Preparemos los caminos,
despertemos, llega el Señor.
Allanemos los senderos,
ya se acerca la liberación.
Una Virgen Nazarena
aguardaba al Redentor,
confiando en las promesas
fue la Aurora del Amor ;
viene el Mesías, es mi Señor.
Reconozcamos
nuestra debilidad
y celebremos
llenos de
esperanza
la misericordia
de Dios
Gloria a Dios en el cielo
y en la tierra paz
a los hombres
que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria
te alabamos,
te bendecimos,
te adoramos,
te glorificamos,
te damos gracias.
Concédenos
llegar a Ti
limpios
de todas
nuestras
culpas.
Santo, Santo, Santo es el señor.
Dios del universo.
Llenos están el cielo
y la tierra de tu gloria.
Hosana en el cielo.
Bendito el que viene
en nombre del señor.
Hacemos memoria, Padre,
de la vida de tu Hijo
y su muerte gloriosa,
pero, sobre todo,
de su resurrección
y ascensión victoriosas,
mientras te presentamos
nuestra acción de gracias.
Envía tu Espíritu sobre la Iglesia
para que la fecunde, como a María,
y renueve el milagro de la maternidad.
Que tu Iglesia engendre cada día
nuevos hijos, nuevos creyentes
y nuevos sacerdotes, comunicadores
de la Buena Noticia de tu Reino,
que llega y que seguimos esperando,
por Cristo, nuestro hermano y Señor.
Acuérdate de tu siervo el Papa, que
preside la unidad de las Iglesias.
Ilumina a nuestro Obispo
al frente de la iglesia diocesana.
Ayúdanos a todos a construir tu Reino
de amor y de verdad.
Asiste a quienes trabajan en favor
de la justicia y de la paz, en este mundo
tantas veces dividido y marcado por
diversos tipos de violencia.
Acuérdate también hoy de nuestros
seres queridos y de nuestros familiares
y amigos que hemos dejado en casa:
que todos ocupen un lugar preferente
en nuestro corazón.
Haz de nuestros hogares un lugar de
acogida generosa, en el que vivamos
y trasmitamos nuestra fe cristiana
y acertemos a vivir desde el respeto,
la reconciliación y la paz.
La Virgen sueña caminos, está a la espera;
la Virgen sabe que el Niño está muy cerca.
De Nazaret a Belén hay una senda;
por ella van los que creen
en las promesas.
Los que soñáis y esperáis
la Buena Nueva,
abrid las puertas al Niño
que está muy cerca.
El Señor cerca está;
El viene con la paz. El Señor
cerca está. Él trae la verdad.
En estos días del año, el pueblo espera
que venga pronto el Mesías
a nuestra tierra.
En la ciudad de Belén,
llama a las puertas,
pregunta en las posadas,
y... no hay respuesta. Los que soñáis y
esperáis la Buena Nueva, abrid las
puertas al Niño que está muy cerca.
El Señor cerca está;
El viene con la paz. El Señor
cerca está. Él trae la verdad.
Ruega por nosotros,
Madre de la Iglesia.
Virgen del Adviento esperanza nuestra.
De Jesús la aurora, del cielo la puerta.
Madre de los hombres, de la mar estrella
Llévanos a Cristo, danos sus promesas.
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Diapositiva 1 - Hermanos Capuchinos