Luis Fernando Solórzano Porras
Asesor de Estudios Sociales
Departamento de Diseño, Producción y Gestión de Recursos Tecnológicos
La Cattleya skinneri es la orquídea más cultivada en Costa Rica. El nombre le fue dado en
Inglaterra, por el Botánico James Bateman para honrar a su descubridor, el señor George
Ure Skinner, quien era un comerciante inglés radicado en Guatemala, que enviaba plantas
de Centroamérica y del Sur de México a Europa. Sin embargo, fue en Guatemala el primer
sitio donde Skinner la descubrió.
A pesar de estar distribuida en toda América Central y hasta Colombia y Venezuela inclusive,
es en Guatemala y en Costa Rica donde más abunda, se le aprecia y cultiva mayormente. En
Guatemala, se le conoce popularmente con el nombre de flor de “Candelaria” o “Flor de
San Sebastián”; ya que el inicio de su floración coincide con esas dos festividades
religiosas, y es utilizada como adorno para las iglesias y procesiones.
La raíz gua no es europea, ni es asiática, ni africana, es un apellido de limpia extracción
americana, que corre en la savia de la selva andina, en muchas lenguas autóctonas. La raíz
guauitl significa árbol y quedó transformada en el radical Gua; y que está relacionada
con las características de las orquídeas de crecer sobre árboles, o sea como epífitas.
La abundante floración se extiende entre febrero y marzo. Se le llama “morada” en referencia
con el color púrpura rojizo de sus flores, semejante al de las moras, pequeñas bayas de las
plantas espinosas del género Rubus.
Su floración en esta época, el color de sus flores y el aprecio que le tiene el pueblo, hace que
la utilicen para el ornato de altares durante la cuaresma y para el “ Huerto ” y el Santo
Sepulcro en la Semana Mayor.
Existe gran variedad en la coloración de las flores, desde las moradas, hasta las albas, las
albas oculatas (blancas con una mancha morada en la garganta del labio ) y las rosadas.
Dentro de la forma oculata, existen plantas cuyas flores blancas se tornan de un tono rosado
irregular con el tiempo, especialmente si se cultivan con mucha luz, cada escapo floral puede
tener hasta 14 flores. Son polinizadas por abejas, las cuales son atraídas por su leve
fragancia y su color morado.
Las plantas rápidamente forman macollas robustas que son las favoritas de las exposiciones
locales en los meses de febrero y marzo.
Tradicionalmente, los abuelos cultivaban la “guaria morada” en los muros de los patios
internos y los techos de muchas casas antiguas, en los jardines o en los solares de sus
casas, pero era clásico verlas en la parte externa, en las tapias de adobe o bahareque, sobre
tejas de barro, como bien dice la canción de Aníbal Reni y los Talolingas.
Este tipo de cultivo era muy común en las ciudades tradicionales como: Cartago, Escazú,
Santo Domingo o Barva, pero los movimientos telúricos, como el de 1910, y los ” renovadores
“movimientos arquitectónicos, acabaron con esta agradable costumbre. También, era posible
apreciarlas en los árboles de los parques o en los cañones de los ríos Virilla, Grande o
Tárcoles”.
La sobreexplotación con ánimo de lucro por parte de los “materos” inescrupulosos, hizo que
desaparecieran de estos sitios. En su hábitat natural, sólo pueden verse, actualmente, en
fincas privadas en: Acosta, Miramar, Miravalles o Nicoya.
Además, algunos jardines de Palmares como la Cocaleca, o de Naranjo, por la cantidad de
plantas que tienen, constituyen una especie de santuario conservacionista para la más
apreciada guaria.
No es de sorprenderse, entonces, que la Guaria Morada fuera escogida como flor nacional, ya
que, hasta los indios precolombinos y los primeros colonizadores las apreciaban, las mujeres
de los indígenas gustaban adornarse la cabeza, con sus grandes flores moradas.
Así, cuando en 1937 se realizó una votación para elegir una flor que tuviera la representación
nacional, a nadie le extrañó que fuera la escogida. En esta votación participaron no sólo
profesionales y horticultores, sino también estudiantes de Segunda Enseñanza y de nivel
universitario.
Por esta razón, bajo la presidencia de León Cortés Castro, fue decretada el 15 de junio de
1939 como flor nacional, posteriormente, mediante el acuerdo ejecutivo # 24 de noviembre de
1972, siendo presidente José Figueres Ferrer, se emitió un decreto, según el cual, “se
establece la segunda semana del mes de marzo como semana de la Orquídea
Costarricense”, por ser la época en que la guaria morada, está en el apogeo de su
floración; además, encarga a la Asociación Costarricense de Orquideología a organizar
y celebrar la actividad, lo que cumple al realizar la Exposición Nacional durante el mes
de marzo.
La Guaria Morada es también la Flor Nacional de Costa Rica, porque es la mística flor de la
fe, que se heredó de los mayores. Es la flor predilecta de la cuaresma, la flor heráldica de la
semana santa.
Por estas razones se debe cuidar bien las plantas que se posean en las casas, respetar las
que crecen en jardines o en sitios naturales y evitar su comercio, evitar la pésima costumbre
de cortar las flores junto con el tallo engrosado (Pseudobulbo), que las produce, para
llevarlas a las iglesias o para adornar las casas u oficinas, esto va en detrimento de la planta
y pone en peligro las próximas floraciones, ya que, no solo elimina la parte donde se
acumulan los nutrientes sino también donde se producirán los nuevos “hijos”.
Una planta cercenada de esa manera, si logra producirlos, tendrá brotes muy débiles, pues
salen de pseudobulbos viejos y secos, que producirán pocas flores.
Para evitar esta mala práctica, no debe comprarse las flores cortadas, pues no sólo es
prohibido, sino que además destruye las plantas si quiere adornar los templos y sitios de
trabajo. Utilice las plantas completas con sus flores, de esta manera se aseguran que el
próximo año se tendrá una nueva y abundante floración. La Guaria Morada no sólo está
íntimamente ligada a las tradiciones del país, sino que es uno de los símbolos nacionales.
Por ello debe estimarse y protegerse, para que las futuras generaciones puedan también
disfrutar de la espectacular belleza de sus flores.
Sobre la tapia entejada
sus pétalos suaves agita
la linda Guaria Morada,
flor de esta tierra bendita.
Se encuentra como un lucero
colgadita en la enramada
cuando en lo oscuro el jilgüero
va enredando su tonada.
Por la orilla de los ríos
adornando las quebradas
donde los montes fríos
y están las aguas heladas.
Florecita, lindo paje,
florecita nazarena
el luto de tu ropaje,
es el mismo de mi pena.
El jazmín siempre blanquea
y sangran las amapolas
sólo en Febrero tumbea
el amor de tus corolas.
Florecita veranera
de la pampa y de loma,
como tú soy primavera,
como tú no tengo aroma.
Sobre la tapia entejada,
en la roca y el raudal
luce la Guaria Morada,
la linda flor nacional.
Ella es emblema y es gala
que embellece y glorifica,
como un celaje hecho alas
que protege a Costa Rica.
García Castro Joaquín B. Manuscrito Cattleya skinneri, nuestra “guaria morada“. 2p.
Flora De Panamá, 1946. Annals Of The Missouri Botanical Garden Vol. 33, Parte 3,
Fasc. 3, p:312.
Solera, Guillermo. Símbolos de la Patria. LIL.S.A. San José. 1968.
Zelaya, Chester .Los Símbolos Nacionales de Costa Rica. EUNED. San José. 1989
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