PENSAMIENTO CRÍTICO
CLAVES del ejercicio 2.2 (correspondiente a la segunda parte
del apéndice 2: lo implícito del lenguaje)
-Detecta lo implícito y determina si se trata de presuposiciones,
sobreentendidos o ambas cosas.
-En el caso de los diálogos, imagina un contexto en el que éstos tendrían
sentido.
-En cada caso, justifica tu respuesta.
1.
Toni ha dejado de fumar.
2.
La grave situación económica por la que atraviesa el país
pone en peligro su estabilidad social.
3.
-¿Te apetece ir al cine?
-Está lloviendo.
4.
-La tele no funciona.
-Mi hermano está en casa.
5.
-¡Felicidades! ¡Has conseguido la mejor nota de la clase!
-Sí. Qué estúpido soy, ¿eh?
1. Toni ha dejado de fumar.
Presupuesto: Toni fumaba antes.
•El hecho de que sea una presuposición quiere decir que,
según la persona que ha pronunciado la frase “Toni ha
dejado de fumar”, Toni fumaba antes en todos los
contextos imaginables en que aparezca esta frase.
•Esta presuposición se realiza gracias al soporte
lingüístico de un marcador aspectual: dejar de (“ha
dejado de”).
2. La grave situación económica por la que atraviesa el
país pone en peligro su estabilidad social.
Presupuesto: El país atraviesa una grave situación
económica.
•Esta presuposición se realiza gracias al soporte
lingüístico de la nominalización (presentar una
información en forma de sintagma nominal): “La
grave situación económica…”
¿Otro presupuesto?
En el país todavía existe estabilidad social (de lo
contrario, no podría ponerse en peligro).
•De nuevo, la nominalización (“su estabilidad
social”) contribuye a que la información se
presente como algo indiscutible.
3. A. -¿Te apetece ir al cine?
B. -Está lloviendo.
•Desde un punto de vista exclusivamente semántico
(según el significado de las palabras), la respuesta no
tiene ningún sentido; por eso hace falta que A deduzca
algo más. Por ejemplo: “B. –[NO, porque] está lloviendo
[y, por lo tanto, no me apetece salir].”
•Pero también podría deducirse lo contrario : “[SÍ,
porque] está lloviendo [y, por lo tanto, no podemos ir a
hacer un picnic al parque, como habíamos previsto.]”
•El contexto de enunciación es el que ayudará a A a
precisar qué quiere decir B.
•Por lo tanto, se trata de un sobreentendido.
4. A. -La tele no funciona.
B. - Mi hermano está en casa.
Véase el ejemplo que hay en el apéndice 2:
A. Busco alguien que repare mi carro.
B. Mi hermano está en casa.
Presuposiciones (necesarias en todos los contextos):
-A tiene una tele;
-el hermano de B tiene un hermano.
Sobreentendidos posibles (según el contexto):
-el hermano de B sabe reparar teles,
-vende teles,
-tiene una tele en la cual A puede ver su programa
favorito (que está a punto de empezar),
-etc.
5. A. -¡Felicidades! ¡Has conseguido la mejor nota de la clase!
B. -Sí. Qué estúpido soy, ¿eh?
Contexto de enunciación:
• B es un estudiante;
• A es el/la profe o un@ compañer@ de clase de B.
“Qué estúpido soy” no puede tomarse al pie de la letra:
B no puede identificarse a sí mismo como “estúpido”…
• Por lo tanto, el enunciado es irónico: B expresa
explícitamente lo contrario de lo que cree y A así lo
va a comprender. (Véase “Ironía” en Wikipedia)
• Sabe que A piensa (o pensaba hasta ahora) que era
estúpido.
• Cuando dice: “Qué estúpido soy, ¿eh?”, lo implícito
(lo que se sobreentiende) se podría formular así:
• “[Tú piensas/pensabas que yo] soy [era] estúpido.
[Esta nota prueba lo contrario]"
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Pensamiento crítico, 1