Tu corazón, morada de paz
Texto: José Fernández MORATIEL O.P.
• Ahora no deseas nada: ni ganar, ni lograr, ni adquirir, ni
poseer.
• Ahora no consumes nada: ni ideas, ni información, ni
erudición, ni imágenes, ni emociones.
• Ahora no te apropias de nada: no te enganchas a nada,
no acaparas ni haces ningún acopio.
Y tu corazón es morada de paz.
• Ahora te despojas de funciones, de representaciones,
de disfraces.
• Ahora caminas sin compañía de discursos, de doctrinas,
de personas, de melodías, de danzas.
• Ahora admites la noche, el otoño, el invierno, las
diferentes estaciones que la vida te da.
Y tu corazón es morada de paz.
• Ahora no sueñas, no recuerdas, no añoras, no
fantaseas.
• Ahora no huyes, no te escapas de este instante, de este
aquí que se vuelve canción al acogerlo.
• Ahora no te atas a formas, a enseñanzas a tradiciones.
Y tu corazón es morada de paz.
• Ahora no estás pendiente de un proyecto, de un
programa, ni de expectativas.
• Ahora eres contestatario, insumiso a lo establecido, a
las opiniones, a los juicios, a las valoraciones, a la
tiranía exterior.
• Ahora sólo eres dócil a la vibración íntima, al clamor de
dentro, a los latidos del amor.
Y tu corazón es morada de paz.
• Ahora vives como en un exilio, como en un destierro.
• Ahora vives sin ceremonias, sin adornos, sin decoración,
sin exhibición.
• Ahora vives en un desierto de decires, de pensares, de
sentires, de cantares, de estructuras, de referencias.
Y tu corazón es morada de paz.
• Ahora la vida está más allá de lo que dicen tus labios, de
lo que ven tus ojos, de lo que oyen tus oídos, de lo que
percibe tu piel.
• Ahora tan sólo eres, vives; sin nada, por nada, por el
Indecible, por el Inefable.
• Ahora no hay ningún reconocimiento, ninguna
aprobación, ningún aplauso.
• Ahora te basta sólo ser.
• Ahora todo se ha remansado. Eres un caminante, un
peregrino, un aventurero de la Resurrección.
Tu corazón, morada de paz
Escuela del silencio
www.dominicos.org/manresa/silencio
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TU CORAZON, MORADA DE PAZ