3. EL ARTE BIZANTINO:
Introducción
Arquitectura
Santa Sofía de Constantinopla
El arte bizantino es una expresión artística que se configura a partir del
siglo IV fuertemente enraizada en el mundo helenístico como continuador del
arte paleocristiano oriental. En sus primeros momentos se consideró como el
conservador natural en los países del Mediterráneo oriental del Imperio Romano,
siendo transmisor de formas artísticas que influyen poderosamente en la cultura
occidental medieval.
Los períodos del arte bizantino se
ajustan, como es natural, a las grandes
fases de su historia política.
Desde comienzos del siglo V se va
creando un lenguaje formal artístico
propio y diferenciado del que se
mantiene en el Imperio de Occidente.
Más tarde, en la época de Justiniano
(527-565) se inicia la primera etapa
específicamente bizantina: es la
Primera Edad de Oro que comprende
los siglos VI y VII, es la etapa de
formación del arte bizantino en sus
aspectos formales básicos.
Imperio Bizantino, Justiniano
Después del período de la lucha de los iconoclastas, aunque pobre en
monumentos, comienza, en torno al año 850, el arte bizantino medio o
Segunda Edad de Oro que perdura hasta el año 1204, cuando
Constantinopla es conquistada por los cruzados; en esta época
esencialmente se consolidan los aspectos formales y espirituales del arte
bizantino; es la verdadera etapa creadora y definidora de la estética
bizantina.
Después del dominio latino, con la
dinastía de los Paleólogos, se da paso
a la Tercera Edad de Oro que se
centra en el siglo XIV y que finaliza
con la toma de Constantinopla en el
año 1453. Después, el arte bizantino
florece en los países eslavos, Rusia
y sureste de Europa,
transmitiéndose hasta nuestros días
a través del Monte Athos.
Asedio de Constantinopla
En la época de Justiniano, siglo IV, se
realizan las más grandiosas obras
arquitectónicas
Del mundo romano y paleocristiano
oriental mantuvo varios elementos
tales como
-materiales (ladrillo y piedra para
revestimientos exteriores e interiores
de mosaico)
-arquerías de medio punto, columna
clásica como soporte, etc.
Pero también aportaron nuevos rasgos
entre los que destaca:
- la nueva concepción dinámica de los elementos y un novedoso sentido
espacial y, sobre todo, su aportación más importante, el empleo
sistemático de la cubierta abovedada, especialmente la cúpula sobre
pechinas, es decir, triángulos esféricos en los ángulos que facilitan el paso
de la planta cuadrada a la circular de la cúpula.
Estas bóvedas semiesféricas se construían mediante hiladas
concéntricas de ladrillo, a modo de coronas de radio decreciente
reforzadas exteriormente con mortero, y eran concebidas como
una imagen simbólica del cosmos divino.
Otra aportación de gran trascendencia fue la
decoración de capiteles :
- tipo teodosiano es una herencia romana empleado
durante el siglo IV como evolución del corintio y
tallado a trépano, semejando a avisperos
- otra variedad fue el capitel cúbico de caras planas
decorado con relieves a dos planos.
En uno y otro caso era obligado la colocación sobre
ellos de un cimacio o pieza troncopiramidal decorada
con diversos motivos y símbolos cristianos.
Capitales bizantinos Catedral de
Pamplona, grabado
Principales ejemplos
de la arquitectura bizantina:
La primera obra cristiana, del primer tercio del siglo IV, es la
iglesia de los Santos Sergio y Baco, en Constantinopla (527-536),
edificio de planta central cuadrada con octógono en el centro
cubierto medio maricoiante cúpula gallonada sobre ocho pilares y
nave en su entorno.
A este mismo momento de la primera mitad
del siglo V, corresponde la iglesia rectangular
con dos cúpulas de la Santa Paz o de Santa
Irene, también en Constantinopla
Inscripción de Justiniano y Teodora
Iglesia de los santos Sergio y Baco
Destacamos también la desaparecida iglesia de los Santos Apóstoles de
Constantinopla, proyectada como mausoleo imperial e inspirada en la iglesia
de San Juan de Éfeso, ofrecía un modelo de planta de cruz griega con cinco
cúpulas ampliamente imitada en todo el mundo bizantino, por ejemplo en la
famosa iglesia bizantina de San Marcos de Venecia, obra del siglo XI.
San Marcos de Venecia
Ascensión en el interior de la destruida
iglesia de los santos Apóstoles.
No fue Constantinopla el único foco importante
en esta primera Edad de Oro de Bizancio, es
menester recordar el núcleo de Rávena (capital
del Imperio Bizantino en Occidente desde el
siglo VI hasta elsiglo VIII), el exarcado
occidental situado en el nordeste de la
península italiana, en las riberas del mar
Adriático, junto a Venecia.
Las iglesias bizantinas de Rávena presentan dos
modelos: uno de clara inspiración
constantinopolitana relacionada con la iglesia de
los Santos Sergio y Baco, la de iglesia de San
Vital de Rávena (538-547), en la que,
igualmente que su modelo, es de planta
octogonal con nave circundante entre los
elevados pilares y con una prolongación
semicircular en la cabecera, delante del ábside
del presbiterio; en los pies tiene un amplio atrio
con torres laterales.
En esta iglesia de San Vital están ya prefigurados los rasgos más
característicos de la estilística en la arquitectura medieval de Occidente,
sobre todo en los que se refiere al sentido vertical de la construcción en
detrimento de la horizontalidad precedente. Las otras iglesias bizantinas
de Rávena tienen influencia paleocristiana por su estructura basilical con
cubierta plana.
Son la iglesia de San Apolinar in Classe y la iglesia de San Apolinar Nuevo,
ambas de la primera mitad del siglo V y con destacados mosaicos.
San Apolinar in classe
San Apolinar in classe
San Apolinar Nuevo
En Italia destaca la anteriormente citada basílica de San Marcos de
Venecia, del año 1603, planta de cruz griega inscrita en un rectángulo y
cubierta con cinco cúpulas sobre tambor, una sobre el crucero y cuatro
en los brazos de la cruz, asemejándose en su estructura a la
desaparecida iglesia de los Santos Apóstoles de Constantinopla
San Marcos de Venecia
Pero la obra cumbre de la
arquitectura bizantina es la Iglesia
de Santa Sofía, iglesia de la divina
sabiduría, dedicada a la Segunda
Persona de la Santísima Trinidad,
construida por los arquitectos
Antemio de Tralles e Isidoro de
Mileto, entre los años 532 y 537,
siguiendo las órdenes directas del
emperador Justiniano.
Se construyó inmediatamente
después de la destrucción de la
primitiva basílica constantiniana
debido a un incendio que brotó
durante la llamada Insurrección de
Nika, en el mismo año 532.
Santa Sofía es una iglesia palatina construida junto al palacio imperial y
como el emperador quería realizar una construcción eminentemente
grandiosa con el fin de manifestar así su poder, mandó llamar a dos
ingenieros especializados en construcciones militares porque se
consideraba que así podría ejecutarse una obra con más innovaciones
técnicas que si la dirigiese un arquitecto.
Trabajaron en este edificio más de
diez mil obreros y sabemos,
especialmente por Procopio, que
prácticamente todas las provincias
del Imperio enviaron sus materiales
más preciados para la decoración de
esta iglesia. El elemento más
grandioso es su gran cúpula, pero se
hundió en torno al 550 y tuvo que
ser reconstruida entre los años 558
y 562 por Isidoro el Joven, sobrino
de Isidoro de Mileto.
Las principales características estéticas de la
basílica son:
- Materiales ricos y exóticos que buscan el
destello de las piedras y de las teselas de los
mosaicos con el fin de diluir la estructura
arquitectónica y de crear un ambiente
trascendente que fuese manifestación de Dios y
de su lugarteniente en la tierra, Justiniano.
-Perfección técnica de la obra, irrepetible en la
arquitectura del mundo Mediterráneo.
El exterior: es similar a la de los otros edificios
de estilo bizantino: achaparrado, muy voluminoso,
donde destaca la cúpula pero no de manera
estilizada, sino muy baja y con un tambor poco
desarrollado. Los minaretes son producto de la
invasión turca.
El interior : se accede desde un atrio y
tiene dos exonártex. La planta es
cuadrangular (70 x 77 metros
aproximadamente), en la que hay dos ejes
perfectamente diferenciados: este-oeste y
norte-sur. En el eje este-oeste es donde
nos encontramos con el planteamiento
característico de una planta centralizada,
pues está presidido sobre una enorme
cúpula que está levantada sobre pechinas y
se soporta sobre cuatro grandes pilares.
Esta cúpula mide 32 metros de diámetro y
está formada por 40 plementos curvos en
cada uno de los cuales hay una ventana que
ilumina directamente la nave y que en
determinados momentos del año y del día
provoca el efecto "cúpula colgante".
Debido al gran tamaño de la cúpula, tuvieron que transmitir los
empujes a unas semicúpulas que a su vez los transmiten a unos
cuartos de cúpulas que hay en los extremos y que tienen forma de
nicho
Iglesia de la Divina Sabiduría o Hagia Sophia (griego: Άγια Σοφία, turco Ayasofya),
dedicada a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, es una de las obras cumbre del
arte bizantino. Fue construida del 532 al 537, durante el mandato de Justiniano en
Constantinopla, capital del Imperio bizantino (hoy İstanbul, Turquía).
Sus arquitectos, Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, cubrieron el edificio, de planta casi
cuadrada, con una cúpula central sobre pechinas. Ésta reposa sobre cuatro arcos,
sostenidos a su vez por cuatro columnas. Dos semicúpulas hacen de contrafuerte de la
cúpula central y los muros abiertos están asegurados por contrafuertes. Posee además unos
bellos mosaicos bizantinos.
Tras la conquista de Constantinopla por los turcos fue reconvertida en mezquita. En 1935
fue convertida en museo.
Fue construida sobre la primitiva basílica de Constantino en tan sólo cinco años durante el
imperio de Justiniano por los griegos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, matemático y
arquitecto respectivamente, que trataron en palabras de Agatías de «aplicar la geometría a
la materia sólida». Justiniano, según su cronista oficial Procopio, al ver Santa Sofía
terminada exclamó: «Salomón, te he superado».
Su arquitectura es eminentemente espacial, aunque el efecto exterior ha sido especialmente
variado por los otomanos, que lo enriquecieron con minaretes, espolones y otros
contrarrestos. La idea del edificio fue el que la gran cúpula que se iba a construir se
sostuviera merced a cuatro arcos reforzados, mediante contrafuertes y semicúpulas que
desviaran los empujes. Se evitaba así el uso del hormigón, empleado por ejemplo en el
Panteón de Roma.
Santa Sofía se construyó entre los años 532 y 537, inmediatamente
después de la destrucción de la primitiva basílica constantiniana debido a
un incendio que brotó durante la llamada Insurrección de Nika, en el
mismo año 532.
Santa Sofía es una iglesia palatina construida junto al palacio imperial y
como el emperador quería realizar una construcción eminentemente
grandiosa con el fin de manifestar así su poder, mandó llamar a dos
ingenieros especializados en construcciones militares porque se
consideraba que así podría ejecutarse una obra con más innovaciones
técnicas que si la dirigiese un arquitecto. Estos ingenieros fueron Isidoro
de Mileto y Antemio de Tralles.
Trabajaron en este edificio más de diez mil obreros y sabemos,
especialmente por Procopio, que prácticamente todas las provincias del
Imperio enviaron sus materiales más preciados para la decoración de esta
iglesia. El elemento más grandioso es su gran cúpula, pero se hundió en
torno al 550 y tuvo que ser reconstruida entre los años 558 y 562 por
Isidoro el Joven, sobrino de Isidoro de Mileto.
Planta y sección
lateral de Santa
Sofía de
Constantinopla
Como característica fundamental, se trata de un edificio en el
que se compatibilizan a la perfección la tendencia basilical
con su sentido dinámico y ritmo longitudinal y la tendencia
centralizada con la cúpula como elemento principal. La
primera cúpula iba cubierta con un mosaico de oro. La
definitiva, al parecer, llevaba como decoración una enorme
cruz. Parece evidente que la iglesia de Santa Sofía no
presentaba mosaicos figurativos.
Las principales características estéticas de la basílica son:
Materiales ricos y exóticos que buscan el destello de las
piedras y de las teselas de los mosaicos con el fin de diluir la
estructura arquitectónica y de crear un ambiente
trascendente que fuese manifestación de Dios y de su
lugarteniente en la tierra, Justiniano.
Perfección técnica de la obra, irrepetible en la arquitectura del
mundo Mediterráneo.
El exterior es similar a la de los otros edificios de estilo bizantino:
achaparrado, muy voluminoso, donde destaca la cúpula pero no de
manera estilizada, sino muy baja y con un tambor poco desarrollado. Los
minaretes son producto de la invasión turca.
El interior es, sin embargo, soberbio. Se accede desde un atrio y tiene dos
exonártex. La planta es cuadrangular (70 x 77 metros aproximadamente),
en la que hay dos ejes perfectamente diferenciados: este-oeste y nortesur. En el eje este-oeste es donde nos encontramos con el planteamiento
característico de una planta centralizada, pues está presidido sobre una
enorme cúpula que está levantada sobre pechinas y se soporta sobre
cuatro grandes pilares. Esta cúpula mide 32 metros de diámetro y está
formada por 40 plementos curvos en cada uno de los cuales hay una
ventana que ilumina directamente la nave y que en determinados
momentos del año y del día provoca el efecto "cúpula colgante".
Pese a la centralización, los ingenieros fueron capaces de desarrollar
una serie de elementos que hacen que impere el eje este-oeste hacia el
ábside. Para ello, lanzan de pilar a pilar unos muros que cubren
totalmente las naves laterales y que forman arcos sujetos por pilares.
Además, debido al gran tamaño de la cúpula, tuvieron que transmitir los
empujes a unas semicúpulas que a su vez los transmiten a unos cuartos
de cúpulas que hay en los extremos y que tienen forma de nicho.
Todo ello termina en un presbiterio formado por un tramo cubierto por
bóveda de cañón y una exedra semicircular cubierta por una bóveda de
horno que al exterior se muestra poligonal. Al otro extremo hay un tramo
cubierto por una bóveda de cañón que da al nártex. Las naves laterales
están cubiertas por bóvedas de arista que alternan con tramos cubiertos
por bóveda de cañón, que coinciden con los contrafuertes. En el piso de
tribuna la cubrición se hizo a base de pequeñas cupulitas. Hay una gran
diferencia de altura entre las naves laterales y la central.
Iglesia de Santa Irene de Constantinopla
Fue reconstruida en torno al 740 tras un terremoto. Sin embargo, es un
edificio del periodo Justiniano que se estaba construyendo en el 532.
Su tipología es basílica con cúpula, es decir, es una estructura que
pretende imitar a Santa Sofía pero que se queda exclusivamente en un
ensayo secundario de basílica presidida por una cúpula central,
mientras que en Santa Sofía se consigue una conjunción perfecta entre
planta centralizada y basilical.
Presenta como gran novedad, respecto a la primitiva justiniana,
tribunas en las naves laterales, pero todo parece indicar que la
estructura del piso de abajo no varía sustancialmente.
Tiene un pequeño nártex y la nave central presenta tres tramos, el
central con la gran cúpula y tramos extremos con bóveda de cañón que
contrarresta el peso de la cúpula. Las naves laterales se cubren con
bóveda de cañón. En el prebisterio, la exedra presenta un perfil
semicircular, mientras que el exterior presenta un perfil poligonal, igual
que el tipo Egeo.
Iglesia de Santa Irene
Iglesia de los Santos Sergio y Baco (Constantinopla)
Es una iglesia que mandó construir Justiniano cuando todavía era príncipe
heredero. Estaba junto al palacio que habitaba por lo que se trata de una capilla
palatina al mismo tiempo que un martirium pues guardaba las reliquias reales.
Es de planta centralizada, formada por un núcleo central que es un octógono
cubierto con una cúpula que se apoya en ocho pilares y que está inscrito en un
cuadrado irregular que forma el deambulatorio envolvente. La conexión entre el
núcleo y el deambulatorio se hace a través de exedras alternadas con tramos
rectos configurados por columnas que sustentan el piso superior o tribuna situado
sobre el deambulatorio, aunque el gran apoyo son los ocho pilares.
Nos encontramos con un presbiterio orientado al este, bastante profundo y que
consta de un tramo recto que comunica con el deambulatorio y que está cubierto
con bóveda de cañón y una exedra. Todo el deambulatorio se cubre con bóveda
de cañón.
Al oeste hay un nártex bastante pequeño pero al ser una capilla palatina
seguramente no se necesitara. Encima del piso de tribuna hay un tambor
horadado que sostiene una cúpula formada por 16 plementos alternos curvos y
rectos (los tramos curvos coinciden con el arranque de los pilares y los tramos
rectos con la clave de los arcos que sustentan estos).
Al exterior manifiesta una estética horizontal; se trata de un edificio muy macizo y
achaparrado, con predominio visual de la cúpula.
Iglesia de los santos
Sergio y Baco
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Tema 13 - historiadelartebachillerato