Música: Salmo 22 en hebreo
19 de julio 2009
16 Domingo
Tiempo Ordinario
Ciclo B
Jer 23:1-6 ¡Ay de los pastores que extravían y dispersan el
rebaño de mi pasto! Oráculo del Señor. Por eso, así dice el Señor,
Dios de Israel, contra los pastores que pastorean a mi pueblo:
Vosotros habéis dispersado mi rebaño, lo habéis ahuyentado sin
ocuparos de él. Pero yo me voy a ocupar ahora de vosotros, oráculo
del Señor, y castigaré vuestras malas acciones. Yo mismo reuniré
el resto de mis ovejas de todos los países por donde las dispersé y
las traeré a sus praderas, donde crecerán y se multiplicarán.
Pondré sobre ellas pastores que las apacentarán; no temerán ni se
amedrentarán, ni volverá a faltar ninguna. Oráculo del Señor.
He aquí que vienen días,
oráculo del Señor,
en que yo suscitaré a David un descendiente legítimo,
que reinará con sabiduría,
que practicará el derecho
y la justicia en esta tierra.
En sus días se salvará Judá,
e Israel vivirá en paz.
Y le llamarán así:
«El Señor nuestra salvación».
Salmo 22
El Señor es mi pstor,
nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
En prados de hierba fresca me hace reposar,
me conduce junto a aguas tranquilas, y repone
mis fuerzas.
El Señor es mi pastor,
nada me falta.
Me guía por la senda del bien, haciendo honor
a su nombre.
Aunque pase por un valle tenebroso, ningún mal
temeré: porque tú estás conmigo; tu vara y tu
cayado me dan seguridad.
El Señor es mi pastor,
nada me falta.
Me preparas un banquete para
envidia de mis adversarios,
perfumas con ungüento mi cabeza
y mi copa rebosa.
El Señor es mi pastor,
nada me falta.
Tu amor y tu bondad me acompañan todos
los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor por días sin
término.
Ef 2:13-18 Ahora, en cambio, por Cristo Jesús y
gracias a su muerte, los que antes estabais lejos, os habéis
acercado.
Porque Cristo es nuestra paz. Él ha hecho de los dos
pueblos uno solo, destruyendo el muro de enemistad que
los separaba. Él ha anulado en su propia carne la ley con sus
preceptos y sus normas. Él ha creado en sí mismo de los
dos pueblos una nueva humanidad, restableciendo la paz. Él
ha reconciliado a los dos pueblos con Dios uniéndolos en un
solo cuerpo por medio de la cruz y destruyendo la
enemistad. Su venida ha traído la buena noticia de la paz:
paz para vosotros los que estabais lejos y paz también para
los que estaban cerca; porque gracias a él unos y otros,
unidos en un solo Espíritu, tenemos acceso al Padre.
Él ha venido a anunciar la buena nueva de la paz.
Mis ovejas escuchan mi voz –dice el Señor-.
Yo las conozco y ellas me siguen.
Jn 10,27
Cafarnaún. Al fondo, en la otra orilla, Betsaida.
Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le
contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les
dijo:
–Venid vosotros solos a un lugar solitario, para descansar
un poco.
Porque eran tantos los que iban y venían, que no tenían ni
tiempo para comer.
Se fueron en la barca, ellos solos, a un lugar
despoblado. Pero los vieron marchar y muchos los
reconocieron y corrieron allá, a pie, de todos los
pueblos, llegando incluso antes que ellos. Al
desembarcar, vio Jesús un gran gentío, sintió compasión
de ellos, pues eran como ovejas sin pastor, y se puso a
enseñarles, con calma, muchas cosas.
Marcos 6, 30-34
Lago de Genesaret.
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