca para aconsejar, recordar,
indicar
Suficientemente cerca como para tener una
relación afectiva con el acompañado
¿Quién es el modelo de acompañante?
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JESUS.
El Acompañamiento Espiritual
¿Qué no es
acompañamiento?
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No es una terapia psicológica
No es un encuentro de amistad
No es hacerse cargo de la suerte del
acompañado
No es predicar ni querer que otros repitan
mi experiencia
No es agradar al acompañado sino ayudarlo
No es tener respuesta para todo
¿Qué es el
acompañamiento?
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A partir del Nuevo Testamento
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Los discípulos de Emaús. S.Lucas 24,13-35
El Buen Pastor. S.Juan 10,1-16
"Hijos míos, de nuevo sufro los dolores de parto hasta que
Cristo tome forma en Uds. Cuanto desearía estar con Uds.
para adaptar mi lenguaje, ya no sé cómo hablarles".
Gálatas 4,19-20
Es una experiencia religiosa de encuentro en el que
el acompañado plantea qué está pasando en el hoy
de su vida, para que junto con el acompañante
pueda reconocer quién es, qué quiere y dónde se
encuentra en el camino que lo lleva a la adultez en
Cristo.
El acompañamiento es un lugar de Gracia, de
verdad y de solidaridad fraternal.
En el camino de Emaús
Aquel mismo día, dos de los discípulos se dirigían a un
pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de
Jerusalén. Iban hablando de todo lo que había pasado.
Mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se
acercó y comenzó a caminar con ellos. Pero aunque lo
veían, algo les impedía darse cuenta de quién era.
Jesús les preguntó:
—¿De qué van hablando ustedes por el camino?
Se detuvieron tristes, y uno de ellos, que se llamaba
Cleofás, contestó:
—¿Eres tú el único que ha estado alojado en Jerusalén y
que no sabe lo que ha pasado allí en estos días?
Él les preguntó:
—¿Qué ha pasado?
Le dijeron:
—Lo de Jesús de Nazaret, que era un profeta poderoso
en hechos y en palabras delante de Dios y de todo el
pueblo; y cómo los jefes de los sacerdotes y nuestras
autoridades lo entregaron para que lo condenaran a
muerte y lo crucificaran. Nosotros teníamos la
esperanza de que él sería el que había de libertar a la
nación de Israel. Pero ya hace tres días que pasó todo
eso. Aunque algunas de las mujeres que están con
nosotros nos han asustado, pues fueron de madrugada
al sepulcro, y como no encontraron el cuerpo, volvieron a
casa. Y cuentan que unos ángeles se les han aparecido
y les han dicho que Jesús vive. Algunos de nuestros
compañeros fueron después al sepulcro y lo encontraron
tal como las mujeres habían dicho, pero a Jesús no lo
vieron.
Entonces Jesús les dijo:
—¡Qué faltos de comprensión son ustedes y qué lentos para
creer todo lo que dijeron los profetas! ¿Acaso no tenía que
sufrir el Mesías estas cosas antes de ser glorificado?
Luego se puso a explicarles todos los pasajes de las
Escrituras que hablaban de él, comenzando por los libros de
Moisés y siguiendo por todos los libros de los profetas.
Al llegar al pueblo adonde se dirigían, Jesús hizo como que
iba a seguir adelante. Pero ellos lo obligaron a quedarse,
diciendo:
—Quédate con nosotros, porque ya es tarde. Se está
haciendo de noche.
Jesús entró, pues, para quedarse con ellos. Cuando ya
estaban sentados a la mesa, tomó en sus manos el pan, y
habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio. En ese
momento se les abrieron los ojos y reconocieron a Jesús;
pero él desapareció. Y se dijeron el uno al otro:
—¿No es verdad que el corazón nos ardía en el pecho
cuando nos venía hablando por el camino y nos explicaba
las Escrituras?
Sin esperar más, se pusieron en camino y volvieron a
Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once apóstoles
y a sus compañeros, que les dijeron:
—De veras ha resucitado el Señor, y se le ha aparecido a
Simón.
Entonces ellos dos les contaron lo que les había pasado en el
camino, y cómo reconocieron a Jesús cuando partió el pan.
Jesús, El Buen Pastor
Entonces Jesús dijo: “Les aseguro que el que no entra en el redil de las ovejas por la
puerta es un ladrón y un bandido. Pero el que entra por la puerta es el pastor que cuida
las ovejas. El portero le abre la puerta, y el pastor llama a cada oveja por su nombre, y
las ovejas reconocen su voz; las saca del redil, y cuando ya han salido todas, camina
delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque reconocen su voz. En cambio, a un
desconocido no lo siguen, sino que huyen de él, porque desconocen su voz.”
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir.
Jesús volvió a decirles: “Esto les aseguro: Yo soy la puerta por donde pasan las ovejas.
Todos los que vinieron antes de mí, fueron unos ladrones y unos bandidos; pero las
ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta: el que por mí entre, se salvará. Será como
una oveja que entra y sale y encuentra pastos.
“El ladrón viene solamente para robar, matar y destruir; pero yo he venido para que
tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor. El buen pastor
da su vida por las ovejas; pero el que trabaja solamente por la paga, cuando ve venir al
lobo deja las ovejas y huye, porque no es el pastor y porque las ovejas no son suyas. Y
el lobo ataca a las ovejas y las dispersa en todas direcciones. Ese hombre huye porque
lo único que le importa es la paga, y no las ovejas.
“Yo soy el buen pastor. Así como mi Padre me conoce a mí y yo conozco a mi Padre, así
también yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. Yo doy mi vida por las ovejas.
También tengo otras ovejas que no son de este redil; y también a ellas debo traerlas.
Ellas me obedecerán, y formarán un solo rebaño, con un solo pastor.
Alguna consecuencias
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El acompañamiento siempre será un
cuidado de una persona única que tiene
existencia propia delante de Dios y en la
Iglesia
Necesitamos ser acompañados, es un
derecho que todo cristiano tiene
El acompañamiento responde a las
necesidades de verdad y de honradez que
habitan en el corazón de cada persona
El acompañamiento es un arte, un carisma,
un proceso pedagógico
Alguna consecuencias
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Para acompañar hay que tener algunas
convicciones que nos permiten hacerlo con
mayor fluidez y solidez
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Todo hombre es bueno en lo profundo de su ser
Todo hombre está en proceso
Yo como acompañante puedo ser recurso
Todo proceso de acompañamiento es
temporal
Cada acompañante tiene que revisar con
honradez y discernir si es este ministerio al
que Dios lo está llamando
El Acompañante
Testigo del Amor de
Dios
Algunas tareas específicas
del acompañante (maestro)
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Ser testigo del desarrollo del acompañado
Invitar a la vida
Saber discernir
Poder enseñar
Prescribir
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Con personas en estados depresivos.
En áreas infantilizadas del acompañado.
Cuando hay desviaciones importantes o ignorancias
intelectuales, morales o religiosas
Rasgos del Acompañante
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Espíritu de gratuidad dejar espacio a Dios para que su amor
trabaje en el acompañado. El acompañante no puede ser la persona
central ni tampoco puede serlo su ritmo, ni su pensamiento. Cuando no
sabe retirarse, se transforma en un obstáculo más que una ayuda. Saber
no hacerse indispensable y superar toda dependencia e imposición
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Espíritu fraternal El acompañante es un compañero de camino del
acompañado, ni mejor ni superior, sólo distinto. Es necesario saber, creer
y vivir que sólo Dios es Padre y nosotros todos somos hermanos. Nuestra
ayuda es una función pasajera para que el acompañado llegue a ser más
libre, más de Dios y de los hombres, con la libertad de los hijos de Dios.
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Espíritu de servicio El acompañamiento es un servicio delicado.
Vivir con el acompañado los altos y bajos de su vida; es el servicio de la
paciencia, mientras el acompañado adquiere la sensibilidad y el gusto por
la obra de Dios y toma conciencia de esta realidad novedosa y delicada de
cómo Dios opera; es el servicio de la ternura de Dios para los hombres, de
manera que el acompañado se sienta querido y cuidado con fuerza y
delicadeza
Requisitos del acompañante
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Ser una persona verdadera y congruente
Conocer, asumir y ejercer sus habilidades
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Capacidad de escuchar
Capacidad de entrar en el mundo del otro
Capacidad para contener y para acoger
Capacidad de creer en las propias intenciones
Capacidad de tener paciencia
Aprender a ser libre de sí
Cuidar de tener una mirada global
El Acompañado
Un hijo, … un
caminante
Algunas condiciones
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Es necesario explicitar la motivación que lo hace
pedir ayuda
Es necesario ponerse en situación de acompañado
Las confusiones
Preparación de la Reunión
Salvar la proposición del prójimo
Algunas áreas que a lo largo del proceso de
acompañamiento no pueden faltar
Algunos Objetivos
Vocación
Evaluación
Discernimiento Espiritual
Ejercicios Espirituales de
San Ignacio de Loyola
Acompañamiento y
Discernimiento
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El acompañado está permanentemente
afectado por situaciones de discernimiento, de
toma de decisiones
El acompañante ayuda al discernimiento dando
luz respecto a lo que realmente ocurre e
identificando la acción de los espíritus.
Es indispensable conocer las reglas, los
conceptos y recomendaciones en torno al
discernimiento
Reglas de
Discernimiento
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“Reglas para en alguna manera sentir y conocer las
varias mociones que en el ánima se causan: las
buenas para recibir y las malas para lanzar”. San
Ignacio de Loyola
Mociones: movimientos interiores o inclinaciones que nos
impulsan en un sentido o en otro
“se causan” : ocurren, tienen lugar, son experimentadas
“ánima”: espíritu o interioridad personal.
“sentir”: experimentar la presencia de movimientos
interiores (impulsos, pensamientos, deseos, etc.).
“conocer”, modo de calificar la moción. Darse cuenta
de si lo que se experimenta es del “buen” o del “mal”
espíritu.
“recibir” o “lanzar”. El discernimiento está siempre
dirigido a la acción. No hay discernimiento sin “recibir” o
“lanzar”.
Dos Orientaciones o
Caminos
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Del egoísmo.
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El ME me propone o hace imaginar placeres, goces,
descanso... Son placeres o alegrías aparentes, pero que me
“anclan” en este camino o situación
El BE Me “punzará” la conciencia, me inquietará, me hará ver mediante la razón- lo equivocado de mi actuar; me hará ver la
falsedad de las alegrías aparentes. Me hace ver las
incoherencias en las que vivo
De Jesús
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El ME Interesado en que cambie de camino, me inquieta con
falsas y aparentes razones para que no siga adelante. Me
desanimará e inquietará; me hará ver falsas dificultades o
agrandadas e insuperables. Intentará hacerme creer que soy
“poca cosa”, o incoherente, o débil, o que no lograré nada.
El BE infundirá en mi ánimo fuerza, consolación, estímulo,
inspiración... facilitando la solución de cualquier dificultad para
que no se me ocurra volver atrás o estancarme en el bien
comenzado.
Definiciones
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CONSOLACION.: La consolación no es simplemente
una emoción o alegría sicológica. Aunque incluye todo
eso, lo supera. Es una moción interior, profunda, con la
cual la persona se siente dispuesta a amar y servir,
porque experimenta con profundidad el amor a su
Creador y Señor. Hay una alegría interna y un aumento
de fe, esperanza y amor. Hay una paz y un equilibrio
difíciles de adquirir, porque son un regalo de Dios.
DESOLACIÓN: La desolación será lo contrario. Será la
oscuridad, la tentación, la confusión, la inquietud y la
agitación, la desconfianza... Uno se vuelve perezoso,
triste, tibio y se experimenta como separado y alejado
de su Creador y Señor. Son señales claras que yo
puedo percibir y experimentar.
Lo que me hace amar más …
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deseo de servir y honrar a Dios.
vergüenza y confusión por el mal y el pecado.
admiración ente la Palabra de Dios.
admiración ante la persona de Jesús.
dolor y confusión por sus sufrimientos.
gozo por su resurrección.
deseo de estar unido a Dios.
agradecimiento por lo que Él ha hacho por mí.
deseo de retribuir y agradecer.
deseo de claridad y de paz.
deseo de superar las dificultades.
deseo de aliviar el dolor que hay en el mundo.
aceptación de la vida, con sus “luces” y “sombras”.
aceptación de los demás.
aceptación de sí mismo.
deseos de vida fraterna.
Lo que me hace amar más …
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deseo de comunicación, de diálogo.
deseos de perdón, de reconciliación.
deseos de paz.
deseos de mayor profundidad de vida.
deseos de cariño, para darlo y recibirlo.
deseos de trabajo, de esfuerzo.
deseo de más confianza en el Señor.
deseos de no creer que todo es malo.
deseos de optimismo (Dios lleva a la vida,
aunque yo no lo vea tan fácil).
deseos de austeridad y sencillez.
deseos de vivir en mi verdad, con
coherencia.
deseos de dar sentido a la vida.
deseos de docilidad ente los otros
Lo que me hace amar menos …
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deseo de no cambiar nada.
deseo de tener una vida tranquila, de no meterme en
nada.
deseo de no asumir compromisos.
deseo de no escuchar a los demás.
deseo de no necesitar a los demás.
deseos de dominar a los otros y que hagan lo que yo
quiero.
deseos de no hablar porque creo que no tengo nada
que aportar.
deseos de autopromoverme.
deseos de dormir exageradamente.
deseos de buscar riquezas y honores.
deseos de buscar placeres deshonestos.
Lo que me hace amar menos …
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amor propio y soberbia.
repugnancia hacia los pobres y/o la pobreza.
querer imponerme a los demás.
ceder al miedo.
falta de sinceridad y transparencia.
sensación de tener infinidad de obstáculos para
seguir en el “buen camino”.
oscuridad, turbación.
inclinación a “cosas bajas”.
inquietud, desconfianza.
falta de amor.
pereza, tristeza.
aminorar la generosidad
Reglas para actuar en
desolación
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Examinar por qué viene la desolación
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Nunca cambiar los propósitos o decisiones
fundamentales en tiempo de desolación
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tibieza de corazón
interés en nuestras manos
error en la cabeza:
“no hacer mudanza”
Luchar activamente contra la desolación
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oración
examen de conciencia,
diálogo espiritual con mi “acompañante”
Reglas para actuar en
consolación
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Fortalecernos con la consolación
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Agradecer la consolación y reconocer la acción de
Dios.
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pedir la gracia de recordar esta experiencia o situación de
presencia de Dios y de sentido de mi vida,
y pedir también la gracia de creer en esta experiencia en el
futuro, cuando esté en desolación.
No debo “apropiarme” de lo que vivo creyendo que es mío, sino
reconocer que se me regaló, que el amor de Dios se derramó
en mí
Momento para entrar en acción, planificar mi vida y
avanzar
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Desplegar velas
Tretas del mal espíritu
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El “mal espíritu” intenta atemorizarme
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El “mal espíritu” busca mi silencio y secreto
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sus tentaciones se debilitan y desaparecen cuando la persona
se resiste .
si la persona comienza a temer y a desanimarse, no hay bestia
tan fiera como el “mal espíritu” en su intento por destruirnos
procura que no se sepan sus malas intenciones
procura impedir que la persona tentada hable con su confesor,
o con su guía espiritual, o con otra persona que conozca de
estas cosas y que pueda desenmascarar los engaños del “mal
espíritu
El “mal espíritu” busca mi punto más débil
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examina nuestras defensas, que son nuestras virtudes, y nos
ataca por donde nos encuentra más débiles.
Examen del día
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Detenerse
Mirar, observar
Atender a lo que estas experiencias pueden
significar
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¿Estoy en consolación? (Lo que me hace amar más)
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¿Estoy en desolación? (Lo que me hace amar menos)
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agradezco a Dios su gracia, su regalo
me pongo en manos del Padre y trato de rechazar los
pensamientos y sentimientos que me provoca esa desolación,
buscando siempre ser fiel a los valores evangélicos y al camino en
el cual creo. Trato también de indagar la causa u origen de esa
desolación
Termino el examen con una breve oración con mis
palabras, dando gracias por lo que he descubierto y
pidiendo la compañía del Señor para adelante
¿Estoy en consolación?
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la experiencia me mueve hacia el Señor
me lleva a una aceptación mayor de los demás
me hace más delicado y amable en el trato
un sentimiento más fuerte de la presencia de Dios
con aumento de fe
mayor aceptación de mí mismo
sentimiento de esperanza
mi posible tristeza es por el dolor de otros, o el dolor
de Cristo en la cruz
no me cierra en mí mismo, me abre a otros
aumento de fe, esperanza y amor
¿Estoy en desolación?
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centrado en mí mismo.
Dios no forma parte de mis decisiones o actividades.
la experiencia me empuja a lo sensual y material.
me siento lejos y separado de Dios, y a la vez, con
añoranza de su cercanía.
me siento triste.
me siento sin fuerzas, toda meta me parece
inalcanzable, difícil, pesada.
me siento super feliz, pero hay allí una falta de
delicadeza y serenidad; hay un cierto “fanatismo” por
el cual mis tendencias desordenadas afectan mi
acción. Es una fachada para cubrir que solamente me
busco a mí mismo.
la experiencia me aleja de Dios y de su amor.
no puedo ver las cosas en su justa perspectiva
La toma de decisiones
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DISPOSICIONES PREVIAS AL DISCERNIMIENTO
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Indiferencia ignaciana
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Sensibilización a la “acción de los espíritus”.
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No podemos discernir entre algo bueno y algo malo
Materia inmutable (diferenciar lo que después se puede cambiar, vs lo que nos
se puede cambiar, por ejemplo adoptar un hijo vs elección de carrera)
No estamos obligados con anterioridad
CRITERIOS DE DISCERNIMIENTO
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Reglas para sentir con la Iglesia. Pertenencia a la Iglesia
MATERIA DEL DISCERNIMIENTO
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Imitación de Cristo. Lectura orada de los evangelios
Sentido eclesial
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Detectar y escuchar las mociones
Sensibilización al Espíritu actuante en la Escritura y al “modo de actuar y
sentir” de Jesús
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Libertad interior
Sentido común (No requieren discernimiento)
Criterios morales (discernimiento moral y no espiritual)
Reglas de San Ignacio (Consolaciones y desolaciones)
EL DISCERNIMIENTO IGNACIANO. LOS “TRES TIEMPOS” DE
ELECCIÓN
Tiempos para hacer
elección
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Primer tiempo. Gran claridad
Segundo tiempo. Consolaciones y
Desolaciones
Tercer tiempo . Tiempo tranquilo
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Pros y Contras
Tres Situaciones imaginarias
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Consejo a una persona
En el momento de mi muerte, que me habría gustado elegir
En el momento del juicio final, que me habría gustado elegir
Confirmación
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Acompañamiento Espiritual