La Historia
del “Buen
Samaritano”
Mira, este hombre
va a empezar un
largo viaje, mete
en la mochila
unos sandwiches,
fruta y un termo
con té.
Y luego se monta en el burro.
Entonces
salió hacia
el campo
y caminó
mucho
hasta
llegar a las
montañas.
Veamos
qué
sucederá.
Pronto va a quedar atrás la ciudad.
¡Grfff!
¡Grfffffff!
El sol
calienta
mucho, y la
larga y
empinada
montaña que
tiene que
subir hace
resoplar al
burro.
El camino está lleno de grandes rocas,
está todo muy oscuro.....
“No me
gusta mucho
esto”, dice él
viajero, “me
parece que
alguien me
estuviera
mirando y
observando”.
De repente, lanza
un grito:
“¡Ladrones!” “¡Son
tres!!” dice.
Le roban el
burro y todo
lo que lleva,
y con su
propio
bastón le dan
un fuerte
golpe en la
cabeza.
Al poco rato, alguien se acerca por el
camino. Tiene una ropa muy fina. Es
un sacerdote.
Se detiene..finge
no verlo, luego
acelera el paso.
A lo mejor llega
tarde a una
reunión
importante.
A lo mejor tiene
miedo.
El hombre se despierta y empieza
a pedir ayuda.
¡Ah! Por ahí llega
alguien. Es un hombre
con peluca. ¡Es un juez!
“¡Auxilio,
socorro!”
Pero el juez pretende no
oirlo y apresura el paso,
igual que el sacerdote,
dejándolo tirado y
herido.
El sol brilla en lo alto, el hombre herido tiene
mucha sed. Su garganta está seca.
Otra vez se oyen pisadas. ¿Quién será?
¡Oh no!! ¡Es un
extranjero, es
de otro país, es
samaritano, no
va a ayudar.
Para él nadie es
amigo!
¿Por qué se va a
parar a
ayudarlo?
Pero el samaritano
se detiene. Habla
amablemente al
herido en otro
idioma, y le ayuda
a beber un poco de
agua.
Le lava las heridas
y con mucho
cuidado le pone
una venda en su
cabeza.
El samaritano
ayuda al
hombre a
montar en el
burro. Lo
sujeta con el
brazo para
que no se
caiga y lo
guía
suavemente
camino abajo.
En el siguiente pueblo, el samaritano
busca una posada. Lleva al hombre
herido a una cama y le paga al dueño de
la posada.
“Cuídalo
hasta que
yo
vuelva”,
le pide al
dueño de
la posada.
Jesús dice:
“¿Quién de
los tres se
portó como
buen vecino?
El sacerdote,
el juez o el
samaritano?”
El que ayudó al
hombre herido
es el buen
vecino.
Si quieres ser
como Jesús ,
entonces sigue
su ejemplo.
Dios te ama.
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