Al ser humano cuya verticalidad y
anhelo de perfección y completura le
llevan a abrirse paso ante sus
propias limitaciones
y adversidades…
Aquel que se esfuerza día a día
en crecer hasta desplegar lo
mejor de sí mismo en una
ofrenda a la vida y a los que le
rodean …
… ese hombre es como la Flor de Loto,
... hija de la tierra y el Sol,
que desde el fango atraviesa el agua y surge al aire,
donde por acción del fuego del Sol, de su luz y calor,
abre su flor interna.
Sólo aquellos que han encendido el fuego
perpetuo en su loto-corazón son llamados
“hombres antorcha”.
Son los Maestros
gracias a los cuales se
ha iluminado y lo
seguirá haciendo la
humanidad.
Desde este humilde medio
Gracias a todos los grandes y pequeños Maestros
cuya lámpara se encendió por amor a la
humanidad
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