El soporte espiritual en el
enfermo terminal
P. Silvio Marinelli Zucalli
Centro San Camilo A.C.
El cuidado paliativo, como afirma la
propia palabra (del latín «pallium»,
manto), cubre al enfermo incurable
con un manto, de forma parecida a
como san Martín, obispo de Tours,
al dar la mitad de su manto a un
pobre que encontró en el camino,
no resolvió de raíz su problema,
pero sí lo animó y alivió.
Del mismo modo, los cuidados
paliativos
no
resuelven
la
situación de enfermedad de la
persona, si con esto se entiende
la curación, pero sí rodean al
enfermo de una serie de
atenciones específicas para que
conserve
al
máximo
sus
capacidades físicas, emotivas,
espirituales, sociales y para que
se le eviten todas las molestias,
dolores y síntomas negativos.
Aún en medio del inevitable
progreso de la enfermedad, los
cuidados paliativos favorecen una
mejor calidad de vida. En un
cuidado “holístico”, o integral,
mucha importancia puede tener
un acompañamiento espiritual y
por quien es creyente, un
acompañamiento religioso.
La dimensión espiritual
El significado de la vida, la
unificación de los intereses y
objetivos en una dirección
unificadora, tiene lugar alrededor
de algunos elementos de nuestra
persona que podemos llamar
“dimensión espiritual”.
Hacen parte de esta dimensión:
- la respuesta a la pregunta sobre
el sentido de nuestra vida,
- los valores más importantes,
- las creencias de naturaleza
filosófica y religiosa.
LA ENFERMEDAD TERMINAL
cuestiona:
- el sentido de la vida
- el sentido de la enfermedad y muerte
- los valores (la esperanza)
- la experiencia religiosa
- la percepción de las experiencias y
vivencias (culpa)
Para “paliar” (cuidar y proteger
a la persona) es necesario detectar
las necesidades espirituales.
Lamentablemente parece
estar poco avanzada la
construcción de las herramientas
para la detección de las
necesidades espirituales. Nos
movemos en un terreno aún poco
explorado.
En el Hospital–Residencia
San Camilo de Sant Pere de Ribes
(Barcelona, España) se analizan
las siguientes áreas:
sentido de la vida (vivida
como proyecto realizado, vivida
como un sinsentido, vivida como
truncada con proyectos
inacabados),
sentido de la muerte (algo
inevitable y vivido con paz, algo
inevitable y vivido con angustia,
una liberación para él o sus
cuidadores, un castigo, angustia
existencial por la destrucción del
propio ser y cuerpo, ruptura con la
posibilidad de continuidad en la
situación de falta de hijos),
sentido de la enfermedad
(evitación, negación, una
oportunidad para crecer y ser
más persona, una oportunidad
para reconciliarse, una
oportunidad para desaparecer y
romper con todo, una prueba, un
misterio, un absurdo y un
sinsentido, un castigo injusto, un
castigo merecido),
culpabilidad (hacia sí mismo
por su vida previa, hacia la pareja
o la familia o hacia Dios),
esperanza (se vive a sí
mismo como esperanzado, se
vive a sí mismo como
desesperado),
experiencia religiosa (no
creyente – Dios no existe, vivencia
de Dios como “ausente”, vivencia
de Dios como ayuda y liberación,
vivencia de Dios como quien pone
a prueba, vivencia de Dios como
alguien que castiga, creencia en el
más-allá, necesidad de expresar
sentimientos y vivencias
religiosas).
NECESIDADES ESPIRITUALES
- Acompañamiento en el manejo de las
preguntas difíciles: se trata de una
meditación en voz alta y ... No exigen
una respuesta.
Cuidar el lenguaje.
- Acompañar a manejar la
angustia. La angustia es
“compañera” de nuestra vida y
se deben encontrar modalidades
adecuadas para manejarla.
Proporcionar intimidad
-
La pregunta del sentido de la vida:
* El descubrimiento de nuevos valores
* La revisión de las propias
opciones fundamentales
Escucha e interés - Actitud positiva
- La reconciliación con la
memoria del pasado
y la superación del
sentimiento de culpa.
- Elaboración del dolor
por las separaciones:
Las “pérdidas” pequeñas y
grandes pueden facilitarnos
la vivencia de la muerte
como última pérdida.
-Experimentar la continuidad
de la historia humana: lo
que
una persona ha realizado,
el testimonio que deja, la
herencia espiritual.
Valorar la “enseñanza” del
enfermo.
-Vivir la esperanza:
- las pequeñas esperanzas:
colaboración entre los
familiares y profesionales;
- la esperanza de la continuidad
de la vida en el más allá:
apoyo de las creencias
espirituales y religiosas.
Dimensión Religiosa
Relación de una persona con un
SER TRASCENDENTE (Dios)
Puede no estar presente en las
vivencias de una persona.
Se toma en consideración la
religiosidad cristiana-católica
RELIGIOSA
Religiosa
ESPIRITUAL
Elementos
- La vida es un “don” precioso de Dios;
va vivida con gratitud y responsabilidad;
somos los “administradores” (no
“dueños”) de nuestra existencia. La
salud es un bien precioso y frágil, que va
protegido y custodiado.
- La muerte es un “paso” a
otra vida, a una vida mejor no
caracterizada por los
sufrimientos y los límites de esta
vida terrenal.
- Corporeidad como realidad
“positiva”. El cuerpo del bautizado,
lo mismo que el de cualquier otro
hombre, está sujeto a la
historicidad de la existencia
humana, con sus límites, entre
ellos en particular el
envejecimiento, la enfermedad y
la muerte.
Si Cristo no ha eliminado los
límites de nuestra realidad
histórica, sí los ha revestido de
un nuevo contenido. Cada
persona humana, en virtud del
Espíritu Santo, puede, ya en esta
vida, hacer experiencia de la
“transfiguración” del propio
cuerpo en un proceso que lo
lleva gradualmente a ser más
semejante a Jesucristo.
- La enfermedad, si desde el
punto de vista antropológico
representa una experiencia
histórica dramática, desde el punto
de vista religioso puede convertirse
en un “lugar” pascual. “Las
enfermedades y los dolores han
sido siempre considerados como
una de las mayores dificultades que
angustian la consciencia de los
hombres.
Sin embargo, los que tienen la fe
cristiana se ven ayudados por la luz
de la fe, gracias a la cual perciben
el sentido del sufrimiento y
soportan los mismos dolores con
mayor fortaleza. Se saben amados
por el mismo Cristo que en su vida
tantas veces visitó y curó a los
enfermos. Saben que su
sufrimiento no es “inútil”.
- Importancia de la oración:
Diálogo con Dios;
expresión de una relación.
De
alabanza,
acción de gracias,
intercesión,
petición.
Los Sacramentos
Lejos de ser el sacramento de los
moribundos inconscientes o una
especie de “pasaporte” para el más
allá, limpiada de toda interpretación
mágica o supersticiosa, la Unción de
los Enfermos puede expresar su
verdadero sentido:
signo de la presencia orante de la
comunidad para exhortar al
enfermo a la fe y ofrecerle la
gracia de santificación, para que
viva sus sufrimientos como
Cristo.
Este sacramento otorga al
enfermo la gracia del Espíritu
Santo, con lo cual el hombre
entero es ayudado en su salud,
confortado por la confianza en
Dios y robustecido contra las
tentaciones del enemigo y la
angustia de la muerte, de tal
modo que pueda no sólo soportar
sus males con fortaleza, sino
también luchar contra ellos.
El cristiano puede “morir como
cristiano”. Frente a la muerte, el
bautizado no repara en lo que
deja, sino que se lanza hacia el
futuro: para él morir es participar
en la victoria de Cristo sobre la
muerte, llevando a término la
pascua inaugurada por el
bautismo y realizando el sentido
último de su existencia en la
comunión con los redimidos por el
Señor.
La participación a los Sacramentos
de la Reconciliación y de la
Eucaristía en forma de Viático
quieren expresar esta reconciliación
con el pasado y este alimento para
el “gran viaje” más allá de la
muerte. El Viático puede entregar
nuevo sentido a la muerte del
cristiano: la muerte asume entonces
el significado de una ofrenda unida
a la de Cristo, el cual la acoge y
presenta al Padre.
“El máximo enigma de la vida humana es la
muerte. El hombre sufre con el dolor y con la
disolución progresiva del cuerpo. Pero su máximo
tormento es el temor por la desaparición perpetua.
...se resiste a aceptar la perspectiva de la ruina total
y del adiós definitivo.
La semilla de eternidad que en sí lleva, ...se levanta
contra la muerte. Todos los esfuerzos de la técnica
moderna,..., no pueden calmar esta ansiedad del
hombre: la prórroga de la longevidad que hoy
proporciona la biología no puede satisfacer ese
deseo del más allá que surge ineluctablemente del
corazón humano.
Mientras toda imaginación fracasa
ante la muerte, la Iglesia, aleccionada
por la Revelación divina, afirma que el
hombre ha sido creado por Dios para un
destino feliz situado más allá de las
fronteras de la miseria terrestre.
La fe cristiana enseña que la muerte
corporal, ..., será vencida cuando el
omnipotente y misericordioso Salvador
restituya al hombre la salvación perdida
por el pecado.
Para todo hombre que reflexione,
la fe, apoyada en sólidos argumentos,
responde satisfactoriamente al
interrogante angustioso sobre el destino
futuro del hombre y al mismo tiempo
ofrece la posibilidad de una comunión
con nuestros mismos queridos hermanos
arrebatados por la muerte, dándonos la
esperanza de que poseen ya en Dios la
vida verdadera”.
Descargar

La dimensión espiritual