La literatura del boom y El general
en su laberinto de García Márquez
Santiago Pérez Isasi
Instituto de Estudios de Ocio
Universidad de Deusto
El boom de la literatura
latinoamericana
¿Qué es el boom de la literatura
latinoamericana?
• Explosión literaria, editorial y crítica de la
narrativa hispanoamericana en los años 60 y
70 en el resto del mundo.
• Causas:
– Generación de escritores de altísimo nivel
– Expansión editorial en España > Europa
– Interés por Hispanoamérica tras la revolución
cubana
José Donoso: Historia personal del
‘boom’
José Donoso: Historia personal del
‘boom’
Antecedentes del boom
• Novelistas
– Alejo Carpentier
– Miguel Ángel Asturias
– Juan Rulfo
– Ernesto Sábato
• Autores de relato: Jorge Luis Borges
• Poetas:
– Nicolás Guillén
– César Vallejo
Cronología del boom
• Límites cronológicos dudosos
– Históricamente: importancia de la Revolución Cubana
– Literariamente:
• Augusto Roa Bastos: Hijo de hombre (1959)
• Mario Vargas Llosa: La ciudad y los perros (1962)
• Julio Cortázar: Rayuela (1963)
• Final del boom
– ¿Ha terminado el boom?
– El “caso Padilla” (1971)
Autores del boom
• Los fundamentales:
–
–
–
–
Julio Cortázar (Argentina)
Mario Vargas Llosa (Perú)
Gabriel García Márquez (Colombia)
Carlos Fuentes (México)
• Otros “candidatos”
–
–
–
–
–
Juan Carlos Onetti (Uruguay)
Jorge Amado (Brasil)
José Donoso (Chile)
José Lezama Lima (Cuba)
Augusto Roa Bastos (Paraguay)
Algunas obras fundamentales
• Vargas Llosa
– La ciudad y los perros
– Los cachorros
– Conversaciones en La Catedral
• Julio Cortázar
– Rayuela
– 62 modelo para armar
– Todos los fuegos el fuego
Algunas obras fundamentales
• Carlos Fuentes
– Aura
– La muerte de Artemio Cruz
– Terra Nostra
•
•
•
•
Roa Bastos: Yo el Supremo
José Lezama Lima: Paradiso
Juan Carlos Onetti: El astillero
…
Características de los escritores del
boom
• Experimentalismo formal
– Estilo barroquizante
– Técnicas narrativas vanguardistas: Juegos temporales,
Perspectivismo, Metaficción…
– “Realismo mágico” (hablaremos de él pronto)
• Rechazo de las “novelas de la tierra”,
regionalismo, costumbrismo (pero interés por la
novela histórica > novela de dictador)
• Compromiso político (en diversas tendencias)
– Implicación con la revolución cubana
– Divisiones dentro del grupo
No todo es boom
• Críticas a los escritores del boom:
– Excesivo experimentalismo > Elitismo
– No representativos de Hispanoamérica
– Distanciamiento de la realidad que pretenden
denunciar
– Generación de “machos”
• Reacciones contrarias y continuaciones:
– McOndo
– El “Post-Boom”
El “Post-Boom”
•
•
•
•
•
•
•
•
Alfredo Bryce Echenique
Manuel Puig
Severo Sarduy
Isabel Allende
Reinaldo Arenas
Antonio Skármeta
Mario Benedetti
Alfredo Bryce Echenique
Gabriel García Márquez,
“Gabo” para los amigos
García Márquez: breve biografía
• Aracataca (Colombia), 1927
• Inicios periodísticos en Colombia y Europa
• Ideología socialista, pero no comunista ortodoxa
– Amistad inquebrantable con Fidel Castro
•
•
•
•
Primeras obras con dificultades
Éxito absoluto con Cien años de soledad (1967)
Premio Nobel de literatura en 1982
Últimos años de enfermedad y memorias
Macondo, espacio mítico
• A imagen de William Faulkner y su “condado
de Yoknapatawpah”
• Espacio recurrente en sus novelas y relatos
• Historia, geografía y personajes recurrentes
• Cronotopo narrativo propio del “realismo
mágico”
Sus obras fundamentales
• Del ciclo de Macondo: La hojarasca, La mala
hora, Los funerales de la Mamá grande, El
coronel no tiene quien le escriba
• Crónica de una muerte anunciada: la perfección
de la técnica narrativa
• El otoño del patriarca: incursión en la novela de
dictador
• Novelas “románticas”: El amor en los tiempos del
cólera, Del amor y otros demonios
• Relatos: Ojos de perro azul, Doce cuentos
peregrinos
Cien años de soledad, cumbre del
boom
• Creación de una mitología latinoamericana
• Relación con la historia del continente
– Guerras civiles
– Matanza de las bananeras…
• Voluntad de estilo
• Complejidad narrativa y técnica: Complejidad
temporal, Infinidad de personajes, Infinidad de
tramas y subtramas
• “Realismo mágico” en total plenitud
• Éxito inmediato: 500.000 copias en tres años
El estilo
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel
Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre
lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas
de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que
se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como
huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían
de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Todos los
años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su
carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban
a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Un gitano
corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el
nombre de Melquiades, hizo una truculenta demostración pública de lo que
él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de
Macedonia.
El estilo
El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las
5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el
obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones
donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el
sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de
cagada de pájaros. «Siempre soñaba con árboles», me dijo
Plácida Linero, su madre, evocando 27 años después los
pormenores de aquel lunes ingrato. «La semana anterior había
soñado que iba solo en un avión de papel de estaño que volaba
sin tropezar por entre los almendros», me dijo. Tenía una
reputación muy bien ganada de intérprete certera de los sueños
ajenos, siempre que se los contaran en ayunas, pero no había
advertido ningún augurio aciago en esos dos sueños de su hijo,
ni en los otros sueños con árboles que él le había contado en las
mañanas que precedieron a su muerte.
El general en su laberinto
La novela
• Proyecto abandonado por Álvaro Mutis
• Dos años de documentación para escribirlo
• Objetivo: contar el último viaje de Bolívar por
el Río Magdalena
• Publicada en 1989
• Novela histórica / Historia novelada
– Los hechos históricos que se cuentan son ciertos
– Pero se inventan hechos ficticios
La documentación
• "Nadie dijo nunca en las biografías de Bolívar
que el general cantaba o que estaba
constipado... pero los historiadores no
cuentan estas cosas porque creen que no son
importantes.“
• Extensa documentación (dos años)
– Escritos del propio Bolívar
– Textos sobre Bolívar
– Consejos de varios expertos
Por otra parte, los fundamentos históricos me
preocupaban poco, pues el último viaje por el río es el
tiempo menos documentado de la vida de Bolívar. Sólo
escribió entonces tres o cuatro cartas —un hombre que
debió dictar más de diez mil— y ninguno de sus
acompañantes dejó memoria escrita de aquellos catorce
días desventurados. Sin embargo, desde el primer
capítulo tuve que hacer alguna consulta ocasional sobre
su modo de vida, y esa consulta me remitió a otra, y
luego a otra más y a otra más, hasta más no poder.
Durante dos años largos me fui hundiendo en las arenas
movedizas de una documentación torrencial,
contradictoria y muchas veces incierta, desde los treinta y
cuatro tomos de Daniel Florencio O'Leary hasta los
recortes de periódicos menos pensados.
El contexto histórico
• Etapa final de la vida de Bolívar (1830)
• (Casi) toda Hispanoamérica es independiente
• Pero
– Separatismos territoriales
– Luchas de poder constantes
• El prestigio de Bolívar ha caído en picado
• Último viaje del Libertador, de Bogotá a la
costa venezolana (de camino para Europa)
Bolívar como político
«Sábado 8 de mayo del año de treinta, día en que los
ingleses flecharon a Juana de Arco», anunció el
mayordomo. «Está lloviendo desde las tres de la
madrugada».
«Desde las tres de la madrugada del siglo diecisiete»,
dijo el general con la voz todavía perturbada por el
aliento acre del insomnio. Y agregó en serio: «No oí los
gallos».
«Aquí no hay gallos», dijo José Palacios.
«No hay nada», dijo el general. «Es tierra de infieles».
Pues estaban en Santa Fe de Bogotá, a dos mil
seiscientos metros sobre el nivel del mar remoto…
La estructura narrativa
• Hilo conductor: viaje de Bolívar de Bogotá a
Venezuela
• En esta trama se ensartan los recuerdos de
hechos históricos y privados del Libertador
• Esta estructura repetitiva: alternancia:
– Viaje (presente, 1830)
– Recuerdos (pasado)
– Algunos apuntes sobre el “futuro” (1831 en
adelante)
Agustín y el general siguieron cantando hasta que
el escándalo de los animales de la selva espantó a
los caimanes dormidos en la orilla, y las entrañas de
las aguas se revolvieron como en un cataclismo. El
general permaneció todavía sentado en el suelo,
aturdido por el terrible despertar de la naturaleza
entera, hasta que apareció una franja anaranjada
en el horizonte, y se hizo la luz. Entonces se apoyó
en el hombro de Iturbide para levantarse.
«Gracias, capitán», le dijo. «Con diez hombres
cantando como usted, salvábamos el mundo».
«Ay, general», suspiró Iturbide. «Qué no daría yo
para que lo oyera mi madre».
Sus renuncias recurrentes estaban incorporadas al cancionero
popular, desde la más antigua, que anunció con una frase ambigua en
el mismo discurso con que asumió la presidencia: "Mi primer día de
paz será el último del poder". En los años siguientes volvió a
renunciar tantas veces, y en circunstancias tan disímiles, que nunca
más se supo cuándo era cierto. La más ruidosa de todas había sido
dos años antes, la noche del 25 de septiembre, cuando escapó ileso
de una conjura para asesinarlo dentro del dormitorio mismo de la
casa de gobierno. La comisión del congreso que lo visitó en la
madrugada, después de que él pasó seis horas sin abrigo debajo de
un puente, lo encontró envuelto en una manta de lana y con los pies
en un platón de agua caliente, pero no tan postrado por la fiebre
como por la desilusión. Les anunció que la conjura no sería
investigada, que nadie sería procesado, y que el congreso previsto
para el Año Nuevo se reuniría de inmediato para elegir otro
presidente de la república.
«Después de eso», concluyó, «yo abandonaré Colombia para
siempre».
La visión de Bolívar
• La figura histórica vista en la intimidad
• Corporeidad del personaje:
– Enfermedad
– Necesidades fisiológicas
– Decrepitud
• Sexualidad desaforada: episodios amorosos
• Momentos de dignidad conservada a pesar de
todo
José Palacios, su servidor más antiguo, lo encontró flotando
en las aguas depurativas de la bañera, desnudo y con los ojos
abiertos, y creyó que se había ahogado. Sabía que ése era
uno de sus muchos modos de meditar, pero el estado de
éxtasis en que yacía a la deriva parecía de alguien que ya no
era de este mundo. No se atrevió a acercarse, sino que lo
llamó con voz sorda de acuerdo con la orden de despertarlo
antes de las cinco para viajar con las primeras luces. El
general emergió del hechizo, y vio en la penumbra los ojos
azules y diáfanos, el cabello encrespado de color de ardilla, la
majestad impávida de su mayordomo de todos los días
sosteniendo en la mano el pocillo con la infusión de
amapolas con goma. El general se agarró sin fuerzas de las
asas de la bañera, y surgió de entre las aguas medicinales con
un ímpetu de delfín que no era de esperar en un cuerpo tan
desmedrado.
Se tomó dos píldoras laxantes para su estreñimiento
habitual, y se dispuso a dormitar al arrullo de los chismes
galantes de Lima. De pronto, sin causa aparente, lo
acometió un acceso de tos que pareció estremecer los
estribos de la casa. Los oficiales que jugaban en la sala
contigua se quedaron en suspenso. Uno de ellos, el
irlandés Belford Hinton Wilson, se asomó al dormitorio
por si lo requerían, y vio al general atravesado bocabajo
en la cama, tratando de vomitar las entrañas. Manuela le
sostenía la cabeza sobre la bacinilla. José Palacios, el
único autorizado para entrar en el dormitorio sin tocar,
permaneció junto a la cama en estado de alerta hasta que
la crisis pasó. Entonces el general respiró a fondo con los
ojos llenos de lágrimas, y señaló hacia el tocador.
«Es por esas flores de panteón», dijo.
En su paraíso de Lima había vivido una noche feliz con
una doncella de vellos lacios que le cubrían hasta el
último milímetro de su piel de beduina. Al amanecer,
mientras se afeitaba, la contempló desnuda en la cama,
navegando en un sueño apacible de mujer complacida, y
no pudo resistir la tentación de hacerla suya para siempre
con un auto sacramental. La cubrió de pies a cabeza con
espuma de jabón, y con un deleite de amor la rasuró por
completo con la navaja barbera, a veces con la mano
derecha, a veces con la izquierda, palmo a palmo hasta
las cejas encontradas, y la dejó dos veces desnuda en su
cuerpo magnífico de recién nacida. Ella le preguntó con el
alma hecha trizas si de veras la amaba, y él le contestó
con la misma frase ritual que a lo largo de su vida había
ido regando sin piedad en tantos corazones:
«Más que a nadie jamás en este mundo».
Persiguiéndolo por un sendero desconocido, el general
se encontró sin rumbo en un suburbio de callecitas
embarradas y casas de adobe con tejados rojos, en cuyos
patios se alzaba el vapor del ordeño. De pronto, oyó el
grito:
«¡Longanizo!»
No tuvo tiempo de esquivar una bosta de vaca que le
arrojaron desde algún establo y se le reventó en mitad del
pecho y alcanzó a salpicarle la cara. Pero fue el grito, más
que la explosión de boñiga, lo que lo despertó del estupor
en que se encontraba desde que abandonó la casa de los
presidentes. Conocía el apodo que le habían puesto los
granadinos, que era el mismo de un loco de la calle famoso
por sus uniformes de utilería. Hasta un senador de los que
se decían liberales lo había llamado así en el congreso, en
ausencia suya, y sólo dos se habían levantado para
protestar. Pero nunca lo había sentido en carne viva.
“No llevaba ninguna insignia de su rango ni le quedaba el
menor indicio de su inmensa autoridad de otros días, pero el
halo mágico del poder lo hacía distinto en medio del ruidoso
séquito de oficiales.”
“La observó primero con curiosidad y luego con una
ansiedad indomable, y en el momento culminante del peligro
se dio cuenta de que el capitán había impartido una orden
equivocada. Entonces se dejó arrastrar por el instinto, se abrió
paso entre el viento y la lluvia, y contrarió la orden del capitán
al borde del abismo.
«¡Por ahí no!», gritó. «¡Por la derecha, por la derecha,
carajos!»
Los bogas reaccionaron ante la voz descascarada pero
todavía plena de una autoridad irresistible, y él se hizo cargo
del mando sin darse cuenta, hasta que se superó la crisis.”
Contraste con Las lanzas coloradas
• Bolívar conquistador / Bolívar político
• Bolívar en la cúspide de su gloria / Bolívar en
su última decadencia
• Visión amplia-general / Visión limitada al
personaje central
• Se manipula la historia / Se respeta la historia
(aunque se crea a partir de ella)
• Tono épico / Tono íntimo
Descargar

Historia personal del `boom`