• Hijo de los hebreos Amram y Jocabed
(Éxodo 6:20)
• Criado por su madre original hasta que creció
(Éxodo 2:8-9)
• Adoptado por la hija del Faraón, la cual “le
puso nombre” (Éxodo 2:10)
• Ya crecido (40 años) salió a sus hermanos
(Éxodo 2:11 y Hechos 7:23)
Creció siendo capacitado por la cultura egipcia,
en toda sabiduría. Era poderoso en sus
palabras y obras
Dentro de su aprendizaje, se
encontraba la educación militar. Así que
dentro de sus funciones tendría que aprender
a manejar el carro y a utilizar el arco y las
flechas.
Las carreras a pie,
a caballo, o con carros. El remo. La natación, la
lucha libre.
las cuales
dicen los expertos eran uno de los pilares de la
educación en el antiguo Egipto.
Y como no, recibiría una educación religiosa
aprendiendo así su propia divinidad, seguiría
los ritos de culto cotidiano y el desarrollo de
las fiestas religiosas.
Ya crecido (40 años) salió a sus hermanos
(Éxodo 2:11 y Hechos 7:23)
“Cuando hubo cumplido la
edad de cuarenta años, le vino al corazón el
visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. Y al
ver a uno que era maltratado, lo defendió, e
hiriendo al egipcio, vengó al oprimido. Pero él
pensaba que sus hermanos comprendían que
Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos
no lo habían entendido así.”
“Al día siguiente salió y vio a dos
hebreos que reñían; entonces dijo al que
maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu
prójimo? Y él respondió: ¿Quién te ha puesto
a ti por príncipe y juez sobre nosotros?
¿Piensas matarme como mataste al egipcio?”
Moisés tuvo que huir, dejando:
- Su educación
- Su futuro como alguien en Egipto
- Su familia hebrea y egipcia
- Su comodidad financiera
- Su sueño de haberse creído el libertador
Salió de Egipto:
- Como asesino
- Como desertor
Toda su sabiduría, idiomas, conocimiento de
arquitectura quedó en pastorear un rebaño
que ni siquiera era suyo.
Olvidando su vida anterior, formó una familia
casándose con la hija de un sacerdote de
Madián con la cual tuvo un hijo.
Para no olvidar su frustración le puso por
nombre Gersón (Peregrino o exilio)
Habían pasado 40 años.
- Tiempo suficiente para dejar su cultura hebrea
y adoptar la cultura madianita.
- Para olvidar su cultura egipcia y su posición
como príncipe.
- Para olvidar que una vez creyó ser un
libertador.
Ahora, era un pastor de ovejas, un marido, un
padre de dos hijos. Un hombre con 80 años.
Fue en medio de ese escenario que Dios se le
aparece y le dice:
¿A qué padres se refería?
¿Sabe cuantos dioses había conocido Moisés?
Según los expertos, unos
dioses diferentes.
¿Tenía Moisés razones para estar confuso?
¿Cómo se sentiría usted en relación a Dios si
hubiera tenido que salir huyendo como un
asesino?
¿Cuál sería su concepto de Dios si hubiera
perdido sus sueños, su familia, su economía,
toda su preparación?
¿Cómo se sentiría si después de 40 años de
silencio, Dios le habla para pedirle algo?
- Dejar su oficio como pastor
- Dejar la tierra que lo había recibido
- Dejar su familia
- Volver a una tierra de malos recuerdos
“Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón,
para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos
de Israel.” (Éxodo 3:10)
¿Qué hubiera respondido usted ante la demanda de
Dios?
“¿Quién eres tú para mandarme ahora?”
“¿Dónde has estado todo este tiempo?”
“¿Acaso me ayudaste cuando tuve que huir,
cuando todo me fue mal, cada vez que lloré
recordando lo que dejé?”
“¿Ahora apareces y quieres que te obedezca
dejándolo todo otra vez?”
La respuesta de Moisés denota un problema de
identidad:
¿Quién soy yo?
La falta de identidad se presenta como un
gigante a la hora de servir a Dios, de orar, de
creer que Dios puede usarnos.
¿Tienes claro quién eres en Dios?
Moisés tenía a Dios delante, y se excusó 4 veces antes de
obedecerle por un PROBLEMA DE IDENTIDAD.
¿Quién soy yo?
- ¿Hebreo?
- ¿Egipcio?
- ¿Príncipe?
- ¿Asesino?
- ¿Pastor?
- ¿Madianita?
- ¿Padre de familia?
- ¿Libertador?
La respuesta de Dios:
¿Cuántos sabemos que Dios está con nosotros?
Pregunta de Moisés:
¿Por qué a pesar de saber que Dios está con
nosotros, nos cuesta orar, servirle, tomar
autoridad?
Porque no hemos llegado a conocerle. Lo cual
crea inseguridad.
Dos
problemas
que
nos
impedirán
desarrollarnos en la oración y en el ministerio:
Descargar

LA ORACIÓN Y LOS HOMBRES DE ORACIÓN