Mariana Arroyo Pérez
1ºA
Introducción:
Los vulpinos (Vulpini) son una tribu de mamíferos
carnívoros incluidos en la familia de los cánidos. Se
conocen comúnmente como zorros, zorras, raposos
o raposas.
Actualmente están representados por unas 27
especies que se encuentran en casi todos los
continentes, aunque la más extendida es el zorro
rojo o zorro común (Vulpes vulpes), que habita en
Europa y América del Norte. Otro ejemplo es el zorro
polar, también conocido como zorro ártico.
Características generales:
La mayoría de los zorros viven entre dos y tres años, aunque pueden
llegar a alcanzar los diez años, o incluso sobrepasar esa edad en
cautividad. Son generalmente más pequeños que otros miembros de la
familia Canidae, tales como; lobos, chacales y perros domésticos. Sus
rasgos típicos incluyen un fino hocico y una espesa cola. Otras
características físicas varían según su hábitat. Por ejemplo, el zorro del
desierto tiene largas orejas y pelaje corto, mientras que el zorro ártico
tiene pequeñas orejas y un denso pelaje.
A diferencia de muchos cánidos, los zorros no son usualmente
animales de manada. Son solitarios cazando su presa (especialmente
roedores). Empleando una técnica de salto practicada desde una edad
muy temprana, son capaces de matar a su presa raudamente. Se
alimentan asimismo desde saltamontes a fruta y bayas. Presentan el
fenotipo de glándula mamaria superdesarollada.
Los zorros son normalmente muy precavidos hacia los humanos y no
se emplean como mascotas, aunque se llegó a domesticar una especie
en Rusia tras 45 años de un programa de reproducción selectiva.
Conservación:
En algunos países los zorros son una seria plaga. En
Australia, por ejemplo, los zorros rojos (Vulpes vulpes),
que fueron introducidos por el hombre en el siglo XIX,
son probablemente el animal invasivo más dañino,
siendo responsables de más extinciones que incluso los
gatos y conejos. Irónicamente, algunas variedades de
zorros en otras partes del mundo han sido declaradas
especies en peligro.
Los zorros pueden ser muy útiles para propósitos
agrícolas. Han sido empleados para controlar plagas en
granjas frutícolas, dejando la fruta intacta.
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