Su etimología viene del latín exagium que significa pesar algo.
Según la RAE
Ensayar es pesar, probar, reconocer y examinar…
Historia
• Las Cartas a Lucilio (de Séneca) y los Moralia (de Plutarco)
vienen a ser ya prácticamente una colección de ensayos.
• Los Essais (1580) del escritor renacentista francés Michel de
Montaigne.
• En España el género aparece, con el antecedente en el siglo
XVI de Fray Antonio de Guevara y en el XVII de Francisco
Cascales Cartas filológicas y Juan de Zabaleta Errores
celebrados,
• A principios del siglo XVIII con el Teatro crítico universal y las
Cartas eruditas y curiosas del padre Benito Jerónimo Feijoo,
• Ensayo como tal a mediados del siglo XIX y sólo empezarán a
escribir ensayos propiamente dichos la Generación del 98 y sus
sucesores.
Filosofar es aprender a morir
"Dice Cicerón que filosofar no es otra cosa que prepararse
para morir. Esto es así porque el estudio y la meditación
detraen en cierta medida nuestra alma y, llevándola fuera de
nosotros, la fecundan, dejando aparte el cuerpo, lo que a su
modo resulta un aprendizaje a semejanza de la muerte; o
bien es porque toda la sabiduría y el discurso sobre el
mundo se resuelve y acaba en este punto: el enseñarnos a
no temer a la muerte. De verdad, o la razón se burla, o no
debe tener otro fin que nuestro contento, y todo su esfuerza
debe tender en suma a hacernos gozar de la vida a nuestras
anchas, como dice la Sagrada Escritura. Todas las ideas sobre
el mundo convergen en esto, que el placer es nuestro fin,
aunque difieren sobre los medios; de otro modo, se las
rechazaría de entrada, porque, a ver: ¿quién escucharía a
alguien que estableciera como fin nuestra pena y malestar?"
Michel de Montaigne; Ensayos libro I cap XX, ed. cit.
Bebe y alégrate porque así serás una
vez muerto
"O como los egipcios, que después de sus banquetes mandaban
enseñar a los convidados una gran imagen de la muerte
llevada por alguien que gritaba: "¡Bebe y alégrate, porque así
serás una vez muerto!". Así que yo también he tomado la
costumbre de llevar la muerte no sólo en la imaginación, sino
en los labios; no hay nada sobre lo cual me guste más
informarme que sobre la muerte de los hombres: qué
palabra, qué cara, qué actitud tuvieron; ni pasaje de los libros
de historia que más me llame la atención. [...] Si yo fuese
hacedor de libros, haría un registro comentado de distintas
clases de muerte. Quien enseñase a los hombres a morir, les
enseñaría a vivir."
Michel de Montaigne; Ensayos libro I capítulo XX, ed. cit
El ensayo
• Alfonso Reyes, afirmó que «el ensayo es la literatura en su
función ancilar» (es decir, como esclava o subalterna de
algo superior).
• El crítico Eduardo Gómez de Baquero afirmó en 1917 que
«el ensayo está en la frontera de dos reinos: el de la
didáctica y el de la poesía y hace excursiones del uno al
otro».
• Eugenio D'Ors lo definió como la «poetización del saber».
• J. Ortega y Gasset: "El ensayo es la ciencia sin la prueba
explícita".
Características
• Menandro el Rétor, aludiendo al mismo bajo el nombre de
«charla», expuso algunas de sus características:
▫
▫
▫
▫
Tema libre (elogio, vituperio, exhortación).
Estilo sencillo, natural, amistoso.
Subjetividad (la charla es personal y expresa estados de ánimo).
Se mezclan elementos (citas, proverbios, anécdotas, recuerdos
personales).
▫ Sin orden preestablecido (se divaga), es asistemático.
 Estructura libre
▫ Brevedad.
• Estilo cuidadoso y elegante
 Tono variado, que corresponde a la manera particular conque el
autor ve e interpreta al mundo.
▫ Va dirigido a un público amplio.
Rasgos lingüísticos
• Función representativa (exposición de un tema).
▫
▫
▫
▫
Persuadir;
Convencer
Expresiva
Punto de vista es subjetivo, fruto de una interpretación personal)
y
▫ Estética
 En el desarrollo del tema subyace una voluntad de estilo, de ahí
que se le considere un género literario
• Tono confidencial: acercamiento al lector
• Empleo de la lengua culta
• Destinatario minoritario, heterogéneo, culto (no
especializado en la materia)
• Presencia de figuras literarias (símil, metáfora, ironía...)
• Léxico connotativo
▫ 1ª persona gramatical
▫ Predominio de estructuras oracionales complejas
Metodología del ensayo
• Parte objetiva (o científica) y la subjetiva (o literaria).
▫ Relaciona los hechos y la parte subjetiva o literaria por
contar con el juicio critico del ensayista.
• El ensayo no es una innovación de un tema sino una
construcción de entes generados en base a la experiencia
que el ensayista ha tomado de su realidad.
▫ Forma particular de acercarse al mundo;
▫ Lo cognitivo deja de ser menos que relevante para
incorporase a lo epistemológico, es decir, a la concepción
propia de entorno del mundo que el ensayista ha construido
del tema.
 La convergencia de diferentes áreas del conocimiento para
abordar una problemática.
Lenguaje
• El ensayo no se ajusta a un modelo riguroso
• La exposición del ensayo debe de ser clara y sistemática
• Debe de ser bella.
▫ La belleza se centrará en la forma en que el ensayista
comunique de manera sencilla y con vocablos adecuados
tanto el planteamiento como la defensa de la tesis.
• La subjetividad del ensayista es algo implícito en el
ensayo
▫ Se debe evitar que la obra tienda ser una expresión
matizada de cruces de prejuicios y prioridades personales
Estructura
• Introducción
▫ Exposición del problema y la tesis que se ha de defender en el
desarrollo…
 Se presenta un «tema», es decir una realidad social, empírica, que
aún no tiene una respuesta verdadera.
• La tesis del tema se entiende la opinión del autor sobre un
determinado tema debatible.
 Una hipótesis que puede definirse como una solución provisional
(tentativa) para un problema dado.
• Desarrollo
▫ Se sostiene la tesis, ya probada en el contenido, y se profundiza
más sobre la misma,
• Conclusión
▫ La tesis debe ser profundizada, a la luz de los planteamientos
expuestos en el desarrollo.
 Se puede inferir en esta que es la manera de comprobar lo que se
dijo anteriormente explicando el por qué sustenta un tema o una
opinión y las motivaciones que lo llevan a desarrollarlo.
Todo ensayo debe:
Organización
• Cuál es la idea o ideas bases que articulan el texto.
• Con qué fuentes o en qué autores se sustenta nuestro
argumento.
• Qué se va a decir en el primer párrafo, qué en el
segundo, qué en el último
• Qué tipo de ilación es la que nos proponemos: de
consecuencia, de contraste, de relación múltiple.
• Es muy importante el "gancho" del primer párrafo:
cómo vamos a seducir al lector,
• Cuál es la última idea o la última frase que nos importa
dejar en la memoria del posible receptor.
• Qué extensión aproximada va a tener.
Ensayo literario:
• En el ensayo, el autor plasma sus impresiones y reflexiones acerca
de la vida; es y debe ser personal, subjetivo: una visión particular
del escritor.
▫ El ensayo por definición, es un concepto incitante que invita
a transgredir las normas estéticas y morales.
Ensayo científico:
• Una de las fronteras entre ciencia y poesía está en el ensayo. Se le
ha llamado género "literario-científico" porque parte del
razonamiento científico y de la imaginación artística.
Ensayo Argumentativo
• El ensayo argumentativo es otro estilo de redacción que se utiliza
mucho en contextos académicos universitarios.
▫ Argumentar se define como la manera en que las personas
entran en un razonamiento interno, apoyado por sus puntos
a favor o en contra sobre un asunto en cuestión.
Ejemplo de un ensayo argumentativo
Querido Batman:
Batman ¿Por qué despediste a Robin? Por hacer caso de los comentarios que hace la
gente? Que si Robin es homosexual y va a empañar tu imagen de Súper Héroe? Tú
mejor que nadie sabe que eso no es así. Tú eres el súper héroe de los súper
héroes y Robin siempre ha estado a tu lado y nunca te ha fallado, siempre ha
estado contigo combatiendo el crimen en Ciudad Gótica capturando a los
archienemigos como Gatúvela, el Pingüino, el Guasón, el Acertijo, y ya que
menciono al acertijo, quién mejor que Robin descifrando esas raras adivinanzas,
que ni Alfred tu mayordomo las puede descifrar.
Ustedes eran el dúo perfecto. Y si Robin tiene sus inclinaciones sexuales tú no debes
preocuparte, sólo a Robin le concierne. Acuérdate que no es el único, como él hay
miles de personas y no por eso son menos. Así que no te preocupes por lo que la
gente pueda o no decir. Ten siempre presente que Robin ha sido el mejor de los
amigos y nunca te dejes influenciar por comentarios que haga la
gente. Acuérdate que son muchos los archienemigos que desean hacerles daño y
si están separados se les va a ser más difícil derrotarlos.
Así que déjate de orgullos machistas que nada ayudan a Ciudad Gótica y vuelve a
encontrar a Robin.
Atentamente, Tu fanática #1 Leyda
Grafica y ejemplo tomados de:
García del Toro, A. & Quintana, H. (1997).
Hablemos de escribir.
Ejemplos
Gabriel García Márquez
Botella al mar para el dios de las palabras
A mis doce años de edad estuve a punto de ser atropellado por
una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito:
¡Cuidado! El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse,
me dijo: ¿Ya vio lo que es el poder de la palabra? Ese día lo
supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde
los tiempos de Cristo, y con tanto rigor, que tenían un dios
especial para las palabras.
Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad
entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No
es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda
extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en
el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y
albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual. Palabras
inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los
libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y
cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los
altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de
la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor.
Desarrollo
No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora
tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber
cómo se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan
sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados
hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.
La lengua española tiene que prepararse para un ciclo
grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho
histórico. No por su prepotencia económica, como otras
lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica
creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su
fuerza de expansión, en un ámbito propio de diecinueve
millones de kilómetros cuadrados y cuatrocientos millones
de hablantes al terminar este siglo.
Con razón un maestro de letras hispánicas en los Estados Unidos ha dicho
que sus horas de clase se le van en servir de intérprete entre
latinoamericanos de distintos países. Llama la atención que el verbo pasar
tenga cincuenta y cuatro significados, mientras en la república del Ecuador
tienen ciento cinco nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio
la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos
hace, aún no se ha inventado. A un joven periodista francés lo deslumbran
los hallazgos poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida
doméstica. Que un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un
cordero, dijo: «Parece un faro». Que una vivandera de la Guajira
colombiana rechazo un cocimiento de toronjil porque le supo a Viernes
Santo. Que Don Sebastián de Covarrubias, en su diccionario memorable,
nos dejó escrito de su puño y letra que el amarillo es el color de los
enamorados. ¿Cuántas veces no hemos probado nosotros mismos un café
que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cereza que sabe a
beso?
Ejemplificación
Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace
tiempos no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la
de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos
para que entre en el siglo veintiuno como Pedro por su casa.
En ese sentido, me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que
simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine
por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes,
aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo
mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos,
asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos
antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen
corazón con los gerundios bárbaros, los ques endémicos, el
dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el
esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos,
cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez
del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser
humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres,
firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más
uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha
de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con
revólver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que
los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre
sobra una?
Conclusión
Son preguntas al azar, por supuesto, como
botellas arrojadas a la mar con la esperanza
de que le lleguen al dios de las palabras. A
no ser que por estas osadías y desatinos,
tanto él como todos nosotros terminemos
por lamentar, con razón y derecho, que no
me hubiera atropellado a tiempo aquella
bicicleta providencial de mis doce años.