“Una segunda oportunidad”. Siempre
escuchamos decir : Aprovecha ésta
oportunidad, porque, nunca, algo tan
bueno tocará dos veces a tu puerta.
A muchos de nosotros, se nos presentan oportunidades que bien sabemos, no son dadas frecuentemente, ni a
todas las personas; y cuando eso sucede es maravilloso, pues nos sentimos afortunados y llenos de júbilo, nos
sentimos especiales, y , ¿Quién no?, apenas si lo podemos creer.
Pero hablemos de otro tipo de oportunidades que se otorgan : esas “Segundas oportunidades”
que solamente nosotros podemos dar a otros: el perdonar un error, sin importar la magnitud de
éste, y otorgar nuevamente confianza ; el olvidar lo que pasó, sin tomar en cuenta lo doloroso
que haya sido, y seguir adelante.
A continuación, haremos alusión, a uno de los tantos sucesos que aconteció a un hombre llamado Casper Ten Boom
( 1859 – 1944 ). Este hombre, nacido en Haarlem, Holanda, era reconocido como un buen relojero, no sólo en
Holanda, sino también internacionalmente. Se lo reconocía como el mejor relojero de los Países Bajos. Fue
estudiante de Hoü, en su época el mejor fabricante de relojes del mundo. Su reloj, el “Hoü 2”, puede ser visto
todavía en Leiden. Su vida y la de su familia fue, incluso, publicada en una versión condensada en la Revista
Selecciones. Su hija, Corrie Ten Boom, relata, en un libro, la siguiente historia:
“Papá tuvo que buscarse otra casa, porque el Rapenburg, donde estaba situada, no era una buena ubicación. Así
que encontró una ubicada cerca del Palacio de la Reina. Era mucho mayor el número de personas que pasaba
frente a sus vidrieras, y pronto tuvo más y mejores clientes. Un día llegó del palacio un sirviente trayendo un
reloj para ser reparado. ¡ Qué privilegio ! Cuando un establecimiento realiza algún servicio para el palacio,
recibe una distinción que se expresa por Hofleverancier (proveedor de la Casa Real). Papá tenía dos operarios
en su taller, un oficial bien experimentado y un jovencito en calidad de aprendiz. El real reloj estaba ya listo,
reparado y lo estaban empaquetando, cuando el muchacho que lo sostenía en sus manos resbaló, provocando
con ello la caída del reloj y su rotura. El muchacho miró a papá, quien se puso de pie, tomó un vaso de agua y se
lo alcanzó, viendo que estaba pálido. El muchacho se esperaba una reprimenda o algo peor, y en cambio oyó a
papá decirle: “Muchacho, te has dado un gran susto. Tómate este vaso de agua”. Les fue posible reparar el reloj,
y algo muy especial sucedió en el corazón de ese muchacho. Llegó a ser el mejor oficial relojero de papá.”
Que historia tan conmovedora. Realmente, la actitud del Señor Ten Boom dejó una hermosa huella en la vida del
joven, porque él decidió darle una segunda oportunidad. ¿Cuántas veces, en nuestra vida, hemos actuado en esa
forma?.
La decisión es nuestra :
O tomámos la vía fácil de la ira y el descontrol
O el camino, difícil pero beneficioso, de una segunda oportunidad
Así , que es recomendable, que siempre tengamos a mano un “ Vaso lleno con
el Agua de la Comprensión, del Olvido y del Perdón” , para que cuando a
alguién se le caiga “ Ese Reloj tan valioso” , estemos listos para decir :
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