1. La Preparación.
Uno de los problemas más recurrentes en un alto
porcentaje de oradores es la ansiedad que sienten en
los minutos iniciales de su exposición. He aquí
algunas recomendaciones:
•Procura tener un sueño reparador.
•No consumas alimentos flatulentos.
•Llega con antelación para reconocer el lugar y sus
accesos.
•Dedica al menos 10 minutos a relajarte, especialmente
en zonas proclives a acumular tensión, tales como
cuello y zona lumbar.
•Chequea que tus complementos estén en las
condiciones debidas (audio, powerpoint, objetos,
etcétera).
•Ejercita tu garganta y tu respiración a través de un
texto cualquiera.
•Ten un vaso de agua a la mano. Probablemente para
quien te escucha no haga demasiada diferencia, pero
si lo hará para ti.
2. El comienzo.
Inicia tu discurso con alguna imagen sugerente,
anécdota, refrán o aforismo, cualquiera sea el
tema del cual te toque exponer. Eso permitirá
que tu auditorio pueda distenderse y
predisponerse de forma positiva frente a tu
presencia y eventualmente sentirse impactado
por un “inicio poco habitual”.
Rompe lo predecible.
3. EL VOCABULARIO.
El poseer un vocabulario rico y amplio es una gran
ventaja para comunicar. Los matices, la sinonimia,
los énfasis, sólo pueden construirse en la medida de
contar con un vocabulario vasto y apropiado.
4. El uso del espacio.
Desplázate con soltura y libertad, pero hazlo con
intencionalidad significativa.
Cada desplazamiento que ejecutas tiene un efecto
directo (e inconsciente) sobre tu audiencia.
Evita situarte tras escritorios, sillas o cualquier
otro mueble que impida la visión total de tu
cuerpo. Cuando te desplaces hazlo evitando dejar
fuera del arco de
influencia (180°) a alguno de los asistentes.
Los movimientos sin sentido y monótonos
denotan nerviosismo y angustia, además de
desconcentrar al auditorio.
5. El uso de la voz.
Has un uso adecuado de tu voz.
Cualquiera sea tu fortaleza en
este aspecto, sácale el partido
que merece.
•Un volumen elevado de la voz,
genera respeto por su
“imposición” en el ambiente.
•Una buena dicción permite ser
comprendido íntegramente.
•Una inflexión consciente y
compenetrada con tu relato
permite generar matices y crear
imágenes en la mente de los
asistentes.
6. Los gestos conscientes.
Es frecuente que un orador no repare
conscientemente en los efectos y
significado que muchos de sus gestos
connotan en el auditorio. Como
también es frecuente que el auditorio
(conscientemente) tampoco lo haga.
Pero lo que sí es un hecho es que una
vez finalizada la exposición, cada
asistente evaluará la calidad de la
presentación, así como la valoración
del orador conforme hayan sido los
gestos regularmente utilizados.
Toma conciencia de ello, debes saber
cómo dirigirte
con tu cuerpo. No sólo saber lo que
dices, sino, cómo lo dices.
7. El contacto visual.
El contacto visual regular y sistemático con
todos y cada uno de los miembros del
auditorio es una de las reglas
fundamentales que todo orador debe
procurar cumplir al momento de comunicar.
Más que un protocolo, es un acto altamente
significativo pues permite que cada
asistente no pierda foco en el orador y en lo
que éste comunica. El contacto visual lo
involucra, compromete y
responsabiliza del acto comunicativo en
general.
8. El uso de PowerPoint.
Respecto de esta herramienta no
existen dos lecturas: o favorece o
perjudica la comunicación del
orador. Una presentación powerpoint
debe ser siempre un complemento
y/o apoyo de la presentación, pero
jamás la presentación en sí misma.
Frases ancla desplegadas
secuencialmente que sirvan de
impulso a tu discurso. Imágenes
como únicos pesos visuales,
evitando la “sobrecomunicación” de
estímulos: sonidos y transiciones
animadas.
No pretendas decir lo que quieres
decir a través de
una diapositiva.
9. El auditorio.
El conocimiento de las características del público al que te
dirigirás es esencial. Hacer presente detalles y aspectos
que te conecten con los asistentes: lugar, historia,
experiencias, anécdotas, costumbres, entre otras.
Todo lo anterior facilita el habla más propicia a utilizar, el
metalenguaje, expresiones nacidas en ese reducto y con
significación exclusiva, vocablos técnicos y coloquiales.
Cerciórate de recabar la información necesaria para
“ser parte de”.
10. Tu impronta.
Sé tú. Parece simple, y lo es. El reconocer
quién eres y saber cómo actúas es desde
todo punto de vista la clave de todo orador.
La gran mayoría de los expositores asumen
un rol que no les es propio. Eso
afecta tu credibilidad y reconocimiento. Los
moldes y esquemas son el peor camino para
persuadir y convencer.
Sácale partido a quien eres.
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