Hacia el Domingo 4º de Pascua
HACIA EL DOMINGO 4º DE PASCUA
Para Orar Cada Día
el Evangelio del Domingo Próximo
Del Lunes 5 al Domingo 11 de mayo de 2014
Hacia el Domingo 4º de Pascua
Orar en el Corazón del Mundo: Por la intercesión de María
 Una manera de contemplar para amar: 3/7
Orar en la Casa: Poner atención a las puertas.
Centro de Espiritualidad Apostólica San Pablo
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Traducción y Adaptación de Vers le Dimanche
editado por Christ Source de Vie, Toulouse
1
Evangelio de Jesucristo según san Juan
Capítulo 10, versículos 1 al 10
«Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral
de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un
asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las
ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él
llama a cada una por su nombre y las hace salir. Cuando
las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo
siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un
extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz».
Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no
comprendieron lo que les quería decir. Entonces Jesús
prosiguió: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas.
2
Todos aquellos que han venido antes de mí son
ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han
escuchado. Yo soy la puerta. El que entra por mí se
salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento El
ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero
yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la
tengan en abundancia”.
3
LUN 5
MAR 6
La puerta de entrada
Jesús se compara a una puerta por la que pasamos para
encontrar la verdadera vida. Nos dice también ser el
pastor de las ovejas, aquel cuya voz escuchamos para
saber hacia dónde ir, para encontrar alimento y el lugar
correcto para descansar. Entonces, consideremos esta
imagen de la puerta de entrada como un paso de la
muerte a la Vida. Se trata efectivamente de salir y de
entrar… Busco esta puerta estrecha por la que pasar para
seguir a Cristo Resucitado, y para ello escucho la voz que
me llama.
El ladrón y el asaltante
Ya fuimos prevenidos, quienes nos incitan a avanzar por
caminos de tristeza y de muerte son los ladrones y
asaltantes. No se trata de ver el mal por todas partes
sino de oír a Cristo Resucitado. Él nos invita a la vigilancia
necesaria para no responder a cualquier llamado, y para
ello discernir cuál es la voz de aquel que habla y
reconocer las palabras de aquel que es, que fue y que
vendrá. Trato de reconocer la voz amiga, ella habla sobre
mi camino de Emaús
4
MIÉ 7
El pastor, mi pastor
5
JUE 8
Con los ojos fijos en el pastor cuya voz reconocemos,
podemos hablarle el día de hoy como a un amigo: “Tú,
Señor, eres mi pastor, nada me falta. Me haces descansar
en verdes praderas, me conduces a las aguas tranquilas y
reparas mis fuerzas; me guías por el recto sendero, por
amor de tu Nombre. Aunque cruce por oscuras
quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás
conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza”
(Salmo 23).
6
El portero
Quizá nunca hemos notado a este portero, de quien no
sabemos nada. Abre la puerta, luego se borra hasta
desaparecer totalmente. Rencontremos la manera de
actuar de Juan Bautista que muestra a Cristo y lo deja
pasar antes que él: «Este es aquel del que yo dije: El que
viene después de mí me ha precedido, porque existía
antes que yo». Trato de conocer a este portero, humilde
siervo, que abre la puerta a su Maestro y amigo y a
quienes le siguen…
7
VIE 9
SÁB 10
Las ovejas
Recordemos al pastor que va en busca de la oveja perdida
hasta que la encuentra, que cuida a cada una, con atención
particular a la más débil. En nuestra sociedad más citadina
podríamos comparar al rebaño con los miembros de la
comunidad, equipo de reflexión, vida asociativa,
comunidad parroquial, porción de humanidad. Busco cuál
es esa oveja más débil de la que debo ocuparme como
prioridad. La Iglesia Cuerpo de Cristo se reconoce ahí.
Él camina
Jesús camina. Camina de una ciudad a otra. Camina de
noche y de día. Camina desde el principio hasta el final de
su vida. Resucitado, camina aún a nuestro encuentro.
Camina por nuestros caminos, en nuestras familias, a la
cabeza del rebaño de todos nuestros grupos humanos.
Camina en medio de nuestras angustias, nuestros miedos
y nuestras incertidumbres. Camina con todas las
generaciones, todas las naciones, todas las religiones.
Trato de ver a Cristo que camina hoy en día con y en
medio de nosotros.
9
8
DOM 11
La vida en abundancia
Él vino a caminar por nuestros caminos, para que al escucharlo y
seguirlo tengamos la vida en abundancia. ¡Qué misterio! Sabemos
bien qué difícil es explicar lisa y llanamente el por qué y el cómo de
esta aventura humana y divina. Sabemos que se trata de la felicidad:
gratitud, beatitud, humildad, paz, sencillez. Feliz sobriedad como
dicen algunos. Lo que ocultó a los sabios lo reveló a los pequeños.
Quizá bastaría volvernos mansos como corderos en medio de lobos,
si los hubiera, para encontrar la felicidad… Busco el lugar más
humilde de mí mismo para recibir este don que Dios me concede y
alegrarme con la humanidad entera con la alegría de Cristo
Resucitado.
10
Orar en el Corazón del Mundo
con el Papa Francisco
Oremos: para que María, Estrella de la
evangelización, guíe la misión de la Iglesia en
el anuncio de Cristo al mundo entero.
11
Una manera de
contemplar para
llegar al amor (3/7)
ORAR EN LA CASA
San Ignacio recomienda comenzar por pedir al Señor un
conocimiento interior de todo el bien que ya he recibido,
para que yo, plenamente agradecido, pueda amar y servir
en todo
Pongamos atención esta semana a todas las puertas que
empujamos o jalamos en el transcurso de nuestro día. Hay
unas que rechinan porque han vivido mucho, otras
pesadas de empujar y con las que debemos hacer mucha
fuerza para tratar de pasar, otras tan frágiles que las
empujamos delicadamente por miedo a lastimarlas,
aquellas que se abren sin esfuerzo y se vuelven a cerrar
suavemente.
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ORAR EN LA CASA
Cada día, pongamos atención a nuestra manera de abrir o
cerrar una puerta: las difíciles de abrir o las que tememos
abrir, las que abrimos con alegría y ánimo, las que
detenemos para que otro pueda pasar… Confiemos todas
estas puertas abiertas, entreabiertas o cerradas al Señor
que nos dice: “Yo soy la puerta”.
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“Las ovejas lo siguen porque
conocen su voz”
San Juan 10, 4
15
Siempre es sorprendente ver cómo un bebé reconoce enseguida la
voz de sus padres. De la misma manera, siempre es increíble ver
cómo una mamá reconoce entre mil el llanto de su bebé. También
nosotros cuando respondemos al teléfono, basta una sola palabra
para reconocer al amigo que nos llama. Sucede igual con Jesús:
cada día, nos llama por nuestro nombre y nos invita a seguirlo a lo
largo del día para hacer que descubramos “verdes praderas”. Pero
no siempre es fácil oír su voz en el barullo de nuestros días.
Y para reconocerla, hace falta no tener que escalar el muro de
madrugada, no tener que arremeter con nuestras actividades sin
tomar tiempo para abrir la puerta de la vida.
Discretamente, Jesús está ahí para guiarnos, ayudarnos, relevarnos,
consolarnos. Sencillamente tenemos que tomar tiempo para
escuchar su voz, para cruzar la puerta y seguirlo. No es más
complicado que eso, cuando lo pensamos bien. Y vale la pena,
Jesús nos ofrece entonces la vida en abundancia. Alegrémonos
entonces por esta vida que Dios nos ofrece.
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