HOMENAJE A
MIGUEL
HERNÁNDEZ
CENTENARIO DE SU
NACIMIENTO
1910-2010
El 30 de octubre de 1910 nace en una población alicantina,
Orihuela, Miguel Hernández Gilabert, también conocido como
“el poeta pastor”
Casa natal de Miguel, en la calle de San Juan
Santa Iglesia Catedral de
El Salvador,
donde fue bautizado
Sus padres,
Miguel Hernández
Sánchez y Concepción
Gilabert (Concheta)
Miguel Hernández y sus hermanos:
Elvira,Vicente y Encarnación
Colegio de Santo Domingo de los padres jesuitas.
Miguel Hernández aparece retratado, junto a veinticuatro
escolares más, en la revista El colegio que edita el propio centro.
Es el último a la derecha de la fila superior.
El Padre don Miguel Almarcha
Tras abandonar el colegio de Santo
Domingo para dedicarse a las
labores de pastoreo, Miguel tiene
clara su vocación y ya ha escrito
varios poemas. Comienza así a
frecuentar no sólo la Biblioteca
Pública, sino también el domicilio
de don Miguel Almarcha, vicario
de la Catedral, que le presta libros
y su máquina de escribir.
Casa- museo de Miguel Hernández en la Calle de
Arriba (Orihuela)
Josefina Manresa, esposa y musa
Un día familiar en el campo
En sus primeros versos combina tanto el lenguaje majestuoso de
Rubén Darío como el regionalismo de Gabriel y Galán y del
poeta murciano, Vicente Medina.
El grupo de la tahona: Carlos Fenoll, Jesús
Poveda, Miguel Hernández y José Marín
Ramón Sijé
(José Marín),
el amigo
incondicional,
“compañero del
alma”
Primer viaje a Madrid
Francisco Martínez Corbalán
entrevista, en la prestigiosa revista
madrileña Estampa, a Miguel
Hernández, que comparte página
con el joven dramaturgo Virgilio
Soler.
Homenaje a Gabriel Miró el de 2 de octubre de 1932, en la
glorieta que recibe el mismo nombre. Acto preparado por Sijé y
Hernández y publicado en la revista El clamor de la verdad
Primer libro, Perito en lunas, publicado el 20 de enero de 1933
El gallo crisis,
revista provincial
fundada por Ramón
Sijé en 1934,
publicó gran parte
de la producción
poética de Miguel
Hernández.
El poeta y periodista murciano Raimundo de los Reyes
publica el primer libro de Hernández, Perito en lunas, y le
presenta al poeta y dramaturgo Federico García Lorca
Sin
embargo,
la
relación entre ambos
poetas fue muy breve
porque Lorca no llegó
a entender la actitud y
la reacción del poeta
oriolano
ante
el
fracaso de Perito en
lunas.
Con una gran parte de la sociedad literaria del Madrid
de la época mantuvo estrechas relaciones
En su tercer viaje a Madrid
conoce a la filósofa malagueña
María Zambrano y le dedica el
poema titulado La morada
amarilla
Juan Ramón Jiménez
fue uno de los poetas
más admirado por el
poeta oriolano
Rafael Alberti
José Bergamín, fundador y director de la revista Cruz y Raya, aceptó
publicarle, en 1934, un auto sacramental al modo calderoniano, Quién te ha
visto y quién te ve y sombra de lo que eras, que fue muy elogiado y aplaudido
por Pablo Neruda, pese a sus connotaciones católicas y reaccionarias.
Pablo Neruda
Miguel Hernández conoció al matrimonio Manuel Altolaguirre y Concha
Méndez, en cuya casa celebraban improvisadas reuniones a las que
acudían escritores amigos como Emilio Prados y Luis Cernuda
Manuel Altolaguirre
Decidió publicar El
rayo que no cesa,
obra en la que ya no
queda ningún rastro
de la militancia
neocatólica y
conservadora de las
anteriores obras
hernandianas
Dos grandes amigos del poeta
Vicente Aleixandre
Antonio Buero Vallejo
José María Cossío
Las cartas de Miguel Hernández al
escritor vallisoletano fueron publicadas
por Vicente Aleixandre. Cossío fue el
único amigo que se movilizó y consiguió
impedir que Miguel fuera condenado a
muerte.
Ramón Sijé muere en la
Nochebuena de 1935, a los
22 años de edad.
De forma repentina, Miguel
Hernández le compuso una
elegía que es toda una
exaltación de la amistad.
El 24 de enero de 1936, la
imprenta de los Altolaguirre
publica los primeros ejemplares
de El rayo que no cesa
La pintora Maruja Mallo, perteneciente a la escuela de Vallecas,
también mantuvo una estrecha relación con el poeta oriolano,
incluso íntima. Ésta es, sin duda, la destinataria varias
composiciones de El rayo que no cesa.
Plaza Mayor de Madrid en los años en que el poeta iba a la corte
para darse a conocer en los ambientes intelectuales y literarios
La calle Alcalá, el edificio de Correos y la fuente de la Cibeles,
que aparece tapada para protegerla durante la guerra civil
En el barrio de Argüelles, en enero del año 1935, Pablo Neruda se instala, con su
esposa e hija, en la conocida “Casa de las flores”, y Miguel Hernández fue una
de sus primeras visitas
El café Pombo
El café Gijón
Las tertulias literarias
Vientos del pueblo (1937): poesía en guerra
El poeta no sólo se aleja de
los ideales políticos de su
amigo Ramón Sijé, sino
que se afilia al partido
comunista y, cuando estalla
la guerra, decide alistarse
voluntariamente
en el
Quinto Regimiento para
marchar al frente y no
quedar en la retaguardia,
como
el
resto
de
intelectuales que apoyaban
la República.
Las dos últimas obras de
Miguel Hernández
La primera, El hombre acecha, la
escribió en el año 1938; el Cancionero
y romancero de ausencias (1938-1939)
lo escribe durante su estancia en la
cárcel, tras la muerte de su hijo. Ambas
obras se publicaron póstumamente.
El poema más conocido de su última obra, Cancionero y Romancero de ausencias, es
“Nanas de la cebolla”, dedicadas a su hijo. Las escribe desde la cárcel de Torrijos a
raíz de recibir una carta de su mujer, en la que le decía que no comía más que pan y
cebolla.
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.
Una mujer morena
resuelta en lunas
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño
que te traigo la luna
cuando es preciso [..]
Josefina Manresa con su segundo hijo, Manuel Miguel
Cárcel de Torrijos (Madrid)
En ella reclutaron a miles de
republicanos tras la guerra civil,
entre los que se encontraba Miguel
Hernández.
Miguel Hernández muere de tuberculosis en una cárcel de Alicante porque, a pesar
de que don Miguel Almarcha le propuso que renunciara a sus ideas y manifestara
haber sido engañado por los “enemigos de España”, se niega a retractarse y
permanece fiel a su compromiso. El 28 de marzo de 1942 expira a los 31 años de
edad.
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