Predicación basada en el Documento para la Vida Consagrada:
“PASIÓN POR CRISTO – PASIÓN POR LA HUMANIDAD”
Un doctor de la ley interpela a Jesús:
• ¿qué hacer para entrar en la vida eterna?
• ¿quién es el prójimo?
Jesús le remite:
1. A la lectura de la ley (mandamiento principal)
2. Clarificar el concepto de prójimo.
En el camino de su vida un samaritano
se encontró con un ser humano
a quien unos salteadores habían dejado medio muerto.
Conmovido, lo atendió.
LO IMPORTANTE:
• no es saber quién es mi prójimo para amarlo,
• sino tener en el corazón una disposición para
conmoverme y aproximarme a quien me necesita.
Reflejo de la humanidad herida
y abandonada a sí misma,
y de la compasión de Dios que,
a través del Hijo, se inclina para curarla.
Enseña a vivir los mismos sentimientos de Cristo
y arrodillarse como Él ante la humanidad herida y violentada
y a socorrer con todos los medios a los heridos y abandonados
que yacen “medio muertos” en las periferias de nuestra sociedad.
Jesús margina en su valoración a quienes son signos
del poder social, político y religioso
cuando no se dejan mover por la compasión…
Y da protagonismo a un hombre conmovido
que realiza gestos pobres y sencillos de curación
con el aceite, el vino, las vendas, la cabalgadura y el albergue…
Se trata de:
• Bajar de la cabalgadura que nos hace seres privilegiados
y nos separa de tantos caminantes
que no tienen dignidad, ni casa, ni meta.
• Derramar sobre sus heridas el aceite de nuestra oración,
para que no sea una mera búsqueda egoísta y solitaria,
y el vino de la ternura y de la gratuidad
para que vuelvan la esperanza y el ansia de vivir.
• Si el samaritano tomara nuestra mano:
¿qué nos diría y hacia dónde nos llevaría?
• ¿Nos descubrirá este ícono la distancia de conversión que debemos recorrer
y nos pone frente a la mirada que nos adentra en nosotros mismos
y nos permite acceder al verdadero rostro del prójimo?
• “PERO un samaritano…”
¿De dónde procede y qué pretende
la disidencia de ese pero?
• Un yo desembarazado de sí mismo…
En lugar de “no matarás” ha leído:
“harás cualquier cosa para que el otro viva”…
• “Cuidó de él…”
¿cómo andan nuestras relaciones comunitarias?
¿somos capaces de romper nuestras defensas
y permitirnos derramar cordialidad
e inventar gestos de ternura?
• Si el samaritano tomara nuestra mano:
¿qué nos diría y hacia dónde nos llevaría?
• ¿Nos sentaría a su mesa de trabajo, llena de viejos libros y cuadernos
y nos contaría cómo se habituó desde niño a la observancia escrupulosa de la Ley
y a no quebrantar a sabiendas ni una sola de sus prescripciones?
• ¿Y si nos atreviéramos a reconocernos, como en un espejo, en el personaje del Escriba
• ¿Y si sus palabras pusieran nombre
a nuestra costumbre de refugiarnos en la
tranquilidad de una vida ordenada, cumplidora,
pero vacía e insensible a los gritos de Jesús
en nuestros hermanos?
• ¿Cómo evitar que la aventura
que emprendimos en nuestro Bautismo,
nacida del enamoramiento por Jesús y su Reino,
no se convierta en un aburrido
cumplimiento de normas y costumbres?
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