Objetivos Específicos
 Explicar qué es la turbación.
 Relatar cuál es el estado del Espíritu que se desprende de su envoltorio a
través de la muerte violenta.
 Aclarar por qué la turbación espiritual varía de una persona a otra.
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Prog IV
Guía 18 Turbación Espiritual
Introducción

Al iniciar la reunión, pedir a la mitad de la clase que lea, en silencio e individualmente, las preguntas
163 y 165 de «El Libro de los Espíritus»; a la otra mitad de la clase pedirle que lea en el libro «El
Cielo y el Infierno», capitulo 01, 2ª. Parte, el ítem 06.

Informar que la lectura deberá ser realizada en el tiempo máximo de cinco minutos
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Prog IV
Guía 18 Turbación Espiritual
CAPÍTULO III
REGRESO DE LA VIDA CORPORAL A LA VIDA ESPIRITUAL
TURBACIÓN ESPÍRITA
Preg 163 y 165
163– ¿El alma, al dejar el cuerpo, tiene inmediatamente
conciencia de sí misma?
– Conciencia inmediata no es la palabra, pues pasa algún
tiempo por un estado de turbación.
165 – ¿El conocimiento del Espiritismo ejerce alguna
influencia sobre la duración, más o menos larga, de la turbación?
18 Abril de 1857
– Una influencia muy grande, porque el Espíritu ya
comprendía por anticipado su situación. Pero la práctica del bien
y la pureza de conciencia son las que más influyen
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Guía 18 Introducción - Libro: «El Libro de los Espíritus». Preg 163 y 165
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En el momento de la muerte, todo es al principio confuso. El alma necesita algún
tiempo para reconocerse, pues está como aturdida y en el mismo estado de un hombre
que, despertándose de un sueño profundo, procura explicarse su situación. La lucidez
de las ideas y la memoria del pasado le vuelven, a medida que se extingue la influencia
de la materia de la que se liberó y se disipe la especie de neblina que obscurece sus
pensamientos.
La duración de la turbación que sigue a la muerte del cuerpo varía mucho; puede ser
de algunas horas, de muchos meses y hasta de muchos años. Es menos larga en las
personas que desde su vida terrena se identificaron con su estado futuro, porque
entonces comprenden inmediatamente su posición.
Esta turbación presenta circunstancias particulares, según el carácter de los
individuos y sobre todo, de acuerdo con el género de muerte. En las muertes violentas,
por suicidio, suplicio, apoplejía, accidentes, etc., el Espíritu está sorprendido, se
asombra y no cree estar muerto y sostiene esa idea con obstinación. Sin embargo, ve su
cuerpo, sabe que es el suyo y no comprende por qué está separado de él;
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Guía 18 Introducción - Libro: «El Libro de los Espíritus». Preg 163 y 165
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se acerca a las personas que estima, les habla y no comprende por qué no le oyen. Esta
ilusión perdura hasta que se logra la completa liberación del periespíritu y solo entonces,
el Espíritu se reconoce y comprende que no pertenece ya al número de los vivos. Este
fenómeno se explica fácilmente. Sorprendido de improviso por la muerte, el Espíritu
queda aturdido con el cambio brusco que se operó en él. Para él la muerte continúa
siendo sinónimo de destrucción y aniquilamiento. Pues bien, como piensa, ve y escucha
no se considera muerto. Lo que aumenta su ilusión es el hecho de verse con un cuerpo
de forma semejante al precedente, pero cuya naturaleza etérea no tuvo tiempo aún de
estudiar; él lo cree sólido y compacto como el primero y cuando llaman su atención
sobre este punto, se sorprende de no poder palparlo. Este fenómeno es análogo al de
los sonámbulos novicios que creen no dormir. Para ellos el sueño es sinónimo de
suspensión de las facultades, pues, como piensan y ven, juzgan que no duermen.
Ciertos Espíritus presentan esta particularidad, aunque la muerte no les haya llegado
repentinamente; sin embargo, es siempre más general, en los que, aunque estaban
enfermos, no pensaban en morir. Se ve entonces el singular espectáculo de un Espíritu
asistiendo a su propio funeral,
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Guía 18 Introducción - Libro: «El Libro de los Espíritus». Preg 163 y 165
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como si fuera al de un extraño y hablando de ello como si fuese una cosa que no le
concierne, hasta el momento que comprende la verdad.
La turbación que sigue a la muerte no es nada penosa para el hombre de bien; es
serena y en todo caso semejante a la que acompaña un despertar tranquilo. Para los
que no tienen la conciencia pura, está llena de ansiedad y angustias, que aumentan a
medida que se reconoce.
En los casos de muerte colectiva, se ha observado que todos los que mueren al
mismo tiempo, no se vuelven a ver inmediatamente. En la turbación que sigue a la
muerte, cada uno toma por su lado, o no se preocupa más que por aquellos que le
interesan.
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Prog IV
Guía 18 Introducción - Libro: «El Libro de los Espíritus». Preg 163 y 165
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SEGUNDA PARTE
EJEMPLOS
CAPÍTULO I
EL TRÁNSITO
Item 06
6. – En el tránsito de la vida corporal a la vida espiritual, se
produce también otro fenómeno de esencial importancia; es el de
la turbación. En este momento, el alma experimenta un sopor que
paraliza momentaneamente sus facultades y neutraliza, en parte
al menos, las sensaciones; está, por decirlo así, cataleptizada, de
suerte que casi nunca es testigo consciente del último suspiro.
Decimos casi nunca, porque hay un caso en que puede haber
conciencia de ello, como veremos después. La turbación puede,
pues, ser considerada como el estado normal en el instante de la
muerte;
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Prog IV
Guía 18 Libro: «El cielo y el Infierno». Cap 01, 2ª. Parte. Item 06
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su duración es indeterminada; varía de algunas horas a algunos años. A medida que se
disipa, el alma está en la situación de un hombre que sale de un sueño profundo; las
ideas son confusas, vagas e inciertas: se ve como a través de una niebla; poco a poco
la vista se aclara, la memoria vuelve y ella se reconoce. Pero este despertar varía
según los individuos; en unos es tranquilo y proporciona una sensación deliciosa; en
otros está lleno de terror y ansiedad, y produce el efecto de una terrible pesadilla.
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Guía 18 Libro: «El cielo y el Infierno». Cap 01, 2ª. Parte. Item 06
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Desarrollo
 Luego definir turbación espiritual, no utilizando para eso más de diez minutos.
 Solicitar a los participantes de la reunión que formen 07 grupos, que deberán leer relatos de Espíritus no
encarnados, en diferentes estados de felicidad y desdicha espiritual, que constan a partir del capítulo 02,
2ª. Parte del libro «El Cielo y el Infierno».
 Darles el siguiente esquema de trabajo:
GRUPO 01: ——— Cap. 02, Comunicación de Sansón y
Cap 03, comunicación de la Srta. Helene Michel.
GRUPO 05 —— Capitulo 05 , comunicación de Antoine
Bell y capítulo 06, comunicación de Benoist.
GRUPO 02 ——— Capitulo 02, comunicación de la Srta.
Emma y Cap 03, comunicación de la Sra. Anna
Belleville..
GRUPO 06 —— Capitulo 06, primera comunicación de
Jacques Latour y capítulo 07, comunicación de la
reina de Oude.
GRUPO 03 ——— Capitulo 04, comunicación de Novel y
capítulo 05, comunicación del suicida de la samaritana.
GRUPO 07 —— Cap 08, primera comunicación de
Julienne – Marie, la mendiga y la comunicación de
Antonio B…
GRUPO 04 ——— Capitulo 04, comunicación de Pascal
Lavic y capítulo 05, comunicación de Francois- Simon
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Prog IV
Guía 18 Turbación Espiritual
Conclusión
 Al final, pedir a los grupos que identifiquen, en los relatos leídos, el tipo de
turbación espiritual de cada Espíritu, relacionándola con su respectivo estado
moral. (Si en algún relato no se identificó la turbación espiritual, justificar por
qué).
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Prog IV
Guía 18 Turbación Espiritual
SEGUNDA PARTE
EJEMPLOS
CAPÍTULO I
Grupo Nro 01
EL TRÁNSITO
Item 01 a 05
1. – La confianza en la vida futura no excluye los temores del
tránsito de esta vida a la otra. Muchas personas no temen a la
muerte por la muerte en sí; lo que temen es el momento de la
transición. ¿Se sufre o no se sufre en la travesía? He aquí lo que
les inquieta; y esto es de tanta importancia, porque nadie puede
evitarla. Puede uno dejar de hacer un viaje terrestre; pero aquí,
tanto ricos como pobres, deben dar ese paso y si fuere doloroso,
ni el rango ni la fortuna pueden endulzar su amargura.
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ESDE IV Guía 18 - Libro: «El cielo y el Infierno». Cap 02, Comunicación de Sansón y Cap 03, comunicación de la Srta.
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SEGUNDA PARTE
EJEMPLOS
CAPÍTULO I
Grupo Nro 02
EL TRÁNSITO
Item 07 a 10
7. – El momento del último suspiro no es, pues, el más penoso,
porque ordinariamente el alma no tiene conciencia de sí misma;
pero antes, sufre por la desagregación de la materia durante las
convulsiones de la agonía, y después, por las angustias de la
turbación. Apresurémonos a decir que este estado no es general.
La intensidad y la duración de este sufrimiento están, como
hemos dicho, en razón de la afinidad que existe entre el cuerpo y
el periespíritu;
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Prog IV
Guía 17 Libro: «El cielo y el Infierno». Cap 01, 2ª. Parte. Item 07 a 10
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SEGUNDA PARTE
CAPÍTULO I
Grupo Nro 03
EL TRÁNSITO
Item 11 a 15
11. – Muy diferente es la posición del Espíritu desmaterializado,
aun en las más crueles enfermedades. Siendo muy débiles los
lazos fluídicos que le unen al cuerpo, se rompen sin ninguna
sacudida; después su confianza en el porvenir, que ha entrevisto ya
con el pensamiento, algunas veces también en realidad, le hace
encarar la muerte como una liberación y sus males como una
prueba; de lo que resulta para él una calma moral y una
Agosto de 1865
resignación que endulzan el sufrimiento. Después de la muerte,
rotos estos lazos en el mismo instante, ninguna reacción dolorosa se opera en él; se
siente, en su despertar, libre, dispuesto, aliviado de un gran peso y sobre todo contento
porque no sufre ya.
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Prog IV
Guía 17 Libro: «El cielo y el Infierno». Cap 01, 2ª. Parte. Item 11 a 15
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15. – El Espiritismo, ciertamente, no es indispensable para obtener este resultado; así
pues, no tiene la pretensión de que solo él puede asegurar la salvación del alma, pero la
facilita por los conocimientos que proporciona, los sentimientos que inspira y las
disposiciones en las cuales coloca al Espíritu, a quien hace comprender la necesidad de
mejorarse. Por otra parte, da a cada uno los medios de facilitar el desprendimiento de
otros Espíritus, en el momento en que dejan la envoltura terrestre, y de abreviar el
término de la turbación por la plegaria y la evocación. Por la oración sincera, que es una
magnetización espiritual, se provoca una desagregación más pronta del fluido
periespiritual; por una evocación conducida con sabiduría y prudencia y animándolo con
palabras de benevolencia, se saca al Espíritu del entorpecimiento en que se encuentra, y
se le ayuda a reconocerse más pronto, si está sufriendo, se le incita al arrepentimiento,
pues solamente él puede abreviar los sufrimientos (1).
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Guía 17 Libro: «El cielo y el Infierno». Cap 01, 2ª. Parte. Item 11 a 15
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CAPÍTULO III
REGRESO DE LA VIDA CORPORAL
A LA VIDA ESPIRITUAL
Grupo Nro 04
SEPARACIÓN DEL ALMA Y DEL CUERPO
Preg 154 a la 158
154 – ¿Es dolorosa la separación del alma y del cuerpo?
– No, y con frecuencia sufre más el cuerpo durante la vida que
en el momento de la muerte, pues el alma no toma parte en ello.
Los sufrimientos que a veces experimenta en el momento de la
muerte, son un placer para el Espíritu, que ve llegar el fin de su
exilio .
En la muerte natural, que llega por agotamiento de los órganos,
a consecuencia de la edad, el hombre deja la vida sin percibirlo. Es
como una lámpara que se apaga por falta de alimentación.
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Prog IV
Guía 17 Libro: «El Libro de los Espíritus». Preg 154 a la 158
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160 – ¿El Espíritu encuentra inmediatamente a los que conoció en la Tierra y que
murieron antes que él?
– Sí, según el afecto que les tenía y que ellos tenían por él. Con frecuencia lo vienen
a recibir a su regreso al mundo de los Espíritus y lo ayudan a librarse de la influencia de
la materia. Reencuentra, también, a muchos que había perdido de vista durante su
permanencia en la Tierra. Ve a los que están en la erraticidad, a los que están
encarnados y los va a visitar.
161 – ¿En la muerte violenta y accidental, cuando los órganos no están aún
debilitados por la edad o por las enfermedades, la separación del alma y la cesación de
la vida ocurren simultáneamente?
– Generalmente es así, pero en todos los casos es muy corto el momento que los
separa.
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Prog IV
Guía 17 Libro: «El Libro de los Espíritus». Preg 159 a la 162
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Síntesis del Asunto:
Turbación Espíritual
«(…) En ocasión de la muerte, al principio todo es confuso. El alma precisa algún
tiempo para tomar conciencia de sí misma. Se encuentra como aturdida, en el estado de
una persona que despertó de un profundo sueño y trata de orientarse acerca de su
situación. La claridad de las ideas y la memoria del pasado vuelven, a medida que se
extingue la influencia de la materia que acaba de abandonar, y a medida que se disipa
una especie de niebla que oscurece sus pensamientos.
El tiempo que dura la turbación que sigue a la muerte es muy variable. Puede ser de
algunas horas, como tan bien de muchos meses e incluso de muchos años. En aquellos
que, cuando todavía vivían en la Tierra, se identificaron con el estado futuro que los
aguardaba, es más breve, porque comprenden inmediatamente la situación en que se
encuentran. (…) (02)
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Guía 17 El alma después de la Muerte: separación del Alma y del cuerpo.
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«(…) El proceso de desprendimiento espiritual es lento o demorado, conforme con el
temperamento, el carácter moral y las adquisiciones espirituales de cada ser.
No hay dos desprendimientos del cuerpo físico que sean iguales.
Cada uno despierta o permanece en la turbación, de acuerdo con las características
propias de su personalidad.
Sobre el particular, el comportamiento religioso tiene una importancia fundamental.
Quienes se fijaron a las ideas nihilistas, materialistas, por lo general quedan como en un
estado de hibernación, para huir de la realidad con un bloqueo inconsciente intenso, que
los atormenta, en la forma de pesadillas angustiantes, de las que no consigue liberarse
fácilmente. Habiendo abrazado la idea de la nada decaen y se agotan en una agonía
superlativa, sin que se permitan alivio, en las regiones frías y temibles a las que son
arrastrados por un natural proceso de sintonía mental, cuando no acompañan,
aterrorizados, la descomposición del cuerpo, al que se aferran. Tratando de restablecer
sus movimientos, en lucha estéril, avasalladora…
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Guía 17 El alma después de la Muerte: separación del Alma y del cuerpo.
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Los que han cultivado las religiones simplistas que prometían el cielo a golpes de
facilidades sorprendidos por una realidad muy diferente, con la que no contaban…y
oportunismo, son los que abrigan ideas extravagantes, caen victimas de horrores y
alucinación lamentables, que los desorientan por tiempo indeterminado.
Los suicidas, a raíz de los atenuantes o agravantes que los seleccionan
automáticamente, descubren en su desdichado despertar que la muerte no existe (…).
Los que se convirtieron en destructores de la vida ajena, experimentan las aflicciones
que causaron y purgan, en una interminable angustia, el despertar de la conciencia y la
sobre carga de los crímenes perpetrados.(…). « (07)
La turbación espiritual se produce, por lo tanto, durante la transición de la vida
corporal a la espiritual (…). En ese instante el alma experimenta un entorpecimiento que
paraliza momentáneamente sus facultades y neutraliza, al menos en parte ,las
sensaciones. (…) la turbación puede, pues, ser considerada el estado normal en el
instante de la muerte, que perdurará por tiempo indeterminado, variando entre algunas
horas y algunos años. (,,,) (07)
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Guía 17 El alma después de la Muerte: separación del Alma y del cuerpo.
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«El último aliento casi nunca es doloroso, debido a que en general ocurre en un
momento de inconciencia (…)». (04) Si embargo, «en la muerte violenta las sensaciones
no son precisamente las mismas. (…) En estas condiciones el desprendimiento recién
comienza después de la muerte y no se puede completar rápidamente. El Espíritu,
tomado de improviso, queda aturdido y siente y piensa y cree estar vivo, prolongándose
esta ilusión hasta que comprenda su estado. (…) « (05)
Finalmente, concluimos diciendo que «el estado del Espíritu en ocasión de la muerte
puede ser resumido de la siguiente manera: tanto mayor es el sufrimiento, cuanto más
lento fuera el desprendimiento del periespíritu; la rapidez de este desprendimiento está
en razón directa con el adelantamiento moral del Espíritu: para el Espíritu
desmaterializado, de conciencia pura, la muerte es como un sueño breve, exento de
agonía y cuyo despertar es muy apacible. « (06)
NOTA: recomendamos a los interesados en el tema la lectura de las siguientes obras, entre otras:
 Evolución en Dos Mundos, de Francisco Candido Xavier y Waldo Vieira, por el espíritu André Luiz.
 La Crisis de la Muerte, de Ernesto Bozzano.
 Volví, de Francisco Candido Xavier, por el Espíritu Hermano Jacobo.
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Guía 17 El alma después de la Muerte: separación del Alma y del cuerpo.
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Gracias …
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