Moisés, Líder del Pueblo de Dios
Presentado por Sermones para Niños
Con el Arte de
Henry Martin
Cuando Faraón era rey de
Egipto, él temía a los hijos
de Jacob, quienes ahora
eran llamados israelitas.
-“Los israelitas se están
haciendo cada vez más
fuertes y numerosos,” dijo, “Si hubiera una guerra,
ellos podrían pelear contra
nosotros y vencernos.”
Para evitar que esto
sucediera, Faraón los
esclavizó y los sujetó a
trabajos forzados.
Pero sin importar lo duro
que fuera su trabajo, los
israelitas continuaron
creciendo en número, así
que él decretó una cruel
ley; “Todos los bebés
varones nacidos de
padres israelitas serían
ahogados en el Nilo.”
Sucedió que a una familia
israelita le nació un niño
varón. Su madre sabía que
debía hacer algo para
salvarlo.
Ella hizo una gran cesta
con los juncos que crecían
cerca del río. Y la selló
con alquitrán pegajoso
para que flotara..
Luego de poner al bebé
en la canasta, lo puso en
el río cerca de una orilla.
Su hermana Miriam, se
quedó a distancia para ver
lo que pasaría con él.
Esa tarde, la hija del faraón
bajó al río a bañarse, cuando
notó la extraña cesta flotando
en el río. -“Trae esa cesta,” le
dijo a su doncella. Cuando
ella vió al bebé se encariñó
con él.
Miriam salió de su escondite
y le preguntó, -“¿Desearía
que le consiga una mujer
israelita para que cuide al
bebé?”
-“Sí, me gustaría,” respondió
la princesa.
Miriam regresó corriendo a su
casa y le contó a su mamá
todo lo que había ocurrido.
Entonces regresó con su
mamá para llevarla ante la
hija del faraón.
-“Cuida del bebé, y
tráemelo de regreso
cuando esté más crecido,”
le dijo la princesa.
La mamá del niño estaba
muy feliz de reunirse con su
bebé y de saber que él
estaría a salvo.
Cuando el niño
creció, su madre lo
llevó con la hija del
faraón, y él se
convirtió en su hijo.
Ella lo llamó Moisés,
porque dijo -“Yo lo
saqué del río.”
Moisés aprendió
mucho mientras
crecía en el palacio
del faraón.
Aúnque creció en un
palacio egipcio, Moisés
sabía que él era israelita
por nacimiento. Un día
vio a un egipcio
golpeando a un
trabajador israelita. En
su enojo, mató al egipcio
y escondió su cuerpo en
la arena..
Pero el faraón supo lo
que Moisés había hecho
y lo sentenció a morir.
Pero Moisés huyó de
Egipto y se fue a
Madián.
Un día, Moisés
conducía sus
ovejas hasta
Horeb, también
llamado “La
montaña de Dios,”
cuando se le
apareció un ángel
entre las llamas de
una zarza ardiente.
Moisés pensó que
era extraño que la
zarza estuviera en
llamas, pero que
no se consumiera.
Entonces Dios le habló a Moisés desde la zarza ardiente. “Moses, quítate las sandalias, porque estás pisando tierra
santa.”
-“Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob. Yo he
oído las oraciones de mi pueblo en Egipto, y te estoy
enviando para sacarlos de Egipto y llevarlos a una tierra
donde fluye leche y miel.”
-“¿Quién soy yo para sacar a tu pueblo de Egipto?” Le
preguntó Moisés
Dios le respondió, -“Yo estaré contigo.”
-“¿Y quien les diré que me envía?” Preguntó Moisés.
Dios respondió, -“YO SOY EL QUE SOY. Diles que YO
SOY te envió.”
Como líder elegido por Dios,
Moisés vio a Dios hacer
grandes milagros. Uno de
ellos fue cuando los hijos de
Israel escapaban del ejército
egipcio, a través del Mar
Rojo.
Dios partió las aguas y
permitió que los israelitas lo
atravesaran a salvo y por
tierra seca. Cuando el ejército
egipcio los siguió, Dios cerró
el mar y todo el ejército fue
ahogado en el mar.
Cuando Dios lo llamó a liberar a su pueblo de la
esclavitud, Moisés preguntó, -“¿Quién soy yo para
conducir a tu pueblo?”
Dios le respondió, -“Yo estaré contigo.”
Cuando Dios te llama, recuerda…..
¡Él estará contigo!
© 2003 by Sermons 4 Kids
and
Henry Miller
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