¿Qué objeto describir?
“Moscas.—La infame especie alada recorrerá
el aire y asaltará a los humanos y animales y
se nutrirá de ellos con gran ruido, y llenará su
vientre de sangre bermeja”.
“Moscas.—Los hombres saldrán de sus
sepulturas transformados en insectos y
asaltarán a los hombres, quitándoles el
alimento de sus propias manos y mesas”.
Fragmento de Breviarios por Leonardo De Vinci.
¿En qué sentidos concentrarse?
¿El sabor?
De pronto el recuerdo surge. Ese sabor es el que
tenía el pedazo de magdalena que mi tía Leoncia me
ofrecía, después de mojarlo en su infusión de té o de
tila, los domingos por la mañana en Combray
(porque los domingos yo me salía hasta la hora de
misa) cuando iba a darle los buenos días a su cuarto.
Ver la magdalena no me había recordado nada, antes
de que la probara; quizás porque, como había visto
muchas, sin comerlas, en las pastelerías, su imagen
se había separado de aquellos días de Combray para
enlazarse a otros más recientes; quizás porque de
esos recuerdos por tanto tiempo abandonados fuera
de la memoria, no sobrevive nada y todo se va
disgregando.
Fragmento de En busca del tiempo perdido por Marcel Proust.
¿La imagen?
Tú cerrarás los ojos, consciente de que tus párpados no son opacos, de
que a pesar de que los cierras la luz penetra hasta la retina: la luz de
sol que se detendrá, enmarcado por la ventana abierta, a la altura de
tus ojos cerrados: los
ojos cerrados que
eliminan el detalle de
la visión, alteran
la brillantez y el color
pero no eliminan
la visión misma, la
misma luz de ese
centavo de cobre que
se derretirá hacia
el poniente. Cerrarás
tus ojos y creerás
ver más: sólo verás lo que tu cerebro quiera que veas…
Fragmento de La muerte de Artemio Cruz por Carlos Fuentes.
¿El tacto?
Cuando Tita sintió sobre sus hombros la ardiente mirada de
Pedro, comprendió perfectamente lo que debe sentir la
masa de un buñuelo al entrar en contacto con el aceite
hirviente. Era tan real la sensación de calor que la invadía
que ante el temor de que como a un buñuelo
le empezaran a brotar burbujas por
todo el cuerpo, el vientre, el
corazón, los senos, bajó la mirada
y trató de huir.
Fragmento de Como agua para chocolate por Laura Esquivel.
¿El olfato?
Yo y no sólo yo, otros hombres,
podríamos buscar en la brisa el
perfume de otra tierra, el aroma
arrancado por el aire a otros
mediodías: huelo, huelo: lejos de mí,
lejos de este sudor frío, lejos de estos
gases inflamados: las obligué abrir la
ventana: puedo respirar…
Fragmento de La muerte de Artemio Cruz por Carlos Fuentes.
¿El sonido?
Eran voces extrañas, entre tanto ruido de
bombas, pero más fuertes que las bombas
porque éstas caían de cuando en cuando y
las voces cantaban todo el tiempo. “Y no
es que fueron voces muy marciales, papá,
sino voces de mujeres enamoradas. Les
estaban cantando a los guerreros de la
república como a sus enamorados…”
Fragmento de La muerte de Artemio Cruz por Carlos Fuentes.
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