El Buen Samaritano
Lucas 10:25-37
Enfoque
Como cristianos, sabemos que se
espera que amemos a nuestro prójimo.
Pero, aquí se aplica eso de que es mas
fácil hacer decir que hacer. Hay
personas a las que es difícil amar. Al
menos, es lo que a veces nos parece.
¿Hay excepciones? ¿Quién es nuestro
prójimo? ¿Es que realmente se espera
que amemos a todos? ¿Acaso es
posible? Y los que son extraños para
nosotros, ¿cómo se espera que los
tratemos? Estas son las preguntas que
surgen de esta parábola tan conocida.
a. ¿Qué clase de personas son las más
difíciles de amar dentro de la
sociedad en que vivimos?
b. ¿Quién, de todos, es más facil de
amar?
c. Algo hay que señala una diferencia
entre estos dos grrupos. ¿Qué es?
Es fácil dar las respuestas que
sabemos que son correctas, pero difícil
ponerlas por obra. Por lo general, nos
resulta de lo más sencillo amar a las
personas que más se nos parecen, o
que más provechosas nos son. Nos
resulta mucho más difícil amar a las
personas
que
nos
demuestran
antagonismo, o que son diferentes de
nosotros.
Infórmese
Lucas 10:25-27
Y he aquí un doctor de la ley se levantó
y dijo, para probarle: Maestro, ¿qué
haré para heredar la vida eterna? Y Él le
dijo: ¿Qué está escrito en la ley?
¿Cómo lees? Y él respondiendo, dijo:
Amarás al Señor tu Dios con todo tu
corazón, y con toda tu alma, y con
todas tus fuerzas, y con toda tu mente;
y a tu prójimo como a ti mismo.
a. ¿Cuál fue la pregunta que el hombre
le planteó a Jesús? ¿Qué tenía de
errado su pregunta?
Le preguntó a Jesús que tenía que
hacer para heredar la vida eterna. No
hay nada que podamos hacer para
heredar la vida eterna.
b. ¿Cuál fue la respuesta de Jesús?
¿Qué piensa usted de esta respuesta
de Jesús?
Jesús contesto con una pregunta:
“Qué está escrito en la ley?” Cuando
el hombre respondió: “Ama al Señor
tu Dios con todo tu corazón… y ama
a tu prójimo como a ti mismo”, Jesús
le dijo que lo hiciera. La respuesta
nos deja perplejos, no es lo que
posiblemente esperábamos.
c. ¿Puede alguién cumplir realmente
con lo que la ley exige?
Es por esto que la respuesta de Jesús
nos parece incierta. El hombre le
preguntó qué debía hacer. Jesús le
dijo lo que debía hacer. Pero esto es
imposible. Es contra toda esperanza
que tratemos de salvarnos a nosotros
mismos. No hay nada que podamos
hacer. Gracias sean dadas a Dios que
¡él lo hace todo en favor de nosotros
por medio de Jesús!
Lucas 10:28-37
Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y
vivirás. Pero él, queriendo justificarse a sí
mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi
prójimo? Y respondiendo Jesús, dijo: Un
hombre descendía de Jerusalén a Jericó,
y cayó en manos de ladrones, los cuales
le despojaron; e hiriéndole, se fueron,
dejándole medio muerto. Y aconteció, que
descendió un sacerdote por aquel
camino, y cuando le vio, pasó por el otro
lado. Y asimismo un levita, cuando llegó
cerca de aquel lugar y lo vio, pasó por el
otro lado.
Pero un samaritano, que iba de camino, vino
adonde él estaba, y cuando lo vio, tuvo
compasión de él; y acercándose, vendó sus
heridas, echándoles aceite y vino; y
poniéndole sobre su cabalgadura, lo llevó al
mesón, y cuidó de él. Y otro día al partir,
sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y
le dijo: Cuida de él; y todo lo que de más
gastares, yo cuando vuelva te lo pagaré.
¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue
el prójimo del que cayó en manos de los
ladrones? Y él dijo: El que mostró con él
misericordia. Entonces Jesús le dijo: Ve, y
haz tú lo mismo.
• Lo primero que quiero que se fije es
que Lucas deja entrever que este
hombre no era justo; ¡lo era en su
propio concepto!
“¡Quería
justificarse!”
d. Los sacerdotes y los levitas
eran líderes religiosos que
trabajaban en el templo. ¿Cuál
fue la actitud de estos cuando
vieron al hombre malherido?
¿Poqué habrán actuado así?
¿Qué le parece?
Cuando vieron al hombre herido, tanto
el sacerdote como el levita se
desviaron y siguieron de largo sin
detenerse a ayudarlo. Probablemente
trataban de evitar el contacto con la
sangre. Entrar en contacto con sangre
(o peor aún, un cadáver) los hacía
ceremonialmente
impuros
y
los
inhabiltaba para servir en el templo. El
problema estriba en que dejaron de
ayudar a una persona en necesidad.
e. Los samaritanos eran extranjeros. El
hombre con el que Jesús estaba
hablando probablemente odiaba a los
samaritanos. ¿Cómo superó este
samaritano con su actitud al
sacerdote y al levita?
El samaritano actuó mejor que los
otros, porque ayudó al hombre
herido. En realidad, hizo mucho mas
de lo que uno podría esperar. Se
ocupó de las heridas del hombe y
después lo llevó a un alojamiento,
pagando por su posterior cuidado.
f. Indudablemente
que
tanto
el
sacerdote como el levita creían que
amaban a su prójimo. ¿En qué se
diferenció de ellos el samaritano?
El samaritano se diferenció debido a
sus acciones. No se puso a hablar
solamente de amor; lo demostró.
g. ¿Cuál le parece que es el tema central
de la historia?
El tema central es el amor ilimitado.
Nuestra misión es servir a todas las
personas sin poner límites. Esta es la
manera como Dios nos amó primero.
Nos amó lo suficiente como para
morir en una cruz por nuestros
pecados.
Relacione
a. El hombre que preguntó a Jesús sabía que
debía amar a su prójimo, pero trató de
imponer límites. No quiso incluir a todos
los
hombres
como
sus
prójimos.
¿Tratamos nosotros de limitar nuestra
ayuda y el amor de Dios?
Admitir la verdad es doloroso. También nos
hemos impuesto límites. Hemos tratado de
amar a algunas personas, pero no a todos
los hombres. Hemos buscado excusas que
justifiquen nuestra conducta. Pero no hay
excusas para el pecado.
b. El héroe de esta historia era un samaritano.
Es una ironía que una persona que era
rechazada y odiada por muchos, llegó a ser
la única que se comportó correctamente en
estaa
historia.
¿Quiénes
son
los
samaritanos en nuestra comunidad?
¿Cómo nos comportamos con ellos?
Cada comunidad tiene sus propios
“samaritanos”. Tal vez son personas de
diferente raza, cultura, o lenguaje. Quizás
provengan de otra clase social. Jesús nos
enseña a amar y a acercarnos a todos los
hombres, no expresamente a quienes son
como nosotros.
c. Jesús nos dice que amemos a Dios con todo
nuestro corazó, con todo nuestro ser, y con
toda nuestra mente, y que amemos a nuestro
prójimo como a nosotros mismos. Nos dice
que amemos a todos los hombres , sin
reservas. ¿Somos capaces de llevar esto a
cabo? ¿Quién es capaz?
Podemos intentarlo, pero nunca ograremos
estas cosas. Fracasamos cada vez que lo
intentamos. Pero hay uno que ha tenido éxito.
Jesús ama a todos. Él es como el samaritano:
ama a los que lo odian y nos cuida cuando
nosotros somos incapaces de hacerlo. Él
murió
y
resucitó
nuevamente
para
perdonanrnos.
Percepción
Esta
parábola
proclama
osadamente dos verdades para
todos nosotros: Debemos amar a
Dios y a nuestros semejantes. No
podemos limitar nuestro amor a
un grupo aislado de personas. Es
nuestro deber compartir el amor
de Dios con todos los hombres.
a. ¿Le parece que nuestra iglesia pone
límites al amor de Dos? ¿De qué
manera podemos mejorar nuestras
relaciones con las personas que se
diferencian de nosotros?
Hay veces que las personas ponen
límites al amor de Dios y a su propio
amor. Nos hemos comportado de
manera
impropia
con
nuestros
hermanos y hermanas en Cristo.
b. ¿Quién es el prójimo con quien Dios
desea que nos relacionemos hoy?
Dios quiere que amemos a todos los
hombres, pero es fácil ignorar a los
que no nos gustan. ¿A quién, en
particular, quiere Dios que yo ame
hoy?
El Buen Samaritano
Lucas 10:25-37
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