EL SENTIDO DE LA VIDA
Miguel Donayre Benites
El sentido de la vida
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• El sentido de la vida es ser feliz.
Se es feliz cuando las necesidades fundamentales, los intereses en el juicio
justo y los deseos naturales se cumplen.
Las necesidades fundamentales afectivas, cognoscitivas y motivacionales
se satisfacen en el establecimiento vincular recíproco y completo. En el
establecimiento de los vínculos filio paternales, fraterno conyugales y
paterno filiales máximos, validos siempre y para todo. Para lo cual, el
individuo debe ocupar su posición en el cumplimiento de la función de ser
completamente realizado.
Esto exige del conocimiento de la identidad de género y de la identidad del
ser persona. Sin el reconocimiento de biotipo humano original es imposible
el cumplimiento de la función humana.
El individuo debe reconocerse a si mismo en todo su potencial y realizarse
en él.
Personalidad, identidad de género y potencial son tres aspectos a descubrir
antes de iniciar el núcleo gestor de la especie para que la descendencia
sea sana, justa y completa.
Personalidad
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Nuestra personalidad es el reflejo exterior de nuestro ser interior, la suma total de
nuestras características emocionales, intelectuales y motivacionales. Este último
aserto es muy importante, pues implica que es posible inventariar y analizar las
características habituales, habilidades, hábitos y orientación del individuo.
Un hábito puede adquirirse y también modificarse. Nuestras características
habituales raramente son estáticas. Diariamente añadimos o sustraemos nuevas
modalidades a las mismas.
Algunos de estos cambios se realizan conscientemente, otros, inconscientemente.
Las fuentes básicas del desarrollo de la Personalidad son: la herencia, la actitud y el
ambiente. Los científicos concuerdan de que no hay ningún rasgo ni cualidad que
sea exclusivamente hereditaria o exclusivamente ambiental en su origen, porque
ambas van a depender siempre de la actitud del individuo por mantenerla o por
sustraerla, o por ignorarla o reforzarla.
ACTITUD
AMBIENTE
HERENCIA
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El potencial de personalidad heredada natural es el de ser libre, autónomo y
responsable. Pero la libertad, la autonomía y la responsabilidad están ligadas al
actuar, lo que imprime en la personalidad una cooperación dual entre emisor y
receptor, entre sujeto y objeto, entre individuo y medio ambiente.
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1-El potencial heredado actual contiene dos aspectos: uno es el contenido original propio de la naturaleza
humana y otro, el contenido de lo adquirido por el linaje genético y de costumbres de las generaciones
anteriores.
Los padres han vivido experiencias que modularon su actitud frente a determinadas situaciones, por
ejemplo: un padre que frente al riesgo responde con ansiedad extrema recoge la experiencia de la ansiedad
y esta modifica su actitud ante posteriores situaciones similares. Esa actitud, no necesariamente es heredada
por el hijo, o por las generaciones venideras, pero lo que el hijo va a asumir es el modelo de la conducta
paterna.
El hijo asume que el extremar la ansiedad frente a esas situaciones de riesgo es algo propio de la conducta
humana porque su padre lo manifiesta repetidas veces. El hijo adquiere esa <actitud modelo> y la repite
porque es por él considerada normal, válida, está bien, por lo tanto es permitida e imitable.
El potencial heredado se adquiere del patrón conductual familiar y social, incluso aunque el hijo reconozca
negativa e impropia esa actitud, se va a acostumbrar hasta que se enfrente a la tentación de repetirla.
El potencial original va advertir de las conductas impropias, siempre y cuando la sensibilidad del
individuo sea justa, pero la costumbre a actitudes negativas modifica el código de justicia natural y el
individuo asume que no es tan malo responder con violencia, o con prepotencia, arrogancia, indignación o
indiferencia, todas ellas demostraciones de ansiedad o angustia. Es por eso, que uno siente arrepentimiento
luego de cualquier conducta extrema. El remordimiento, arrepentimiento, o vergüenza, son indicativos del
error. Lo mismo ocurre con la venganza que es un extremo de la justicia (ajusticiar al otro por una deuda).
La conciencia original es el regulador de la normalidad, esta se opone a las conductas extremas adquiridas
por la falta de dominio en el juicio del sentido común, pero en el individuo que asume los extremos como
normales, la conciencia original se transforma en sometida a la voluntad de las costumbres.
Una mentira mil veces repetida se transforma en verdad, es cierto que la repetición de un hábito se
transforma en oficio y ese oficio, cuando no se dispone de la verdadera identidad del mismo puede
reconocerse valido solo por reconocerse “oficio”. Lo mismo ocurre con la adolescencia, se reconoce al joven
maduro cuando pasa de una edad a otra cuando se ignora la función del periodo sensible adolescente.
¿Cómo puede afirmarse que el adolescente al día siguiente maduró solo por cumplir la edad en la que es
legalmente reconocido responsable ante la ley? ¿así se madura? ¿se madura en un cumpleaños?
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2-El medio ambiente actual modifica la conducta original. Si pensamos en la cantidad de tradiciones y
costumbres antinaturales culturales que asumimos válidas, siendo anti- naturales, podremos comprender
lo difícil que debe ser restaurar los traumas de la personalidad. Veamos algunos ejemplos:
Asumir la realidad de los misterios. ¿Cuántos creen en la existencia de lo desconocido? ¿A quien
beneficia considerar real lo incomprensible? ¿Sería justo afirmar que lo desconocido existe o es cierto?
Socialmente es costumbre afirmar la existencia de indemostrables como la evolución, los humanoides
verdes extraterrestres, la resurrección o reencarnación de los muertos, y la transformación de lo
imaginario en realidad. Se cree que lo que creen es cierto, solo porque creen en ello de manera
compartida. La famosa justificación del: “¿Cómo vamos a estar todos equivocados?” o, “está escrito en tal
sitio”.
La inversión de los dominios. Es costumbre afirmar que es sano mirar por el bien de uno por sobre por
el bien de todo. O, que el hombre y la mujer son iguales, así como los padres y los hijos. Iguales…¿en
qué? Y… distintos…¿En qué?.
La ignorancia y negación de las jerarquías naturales, sociales y normativas. Actualmente es común
prevalecer el predominio del hombre por sobre la regulación de las especies naturales. Invadimos
espacios habitados por especies cuya extinción influye en el deterioro de otras y consecuentemente
desembocan en desequilibrios ecológicos. En la historia humana existieron culturas sin jerarquías
estables, otras totalmente igualitarias, y otras de carácter anárquico, cuando no existieron jerarquías
impositivas prácticamente inamovibles. Y podemos ver en la actualidad cómo jerarquías fragmentarias
menores imponen la subordinación de jerarquías superiores en importancia, valor y prioridad.
La falsa concepción de libertad. Cuando no se entiende que libertad es la capacidad de optar por lo que
es válido y que ese valor, debe siempre someterse a los valores máximos absolutos que son siempre y
para todo válido, la determinación del valor fluctúa entre las preferencias del fragmento y no concuerda
con el ordenamiento natural de la creación. Cuando el individuo determina que es mejor hacer lo que
quiere que cumplir lo que se debe, la necesidad máxima queda sin resolver. Cuando se invierten
jerarquías, cuando se prefiere al individuo por sobre la familia, a la familia por sobre la tribu, a la tribu por
sobre la comuna, a la comuna por sobre la ciudad, a la ciudad por sobre la región, a la región por sobre la
nación, a la nación por sobre el continente o al continente por sobre el mundo, la necesidad máxima
queda sin resolver.
El medio ambiente actual no ayuda ni coopera en el desarrollo del periodo sensible adolescente
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3-La actitud Cualquier situación va a ser evaluada en consecuencia con las pretensiones del individuo.
Hay personas que reaccionan frente a una situación desconocida con la expectativa de integrarse en ella y
otros que reaccionan frente a la misma situación huyendo de ella.
La actitud frente a las sensaciones, conocimientos y motivaciones es propia del individuo, sin condiciones
que fuercen su voluntaria determinación. Incluso en situaciones límite, la actitud del individuo es la que
resuelve su conducta.
En la actualidad nuestra actitud está condicionada por las costumbres sociales, culturales o familiares
hasta el extremo de impedir la libre determinación original de la actitud normal. El español, por ejemplo,
adquiere la noción de la fiesta de los toros y asume que torturar hasta matar al toro frente al publico de
cualquier edad es natural. Otro ejemplo es el de las culturas que aceptan el matrimonio polígamo, o en las
que se practica la ablación del genital femenino. Lo mismo ocurre con los condicionantes sociales
democráticos o no, económicos o educativos, étnicos o continentales.
Las diferencias en el reconocimiento de los valores, virtudes, capacidades y habilidades, hacen que la actitud
respuesta a las situaciones varíen en sus conductas.
La actitud frente a lo desconocido, o hacia lo desunido o desvinculado, ha de ser siempre la misma, la que es
válida siempre y para todo. Frente a lo desunido, la actitud de unirse, frente a lo desvincular, la actitud de
vincularse y frente a lo desconocido la actitud de conocerlo. Frente al peligro, la actitud de protegerse. Nunca
la de vengarse, nunca la de destruir, o la de separar o la de ignorar. Separar, ignorar, o destruir, son
actitudes antinaturales anormales.
Tenemos actitudes contrarias a la naturaleza humana. La naturaleza humana no reclama, ni se queja
pero los humanos reclamamos y nos quejamos; la naturaleza humana no acusa, ni culpa, ni castiga, pero los
humanos acusamos culpamos y castigamos; la naturaleza humana no discrimina ni rechaza, pero los
humanos rechazamos, odiamos y discriminamos. ¿Porqué no se queja o reclama, acusa, castiga o culpa,
discrimina u odia la naturaleza humana? ¿De qué puede quejarse una naturaleza a la que no le falta nada?
¿Qué podría acusar de injusto una naturaleza justa? Y … ¿qué podría rechazar una naturaleza a la que todo
le vale? Si el adolescente siente que no debe reclamar, ni acusar, culpar o castigar, ni discriminar a los
demás, esa sensibilidad le abrirá las puertas al entendimiento y comprensión de la realidad social.
Personalidad
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La cultura. Para pasar de la influencia heredada a la aprendida, la personalidad de un individuo también
depende de su actitud frente a las circunstancias de su vida. Sea que se críe en una ciudad o en otra, en
un ambiente urbano o rural, en clase socioeconómica alta o baja, educada o no. Nótese que estoy
haciendo hincapié en la actitud y no en las circunstancias, porque las circunstancias no determinan la
decisión del individuo, es la evaluación de la persona, la que determina la preferencia frente a las
circunstancias.
“Depende”, en este caso no significa que sea la cultura la que forja o imprime en el individuo las
características de su peculiaridad, sino que estas peculiaridades se manifiestan frente a la voluntad del
individuo para que este, haciendo uso de su autonomía y libertad, asuma o deseche, signifique o ignore
y responda o se inhiba frente a estos modelos culturales.
El ambiente no determina la caracterización de la conciencia, es esta la que categoriza, prefiere,
reconoce y evalúa del ambiente lo que considera bueno o malo, cierto o falso, y necesario o inútil.
Debemos recordar que el ser humano es un ser libre y esa condición le permite frente al ambiente,
asumir o no sus posibilidades reales. También es necesario reconocer que del ambiente solo se perciben
posibilidades, el ambiente no imprime valores, verdades o beneficios en la persona, es la conciencia la
que recibe, reconoce o se vincula con las posibilidades del ambiente. El valor se establece, no se realiza.
Libertad es la capacidad de optar por lo que se considera válido y esa consideración determina la
voluntad para realizarlo, conseguirlo o descubrirlo. Y, es en el beneficio de lo cumplido, ajustado y
satisfecho, donde se establece el valor. Valor es una consecuencia vincular coordenada y concordante,
no es forma ni imagen, no es proceso ni desarrollo, por lo mismo, no se realiza en el sentido de irse
añadiendo valores, para lograr algo más válido. Valor es la cualidad que satisface, ajusta y complace.
El más o menos depende de la necesidad por encontrarlo. El beneficio del encuentro es siempre el
mismo: satisface, se ajusta y beneficia.
Los valores no aumentan o disminuyen, es la consciencia del valor la que madura en la amplitud de
posibilidades del valor. La consciencia del niño en su periodo sensible a la lealtad a la madre va a
considerar a la madre como el máximo valor, la máxima confianza y el máximo del beneficio, pero la
consciencia del hijo que reconoce en su periodo sensible adolescente, el deber de establecerse auténtico
en la reciprocidad, recognición y unidad vincular incondicional absoluta entre padre e hijo, va a preferir
establecerse padre por sobre el defenderse hijo frente a la madre. Estos dos son estratos de conciencia,
no son estratos de valor. En ambos casos el receptor del valor se siente satisfecho, justo y adecuado,
pero son niveles de desarrollo distintos en la apreciación del beneficio absoluto del valor.
Personalidad
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Sin determinación no se cumple y sin evaluación no se determina, luego, el centro de cada
cumplimiento es el sentido del valor, es por eso que se debe responder siempre y en todo a la máxima
necesidad valida para todo por sobre la máxima necesidad validada solo para un grupo, o para uno.
Esta elección de preferir lo valido para todo construye la maduración de la personalidad adolescente.
Una conciencia madura sabe, por ejemplo, que el error, la equivocación o el despiste, son juicios ajenos al
valor y frente al rechazo de un individuo que declara o acusa su error, respondería acomodándose a la
circunstancia, sin romper la relación, sin reclamar, ni castigarlo. Asumiría su torpeza y buscaría repararla,
mientras que una conciencia inmadura rechazaría el hecho de que acusen, o reclamen su error alegando su
inocencia. Estas diferencias en responder a las necesidades caracterizan la personalidad del individuo.
La autentica personalidad madura no se queja de sus insuficiencias, ni reclama al otro por las mismas, las
asume y rectifica. No se acusa fuera de juicio, se reconoce injusto y se interesa por descubrir el juicio justo.
No se escinde ni separa al otro, por sus diferencias, lo asume compañero idéntico en su naturaleza humana
y se apropia de las diferencias que lo separan hasta el encuentro recíproco.
El humano maduro no se queja, no acusa, ni separa al diferente porque lo reconoce similar en lo humano.
La tradición cultural ha publicitado la defensa del individuo por sobre la preferencia de los valores absolutos y
eso ha mermado el desarrollo de la personalidad, en todos sus atributos sensibles afectivos, cognoscitivos y
conductuales.
La escasa comprensión de los valores absolutos de plenitud, justicia y cumplimiento del máximo deber
necesario, ha recreado al humano y lo ha transformado en adolescente que ignora las máximas preferencias
en la jerarquías de valor, que ignora su identidad humana natural y que ignora el sentido funcional de su
existencia. Estas carencias impiden su desarrollo emocional afectivo, impiden su desarrollo racional
cognoscitivo en el juicio justo, e impiden el establecimiento de una tradición ajustada a las conductas
motivacionales válidas para el cumplimiento cósmico del orden natural normal.
Este error debe ser corregido desde el ministerio de educación hasta el entorno familiar. Ningún individuo
adolescente debe establecer un núcleo gestor familiar hasta no disponer de los recursos de dominio
emocional, intelectual y conductuales necesarios para garantizar el buen funcionamiento y completo
desarrollo afectivo, cognitivo y conductual de cada uno de los miembros de la familia que pretende. Este
debería ser el primero de los artículos de cualquier constitución. De este modo se garantiza la normalización
social.
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Las características de la personalidad normal son:
Piensa en grande- Pensar en grande implica descubrir necesidades
máximas que beneficien también al máximo de especies y durante el
máximo tiempo, en otras palabras es descubrir la máxima necesidad
válida siempre y para todo.
Pero no es suficiente con pensar en grande, esto va ligado a resolver
lo necesario pronto y bien, (ajustarse), lo que denota diligencia al
emprender la determinación y el compromiso disciplinado para
resolver lo necesario.
Ser Inteligente, concienzudo, no dejar al azar para que descubra tus
soluciones. Al problema solo lo elimina la solución adecuada. Si
quieres liberarte de problemas, debes descubrir y entender sus
soluciones. Lee y practica. Busca y encuentra el juicio justo.
Inteligente no es quien sabe todo, inteligente es quien resuelve lo
necesario. Los filósofos conocen muchas formulas pero envidian a los
multimillonarios. Marx sabía mucho, pero fue Lenin quien disfruto de
su conocimiento y el pueblo ruso el que padeció por la ignorancia de
Marx sobre los valores absolutos.
Ser inteligente es estar abierto a comprender por sobre estar abierto a
derramar, y derramar lo que se comprende, no lo que se antoja. La
inteligencia solo es inteligente en su justicia, la injusticia es siempre
manifiesta al ignorar la solución adecuada.
No rendirse hasta cumplir lo necesario. La madurez del individuo
se manifiesta en el cumplimiento del deber necesario.
Estas cualidades se maduran en tan solo unos años de vida, en la
adolescencia. En ese decenio entre los diez y los veinte años de edad
se cimenta la personalidad del individuo, con sus virtudes y defectos,
con sus actitudes y méritos. El carácter de cada uno está en estrecha
relación con los descubrimientos, conocimientos y recursos de
experiencia asimilados, y asumidos por el adolescente. Después,
disfrutamos de los recursos o sufrimos por las carencias. Debemos
preguntárnoslo todo.
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Las características de la personalidad masculina son:
dominio, generalidad, profundidad.
El hombre compite en dominio sobre sus semejantes,
compite en poder, en logros y conquistas, en pertenencias y
posesiones. Es el primero en describir sus ideales. El
hombre fácilmente engancha en el competir con otro, en ser
más fuerte, más valiente, más inteligente o más poderoso. Es
el minero de las profundidades, o el astronauta del espacio;
el descubridor de leyes y fundamentos matemáticos,
filosóficos o religiosos. Se siente bien siendo dominante. Es
feliz comunicando a sus amigos lo que ofreció a su esposa.
Se siente bien protegiendo, entregando y orientando. Por el
contrario se siente pésimo cuando se le orienta, se le entrega
o se le protege.
Las características de la personalidad femenina son
entrega, particularidad, cotidianeidad.
La mujer compite en atraer al hombre al cual se entrega
cuando encuentra en él dominio, seguridad y generosidad.
Es la primera en describir su estado de ánimo. la mujer
fácilmente engancha en el dialogo cotidiano, tiene más
facilidad de palabra que el hombre. Es feliz comunicando a
sus amigas lo que el marido la ofreció, el viaje, las joyas, la
casa, el auto. Se siente bien siendo protegida, entregada, y
orientada y por el contrario se siente sobrepasada cuando
tiene que orientar al marido, instruir al marido, o proteger al
marido.
Estas características se complementan en el paternazgo. La
mujer es necesaria para la infancia y el marido para la
identificación de género y de personalidad del adolescente.
Alguna vez se han preguntado:
• …cuales son los fundamentos de la realidad, los fundamentos de la
creación, los fundamentos de la relación.
• Cual es el origen de la proposición, el origen del creador, el origen de la
consecuencia, del beneficio, del orden.
• Cual es la finalidad de la creación, la finalidad de los procesos, la finalidad
de lo esperado.
• Por qué se pretende, por qué se espera y se busca, se analiza, se evalúa y
se responde.
• Por qué se propone, se acepta y se cumple. Por qué se transforma, se
coincide, se concuerda y se corresponde.
• Qué es el progreso y el regreso, el pasado y el porvenir, el bien y el mal, el
calor y el frío, la verdad y la mentira, el amor y el odio.
• Qué es la existencia, la acción, la multiplicación, la fuerza y la energía, el
espacio y el tiempo.
• Estas son definiciones cotidianas, comunes en el lenguaje, pero su
significación es escasa o totalmente ignorada incluso por los grandes
intelectuales que las repiten una y mil veces.
• Estas son interrogantes que deben preguntarse y responderse con
afirmaciones constantes, no relativas a la apreciación de cada uno, sino que
cada uno ha de reconocer la afirmación constante que las define.
Alguna vez se han preguntado:
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Debemos preguntarnos cual es la jerarquía del valor, cual es la actitud frente al valor,
cual es mi posición en esta relación y cual es la función que he de cumplir en esta
posición.
Estas preguntas exigen respuestas. Los valores máximos son los derivados del
establecimiento vincular intra-familiar, lo que nos aclara que entre las posesiones
materiales y el vínculo intrafamiliar, el vinculo es por sobre las posesiones y poderes.
Nos aclara que en caso de preferir entre la profesión y el vinculo intrafamiliar es
necesario priorizar el vínculo intra-familiar por sobre nuestra realización profesional. Nos
dice que por sobre nuestras preferencias afectivas amistosas está la prioridad intrafamiliar, y, si a la familia no le agrada la elección de nuestro amigo, o amiga, debemos
priorizar la unidad intrafamiliar por sobre el amigo o la amiga. Es lógico deducir que esto
tiene sentido, que nadie debería sacrificar a sus padres por sus amigos, pero cuando la
elección es de un complemento sexual, esta lógica se pone en duda, y no debería
dudarse de los fundamentos vinculares intra-famiiliares.
Ningún beneficio se ajusta más a la necesidad humana que el derivado de la relación
madura entre padres e hijos y entre esposo y esposa. El haber cumplido con el deber de
confiarse y vincularse en la completa unidad intra-familiar es lo máximo, lo justo, y lo
pleno esperado por todo ser humano.
No existe mayor felicidad que la que se deriva del cumplimiento completo de la
confianza y unidad vincular entre padres e hijos y entre esposo y esposa.
Ni el más genio, ni el más famoso, ni el más poderoso, ni el mas rico del mundo pueden
llegar a igualarse con el grado de unidad vincular establecida entre un padre y un hijo y
entre un esposo y una esposa que se confían completamente y que se vinculan en la
correlatividad, reciprocidad, e incondicionalidad afectiva justa y auténtica. Esto es así
porque la norma de la perpetuidad reproductiva exige del vinculo en la confianza
legítima y en el cumplimiento del deber de ser maduros antes de establecer la primera
relación intergenital.
Personalidad
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La personalidad inicia el reconocimiento de su propia identidad en el periodo adolescente.
Antes se obedecía, imitaba, y se creía la información proveniente del medio ambiente en el que
estaba inserto, sin mucho cuestionamiento. Pero en la adolescencia, el individuo encuentra un
elemento evaluador paradigmático que le muestra las diferencias entre lo ofrecido y lo ideal, o
ideado como auténtico.
El ideal de las finalidades, el ideal de los criterios y el ideal de las conductas aparece para
individualizar al joven que adquiere así su propia identidad.
El adolescente dispone de parámetros comparativos que antes no ejercía con la autoridad que
ahora utiliza. Esa autoridad debe ser dominada y controlada para que no se exceda y se
transforme en impositiva, soberbia o injusta.
Los trastornos de la personalidad tienen mucho que ver con el desajuste en el dominio de
estas atribuciones. Por eso es importante en este tiempo la lealtad al guía, al experto, al
maestro o al padre.
La sociedad contemporánea destituye la posición del líder descalificándolo por sus conductas
desacertadas, pero el desacierto no justifica la nulidad de la posición del líder. También se
descalifica al maestro por sus insuficiencias, pero la insuficiencia no justifica el anular la
necesidad de los maestros. Y como todos vemos, la sociedad contemporánea descalifica la
validez del núcleo gestor familiar por sus disfunciones, pero la disfunción de una familia no
justifica la nulidad de la necesidad vincular filio-paternal, fraterno-conyugal y paterno-filial.
Debemos cuidar la dimensión de nuestras aserciones. Si el cura Gatica expone y no practica,
lo normal sería cumplir con lo que el cura Gatica no cumplió, siempre y cuando lo que expone
es beneficioso. No cumplir porque el otro no lo hizo es una justificación que solo nos impide el
beneficio de la proposición. Antes mencionamos el caso de Marx y Lenin. Marx fue un cura
Gatica, pero eso no impidió a Lenin asumir y practicar lo que Marx solo propuso y disfrutar del
beneficio de su propuesta. (sin pretender con esto afirmar que la puesta en práctica de Lenin
fuese buena o valida para la sociedad rusa).
Personalidad
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La personalidad espera la pureza, la justicia y lo adecuado porque el ser humano natural es
puro, justo y adecuado. Puro, es quien responde a la máxima necesidad en importancia, que
se ajusta a la naturaleza de su normalidad. Esa es la máxima esperanza del joven adolescente,
pero el adolescente aún desconoce la naturaleza de la normalidad, por eso adolece. Para
reconocer la normalidad de la naturaleza, debe ser y estar sobre la conquista de lo maduro.
Maduro es quien se ajusta al juicio justo en el cumplimiento completo del deber y para eso, es
necesario haberlo descubierto y reconocido previamente. Esa es la labor del adolescente.
El adolescente siente la necesidad de completarse y cumplirse, por eso orienta su energía en
realizarse, pero ignora en qué consiste la verdadera realización, porque para reconocer el valor
de la pureza, primero debe realizarlo y no puede realizar algo en lo que no confía, no cree, o a
lo que no es leal. De ahí que pierda la confianza en el adulto que le propone esperar confiando
en él.
Todo adolescente debería confiar en el adulto que le propone ser leal a la pureza, a la justicia y
al deber de ser auténtico, para realizarse en forma autónoma, libre y responsable. De ese
modo lograría su realización completa.
En lugar de orientarse en la realización normal auténtica, cumpliendo con el deber de ser leal a
la voluntad global de la normalidad, el adolescente tiende a descalificar, desajustar o
desajustarse, o, a insensibilizarse frente al cumplimiento de las necesidades máximas.
Es frecuente que un adolescente “tilde” de malo, flojo, falso, ignorante, o feo al otro, sin pensar
que esos adjetivos solo son posibles de sostener por un lapso de tiempo. Nadie es siempre y
para todos feo, ni flojo, ni falso, ni ignorante, ni feo.
La naturaleza humana es sensible, inteligente y motivante y consecuentemente, vale para
alguien y para algo, no puede ser absolutamente mala, ni fea, ni floja, ni falsa, ni ignorante.
Lo que el adolescente tarda en comprender es que su sensibilidad, en un momento siente
rechazo por algo que después puede considerarlo necesario. Le falta la experiencia de “lo
después”, le falta tiempo y recursos.
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Desde una visión puramente didáctica, la transición adolescente puede ser agrupada de
manera esquemática en tres fases o sub-etapas que duran, cada una de ellas, un promedio
de dos a tres años, aproximadamente: la adolescencia temprana, de los 11 a los 13 años; la
adolescencia media, desde los 14 a los 16, y la adolescencia tardía, de los 17 a los 19 años.
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Nosotros proponemos considerar la pubertad como un fenómeno netamente biológico, y la
adolescencia como la adaptación psicosocial a dichos cambios corporales, que culmina
cuando se llega a establecer la independencia autónoma responsable, anuncio del comienzo
de la etapa de adulto joven (de ahí se desprende el concepto de "adolescencia prolongada"
cuando dicha etapa se demora).
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La adolescencia termina en la recognición y aceptación de la responsabilidad paterno-filial, en
la asunción del verdadero paternazgo incondicional y en el encuentro padre e hijo en el
cumplimiento de la responsabilidad de superar la tentación del apetito intergenital
prematuro.
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El asumir la responsabilidad del compromiso de establecer el núcleo gestor familiar maduro
y su establecimiento, sobre la condición de superar el satisfacer al apetito intergenital
prematuro, supone el cumplimiento natural de la etapa adolescente. Y sobre esta base, el
adolescente consecuente, se califica responsable, autónomo e independiente, adquiriendo la
independencia en la identidad auténtica y asumiendo la integridad del ser humano.
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Sobre este logro, evita los trastornos de personalidad que se derivan del caer en la tentación
del satisfacer el apetito intergenital prematuro y de las carencias emocionales derivadas del
no tomar el punto de vista de lo que es siempre y para todos valido, del abandono de
posición y de la inversión de dominio que genera la multiplicación del error típico de la
carencia de autenticidad, autonomía y fidelidad al verdadero paternazgo.
• El no cumplir con la responsabilidad de ser maduro genera
trastornos en la personalidad
Las alteraciones de la personalidad se deducen de las carencias afectivas, cognoscitivas y
motivacionales, así como también por exceso en las exigencias, afectivas, cognoscitivas o
posesivas a las que han sido sometidas las personas que muestran dichas alteraciones de la
personalidad. Generalmente surgen a raíz del periodo puberto-adolescente.
Los trastornos de personalidad producen excesos o carencias en las conductas humanas.
Someter a un adolescente a la carencia afectiva deriva en exigencias o en indiferencias
afectivas, cognitivas, o posesivas. Estas conductas manifiestan paranoias que les hacen
dudar de la lealtad del otro, o llegar a pensar que el otro se va a aprovechar de ellos, o, se
sienten inseguros de sí mismos o del otro.
A los adolescentes carentes de afecto les cuesta aceptar que están errados, aún a pesar de
demostrárselo. Asumen el rol de defenderse incluso cuando no son atacados. Suelen ser
rencorosos y aparentan una frialdad que en general no es más que una demostración de su
indiferencia, frente a los que temen. Estas conductas y otras similares no solo se derivan de
la falta de afecto, sino que en ocasiones son propias de la adolescencia para reconocer los
límites.
La carencia afectiva produce inseguridad emocional, y por lo mismo las personas retribuyen
con una actitud emocional defensiva. Podemos denominarlos de cualquier modo, pero la
carencia afectiva, deteriora las conductas vinculares naturales o normales de entrega
incondicional por el beneficiar al otro. En lugar de buscar el beneficio del otro, se pretende
defenderse de él, dudar de él o, evitarlo.
Estos trastornos sociales distancian a las personas que los padecen del entorno social; se
inhiben, se aíslan, se construyen una coraza mediante la cual adoptan una postura de
indiferencia frente a los halagos así como también frente a las críticas. Este aplanamiento
afectivo les aparta hasta el extremo de auto marginarse o auto discriminarse y luego, …
acusan al otro de su propio aislamiento. Y cuando alguien se les ofrece en el afecto, con la
sana actitud de vincularse, lo toman como una violación de su independencia.
• El no cumplir con la responsabilidad de ser maduro genera
trastornos en la personalidad
El inseguro responde a la defensiva, desconfiando de su propia orientación dudosa.
Cuanto mayor es el sentido de justicia depositado en insuficiencias, en juicios injustos, o en
una orientación inadecuada, mayor será la actitud defensiva del individuo.
Estos trastornos sociales distancian a las personas que los padecen del entorno social; se
inhiben, se aíslan, se construyen una coraza mediante la cual adoptan una postura de
indiferencia frente a los halagos, así como también frente a las críticas. Este aplanamiento
afectivo les aparta hasta el extremo de auto marginarse, o auto discriminarse y luego, acusan
al otro de su propio aislamiento. Y cuando alguien se les ofrece en el afecto, con la sana
actitud de vincularse, su vergüenza hace que lo tomen como una violación de su propia
independencia.
Cuando el individuo fija su atención en un interés no completamente justo, inadecuado, o no
siempre y para todo válido, sufre el típico conflicto de intereses entre lo que debe y lo que
quiere.
Cuando el individuo siente dudas ante lo propositivo, o cuando se descalifica al verdadero
paternazgo, sufre el típico conflicto de lealtades. La consecuencia lógica del modelo de
paternazgo insuficiente, genera deslealtad a la autoridad. Este es un tema delicado porque
no solo genera desconfianza en la posición paterna, sino también en todo aquél que ocupe
esta posición de director o autoridad.
La familia debe respetar la identidad paterno-familiar por sobre los errores o insuficiencias de
los padres para que los hijos no sufran, ni el conflicto de lealtades, ni el conflicto de intereses.
• El no cumplir con la responsabilidad de ser maduro
genera trastornos en la personalidad
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Son muchas las variables que intervienen en los trastornos de personalidad y variadas en
alternativas de grado, modo, tiempo, intensidad etc. Tantas son las variables que podríamos
estar horas enumerándolas, pero para entenderlas es necesario resumirlas en un
determinado grupo de jerarquías que determinen las tendencias mayoritarias o
predominantes.
Las respuestas a la carencia afectiva, cognoscitiva o ejemplar, permiten asumir una
tendencia constante, respondiendo siempre del mismo modo o simplemente reducida a un
determinado fragmento en tiempo; también permite el asumir una tendencia continua hacia
todos o alterna solo frente a algunos.
Además, la respuesta conductual puede ser de asumir, o de negar la carencia. De enfrentar
el problema, de sentirse carente y buscar la forma de “llenarse” o de ignorar la búsqueda de
la satisfacción y asumir el sufrimiento de la carencia.
Por otro lado está la posibilidad de aceptar o negar a la persona en potestad de nutrir, y de
tolerarla o enfrentarla.
Como vemos son infinitas las posibilidades de responder a una carencia. Unas provocan un
tipo de reacciones y otras otro, lo que provocan todas es un daño, llamémosle insatisfacción,
irresolución o insuficiencia por la cual se acusa la carencia.
El celo es el servidor custodio de la unidad que ante la amenaza de cualquier desequilibrio
inicia su defensa. La actitud defensiva agrede al otro provocándole la misma reacción
defensiva. Dos actitudes defensivas solo necesitan aproximarse para agredirse.
Se amenaza la estabilidad cuando se carece de algo, o cuando algo se opone a la
proposición que uno valora. El celo se despierta por carencia o por oposición y en su
agresión se transforma en recelo. Celo frente a otro celo, o frente al celo del otro. Por eso es
necesario controlar el celo, y evitar que se transforme en recelo. El celo une el recelo separa.
Las doctrinas religiosas aceptan la existencia de una fuerza maligna denominada diablo o
Satanás, esa fuerza no es ni más ni menos que el poder del celo, que reconociendo los
valores absolutos, al defenderse de cualquier amenaza al equilibrio, responde protegiéndolo.
Proteger es estar a la defensiva y eso agrede, por eso se dice que Satanás es el que acusa.
Bajo la perspectiva psicológica son varias las categorizaciones
del trastorno
Trastornos de la personalidad.
- Trastorno paranoide: tendencia injustificada a interpretar las acciones de
los demás como deliberadamente malévolas. (Tendencia a la defensiva,
celo extremo del ego).
-Trastorno esquizoide: indiferencia a las relaciones sociales, tendencia a
las actividades solitarias y pobre expresividad emocional. (Tendencia a la
defensiva, celo extremo del ego).
- Trastorno esquizotípico: ideas extravagantes y supersticiones, apariencia
y conductas excéntricas, y déficit en las relaciones interpersonales.
(Tendencia a la defensiva, celo extremo del ego).
- Trastorno antisocial: conducta irresponsable, con violación de los
derechos de los otros. (Tendencia a la defensiva, celo extremo del ego).
- Trastorno límite (borderline): inestabilidad en las relaciones
interpersonales, en la vivencia de la propia imagen, en los estados de
ánimo, junto con marcada impulsividad. (Tendencia imprudente, falta de
dominio sobre las virtudes y sobre lo instintos).
- Trastorno histriónico: excesiva emotividad, cambios rápidos de humor y
exagerada búsqueda de atención. (falta de dominio sobre las virtudes y el
celo).
- Trastorno narcisista: grandiosidad (en fantasía o en conducta), necesidad
constante de admiración y falta de empatía (saber sintonizar y colocarse en
el lugar de los demás). (Tendencia a la defensiva, celo extremo del ego).
- Trastorno por evitación: inhibición social, sentimientos de no estar
adecuado a las situaciones e hipersensibilidad a una evaluación negativa
de su persona. (Carencia de identidad y de seguridad en si mismo).
- Trastorno por dependencia: conducta dependiente y sumisa,
manifestando excesiva necesidad de recibir cuidados. (Sometido a la
voluntad del más fuerte, falta de dominio sobre su posición).
- Trastorno obsesivo-compulsivo: excesiva preocupación e inflexibilidad
con el orden, perfeccionamiento y control. (Inseguridad, falta de dominio
sobre si mismo).
-Etc, etc.
-Para evitar estos trastornos el individuo debe priorizar y defender los
vínculos afectivos, la concordia en el juicio justo y las conductas
motivantes. Debe preferir el establecimiento de los valores absolutos de
plenitud, justicia y cumplimiento del deber máximo valido para todo.
Valores y Jerarquías
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Valor es la cualidad contenida en el objeto que satisface la necesidad del
sujeto que lo aprecia.
Socialmente estamos acostumbrados a conversar de precios sin darnos
cuenta de que la posibilidad de ajustar un precio se deriva del valor
contenido en el objeto de intercambio, o ”commodity”.
¿Qué es valor en el mercado de transacciones económicas? Valor es la
cualidad que satisface, justifica o beneficia al comprador. Cuando el
beneficio, la justificación o la satisfacción supera el precio del objeto, el
comprador se motiva a adquirirlo, pero cuando el precio supera al beneficio,
a la justificación o a la satisfacción del objeto, el comprador se reserva de
adquirirlo.
El valor contiene una dosis de esperanza a sentirse bien, saberse justo, o
beneficiarse, junto con una dosis de deber a cumplir con el proceso de
consecución de dicho beneficio. Deber y Derecho son características
contenidas en el valor. El deber fuerza a cumplirlo y el derecho gratifica.
El deber es necesario y el derecho es beneficioso. Todo lo que vale es
necesario y beneficia. El cumplimiento del deber beneficia.
Valores y Jerarquías
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Valor contiene estratos de beneficio, de justificación o significación y de
complacencia. El estrato supremo del valor es el de sentirse pleno, justo y
completo. Pero el individuo puede sentirse pleno con sensaciones, o con
sentimientos; puede sentirse convencido con una verdad relativa, o absoluta, y
puede sentirse completo con mucho, o con poco. Estas diferencias producen
jerarquías de preferencia, prevalencia o prioridades.
Jerarquía es el orden de valor en una estructura funcional.
La consecución de un logro imprime en ella prioridades; la primera es la
necesidad. Sin necesidad no existe posibilidad creativa. Todo lo creado contiene
intencionalidad y su intención lo justifica necesario. En segundo lugar, en toda
consecución se establecen posiciones ordenadas complementarias de sujeto
objeto, de activo emisor, director constructor y de activo receptor, transformación,
o efecto realizado. Sin constructor no existe construcción y sin objetos de
construcción tampoco existiría creación alguna. En tercer lugar, en el
cumplimiento de toda consecución se establece un beneficio recíproco, o valor
que satisface, justifica o beneficia de lo creado. Estos tres estratos son
inseparables en el ejercicio creativo, pero ocupan posiciones jerárquicas
incambiables e insustituibles.
Valores y Jerarquías
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El ordenamiento en el Valor produce privilegios. En particular el privilegio de la
libertad. Una vez lograda la proposición su necesidad de realizarse desaparece y
te libera para emprender nuevas proposiciones.
Existen jerarquías morales, familiares y sociales.
Jerarquía moral.
Dentro de la jerarquía moral encontramos estratos de importancia:
1-Satisfacer siempre la máxima necesidad valida para Todo.
2-Reconocer las razones constantes e inmanentes a la justicia y legitimidad
Universal, reconocer el juicio justo, la verdad.
3- Dominio de las virtudes, celo e instintos en el responder al cumplimiento del
deber de satisfacer, resolver, reconocer, o realizar, la máxima necesidad válida.
Estas tres son prioridades jerárquicas que prevalecen por sobre toda preferencia.
Lo más importante para el ser persona es que responda voluntariamente a la
máxima necesidad valida siempre y para todo. Si su respuesta es la de asumir
el compromiso de resolver, realizar o satisfacer a la máxima necesidad valida del
momento y lugar en el que está, y, si logra cumplir los requisitos exigidos por
dicha necesidad hasta completar o cumplir con su realización, el orden natural
global lo privilegia con la libertad de conseguirlo. Esa es nuestra prioridad moral.
Valores y Jerarquías
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En la consecución de dicha necesidad, el individuo debe ejercer el dominio de las
virtudes, de la prudencia en el discernimiento de lo más importante, lo más valioso
y lo más urgente a resolver. La firmeza en la determinación a realizarlo, y la
templanza ante las diferencias o dificultades a saldar en el proceso de su
consecución.
Para reconocer la importancia de la máxima necesidad el individuo debe contener
el biotipo humano natural y los principios de la creación que le permitan
evaluar la importancia de las preferencias en su discernir.
Para cumplir con dicha necesidad, el ser humano debe ejercer el control del celo
extremo o del recelo y los instintos (debe estar sano y saludable).
Jerarquía familiar.
1-Vínculo filio-paternal
2-Vínculo fraterno-conyugal
3-Vínculo paterno-filial.
En toda familia humana el hijo debe ser leal e incondicional al paternazgo
original representado por sus padres. Padres que se presuponen maduros en
el control y dominio de las virtudes, del recelo y del instinto.
Valores y Jerarquías
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Jerarquía familiar.
1-Vínculo filio-paternal
Es importante reconocer que el mayor grado de madurez se logra cuando el hijo
varón es leal a la voluntad del verdadero paternazgo orientado por su padre
maduro en el afecto, en la justicia y en el deber de responder, hasta satisfacer la
máxima necesidad válida siempre y para todo.
Para que se logre esta unidad entre hijo y padre, la madre debe respetar, confiar y
servir al padre, para que el hijo varón imite sus conductas y sobre el respeto, la
confianza y el servicio de la madre, el hijo adquiera por imitación lo que se espera
de él por ley natural, la lealtad filial. El hijo debe ser leal al verdadero paternazgo
incondicional, y si la madre desconfía del padre, o lo descalifica, pone al hijo en un
conflicto de intereses y en un conflicto de lealtades.
¿Porqué el hijo varón? Porque es él quien debe superar la tentación del apetito
intergenital prematuro para calificarse puro, justo y maduro (irreprochable). El es
quien va a sembrar y debe ser capaz de reconocer la semilla, el cultivo y el estado
de madurez de la siembra y solo él, puede garantizar la pureza del cultivo.
La madre y las hermanas deben reforzar y proteger la pureza del vínculo intrafamiliar filio-paternal por sobre todas las cosas. En consecuencia adquieren su
verdadera realización.
Valores y Jerarquías
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Jerarquía familiar.
2-Vínculo fraterno-conyugal
El establecimiento conyugal se inicia sobre una relación confraterna. El y ella se
sirven, se confían y se asumen complementarios en el afecto, en la razón y en las
costumbres. Poco a poco van estableciendo reciprocas coincidencias. En este
ejercicio, ambos deben respetarse, reconocerse y orientarse en la consecución
del verdadero paternazgo incondicional.
Ambos se deben afecto, confianza y servicio generoso e incondicional. Del
servirse en el cumplimiento del deber se confían y de la confianza se vinculan,
este es el camino para la unidad, no hay otro. Servicio, confianza y amor.
En este camino hacia la unidad vincular, deben seducirse con afecto incondicional
por el bien del otro, deben persuadirse con la razón, con la verdad o con el juicio
justo, y deben motivarse con el ejemplo del cumplimiento del máximo deber valido
siempre y para todo.
El vínculo conyugal debe basarse en la completa incondicionalidad para cumplir
con la lealtad al verdadero paternazgo. El establecimiento ajeno a esta completa
incondicionalidad pierde su pureza y crea conflictos de lealtades entre padres e
hijos, lo que lleva generalmente al divorcio intrafamiliar por conflictos de intrés.
Valores y Jerarquías
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3-Vínculo paterno-filial.
En toda familia humana el hijo debe ser leal e incondicional al paternazgo original
representado por sus padres. Padres que se presuponen maduros en el control y
dominio de las virtudes, del recelo y del instinto.
El padre debe cumplir con su responsabilidad de proteger, ajustar y promover los
valores de sus hijos, orgulleciéndose de sus logros, virtudes y recursos. Un padre
es feliz cuando ve que sus hijos lo superan, en el afecto, en el juicio justo y en el
dominio sobre las conductas.
El padre se debe a la realización del hijo que lo certifica válido, justo y realizado.
Sin esa certificación del hijo el padre no puede decirse realizado. Cuando el hijo
reniega del padre, lo acusa, lo reclama y se separa de él, es porque este no ha
cumplido con el establecimiento vincular completo en el afecto, en la confianza y
en el cumplimiento del deber de madurarlo.
El padre es, en el momento en el que el hijo lo declara realizado. Del mismo modo
que el maestro es, cuando el alumno lo declara realizado, así también es el padre.
La certificación de las funciones se derivan de su cumplimiento y quien se declara
realizado es el que califica y certifica al realizador.
Valores y Jerarquías
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El núcleo gestor de la especie humana ha de ser humano en consecuencia con la
normativa natural de las especies naturales, por lo tanto, debe reconocer a la
perfección en qué consiste esa normativa legítima original.
El hijo debe preferentemente, y esta es su prevalencia prioritaria, debe lealtad al
verdadero paternazgo encarnado por la figura paterna. Debe ser fiel a la
orientación verdadera del Padre Verdadero, debe ser justo en el reconocimiento
de la verdad Absoluta y Eterna, lo que le obliga a discernir y asimilar las verdades
constantes y continuas que benefician siempre a Todo. Debe ejercer el dominio de
las virtudes, de la prudencia firmeza y templanza necesarias para ejercer y
mantener el control y dominio sobre el celo extremo (recelo). Debe no acusar ni
ser meritorio de ser acusado, no desorientarse ni desorientar, no culpar ni
justificarse en su criterio. Debe responder siempre ala máxima necesidad valida
siempre y para todo hasta ser reconocido por su padre en el respeto, confianza y
unidad vincular completa.
El hijo debe ser reconocido verdadero por el Padre Verdadero, (quien controla y
domina las virtudes, el celo y el instinto) lo que exige que el hijo deba también
controlar las virtudes, el celo y los instintos completamente.
Valores y Jerarquías
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El hijo debe cumplir el proceso de desarrollo de su madurez completa, y debe
responder a ese deber de manera voluntaria, sin condiciones, sin imposiciones u
obligaciones externas a él. En ese “madurar” establece relaciones vinculares,
afectivas, cognitivas y motivacionales con sus pares, a quienes debe respetar,
orientar, educar y realizar. En este proceso de maduración del otro paralelo, se
ejercita el dominio de los recursos propios del adolescente.
Ante todo es el hijo quien debe responder voluntaria y responsablemente al padre
en su vinculación, confianza y acomodo con la normalidad.
En segundo lugar, el joven interactúa con sus pares y su deber es el de atender,
entender y estar atento y dispuesto a solucionar las necesidades propias del otro.
De este ejercicio aprende cómo atender, entender y estar atento a las
necesidades propias de cada miembro de su familia y a responder
voluntariamente a solucionarlas inmediatamente, lo que le transforma en maduro
capacitado para ejemplarizar a sus descendientes, con lo que cumpliría su función
paterna.
El hijo debe establecer su vinculo filio paternal maduro, para lo cual ha de ser leal
al paternazgo natural normal maduro, lo que “obliga” al hijo a descubrir su posición
en la función humana que debe establecer para su realización completa.
Valores y Jerarquías
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Jerarquía social.
1-lealtad al orden natural.
2-Ajustarse a la normativa de la creación y a sus principios.
3-Respetar y cumplir los compromisos familiares y sociales naturales.
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La lealtad al orden natural implica el respeto a la autoridad, el ubicarse en las
relaciones interpersonales y el asumir los compromisos responsablemente.
Ajustarse a la normativa natural exige sincerarse y emitir verdades demostrativas.
Y respetar los compromisos familiares y sociales exige sensibilizarse a las
necesidades máximas de la situación actual compartida.
Es importante reconocer la posición del individuo en el contesto familiar y social
para discernir y ejercer el dominio de la posición en cada situación. El respeto por
la autoridad es un tema de importancia si es que se pretende establecer correctas
relaciones.
El ser humano maduro tiene claro el planteamiento de las jerarquías de valor.
Reconoce que en principio la máxima del valor es cósmico, nacional, regional,
comunal, clan, familiar e individual. Y reconoce que el valor cósmico es
determinado por el orden natural de las especies al cual se debe.
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Valores y Jerarquías
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Jerarquías en importancia del valor:
1- Universal Trascendente
2-Mundial
3-Continental
4-Nacional
5-Regional
6-provincial
7-Comunal
8-Tribal
9-familiar
10-individual
La necesidad máxima valida para todos en importancia es la Universal Trascendente, es
decir, aquella que vale Siempre y para Todo. En segundo lugar en preferencia, aquella que
beneficia al mundo; en tercer lugar, aquella que beneficia al continente. En cuarto lugar, la
que beneficia a la Nación, y así sucesivamente hasta llegar a la necesidad máxima
individual, que sería la minima en importancia, pero la mejor resuelta por haber solucionado
la máxima necesidad valida para el Todo en el que se inserta el individuo.
Esta actitud y conducta, al ser generalizada y compartida por todos los humanos, resolvería
todos los problemas humanos y establecería una tradición normal. Priorizar el bien de todos
es beneficiar a cada uno de los que se compone.
•
El no cumplir con la responsabilidad de ser maduro genera trastornos en la
personalidad
• Originalmente, la familia auténtica, ajustaría sus complementos masculinos y
femeninos, paternales y maternales, en carácter consecuente con la verdadera
tradición del paternazgo auténtico, siendo en sus conductas éticas, afectivos,
justos y responsables.
•
Estas conductas maduras, acomodarían las diferencias individuales de cada uno
de los miembros del núcleo gestor vincular familiar y posibilitaría la autonomía
responsable de cada individualidad familiar.
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Pero esto exige de una tradición normada en consecuencia con los Principios
Naturales que son el fundamento arquetípico de la identidad auténtica del ser
persona.
En este núcleo familiar maduro en la autenticidad, toda diferencia se acomoda y
justifica en el ordenamiento natural de las especies naturales, por lo tanto, no se
producen los trastornos de personalidad que hoy compartimos. El trastorno en este
entorno de maduros sociales, sería visto como error conductual a corregir y no
como trastorno psicológico permanente, por ser socialmente tildado como enfermo.
•
En la actualidad los correctores de estos trastornos de la personalidad son los
doctores, pero la terapia del doctor se contrapone con el entorno social que
manifiesta las mismas conductas trastornadas, lo que hace que en la mayoría de
los casos, la terapia se transforme en ineficiente, o irresolutoria.
Valor es la cualidad
que satisface a
toda proposición,
se desea y se
espera y se
disfruta al
conseguirlo
ESPIRITUAL
EMOCION
ORIGINAL
DERECHO
Somos capaces
de sentir,
conocer y
realizar, porque
disponemos de
capacidades
emocionales,
intelectuales y
motivacionales,
la emoción, el
intelecto y la
voluntad son
nuestras
capacidades.
VALOR
DEBER
ADQUIRIDA
Conciencia original
es pura, justa y
responsable. Es
siempre y para todo
valida. La conciencia
adquirida es solo válida
para un fragmento.
FISICO
Los 5
sentidos
nos
conectan
con el
ambiente
Conciencia humana versus conciencia del individuo
La conciencia original contiene el potencial natural de ser normal atendiendo y
respondiendo a las normas de la creación.
La conciencia encierra en si el valor potencial de crear, conocer y sentir. Porque
siente necesidades válidas responde a dichas necesidades, porque se interesa por
conocer responde al juicio de la razón y porque dispone de voluntad se motiva a
realizar trabajos creativos.
La experiencia de construir, razonar juicios y captar sensaciones, se graba en la
memoria del individuo y pasa a ser “recurso de evaluación” para su próxima
propuesta. Estos recursos de evaluación, de información y de orientación,
determinan la conducta humana en sus pretensiones. El carácter del individuo
dependerá de sus recursos humanos.
Los recursos humanos no son únicamente técnicos, también son sensitivos,
intelectuales y motivacionales. Una persona con numerosas experiencias en ser
prudentemente responsable, firme y determinado, será distinta del imprudente, flojo,
e indiferente. Esta diferencia radica en sus recursos conductuales, de conocimiento,
experiencia y de sensibilidad.
La memoria almacena recuerdos de experiencias, conocimientos y sentimientos, así
como también recuerda los procesos de consecución de logros y de fracasos.
Conciencia humana versus conciencia del individuo
La conciencia humana es el paradigma de la normalidad y la conciencia adquirida es
aquella que se establece fruto del juicio individual de la persona. En ocasiones la
conciencia adquirida no sometida a la evaluación del biotipo de normalización
humana, puede desvirtuar la percepción de la normalidad.
Es fácil admitir la frase: “lo importante es ser honesto con uno mismo”, pero si
ser honesto con uno mismo no coincide con la legitimidad natural humana, el ser
honesto con uno mismo puede desvirtuar al mismo de su verdadera honestidad
natural normada. Imaginemos a cada uno honesto consigo mismo pero
desconectados de la ley, o de la normativa natural, ¿sería cada uno verdaderamente
honesto? Vamos a ponerlo de otro modo: si cada uno se declara legal de acuerdo a
su propia ley, ¿Cuál de todos sería legal de acuerdo con la legislatura jurídica de la
constitución?
La conciencia humana debe en todo caso estar ligada y ser consecuente con el juicio
justo. De este modo, la conciencia adquirida de cada uno sería verdaderamente
consecuente con la justicia natural.
El problema que tenemos hoy en la sociedad es que cada uno es honesto consigo
mismo, pero deshonesto con el bien de todos. A nadie le importa el todos y a todos
no les importa nadie.
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El no cumplir con la responsabilidad de ser maduro genera trastornos en la
personalidad
La familia original auténtica, es un núcleo en el que el padre ha establecido la
responsabilidad de controlar el celo emocional, intelectual y motivacional
completamente. Demostrando ser ordenado en el control y dominio de sus
emociones, siendo moderado y acertivo en el intercambio de sus raciocinios y
siendo moderado y eficiente en el cumplimiento responsable del deber de
solucionar la máxima necesidad válida siempre y para todo.
En este núcleo, el padre ha demostrado ser leal a la naturaleza del verdadero
paternazgo incondicional, habiendo superado la tentación de los apetitos
alimenticios y de la flojera inactiva, demostrado responder voluntariamente al deber
de superar la tentación del apetito intergenital prematuro.
Sobre esta condición se asume la responsabilidad de orientar, educar y realizar la
maduración completa del cónyuge, y de los hijos en el afecto incondicional, en la
justicia legítima natural y en el cumplimiento responsable del deber de completar,
resolver y satisfacer la máxima necesidad válida siempre y para todo.
En el interior de esta familia, difícilmente pueden originarse trastornos de
personalidad, aunque nada es imposible, porque en todo caso, la naturaleza
humana es libre de construirse o de destruirse a voluntad. Pero los hijos
dispondrían del modelo de identidad normal de género y de autenticidad espiritual.
Frente a la realidad del biotipo humano original, los hijos pueden asumirlo o
rechazarlo, pero seguramente serían más los que lo asuman que los que lo
rechacen, basados en la experiencia del goce versus daño. A la mayoría nos gusta
ser feliz y eso provocaría la preferencia de la mayoría.
Pero, la realidad humana nos presenta a un hijo adolescente bastante ecléctico y sin
orientación en los valores absolutos, y eso ha hecho muy difícil superar los
trastornos de personalidad
Se acusan los defectos del prójimo
pero no se asume la
responsabilidad de corregirlos
… se quejan, reclaman, acusan,
juzgan y condenan, pero no se
resuelve ni restaura la condición
normal.
El adolescente declara sus
insuficiencias pero no las resuelve
ni corrige.
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El no cumplir con la responsabilidad de ser maduro genera trastornos en la
personalidad
El adolescente declara la insuficiencia afectiva de los padres, pero no se sienta a
dialogar con ellos a proponer un proceso de reparación.
Declara la insuficiencia cognitiva de sus “viejos” pero no asume la responsabilidad de
educarles o informarles de los conocimientos que este necesita saber.
Declara la escasez de recursos económicos de los padres, pero no asume la
responsabilidad de formar una empresa o de mostrarles alguna alternativa
económica que satisfaga sus necesidades.
Declarar el error o la insuficiencia, no es suficiente para restaurarla. Para restaurarla
es necesario asumir la responsabilidad de resolverla por completo.
El adolescente percibe insuficiencias, pero no dispone de la experiencia suficiente
para resolver las necesidades máximas del maduro, sencillamente porque aún no
es maduro.
Lo que si percibe, es que su ideal es algo que aparece únicamente en su ideal y se
molesta y cuestiona: ¿Cómo es posible que las cosas sean como son, si el ideal es
otra cosa? Al ver ese ideal solo en la imaginación y no en la imagen, pierde la
confianza en él, a pesar de que lo espera con la misma intensidad que como lo
percibe.
Al no disponer de la imagen en el padre del ideal imaginado, el joven desconfía de
ambos, del padre y del ideal, por ende se entrega al beneficio resultante de las
sentencias derivadas de los juicios evaluados con el criterio adolescente (carente
de madurez).
Este es un verdadero drama de juventud que la humanidad no ha sido capaz de
resolver y que espera ser resuelto por sobre todas las cosas. ¿Cómo transformar
el ideal en imagen? En primer lugar, reconociendo en su totalidad la naturaleza del
ideal y, en segundo lugar, superando los trastornos de personalidad.
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El no cumplir con la responsabilidad de ser maduro genera trastornos en la
personalidad
La mayoría de los trastornos de personalidad se originan en el desconocimiento de la realidad.
Realidad es todo aquello capaz de ser evaluado. Se cree que el amor y el odio existen, que la
verdad y la mentira existen, que la bondad y la maldad existen, que el calor y el frío existen,
que la luz y la oscuridad existen, incluso se asume que existe lo absoluto y lo relativo en
paralelo, esta postura maniquea debe ser aclarada en su totalidad.
¿El frío existe? Según las leyes de la física el frío es la ausencia de calor. Todo cuerpo y objeto
es factible de estudio cuando posee o transmite energía; el calor es lo que permite que ese
cuerpo posea o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total de calor; todos los
cuerpos quedan inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Nosotros creamos
esa definición para describir de qué manera nos sentimos cuando no tenemos calor.
¿Existe la oscuridad? La oscuridad tampoco existe, es la ausencia de luz. La luz la podemos
estudiar, ¡la oscuridad, no! A través del prisma de Nichols, se puede descomponer la luz
blanca en sus varios colores, con sus diferentes longitudes de onda, ¡La oscuridad, no!
¿Cómo se puede saber qué tan oscuro está un espacio determinado? Solo en base a la
cantidad de luz presente en ese espacio. La oscuridad es una definición utilizada por el
hombre para describir que ocurre cuando hay ausencia de luz.
¿Existe el odio? Odiar es rechazar al otro porque no se le acepta, no se confía en él, o no se le
considera, no considerarlo es ignorarlo, e ignorarlo es rechazarlo. Rechazarlo es lo contrario
a unirse con él y el amor es la fuerza que une, el amor existe, el odio es la falta de amor, por
lo tanto ¡el odio no existe!
Existe la mentira? Mentir es ocultar la verdad. Verdad es una constante universal eterna, mentira
es la ausencia de esa constante universal eterna, la verdad es una realidad constante y por lo
tanto existe, la mentira, no.
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El no cumplir con la responsabilidad de ser maduro genera trastornos en la
personalidad
¿Existe el mal? El mal no existe, o por lo menos, no existe en si mismo. El bien es todo aquello
que concuerda con el orden universal absoluto y eterno, por lo mismo es constante, universal
y trascendente. El mal es la ausencia del bien.
¿Existe el valor relativo? Valor es siempre la cualidad que nos complace, es la cualidad
contenida en el objeto que satisface, justifica o beneficia al sujeto que lo aprecia, fuera de
esta significación el valor no tiene otra justificación. La experiencia de valor siempre
concuerda, corresponde y coincide con el sujeto que establece una correlatividad y sincronía
recíproca con el objeto evaluado, bajo esta comprensión el valor nunca es relativo.
El valor establece reciprocidad, concordia y correlatividad en su conquista. Relativo es un
concepto que se utiliza para indicar que el sujeto aún no establece esa reciprocidad,
concordia, o correlatividad, porque no se siente vinculado, convencido, o coincidente con el
juicio sobre el objeto apreciado. El valor relativo, por lo tanto, no existe.
Comprender esto nos sirve para reconocer que las sensaciones de frío, de soledad, de angustia
o ansiedad, de inseguridad o desacomodo son propias del que las percibe y no vienen del
otro o de lo otro, lo que nos sirve para no quejarnos, no acusar o no reclamar al otro por
nuestras propias insatisfacciones; lo que puede producir un tremendo cambio en el bienestar
del individuo y en la calidad de sus relaciones interpersonales e inter posicionales.
Los trastornos de personalidad se justifican generalmente en el otro. El otro, ya sean los padres,
el ambiente o la sociedad son los causales del desacomodo y eso no es así. El
desacomodado es quien juzga y determina la insuficiencia de lo apreciado. Con esta
comprensión el ser humano puede superar las sensaciones desagradables, las
injustificaciones o desconfianzas y los errores del actuar. Por eso es necesario pensar,
analizar, discernir y reconocer las realidades constantes e inmanentes.
Trastornos de la personalidad
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1-por carencia de AFECTO
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2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
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Estas seis categorías son derivados de las tres áreas del carácter, el área emocional, el área
intelectual y el área conductual.
Emocionalmente, el individuo recibe en el núcleo gestor vincular familiar, afecto o falta de afecto,
sobreprotección o indiferencia. La indiferencia es una falta de afecto y la sobreprotección es un exceso de
afecto. Tanto el uno como el otro son extremos que producen alteraciones en la conducta normal de quien
se expone o somete a este tipo de tratamiento.
Hay que mencionar aquí que generalmente, las parejas, los matrimonios, suelen asumir roles
complementarios. Por ejemplo, en una familia en la que el padre, muestra una conducta indiferente, la
tendencia materna lógica de la esposa es la de sobreproteger a los hijos. Hay que decir también que puede
ser que incluso el padre sea también sobre protector en sus conductas o, incluso sea el más moderado y
equilibrado conocido, pero si es visto por su complemento femenino como indiferente, la madre en ese
caso asumirá una conducta sobre protectora hacia sus hijos. En cada caso hay que reflexionar y encontrar
si en realidad el marido es indiferente o no y si la esposa debe o no adoptar una conducta de
sobreprotección compensatoria.
Los complementos están siempre en función de la estabilidad y para lograr el equilibrio las diferencias
deben acomodarse. Lo que a uno le falta, el otro debe procurarlo y lo que al otro le sobra, el uno debe
reducirlo. Esa es la norma natural, independientemente de que en algunos casos esa realidad no sea
socialmente manifiesta.
Complemento es una porción de lo completo y solo se completa en la unión de las porciones
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Emoción - repercusiones afectivas
Intelecto
Voluntad
- repercusiones cognoscitivas
- repercusiones conductuales
Trastornos de la personalidad
1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
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Por carencia de afecto.
El adolescente que es sometido a un paternazgo carente de afecto, carente de
incondicionalidad, carente de entrega hacia el otro, carente de entender, atender y estar atento
a las necesidades del otro, transforma la personalidad incondicional natural del adolescente
idealista, en condicional, fragmentaria, egoísta, relativista y hedonista.
El adolescente adquiere de sus padres el modelo de identidad aislada, individualista,
separatista, incluso defensiva puesto que ve cómo los padres protegen su identidad de ser
interferida, amenazada o exigida por las necesidades de los otros (sus hijos).
Este modelo ególatra desata conductas exigentes puesto que no se reciben las cosas
incondicionalmente. Si los padres no satisfacen voluntariamente las necesidades del
adolescente, el adolescente no dispone de modelo de incondicionalidad frente a sus
inmediatos y el exigir al próximo, lo transforma en detestable.
•
Este es un trastorno pseudo-oculto que casi todos, en alguna dosis compartimos.
Trastornos de la personalidad
1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
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Por carencia de afecto.
•
El adolescente que es sometido a un paternazgo carente de afecto, tiene la alternativa a imitar
las conductas paternas o a negarlas. En ocasiones, asumen por imitación la tendencia
mostrada por los padres, y en otras, suele despertarse la tendencia a enfrentarlas operando en
rebeldía frente a los padres, lo que ocasiona más de un problema en el acomodo familiar.
•
El adolescente rebelde a las conductas paternas, asume un rol amenazante al liderazgo
paterno, porque trastoca los cimientos del ordenamiento jerárquico familiar. Y, lógicamente
obliga al padre o madre a intensificar la defensa de su posición jerárquica natural.
•
Por ejemplo, un adolescente que frente a un padre indiferente, manifieste la necesidad afectiva
del mismo, (en estado de rebeldía, es decir sobre exigiendo) automáticamente descalifica al
padre, lo tilda de insuficiente y frente a esta descalificación, la lógica respuesta es el mostrar
una actitud defensiva. El padre no acostumbrado a ser generoso, difícilmente puede mostrar
una conducta a entender, atender o estar atento a las exigencias del adolescente que
manifiesta una conducta rebelde. La lógica nos hace pensar que la postura rebelde del
adolescente acreciente la condicionalidad de los padres carentes de afecto.
Trastornos de la personalidad
1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
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Por carencia de afecto.
•
La carencia de afecto extrema intensifica la exigencia o el rechazo hacia el afecto. Este modelo
de conducta paternal aumenta la necesidad del adolescente por encontrar afecto, lo que suele
derivar en el caer fácilmente en el apetito intergenital prematuro, en la promiscuidad, en la
masturbación exagerada, en el frecuentar burdeles o discotecas a temprana edad y con suma
frecuencia, incluso el buscar la satisfacción mediante el consumo de drogas, alcohol o
cualquier otro alucinógeno en el que pueda refugiarse esta carencia afectiva.
•
Pero también suele tomarse la postura contraria a la búsqueda del afecto, me refiero a la
postura de rechazar al otro por ser similar a la imagen paterna insuficiente. En estos casos
extremos, el adolescente cae en la lógica del agredir al otro como lo agredieron a él y o porque
lo agredieron a él. Estas conductas derivan en el delito, en la agresividad, en la violencia, en la
provocación, en el castigar al otro, en el dañarlo de una u otra manera para satisfacer o
compensar el daño por él sufrido.
•
Como vemos la indiferencia afectiva, produce más indiferencia afectiva que se manifiesta de
uno u otro modo. El daño por carencia afectiva es en algunos casos irreparable. Y las terapias
reconstructivas o correctivas de estos trastornos, son generalmente de por vida, en ocasiones
es necesario de dos a tres generaciones para eliminar los daños producidos y derivados de
carencias afectivas.
Trastornos de la personalidad
1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
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Por carencia de afecto.
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La carencia de afecto paternal provoca en el adolescente la experiencia egoísta de centrar el
excentricismo perimetral en su propia inercia. A pesar de que la respuesta del adolescente sea
rebelde a la actitud paterna, el adolescente no tiene el modelo afectivo. No tiene modelo alguno
de incondicionalidad autónoma.
•
Los padres carentes de afecto, o no demostrativos del mismo, suelen esperarlo en el hijo, pero
cuando lo reciben lo acusan por ser distinto al suyo, por ejemplo el padre que rechaza el
contacto corporal, al recibir un contacto corporal del niño lo interpreta como “caluga” y se le
escapa la frase: ¡No seas caluga! Lo que retiene al hijo de volver a demostrar su afecto. O el
¡No te eches encima! O el ¡No me des la mano, ya eres mayorcito! Esta tipificación paterna
acusa las tendencias demostrativas de los hijos como excesos o debilidades. Y suelen ser
demasiado distantes como para que los hijos puedan aproximarse a ellos por si solos.
•
Los padres indiferentes, no se reconocen indiferentes, asumen que su conducta es normal
porque es la que ellos han tenido por modelo, pero las necesidades propias del adolescente,
son las que determinan si la afectividad paterna es, o no es la adecuada. Y cuando los hijos
manifiestan esta carencia, los padres deben asumirla como propia. Las sensaciones son como
se perciben, no como se dan. Uno puede estar seguro de que es súper afectivo, pero si los
demás sienten frente a uno la carencia, es uno quien debe restituir esa conducta y dar al otro
lo que el otro necesita. Al fin y al cabo, eso es afecto. Afecto es darse por el bien del otro.
El máximo de los errores es el egoísmo.
Priorizar, favorecer o preferir aquello que es
valido para uno por sobre lo que vale
siempre a todos distorsiona la normalidad.
egoísmo
Se acusan los defectos del prójimo, pero no se
asume la responsabilidad de corregirlos
• Trastornos de la personalidad
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1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por sobreprotección.
•
La sobreprotección paterno-maternal conlleva la exigencia a someterse. El adolescente en un
núcleo familiar sobre-protector, asume la posición de sometido, de entregado, de subordinar
su identidad a la dirección del sobreprotector carente de autonomía, que en su actuar obliga
al otro a padecer la misma carencia.
•
El sobreprotegido, asume la seguridad en el otro y se obliga a depender. Depender exige la
aceptación del otro y eso pone al sobreprotegido en una situación de inseguridad y
dependencia que fomenta la inactividad.
•
El sobreprotegido, pregunta toda iniciativa a realizar para saber si se ajusta o no al criterio del
dominante. El sobreprotegido obedece devotamente, sin contradecir las indicaciones del
protector, sin cuestionamiento alguno. Son grandes creyentes que jamás van a asumir el
discernir como conducta evaluativa. No hay nada que discernir porque la imagen del
protector, siempre está detrás de él, o de ella y el protector siempre soluciona, asegura y
procura.
•
La sobre-protección desautoriza, descalifica y descriteria al adolescente sometido a esta
conducta familiar. Lógicamente paraliza la diligencia, el raciocinio y la libre voluntad del
sometido.
•
El sometido asume que no debe, no sabe o no puede obrar sin la aprobación paterna.
• Trastornos de la personalidad
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1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por sobreprotección.
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El adolescente en un ambiente de sobre-protección, tiende a asumir conductas de dependencia, que al
extremarse, pueden llevar al joven a esperar del otro la dirección en cualquier ámbito. Por ejemplo en el
ámbito laboral, asumen la conducta de esperar a que el jefe les ordene; en el ámbito educativo, asumen la
actitud de esperar a ver qué se les pide estudiar, y en el ámbito vincular, esperan que sea el otro el que se
les ofrezca para recibirlo como conductor de la realización del vínculo. La característica del sometido es
esperar.
•
El Padre sobre-protector asume los problemas del hijo como propios lo que impide que el hijo descubra
soluciones. Suele no determinar los límites entre derecho y deber, lo que confunde al hijo e impide el
desarrollo de su propio criterio.
•
Estas tendencias desacomodan todo tipo de relaciones normales porque el individuo que padece este
trastorno de su personalidad, suele ser impuntual, poco o nada retributivo, poco comunicativo y carente de
diligencia y autonomía. Suelen ser irresponsables, incumplidores e indiferentes a quienes les doten de
libertad. No entienden la libertad como respuesta a lo necesario.
•
El sobre-protegido en extremo puede asumir la conducta imitativa y transformarse en celoso en extremo o
adoptar una actitud rebelde y rechazar a cualquiera que asuma este rol de protector. Por lo mismo pueden
transformarse en antisometidos, patíperros, aislados, vagabundos en su deambular por no aceptar la
posición del jefe, del maestro o del líder al que perciben como autoritario o sobre-protector.
• Trastornos de la personalidad
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1-por carencia de AFECTO
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2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por sobreprotección.
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El Padre sobreprotector teme perder algo, o teme perder al hijo, o teme perder la confianza del hijo, o teme
perder su posición de padre frente al hijo. Por eso está siempre encima para no perder el rumbo del destino
hacia donde él lo quiere llevar.
•
El sobreprotector teme, temor es una sensación de ansiedad o de angustia generada o producida por la
suposición de un peligro. Temor es distinto de protección. Uno se protege del peligro y se teme frente al
riesgo de peligrar. El temor es anterior o posterior al peligro, la protección es contraataque. Uno no se
protege si no es del peligro, pero no se protege del riesgo, el riesgo se teme. Por lo tanto el sobreprotector
teme que le vaya a pasar “algo” a su protegido. Ese – vaya a pasar – aún no ha ocurrido. Se teme la
amenaza, la tentación, el peligro o el riesgo, pero todas estas categorías son “algo” que puede suceder, es
decir, aún no son, o no son en el momento en el que se las teme, por que son a futuro y por lo mismo no
están. El miedo, bajo esta perspectiva es algo que se fundamenta en lo que aún no es y aún no está.
•
El sobreprotector asume una actitud irreal, y paranoica. Vive en la burbuja de un supuesto imaginario que
le obliga a obrar en contra de cómo debe obrar. Teme perder la libertad del hijo y lo esclaviza en el encierro
de sus propias limitaciones, sobre exigiendo de este modo la necesidad del hijo por liberarse. Teme perder
la confianza del hijo obligándolo a creer devotamente en una fe, que no deja lugar para la razón, lo que
sobre exige en el hijo la necesidad por auto justificarse. Teme dañar al hijo, o que se dañe frente al peligro
restringiendo sus habilidades, lo que transforma la necesidad propia del virtuosismo adolescente en
exigencia por el riesgo innecesario que transforma al hijo en temerario.
•
El sobre protector se impone. Impone su posición por sobre la del otro, su criterio por sobre el del otro o su
voluntad por sobre la del otro. En esta imposición somete, anula o destruye la libertad del otro.
Síndrome del desprecio alternativo
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La persona con características sobre-protectoras suele adueñarse del protegido/a y al
mismo tiempo lucha contra quien amenace su pertenencia (posesión o poseído). Poseer
obliga a defender la posesión. Esta doble actitud de amor y odio, de deseo por unirse y de
rechazo al mismo tiempo, polariza su conducta, amando, u odiando, dependiendo de si se
aprueba, o si se rechaza al protegido, o a lo protegido. Y es común que ame a uno y odie al
otro alternativamente. Por ejemplo: “si el hijo se opone a una madre sobre-protectora, la
madre se aproximará de forma posesiva al otro hijo, o en su ausencia al esposo para
reforzar así su rechazo al hijo que se la opone. Pero, cuando el esposo se opone a ella, esta
retornará al hijo sobre-protegiéndolo y buscará reforzar con él su oposición al marido”. A
esta caracterización o categoría yo le llamo: “síndrome del desprecio alternativo”.
Este es un juego, en el que el sobrepeso desequilibra la equidad. El sobreproteger, ya es un
peso adicional que debe contrarrestarse con alguna deficiencia, la del sometido, pero
cuando este no se somete obliga al sobre protector a aumentar su esfuerzo y para eso, nada
mejor que la alianza con un similar que comparte la sobreprotección con el o ella.
Este tipo de personas desconocen al sobreprotegido, lo encapsulan en un espacio de
dominio que en ocasiones puede ser de tipo emocional, en otras mediante el control
intelectual y en otras ocasiones mediante el control económico o proteccionista.
En todo caso, la característica del sobre protector es el control.
La persona controladora vigila en lugar de atender, entender o estar atenta a las
necesidades del otro. Vigila su operar para limitarlo en la dirección que esta determine. El
sobre protector es indiferente al otro, lo ignora y lo limita.
Síndrome del desprecio alternativo
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La persona con síndrome de desprecio alternativo suele estar fundamentada en “criterios
gasolina”. El criterio gasolina se desprende de las “frases gasolina”. La frase gasolina es esa
que se enciende rápida e intensamente y se consume de igual modo, rápida e intensamente
por la carencia del combustible que justifique el fuego. Me refiero a esos fantasiosos credos o
interpretaciones que poco o nada tienen que ver con la realidad.
La falta de respeto es una constante en este tipo de caracterización. Se desprecia porque no
se es capaz de responder adecuadamente. No responder con lo adecuado es falta de respeto.
El respeto por la norma, la justicia y la unidad, garantiza el dialogo, en orden y cooperación, el
rechazo producto del desprecio es solo una manifestación de la falta de respeto del individuo
que se desprecia.
Respeto es ofrecerse en el afecto por el bien del otro, o de lo otro, por el juicio justo o la razón,
y por el cumplimiento de la realización del otro, o de lo otro. Pero al respetar, se está atento,
entendiendo y atendiendo a la máxima necesidad valida, a la justa razón y al cumplimiento del
deber más importante del momento y lugar.
Respeto es responder voluntariamente a resolver o realizar completamente lo más
importante y necesario. Quien padece el síndrome del desprecio alternativo o quien se
fundamenta en “frases gasolina”, no pueden ejercer el respeto a los demás.
Este síndrome se inicia con la sana determinación de proteger al otro del peligro y se
transforma en sus extremos en peligrosa y represiva para el protegido.
La carencia afectiva causa por un lado, la falta de respeto, desconfianza e infidelidad ,
o deslealtad a (los padres) o a quienes agreden o agredieron.
La característica esencial de este trastorno paranoide es un patrón de suspicacia
general hacia los otros, de forma que las intenciones de estos son interpretadas como
maliciosas y dignas de desconfiar. Este patrón empieza en la adolescencia.
Los individuos con trastorno paranoide de la personalidad piensan que los demás se
van a aprovechar de ellos. Si alguien, por ejemplo, saluda a una persona con este
problema, inmediatamente éste pensará que el que le saluda "quiere o trama algo".
Tienen dudas injustificadas sobre la "lealtad" de sus amigos o la fidelidad de su pareja, y
les cuesta aceptar que se equivocan. Aparentan ser fríos, pero en realidad sólo es un
intento de evitar que los demás conozcan sus puntos débiles y puedan aprovecharse de
ello; son muy rencorosos, y nunca olvidan un insulto o una crítica.
Las personas paranoides tienen escasas relaciones sociales, en parte por su
desconfianza hacia las personas, pero también se debe a que suelen provocar
rechazo en los demás, debido a su comportamiento hostil. De todos modos, se
desenvuelven muy bien en la vida, ya que no les gusta que otros se ocupen de sus
asuntos.
El trastorno dependiente de la personalidad es un tipo de trastorno de la
personalidad del grupo de desórdenes ansiosos-angustiosos (temerosos).
Estos individuos tienen una necesidad general y excesiva de que se ocupen de ellos
(comportamiento de sumisión o adhesión), además de un gran temor por la separación.
Hay que distinguir este trastorno de la paranoia, aunque ambos trastornos comparten
características y en algunas ocasiones lo primero deriva en lo segundo.
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El individuo que padece trastorno dependiente de la personalidad
Necesita un excesivo aconsejamiento para tomar decisiones.
Muestra dificultad para asumir las responsabilidades importantes (las eluden).
Dificultad para el desacuerdo por miedo a pérdida.
Dificultad para iniciar proyectos o hacer las cosas a su manera.
Suelen presentarse voluntarios para las tareas desagradables.
Se sienten incómodos o desamparados cuando están solos.
Cuando finalizan una relación importante urgentemente buscan otra.
•
Tanto la dependencia o sumisión al modelo autoritario paterno o materno, como la
deslealtad irrespetuosa a los padres son ambas características causadas por la carencia
afectiva.
El afecto correcto es incondicional, suficiente, justo y adecuado. Este tipo de afecto al ser
reconocido valido produce el respeto, la confianza y la lealtad en la respuesta voluntaria a
estar juntos, confiados y conectados, lo que impide cualquier tipo de trastorno o frustración.
Cuando los padres (sujeto) se extreman en sobreproteger, o ignorar las necesidades,
intereses, o motivaciones de sus hijos, (objeto) estos se sienten frustrados en ellas y se
contraponen, contradicen, o contrarían entre si, lo que les lleva a rechazarse, desconfiarse y
perder la lealtad entre ambos.
La perdida de lealtad del hijo al padre imposibilita la realización de ambos, así como la
perdida de la lealtad del padre al cumplimiento del deber de ser auténtico, autónomo y
responsable, frustra la libertad de su naturaleza humana y la del resto de su familia, a
quienes condena a ser esclavos del recelo que él practica.
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La carencia de afecto y la sobreprotección son los mejores detonantes
del egoísmo
Es muy difícil motivarse a
responder a un indiferente y
muy difícil proponer o
responder voluntariamente a
quienes te privan de libertad
La sobreprotección o la carencia de afecto transforman al hijo leal en desleal al hijo
responsable en irrespetuoso porque sienten frustrada su libertad y ven frustrada su
motivación a responder voluntariamente a la indiferencia de sus padres.
• Trastornos de la personalidad
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1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
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3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por carencia de criterio.
•
El adolescente en un ambiente en donde no se le definen los límites, las finalidades, las
funciones, los deberes y los derechos, es un adolescente sin destino, desorientado y confuso.
•
El Padre maduro ha de ser un maestro del criterio natural, conocedor de las funciones
naturales que posibilitan el orden natural de las especies naturales, y ha de reconocer en toda
su extensión la función del ser persona, así como el biotipo humano y los fundamentos del
núcleo gestor de la especie humana. Este conocimiento del origen identidad y propósito del ser
persona ha de transmitírselo al adolescente, en cuya ausencia, queda al margen de reconocer
su propia identidad original y no tiene más remedio que asumir la identidad insuficiente de
quienes se le muestran como modelo.
•
La carencia de criterio en el adolescente es la más grave de las disfunciones en la
personalidad. Un adolescente que ignora el sentido de la vida y el prototipo original del núcleo
gestor vincular de la especie humana, es un adolescente sin sentido, sin rumbo, sin orientación
valórica, sin ubicación adecuada y sin el como ubicarse en las relaciones interpersonales,
generadoras de la lealtad, confianza y valor vincular.
•
Un adolescente sin orientar su ideal hacia la consecución del Ideal de la Creación, es un
individuo carente de criterio. Este joven no puede evaluar, ni discernir, ni ajustar, ni
posicionarse en el ordenamiento natural de las especies, porque desconoce su función como
ser humano. Desconoce su identidad como persona y desconoce la normativa del proceso de
consecución del vínculo afectivo interpersonal, interfamiliar e ínter especie.
• Trastornos de la personalidad
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1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
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3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por carencia de criterio.
Este tipo de adolescente desconoce sus capacidades y sus habilidades y las confunde con
extrema facilidad. Puede idealizar su función de especie y transformarla en función laboral.
Suele ser una persona insegura, temerosa de ideales universales, y reacio a cualquier visión
absoluta.
Las proposiciones legales incomodan, incomodan también los dogmas, las tradiciones, las
costumbres. Suele aislarse de los reglamentos. La ausencia de normativas naturales y la
carencia de un estándar absoluto del valor obligan a asumir los estándares en función del
acomodo a la justificación propia del adolescente, lo que lo obliga a adoptar una conducta
intransigente y predominantemente egocéntrica.
Una formación sin justicia es una invitación a la arrogancia, a la terquedad o tozudez, a la
injusticia, a la deshonra y falsedad. El carente de justicia se ve obligado a defender su punto de
vista, por sobre la justificación natural que desconoce.
En ocasiones este tipo de adolescentes asume una conducta fanático obsesiva en la defensa y
justificación de su propia pretensión, aún a pesar de no poder defender la justificación de su
postura.
• Trastornos de la personalidad
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1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
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3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por carencia de criterio.
El adolescente sometido a la carencia de criterio, o al criterio insuficiente de los padres, tiene dos
posibilidades: por un lado, puede asumir la carencia de los padres en la transmisión de la
justicia humana y adoptar el indulto en su conducta, en cuyo caso podría buscar los
justificativos por sus propios medios, algo inusual en estos casos porque el adolescente asume
que el ideal de ser humano ha de ser ejemplificado por sus padres. Pero es una posibilidad y,
la otra, es la de descalificar la posición de los padres y justificar al mismo tiempo su propia
interpretación de la justicia humana como contrapropuesta a la paterna, lo que acarrea una
serie de actitudes arrogantes y de numerosas descalificaciones.
La falta de certeza en el reconocimiento del origen identidad y propósito del ser humano, impide lo
más importante del desarrollo del adolescente; impide el reconocimiento de la propia identidad.
Sin reconocer la identidad humana, los roles de superior e inferior, de mayor y menor, de
conductor y de conducido se invierten y eso altera las relaciones, así como también al carecer
de identidad, se intercambian los roles de género.
Estos adolescentes pueden fácilmente intercambiar su identidad sexual, así como también pierden
fácilmente el sentido de posición, se desubican en las relaciones. No aceptan las posiciones
estables, asumen ser los maestros de sus profesores, los directores de sus jefes, los padres de
sus hermanos, incluso en ocasiones asumen la posición de ser sus propios gestores.
• Trastornos de la personalidad
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1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
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3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por carencia de criterio.
Los padres carentes de criterio autónomo (uno con la ley), carentes del entendimiento fundamental del
ordenamiento natural de las especies naturales, son padres desorientados que desconocen su función y su
posición en el orden natural. Son padres que orientan generalmente a sus hijos en función del desarrollo
fragmentario de un trabajo u profesión. O, que a lo sumo, les indican cómo ser mejores ciudadanos
respetando los acuerdos culturales y las obligaciones sociales de un determinado sistema gubernamental.
Pero que carecen del entendimiento del código normal del ordenamiento natural de las especies.
Es bueno conducir al hijo para que sea bueno, pero si ese “ser bueno” no coincide con el ser natural que está
llamado a ser, el hijo acusará sus carencias. Los padres han de reconocer el arquetipo de la personalidad
auténtica, han de reconocer el biotipo humano natural de la identidad masculina y femenina. Han de
reconocer el estándar de maduración exigido por la integridad del núcleo gestor de la especie humana a la
cual pertenecen.
Sin reconocer la identidad humana, los roles de superior e inferior, de mayor y menor, de conductor y de
conducido se invierten y eso altera las relaciones, así como también al carecer de identidad, se intercambian
los roles de género.
Estos padres carentes de la identidad auténtica del ser persona, por mucho que orienten, guíen, y promuevan lo
mejor para sus hijos, no son ninguna garantía de destino autentico, integro y concordante con las
necesidades propias de la naturaleza humana. Estos padres naturales, no pueden decirse padres
espirituales de sus hijos y como los hijos son seres espirituales por sobre su compostura física, acusan la
carencia de sentido interno y su desorientación les lleva a optar por cualquier destino que consideren
adecuado al fragmento de su propia apreciación relativa de la identidad humana.
relativismo
Se acusa la ignorancia del prójimo, pero no
se asume la responsabilidad de educarlo
• Trastornos de la personalidad
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1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por fanatismo dogmático.
El adolescente sometido a una posición intransigente, beligerante o dogmática fabrica inquisidores, buscadores
herejes a los que enviar a la hoguera. Cualquier diferencia con sus aseveraciones es causal de
discriminación, rencor o separación, cuando no se pretende eliminarlo.
Por carencia de juicio se sienten inseguros, pero por considerar válidos sus dogmas se transforman en
justicieros, lo que les lleva a rechazar cualquier otra justificación.
Estas personas suelen ser impositivas, intransigentes, arrogantes, irreverentes, descalificativas, y efusivas en la
vehemencia de sus postulados.
Al mismo tiempo suelen ser ingenuos en la aceptación de postulados, no se cuestionan las dudas porque han
aprendido que las cosas solo son como son, lo blanco blanco y lo negro negro, pero no hay grises
intermedios. Adquieren lo que se les ofrezca sin discernir, solo porque si le dijeron es porque es así.
El ambiente de padres fanáticos, genera hijos de mucha fe, de mucha ingenuidad y esa ingenuidad les incomoda
cuando se enfrentan a evidencias contrarias a su postulado.
No suelen interiorizarse en reflexiones porque no las encuentran sentido. Para qué reflexionar sobre algo de lo
que ya están convencidos. Estas personas tienden a aborregarse fácilmente, a asociarse al grupo de moda,
a pertenecer al campeón de turno, a buscar el auto taquilla, ropa taquilla. Tienen la tendencia a justificarse en
los estratos compartidos y a ridiculizar al resto de los contrarios.
Ven a los demás como pertenecientes o no al rebaño compartido y de no ser de la manada los rechazan.
• Trastornos de la personalidad
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2- por SOBREPROTECCIÓN
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4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por fanatismo dogmático.
El adolescente sometido a una actitud fanática por parte de sus padres, asume la tendencia a
entregarse o rechazar. Se entrega a los suyos y rechaza a los “no suyos”. Suele ser vigilante
de las diferencias en lugar de equilibrarse con ellas.
Este afiliarse fácilmente “con los suyos” y desafiliarse fácilmente de los “no suyos” lo obliga a
desarrollar un absurdo sentido de pertenencia, pero de pertenencia a quien él mismo decide
pertenecer. Al no pertenecer a la normativa natural de ser humano, se siente carente de
identidad propia.
Suele estigmatizar gratuitamente y eso obliga a la defensa intransigente de sus caracterizaciones.
O, en oposición, puede adoptar la postura del sometido y transformarse en el más cándido de
los sumisos, lo que impide el discernimiento exigido para la reflexión y justicia del comparando.
En cualquier caso el adolescente sometido a este tipo de conductas paternas, carece de la
necesaria moderación exigida para la asumción del acomodo armónico con el equilibrio de las
normas y conductas naturales.
El dogmatismo fanático no se deja ver, se enmascara entre pseudo justicias compartidas, o entre
justificaciones propias del insuficiente, como por ejemplo cuando el padre se justifica con el: …
¡No voy a dejar que haga lo que quiera! … ¿Cómo no voy a ponerle límites? … ¡Si no lo
castigo me pierde el respeto!
• Trastornos de la personalidad
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1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por fanatismo dogmático.
El padre dogmático suele ser producto del mismo trato. Actúa beligerantemente porque lo ha
aprendido del medio en el cual se encuentra.
El padre dogmático teme perder su posición jerárquica. Teme ser pasado a llevar por opiniones
contrarias a la suya, por conductas contrarias a las suyas o por finalidades distintas de las
suyas.
El padre dogmático se cree en la cima piramidal del ideal “normal”, de las razones “normales” y de
las conductas “normales”. El es una especie de faraón al cual todos deben pleitesía. Pero
todos sabemos que quien reconoce la verdadera normativa natural incondicional, no puede
imponerla, porque eso iría en contra de la propia naturaleza incondicional de la razón normal
que se justifica en las leyes naturales.
El padre dogmático impide con su vehemencia la sana comunicación interpersonal necesaria para
el desarrollo del proceso de maduración vincular entre padre e hijo.
El conocimiento de la verdadera razón del ser persona hace que los padres asuman un rol de
entrega generosa y sin exigencias al adolescente que descubre algún aspecto de su propia
identidad por escaso o, incluso, por errado que este sea, porque saben que en cualquier
momento pueden corregirlo; pero si no se dispone del raciocinio acertado, se teme perder el
destino del adolescente.
La carencia de criterio y el fanatismo dogmático son los mejores
detonantes del relativismo
• Trastornos de la personalidad
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1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
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5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por carencia de dominio.
El adolescente sometido a un ambiente familiar carente de dominio posicional o de
dominio funcional. Un ambiente en el que nadie sabe si la autoridad germinadora de
los propósitos familiares la tiene el padre, la madre, los hijos o los abuelos, es un
adolescente carente de funciones y carente de posición en el núcleo familiar.
El adolescente que se ve sometido a cambios estructurales, a momentos en los que la
madre pierde su posición y descalifica al padre, o en el que el padre pierde el dominio
de su posición y obliga o descalifica a la madre; o, en donde los padres son
sometidos a la presión de los abuelos, o en donde los padres ceden
indiscriminadamente a las peticiones de los hijos, el adolescente adquiere un modelo
de conducta abstracta, justificada por las circunstancias, pero sin dominio sobre las
mismas.
Este adolescente adopta la postura de imitar o de rebelarse frente a estas conductas
modelo, pero con la carencia del verdadero dominio de posición, y por lo mismo, con
la carencia del dominio sobre el celo.
Estos jóvenes, suelen perderse en temas relacionados con jerarquías. Suelen o perder su
posición e imponerse sobre los superiores. En ocasiones, pueden desubicarse, para
cualquiera de los extremos, tanto hacia el imponerse por sobre los superiores así
como el negarse a ser liderados por ellos.
• Trastornos de la personalidad
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•
1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
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•
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por carencia de dominio.
El adolescente sometido a un ambiente familiar carente de dominio posicional o de
dominio funcional difícilmente asume tradiciones y cuando las asume, las pierde
fácilmente.
Es un adolescente descomprometido, irresponsable y con facilidad imprudente.
Puede ser al mismo tiempo súper preocupado por encajar, por ubicarse o por ser el más
perfecto de los ordenados. El problema en esto, es que al carecer de modelo de
dominio, su excesiva preocupación por ubicarse lo desubica aún más, apareciendo
en ocasiones como fuera de contexto.
El carente de dominio, fácilmente impone, fácilmente ignora y fácilmente se desconecta
de la norma. Cualquier tendencia para él es un impuesto, y se la toma como
imposición. Pero tampoco se ubica en un contexto anárquico, porque lo reconoce
carente del dominio que él echa de menos.
Este tipo de adolescentes inician fácilmente relaciones interpersonales, pero difícilmente
se comprometen largo tiempo.
Sus preferencias son las reciclables, las superficiales y las que no implican reflexión
excesiva, suelen ser buenos artistas, buenos para el juego y para los deportes
individuales.
• Trastornos de la personalidad
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1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
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5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por carencia de dominio.
Los padres carentes de dominio sobre su posición de potestad paterno- filial y fraterno
conyugal, difícilmente pueden establecer el respeto entre los miembros de la familia.
Un padre carente de dominio sobre su función paterna o, una madre carente de su
función materna, así como un hijo carente de su función filiar, o un hermano carente
de su función fraternal, terminan en una lucha de conflictos de interés, conflictos de
poder y conflictos de dominio, que son irreparables, por no tener un estándar
comparativo que haga la vez de arbitro, juez o notario del verdadero dominio o, de la
correcta ubicación de cada uno de los miembros de la familia.
Los padres carentes de dominio sobre la conducta moderada en base al cumplimiento del
deber de ser maduros en el afecto incondicional, en el conocimiento de las
normativas naturales del ser persona y en el dominio de las conductas de control del
celo y los instintos, son padres ajenos a la representación de la autenticidad humana.
Por lo mismo, los hijos criados en este ambiente son también carentes del dominio de
una tradición adecuada en el cumplimiento del deber de ser persona.
• Trastornos de la personalidad
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1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por exceso de poder.
Un adolescente sometido a las conductas de unos padres excesivos en el dominio o
excesivos en el poder, es un adolescente que se siente sobre todas las cosas. Es un
adolescente que ha vivido el potencial supremo del poder excesivo. El poder
comprarlo todo, tenerlo todo, poderlo todo. Esa experiencia hace que el adolescente
rechace las insuficiencias.
Este ambiente puede transformar al adolescente en un sobre exigente por esperar del
otro el mismo poder o, puede transformarlo en el más débil al verse incapaz de
igualar el modelo de poder paterno.
Este adolescente suele apoderarse de la posición suprema del que está siempre por
sobre los demás. El “sobrado” o, en el otro extremo, puede asumir la posición del que
teme no dar la talla.
El exceso de poder se asume o abruma. O se asume la condición de creerse súper
poderoso o abruma la imposibilidad de llegar a tanto.
El adolescente educado en una familia todopoderosa que asume ser siempre poderoso,
tiende a esperar a los demás en el mismo estrato de poder y por lo tanto fácilmente
descalifica al “sin poder” al más débil. Lo mira por encima del hombro o lo margina de
su circulo de similares.
• Trastornos de la personalidad
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1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por exceso de poder.
Este adolescente tiene muchos problemas frente a las carencias de todo tipo.
Las carencias afectivas, cognoscitivas o conductuales, cree poderlas obtener con el
poder del dinero, de la posición social o de la autoridad derivada de su posición
social; lo que causa una enorme desesperación al verse incapaz de conseguirlas.
El exceso de poder motiva al riesgo en empresas ambiciosas, motiva a tentar a lo
desconocido, a investigar en aspectos que van más allá del equilibrio. Estas
tendencias motivan al adolescente a indagar en excentricidades. Por lo mismo es fácil
ver a estas personas en lujosos parajes.
Pero por otro lado es típico también el encontrarlos en antros subterráneos, en
situaciones de adición, en alcoholismo, drogas y demás extremos por consumo de su
poder o por sentirse insuficientes de llegar a lo ofrecido por sus padres.
Esta situación extrema obliga también al adolescente a asumir la condición extrema del
“por sobre todo”. Existen numerosos ejemplos entre los famosos de este trastorno de
personalidad.
• Trastornos de la personalidad
1-por carencia de AFECTO
2- por SOBREPROTECCIÓN
3-por carencia de CRITERIO
4-por FANATISMO DOGMÁTICO
5-por carencia de DOMINIO
6-por EXCESO DE PODER
• Por exceso de poder.
Los padres que exponen al adolescente a un trato de extremo poder, suelen o,
aminorarlos o ensalzarlos al extremo de transformarlos en elásticos cristalinos.
La carencia de dominio de los padres desubica al adolescente. El exceso de poder de los
padres pone al adolescente en la situación de “tener que mantener el estatus quo
familiar” porque de ser menos lo pierde. Se viene a menos.
El verdadero dominio exige del control del celo y del dominio sobre los instintos, en este
caso el poder se centra en el control de los extremos y no en la acumulación de las
riquezas o en la acumulación de recursos impositivos.
Los Verdaderos Padres, acumulan para servir a otros y no para ser servidos por quienes
tienen menos. Los menos y los más en lo verdadero se ajustan. Los Verdaderos
Padres ajustan sus recursos a las necesidades del adolescente.
El verdadero estándar de paternazgo está basado en la justa medida, en el acomodo de
la moderación, por lo mismo, cualquier exceso, ya sea de poder, o de dominio sobre
el adolescente ha de ajustarse al criterio de lo que es siempre valido para toda la
familia.
Actitudes extremas (pecados-errores) y normales (bendiciones-aciertos)
EMOCION
INDIFERENTE-INDIFERENCIA ANTE LA MÁXIMA NECESIDAD VALIDA PARA TODO.
SENSIBLE- CAPTA Y RESPONDE A LA MÁXIMA NECESIDAD VALIDA PARA TODO. (El Ideal)
EGOISTA- RESPONDE A LAS NECESIDADES VALIDAS PARA EL O ELLA.
INTELECTO
ARROGANTE- AJUSTICIA, SE EXCEDE EN EL RACIOCINIO Y JUSTIFICACIÓN DE SU
CONOCIMIENTO. SOBERBIA.
HONESTO-RECONOCE EL JUICIO JUSTO Y LO RAZONA CON JUSTICIA (El Juicio Justo, Verdad)
IGNORANTE- DESCONOCE, OCULTA O MIENTE EN SUS JUICIOS DE VALOR
VOLUNTAD
INSTINTO DE
PROTECCIÓN
IRACUNDO- RESPONDE VIOLENTAMENTE, RECLAMANDO, ACUSANDO O QUEJÁNDOSE.
RESPONSABLE- RESPONDE LIBRE Y VOLUNTARIAMENTE AL CUMPLIMIENTO DEL DEBER
DE RESOLVER, O REALIZAR LA MÁXIMA NECESIDAD VÁLIDA PARA TODO. (Es Consecuente)
PEREZOSO- NO RESPONDE AL LLAMADO DE LA MÁXIMA NECESIDAD VALIDA.
ANSIOSO , VEHEMENTE, ENVIDIOSO, TEMERARIO, AVARO, IRREFLEXIVO, AGRANDADO.
MODERADO EN LA PRUDENCIA, FIRMEZA Y TEMPLANZA
ANGUSTIOSO, ABRUMADO , TRISTE, INDECISO, INSEGURO, DESESPERADO.
INSTINTO DE
MANTENIMIENTO
INSTINTO DE
REPRODUCCION
BULÍMICO, HIPERACTIVO, GLOTON, GULA, INCONTINENCIA ALIMENTICIA.
TRASTORNOS DEL SUEÑO SOBREEXIGENTE EN EL DEPORTE O ENLOS EJERCICIOS
(SITUACIONES LÍMITE)
SALUDABLE, AJUSTADO EN LOS NUTRIENTES, EJERCICIO, Y REPOSO.
ANOREXICO, INACTIVO, COMODO, OCIOSO, VAGO, HOLGAZAN, APÁTICO, INAPETENTE.
FORNICADOR, LUJURIOSO , VICIOSO, IMPÚDICO, CARNAL, OBSCENO, FALDERO .
CASTO, RECATADO, PURO, AUTENTICO, AUTONOMO, DECENTE, INTEGRO.
PROSTITUTO, CORRUPTO, DEGRADADO, DEPRAVADO, PERVERTIDO, DEGENERADO.
Pecados capitales ¿Qué es pecado, sino errar en la normalidad? Soberbia- amor en extremo desordenado de nuestra propia excelencia. Pensar solo en uno
mismo y en sus intereses. Vanidad preocupación excesiva por el vestido adornos etc. Orgullo y egoísmo. Hipocresía, fingir cualidades que no se tienen. Avaricia- amor
extremadamente desordenado a los bienes materiales. Adquirir bienes por medios ilícitos, no ayudar al necesitado cuando se puede hacerlo. Lujuria- apetito de deleites
carnales, ver lo que enseña el sexto y noveno mandamiento de la Ley de Dios. Ira- acaloramiento de ánimo o deseo de venganza. Odios y rencores, no perdonar
ofensas. Gula, apetito desordenado en el comer y beber. Comer o beber más de lo necesario por placer. Envidia pesar por el bien ajeno, deseo desordenado por los
bienes o cualidades del otro. Pereza decaimiento en el ánimo del buen obrar. Flojera perder el tiempo y no cumplir con las obligaciones.
Actitudes extremas (pecados-errores)
REVELDE
TEMPLADO
SOMETIDO
ORDENA
CONDUCTAS NORMALES
1-PRUDENTE
2-FIRME
3-TEMPLADO
4-SENSIBLE
5-JUSTO
6-RESPONSABLE
7-MODERADO
8-SALUDABLE
9-CASTO
TEMERARIO
PRUDENTE
INOPORTUNO
INDETERMINADO
FIRME
OBSESIVO
DESORDENA
ACTITUDES EXTREMAS
1-TEMERARIO
2-INOPORTUNO
3-INDETERMINADO
4-OBSESIVO
5-REVELDE
6-SOMETIDO
7-INDIFERENTE
8-EGOISTA
9-IGNORANTE
10-ARROGANTE
11-IRACUNDO
12-PEREZOSO
13-ANSIOSO
14-ANGUSTIOSO
15-BULIMICO
16-ANOREXICO
17-FORNICADOR
18-PROSTITUTO
Capacidades humanas.
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Emoción es la capacidad sensible que nos permite captar lo necesario y responder
con lo adecuado. Los humanos podemos captar la máxima necesidad global de todas
las especies, y de todos los tiempos pasados y futuros. Reconocemos las deficiencias del
pasado y adivinamos las necesidades del futuro.
Intelecto es la capacidad sensible que nos permite reconocer el juicio justo y
razonar con el significado más certero. La inteligencia humana nos permite reconocer
razones absolutas, leyes, procesos, estructuras, sistemas y operaciones matemáticas
extremas. La especie humana puede descubrir y reconocer los principios de la creación.
Voluntad es la capacidad sensible que nos motiva frente al deber de cumplir con la
máxima necesidad valida. La especie humana se motiva frente a las necesidades
ecológicas globales y responde asumiendo la responsabilidad de su defensa.
Libertad es la capacidad de optar por lo que es siempre y para todo valido, o por lo
que es solo válido para un fragmento en espacio o tiempo. La especie humana es
libre de construirse o de destruirse a voluntad.
La alternativa valida siempre y para todo se reconoce mediante el dominio y
madurez en el ejercicio y reconocimiento de los valores absolutos. Por eso el
inmaduro no discierne de entre lo que quiere realizar y lo que debe cumplir. Solo los
humanos pueden discernir entre lo que deben cumplir y lo que quieren hacer.
El deber es por sobre todas las cosas que uno quiera. Solo se quiere lo que se espera
poseer y al poseerlo debes defenderlo. Esa defensa agrede y crea conflictos de interés y
conflictos de lealtad a los valores absolutos.
Capacidades humanas.
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Emoción es la capacidad sensible que nos permite captar lo necesario y responder
con lo adecuado. ¿Cómo se desarrolla la sensibilidad? La capacidad emocional se
desarrolla mediante el ejercicio constante y continuo en descubrir cual es la máxima
necesidad del momento y lugar, y, asumiendo el compromiso de resolverla, o, realizarla
hasta cumplir completamente con lo exigido por esa necesidad máxima imperante.
Intelecto es la capacidad sensible que nos permite reconocer el juicio justo y
razonar con el significado más certero. ¿Cómo se desarrolla la inteligencia? El
intelecto se desarrolla descubriendo y reconociendo el juicio justo del objeto de interés, o,
en estudio. El intelecto exige de la razón fundamental constante e inmanente.
Voluntad es la capacidad sensible que nos motiva frente al deber de cumplir con la
máxima necesidad valida. ¿Cómo se desarrolla la voluntad? La voluntad se
desarrolla mediante el cumplimiento del deber de satisfacer, justificar, o, realizar, la
máxima necesidad válida siempre y para todo. Este ejercicio motiva a actuar.
Libertad es la capacidad de optar por lo que es siempre y para todo valido, o por lo
que es solo válido para un fragmento en espacio o tiempo. ¿Cómo se amplían los
límites de la libertad? Prefiriendo, priorizando y promoviendo los valores absolutos.
La alternativa valida siempre y para todo se reconoce mediante el dominio y
madurez en el ejercicio y reconocimiento de los valores absolutos. ¿Qué hacer
frente a cualquier alternativa? Optar siempre por lo valido para Todo.
El deber es por sobre todas las cosas que uno quiera. ¿Cómo saber qué es lo que
se debe por sobre lo que se quiere? El ejercicio constante de entregarse por el bien
global determina las diferencias en importancia entre lo que se debe y se prefiere.
Capacidades humanas.
La emoción capta sensaciones y expresa sentimientos. Sensación es una variación
sensible inmediata y sentimiento es el concepto que significa a la sensación. Se
perciben sensaciones y se expresan sentimientos, los sentimientos no se perciben, ni
las emociones tampoco, porque emoción es la capacidad sensible que posibilita captar
sensaciones y emitir sentimientos.
El sentimiento para ser reconocido debe haber sido previamente recibido y reconocido
como sensación. Si expreso mi sentimiento de temblor en el terremoto, el otro debió
haber temblado en modo semejante al mío para que me lo reconozca y reciba, si no
dispone de una experiencia similar en esa sensación, no podrá comprender mi
sentimiento. Emoción, sensación y sentimiento son tres cosas distintas.
Se sienten sensaciones físicas y psíquicas.
Físicas: calor, frio, agridez, dulzura, salado, humedad, sequedad, etc.
Psíquicas: autoestima, ternura, pureza, confianza, atractivo, indiferencia, desconfianza, etc.
El desarrollo de la capacidad emocional sensible del hombre solo puede realizarse en
colaboración con los sentidos. No existe nada en nuestra conciencia sensible que no
haya pasado por nuestros sentidos.
Las habilidades visuales, auditivas, olfativas, gustativas y táctiles, posibilitan a la
sensibilidad la captación de sensaciones. Un ser puede insensibilizarse física o
psicológicamente a voluntad o, mediante el uso de elementos químicos. Por ejemplo, en
el caso psicológico, la insensibilidad de un cirujano frente al dolor del otro, o mediante
el uso de anestesia en el caso físico.
El ser humano dispone de la capacidad de dominio emocional completo.
Capacidades humanas.
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El Intelecto examina, evalúa, compara y dictamina un juicio razonablemente justo o
aproximado a la justicia del fundamento de lo que estudia. Todo esto es regulado
por la reglamentación que el individuo haya construido en su memoria. El juicio
solo es justo en su concordia con lo incambiable, insuperable o interminable. Lo
que nos debe acostumbrar a tener siempre la disposición del acomodo con lo
absoluto y solo en el caso de estar completamente seguros de su justicia,
defenderla con ahinco, nunca con imposición u opresión.
La verdad no se ofrece, se establece. Por lo tanto, más que defender la verdad, es
preferible abrir nuevos caminos para que el otro comparta su conquista.
Verdad es el juicio que se ajusta completamente al fundamento de la existencia
expresada. La verdad no existe aislada, por si sola, aparte del encuentro entre
emisor y receptor. La verdad es un valor y como tal se establece, no tiene
existencia ni existir. Es como el campeón, se establece pero no existe, lo que existe
es el individuo que ha ganado el campeonato, pero el campeón solo se estableció
en el instante de su conquista. O por ejemplo la madre, ¿donde está la madre? La
madre se establece en el alumbramiento, ese es su establecimiento, solo ese,
únicamente ese, lo que denominamos madre es un establecimiento, no una
existencia. La verdad debe ser comprendida en su fundamento para poderla
compartir en su juicio justo.
Existen verdades en toda su justicia y verdades aproximadas. La evaluación de un
experto maduro dispone de mayores recursos de experiencia que la del
adolescente, por lo tanto, es lógico pensar que frente a cualquier duda en el juicio,
se busque la opinión del experto en el área para evaluarla.
Capacidades humanas.
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La voluntad nos motiva, tanto a lo que nos gusta y preferimos como a lo que se
debe y nos obliga. Es lógico pensar que aquello que nos gusta, debería coincidir
con aquello que se debe, y de ese modo aquello que se debe, por lo tanto, nos
gusta. Pero la cultura egoísta del ser humano nos ha convencido de que lo que se
debe hacer es algo que otros deben cumplir y no yo. Porque cuando yo lo cumplo,
los otros se aprovechan.
Esta realidad del aprovechamiento de la voluntad del otro es un acto de corrupción
que social y legalmente se permite y es injusto.
Todo humano debe cumplir con el deber de resolver la máxima necesidad valida
siempre y para Todo. Todo humano, por norma natural o por ley jurídica. Nadie
tiene el derecho de aprovecharse del bien obrar, bendecir, o bienestar del otro, eso
es corrupto. Nadie tiene derecho al aprovechamiento de lo que no ha creado o
merecido.
Resolver, realizar o cumplir la máxima necesidad valida siempre y para todo libera
de ese aprovechamiento y amerita en el disfrute de lo máximo realizado.
El cumplir con el máximo deber en importancia, obliga a la capacidad emocional a
descubrir la necesidad y la hace más y más sensible en su actuar, y desarrolla el
intelecto que debe evaluar y determinar el juicio justo que justifique la decisión de
responder al deber máximo declarado. De este modo se produce el desarrollo de la
maduración del ser humano.
Las capacidades emocionales, intelectuales y motivacionales del ser humano
actúan al unísono y su desconexión transforma al hombre en roto.
Capacidades humanas.
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La libertad del hombre no se limita al respeto mutuo kantiano. La libertad exige del
ejercicio de la autoridad, y no me refiero al jerarca, sino a la normativa de la creación
que posibilita el entendimiento de los valores absolutos, sin la regulación de una
constitución válida siempre y para todos es imposible el establecimiento de la justa
libertad.
Libertad y responsabilidad van de la mano, pero ninguna de estas dos se puede definir
válida sino es en la concordia y consecuencia con el juicio justo. ¿Cómo evaluar un
juicio sino es con una regulación justa? Y ¿Cuál es la justicia justa, si no aquella que es
siempre y para Todo valida? Ignorar o reconocer esta justicia es responsabilidad de
cada uno. Pero no por ignorarla se puede justificar la injusticia del juicio emitido. El
error no tiene justificación alguna, justificarlo es transformarlo en válido.
El ser humano solo se transforma en responsable cuando descubre los Principios de la
Creación y se realiza en ellos. Para realizarse el hombre debe antes descubrir y
comprender el juicio justo que ajusta su realización a la normalidad del ser humano.
Cualquier otra realización es errática y disfuncional, lo que afecta la funcionalidad del
Todo a quien se le impide su realización.
Un desajuste familiar desmorona a toda la familia. Del mismo modo un desajuste
humano desordena a toda la naturaleza humana. El hombre debe descubrir el deber al
cual se debe su existencia. Si todo acto contiene intencionalidad, significación y poder,
el ser humano también es un ser propuesto para la satisfacción de alguna necesidad, el
tema es que para ser responsable, cada humano debe descubrirlo por si solo. Solo tú
debes descubrir qué eres, de donde vienes y qué debes cumplir. Si esperas que otro te
lo explique, pierdes tu calificación responsable y en ello pierdes tu libertad.
Capacidades humanas.
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La libertad se considera en ocasiones como el no afectar al otro. Eso es otra cosa
distinta a libertad, a eso se le denomina indiferencia. La libertad obliga a optar por la
alternativa máxima valida siempre y para Todo, y en su resolución se afecta al Todo. Se
lo afecta en su mejora cuando se restringe a los límites del beneficiar al Todo, y se lo
afecta en el defecto de buscar el beneficio de un fragmento por sobre el bien de Todo.
Libertad contiene una amplitud extraordinaria, pero que en ningún modo puede superar
la totalidad del Todo. Es el Todo quien limita nuestra libertad y en ese beneficiar al Todo
se nos garantiza la libertad absoluta de compartir con Todo.
Las puertas del universo se abren a quien opta y resuelve siempre la necesidad máxima
que es valida para Todo.
Veamos cuantas puertas se abren al irresponsable que no responde a la máxima
necesidad valida para Todo, o al ignorante cuya regulación legal no emite el juicio justo,
o al insensible al resto que se recrea en las respuestas a sus instintos. ¿qué tipo de
confianza se puede fundamentar en la inconsecuencia, en la mentira o en la falta de
respeto? Ninguna. Lógicamente se le restringe en su actuar y se le cierran las puertas a
nuevas oportunidades.
El no afectar al otro lo afecta en demasía, lo confunde, lo desconecta y lo desconfía. No
hay nada más dañino emocionalmente que estar parado frente a quien te ignora. Es
mucho mejor que te odie a que te ignore, al odiarte puedes y tienes recursos que
justifiquen tu respuesta odiosa, pero frente a quien te ignora no dispones de justificativo
alguno, ni siquiera para odiarle. Esa libertad de no afectar al otro debe ser bien
explicada.
Capacidades humanas.
•
•
Las relaciones humanas interpersonales se fundamentan en proposiciones que se
realizan en su completo desarrollo, mediante un activo emisor o sujeto que expresa, y
un objeto receptivo que responde a la proposición con lo que el sujeto espera de él.
Cuando la relación es consecuente y concordante, ambos, emisor y receptor, se motivan
a continuar en esa dinámica de proponer y responder, hasta que surge la discordia y se
separan, o hasta que se satisface la proposición. El mismo funcionar se establece en
ambos casos.
El proceder es el siguiente:
Se propone
Se analiza
se evalúa
y se responde
Se acepta
la propuesta
Se cumple la
propuesta
Se transforma
Corresponde
concuerda o
coincide
Se comparte el
beneficio de la
propuesta o se
marginan
O, no
corresponde y
se marginan
Capacidad sensible.
•
Valor absoluto Pleno, Justo Completo
Conciencia del valor original absoluto y proporcional a su experiencia
Emoción intelecto y voluntad
consciencia
Sentidos físicos y espirituales
Actitud de
encuentro
Retribuye
sentimiento
sujeto
necesidad
objeto
Capta sensación
Corresponde o
no con la
sensaciòn
Satisfacción
Se admite o
rechaza
Capacidad intelectual.
•
Valor absoluto Pleno, Justo Completo
Conciencia del valor original absoluto y proporcional a su experiencia
Emoción intelecto y voluntad
consciencia
Sentidos físicos y espirituales
Actitud de
encuentro
Evalúa
sujeto
interés
objeto
razona
Concuerda o no
con el juicio
concordia
Se admite o
rechaza
Capacidad creativa.
•
Valor absoluto Pleno, Justo Completo
Conciencia del valor original absoluto y proporcional a su experiencia
Emoción intelecto y voluntad
consciencia
Sentidos físicos y espirituales
Actitud de
encuentro
Cumple lo que
se debe
sujeto
deseo
objeto
Recibe beneficio
Coincide o no
con lo esperado
cumplimiento
Se admite o
rechaza
ESPIRITUAL
Satisfacción
Juicio justo
cumplimiento
EMOCION
ORIGINAL
DERECHO
exigido
VALOR
DEBER
obligado
ADQUIRIDA
Gases,
líquidos
sólidos
FISICO
Salud
educación
trabajo
Periodos sensibles.
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Periodo sensible es tiempo en el que se perciben, descubren, captan y reconocen, aspectos
fundamentales de la naturaleza humana. El ser humano manifiesta un aumento de la percepción
en ciertos momentos de su desarrollo. Somos sensibles al equilibrio en el momento en el que
nos erguimos sobre dos piernas después de “andar a gatas” y somos sensibles al lenguaje y al
entendimiento de abstracciones en su momento de desarrollo. Existe un momento de necesidad
previo a cualquier realización. Descubrimos cuando captamos y para eso hay que estar atento.
Cada sensibilidad aparece en el momento adecuado y no se vuelve a repetir. Es necesario
reconocer esos momentos para que la sensibilidad sea satisfecha en su totalidad. Si no se
satisface el momento sensible al lenguaje, por ejemplo, el sujeto puede tener después
problemas en la comprensión y en el lenguaje que deberán ser corregidos por fonoaudiólogos.
Existen periodos sensibles a la madre periodos sensibles al padre,, y al medio ambiente.
El niño nace en un ambiente que naturalmente debería ser preparado, así como la naturaleza
nos muestra un orden, el ambiente natural del niño debe ser ordenado.
Orden, ley, y continuidad, son tres aspectos del equilibrio natural en el que nos encontramos.
El orden genera confianza, seguridad y conocimiento por eso el recién nacido exige orden en
los horarios alimenticios, de descanso y de limpieza . La regulación de la rutina crea hábitos y
de esos hábitos en la imitación van a depender los recursos en el análisis posterior necesario
para la comprensión de la justa realidad.
El primero de los periodos sensibles es el orden. Orden en todas sus dimensiones, biológicas,
afectivas y conductuales. El niño en un ambiente desordenado, alterado, tenso, inapetente, o
irresponsable adquiere por imitación dichas conductas y se habitúa a ellas.
Periodos sensibles
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1-El periodo sensible al orden no tiene principio ni final, es exigido durante todo el proceso
de desarrollo del individuo, pero es de suma importancia en los veintiún años primeros del
individuo, y en especial en los primeros siete años.
Orden en el medio y orden en lo afectivo, cognoscitivo y conductual.
En el medio, el niño exige conocer cual es el lugar de cada cosa que posee, cual es el hábito
de la normalidad que le motiva a repetir la rutina diaria. El orden de las costumbres
familiares que lo vinculan con todos. El orden es fundamental en el crecimiento y
maduración de la personalidad del individuo que participa y existe en un ambiente natural
ordenado.
Caracterización del orden masculino y femenino. El hombre propone. Esta caracterización
propia del género masculino de proponer hace que el niño en su ordenamiento sea
preferentemente más desordenado que la niña en lo que se refiere a retener aspectos
cognitivos, o a retener vínculos afectivos, e incluso a retener hábitos de conducta,
especialmente en su primera etapa de crecimiento, hasta superada la adolescencia.
Periodos sensibles
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La mujer retiene, y por lo tanto dispone de recursos cognitivos, explicativos y afectivos,
incluso existe por naturaleza la actitud preferente a responder lo que beneficia el ordenarse.
Suele expresarse con más claridad; capta estados de ánimo que retiene y a los que responde
con más facilidad que el hombre, recuerda y expresa sentimientos con más frecuencia que el
hombre. El varón suele preferir generalidades, estadísticas y competencias. En ambos casos
se espera y se propone el orden.
El joven adolescente masculino tiende a perderse en ideales ficticios o no, hasta descubrir el
verdadero ideal de la creación y, a fortalecer el dominio sobre las cosas para atraer al
complemento femenino; mientras que la joven adolescente ordena su aspecto físico, tanto
personal como en su entorno, para agradar y con ello atraer al complemento masculino. La
finalidad de estas funciones, generalmente las desconocen, pero cumplen con el deber
natural de complementarse, para así cumplir con la ley natural de la perpetuidad. El hombre
debe dominar las virtudes, el celo y los instintos y por lo mismo, dispone de más facilidad
para controlar, e ignorar emociones. Debe moderar los extremos en consecuencia con el
ideal de la creación, que solo puede descubrir evaluando generalidades; y debe realizarse en
él, estos son recursos exigidos por el espíritu. La función fundamental de la mujer es
cultivar el fruto, por lo mismo, debe retener los recursos necesarios para la vida. Ambas
funciones son complementarias e iguales en valor, pero distintas en su fundamento.
Periodos sensibles
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2-Periodo sensible al equilibrio. El niño adquiere la noción del equilibrio en sus primeros
pasos, en el erguirse. Y al erguirse se reconoce diferente, esa diferencia le obliga al
equilibrio, pero no solo al equilibrio biológico, también al equilibrio psicológico. En este
periodo el niño reconoce al padre y a la madre, los distingue de sus hermanos y distingue
al hermano de la hermana, a los hermanos de los amigos o compañeros del jardín. El niño
adquiere la noción de equilibrarse en el medio. Para ajustarse en equilibrio es necesario
previamente haber satisfecho el periodo sensible al orden.
Caracterización del equilibrio masculino y femenino. El hombre en sus inicios previos a la
superación adolescente suele esperar y establecer el equilibrio con sus pares mediante
juegos competitivos. Se siente seguro del superar al otro en cualquier cosa, ya sea
corriendo, lanzando cosas o, sabiéndose más alto y poderoso que el otro. Esta conducta
preparatoria para adquirir los recursos necesarios para superar la tentación de los apetitos
del instinto es característica del hombre, quien encuentra el equilibrio en ocupar su
posición dentro de la jerarquía grupal, o social.
La mujer espera y establece otro tipo de equilibrios que también buscan o esperan
demostrar algo. La mujer juega a elegir preferencias y a establecer lealtades vinculares
con sus pares, responde a la dirección de la más dotada, de la mayor, de la más experta.
Espera protección, seguridad y acomodo en sus relaciones, reclamando, acusando y
rechazando las insuficiencias de sus pares. Es defensora de sus pertenencias y protectora
de sus objetos de juego. Esta caracterización se justifica en el sentido de su función
materna. Una vez superada la adolescencia es la primera en analizar la madurez del
hombre y de reprochar sus insuficiencias. La mujer es el fiscal del hombre y para eso se
prepara durante su preadolescencia.
Periodos sensibles
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3-Periodo sensible al lenguaje. El niño en este periodo sensible adquiere comprensión del
lenguaje al mismo tiempo que explora en la repetición de los sonidos. En esta etapa de
desarrollo el niño espera certeza, veracidad y juicios justos que eviten la confusión. Es
importante destacar que el niño es una persona y no un minusválido. Los diminutivos y la
fantasía no ayudan al desarrollo de su seguridad. El ocultar la realidad lo merma en su
capacidad intelectual.
Caracterización del lenguaje masculino y femenino. El varón selecciona del ambiente lo
importante igual que la mujer, pero las importancias entre ambos difieren. Para la mujer la
palabra es un medio para llegar al otro, de comunicar e intercambiar sentimientos, lo que se
debe a la naturaleza de sus cambios. Mientras que para el hombre, el lenguaje es un medio para
proponer, orientar, resolver o ajustar al otro.
El hombre es por naturaleza independiente y utiliza el lenguaje preferentemente para orientar,
educar, o resolver. La mujer es por naturaleza dependiente.
Para ser madre verdadera, mientras madura en su adolescencia, depende del esposo que, al
superar la tentación del apetito intergenital la confíe, y asegure en su naturaleza auténtica. Los
dos dependen, el hombre depende del valor que debe descubrir y realizarse en él y la mujer
depende del complemento que supere la tentación del apetito intergenital prematuro que lo
califique maduro en su autenticidad. Frente a estas diferencias la mujer requiere de mayores
recursos de explicación que el hombre, y eso facilita su comunicación. El hombre suele preferir
el uso del lenguaje para reconocer funciones, principios, normas y para resolver problemas.
Periodos sensibles
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Es importante ser certero, evitar los cuentos, la fantasía, a no ser aquella que contengan algún
valor que el niño pueda reconocer. La fantasía no valórica desorienta y desordena la capacidad
sensible, cognoscitiva y motivacional del niño. La fantasía agresiva provoca la agresividad en el
niño, las historias de terror lo aterran, el uso del “coco” como amenaza lo confunde y este puede
imaginarse el “coco” detrás de cualquier expectativa riesgosa.
El castigo en esta etapa es un instrumento agresivo que solo daña la libertad, autonomía y
responsabilidad del niño. El corrector ayuda, el castigo daña.
El uso del lenguaje acertivo es constructivo el lenguaje subjetivo no lo comprende en este periodo
sensible, por lo mismo, es más lo que confunde que lo que soluciona.
4-Periodo sensible al concepto. El niño despierta al conocimiento y diferenciación de los
significados. En este periodo sensible al concepto los significados deben ser justos y apropiados,
no es útil el utilizar “slang”. Decirle a un niño en esta etapa de desarrollo que es un “flojo” porque
no recogió sus juguetes no lo ayuda al reconocimiento objetivo del significado del concepto
“flojo” . Flojo es demasiado ambiguo como para asumirlo en su justa significación, lo mismo
ocurre con el concepto “malo” o “bueno”. El niño asume que su conducta es inapropiada y eso lo
inhibe frente al adulto, no porque reconozca que si deja sin cumplir su deber se debe reconocer
“flojo”, sino porque teme que el adulto vuelva a recriminarlo.
Es importante en esta etapa el orientar y conducir sin tildar con adjetivos su conducta. El niño
está aprendiendo y explorando, no tiene la certeza del significado de lo que dice, por lo mismo no
debe tomársele al pié de la letra y mucho menos emitir juicios de valor sobre sus exploraciones o
desaciertos. Lo que el adulto debe es marcar los límites de lo que debe o no debe decir, o hacer.
Periodos sensibles
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Marcar los límites no es limitarlo, todo lo contrario, es explicarle las consecuencias de su
conducta. El niño debe comprender las consecuencias de sus actos. Distinto es reprimirle que
advertirle. Decirle “¡No!” no basta para quien desea explorar y conocer, pero explicarle con
claridad que su continua tirando la cola del gato, este le va a morder, advierte del peligro. Si él
decide continuar deberá asumir su propio error, eso no lo pone contra quien le limita, sino que lo
hace reconocer la utilidad de la advertencia . Decirle “¡No!” únicamente lo opone a quien se lo dice
porque piensa que él es quien lo limita, del otro modo el limitado es él.
Los límites deben ser explícitos, objetivos y claros, nunca se debe mentir sobre las consecuencias
del actuar. Todo efecto tiene su causa originaria y el niño debe reconocer esa causa, no debe
temer el riesgo, debe comprenderlo.
Este periodo sensible al concepto lo motiva a la lectura y escritura, al mismo tiempo adquiere el
conocimiento de abstracciones, gestos que significan alerta, cuidado, enfado, alegría, etc. Y de a
poco adquiere la habilidad de descubrir soluciones aritméticas, geométricas, geográficas,
históricas, físicas, químicas etc.
Caracterización masculina y femenina frente al concepto
El hombre suele asumir del concepto su significación fundamental, al mismo tiempo que su
significación global, o utilidad para una determinada finalidad, mientras que la mujer asume del
concepto aspectos sensibles emocionales, al mismo tiempo que la caracterización propia del
significado.
La mujer frente al significado del concepto suele ser más precisa que el hombre. Es más ordenada
en el uso del concepto y más precisa en su significación. Así como también es más rica y variada
en su vocabulario. El hombre suele ser más parco y flexible frente al significado, prefiere el uso
del significado por sobre el significado del concepto en sí.
En adelante los periodos sensibles exigen de la figura paterna por sobre la materna.
Periodos sensibles
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5-Periodo sensible a la amistad (sociabilidad). El niño se inicia en lo social, adquiere hábitos de
conducta responsable, respeta turnos, tolera diferencias, asume responder a necesidades
participando en juegos, fiestas y relaciones sociales. Aquí, el padre es quien debe declarar y
evaluar los límites, al mismo tiempo que cumple con ser ejemplo del actuar y ser maduro.
Este periodo es de vital importancia en el desarrollo de las conductas adecuadas y eficientes. El
niño ahora es capaz de captar necesidades grupales. En el juego competitivo se acostumbra a
priorizar al grupo por sobre al individuo. El partido lo ganan o lo pierden todos, y todos dependen
de que cada uno responda al deber de competir. Competir por un beneficio compartido no es
ningún problema, el problema es competir en desmedro del otro. La competitividad es un
instrumento del beneficio cuando se pretende el mejoramiento, por sobre la superioridad.
Caracterización de la sociabilidad masculina y femenina.
En la juventud suelen manifestarse diferencias entre el hombre y la mujer en el modo de socializar.
El hombre se asocia con sus pares para “competir” (1) con ellos, mientras que la mujer se asocia
con sus pares para compartir con ellas. Las mujeres se reúnen en grupos de intercambio,
conversan, evalúan, fiscalizan, etc. Los hombres buscan compañeros de juego, de competencias,
de deportes etc.
Estas tendencias se justifican en la necesidad propia del hombre en conquistar el dominio de sus
habilidades y virtudes y en el caso de la mujer en compartir sus beneficios, conocimientos y
sentimientos con otros.
(1)Competir no debe tomarse como dejar al otro a un lado y superarlo, sino, evaluarse en relación
con el otro. Competir entre hombres tiene que ver con el reconocer de qué tanto dispongo para
ofrecer al otro. Con el sentirse, o saberse suficiente, con el reconocerse seguro y con el disponer
de recursos. Es una relación de autoreconocimiento, de la autoestima y de autosuficiencia.
Periodos sensibles
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La sana competencia o la competitividad en la consecución y expansión de los valores de plenitud,
eficacia, juicio justo y cumplimiento del deber es una necesidad natural, no tiene nada malo en
ello. Lo malo se desprende del perjudicar al otro. De entre dos que compiten por ganar el partido
de tenis, si los dos esperan lo mejor de si mismos y lo mejor para elevar el nivel de juego, ¿qué
hay de malo en eso?. Ahora, si uno de ellos arroga de sus habilidades menospreciando al
contrario, el error es ese arrogar, o, menospreciar, no el competir.
El periodo sensible a la amistad contiene cierta dosis de competitividad que debe ser bien
orientada por los mayores y por el medio. Esta competitividad tiene mucho de búsqueda del
atractivo, de seguridad en sí mismo y de recursos o habilidades sociales. Este periodo sensible se
entrelaza con la pre-adolescencia y el adolescente debe destacarse por su identidad, e
individualidad. En esta etapa se busca ser diferente, inteligente y atractivo, lo que motiva al
siguiente periodo sensible.
6-Periodo sensible al virtuosismo. Ahora el individuo capta que es necesario ser capaz de
superarlo todo, de dominarlo todo, de conocerlo todo porque de ese modo logra sus mayores
expectativas de identidad. Pero no puede encontrar su identidad sin reconocer antes su origen y
sin reconocer su origen ni su identidad no puede reconocer su sentido último, su propósito, su
verdadera función humana.
Este es un momento delicado, tal vez el más delicado de toda su historia. El joven en este periodo
sensible hace cosas que solo se explican al conocer su siguiente periodo sensible. Pretende
superar al padre, a la madre, a los hermanos, amigos y compañeros de juegos. Sabe que dispone
de habilidades extraordinarias pero no reconoce para qué le sirve su virtuosismo.
Periodos sensibles
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La virtud que no se orienta en pro del respeto por la máxima necesidad valida, que no va
acompañada de prudencia, firmeza y templanza, se desvirtúa y frustra. El joven no puede
comprender porqué el otro responde poniendo en duda sus opiniones si lo único que hizo fue
enfatizar en la defensa de su convicción. No puede reconocer que ese enfatizar sonó arrogante al
compañero. No puede entender que el otro responda con violencia al empujoncito que él le dio,
porque no comprende que lo que él consideró un empujoncito fue un doloroso manotazo para el
otro.
En este periodo sensible es necesario orientar en las conductas para que el joven adquiera el
habito a la prudencia, a la firmeza y a la templanza y para que aprenda a reconocer que debe
responder a la máxima necesidad valida para todo por sobre la respuesta a lo que él quiere o
prefiere.
Caracterización del virtuosismo masculino y femenino. El hombre manifiesta el virtuosismo en el
dominio de sus habilidades físicas, pero debiera mostrar también en este periodo sensible el
dominio de sus habilidades espirituales, por ejemplo el control de los extremos, el dominio de
posición y de función, la habilidad de descubrir cual es la máxima necesidad valida para todo y
demostrar el dominio de su consecución, pero en este periodo se demuestran preferentemente las
habilidades propias del juego competitivo. Es el momento del campeonato y del campeón que no
entiende la razón que lo motiva al logro de esa posición. ¿Por qué se quiere ser el mejor, el más
inteligente, el más seguro? Sencillamente porque se está llamado a serlo de manera natural.
El hombre debe ser capaz de dominarlo todo, de reconocer el juicio justo, con lo que sentiría
seguro y de establecer el máximo de unidad vincular con todo. Ese es su deber natural para gozar
del máximo de beneficio justo que lo permita sentirse pleno, y por lo mismo feliz. Este mandato
garantizado por su condición de ser normal, el joven no lo asume porque sencillamente no lo
busca y lógicamente, aquello que no se busca nunca se descubre, aunque esté en uno mismo.
Periodos sensibles
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La mujer también nos muestra el virtuosismo de su condición femenina. Muestra el máximo de
atractivo, el máximo de confianza y el máximo de su afecto. La razón del por qué es en ese
momento en el que la mujer muestra su máximo atractivo es, lógicamente, para ayudar al joven
adolescente a superar el atractivo máximo del apetito intergenital prematuro y calificarse maduro
en esa prueba, la prueba del fin de su primer curso de 21 años. El hombre capaz de superar el
atractivo del apetito intergenital prematuro y fijar su atención en el establecimiento vincular
correcto con la naturaleza normada de las relaciones interpersonales naturales, califica maduro,
seguro, y con dominio en la orientación de sus funciones.
Para establecerse autentico, autónomo y responsable, es preciso de este periodo sensible al
virtuosismo y superarlo prefiriendo el ejercicio del dominio vincular intrafamiliar autentico,
realizándose leal y responsable en consecuencia con el verdadero paternazgo, o con la paternidad
autentica.
El periodo sensible al virtuosismo tiene como motivo lograr el máximo desarrollo de las
habilidades físicas, para emprender el desarrollo de las habilidades espirituales afectivovinculares, lógico-legales, y tradicio-naturales.
Una vez superada la tentación del apetito intergenital prematuro, el joven adolescente inicia su
camino de maduración en el ejercicio de captar la máxima necesidad valida siempre y para todos y
para responder a ese deber de resolver, o de realizar esa máxima necesidad, en ocasiones, es
preciso de valor, seguridad y dominio de las tensiones o sensaciones físicas desagradables. Esta
es una de las razones por las que es necesario el ejercicio del control del celo y los instintos.
El joven adquiere en este periodo sensible la conciencia del poder por sobre todas las cosas, por
eso compite, para sentirse y saberse capaz. Se sabe capaz en esta etapa de controlar las
dificultades que le impiden o se oponen en el camino de la consecución de su propósito, y cuando
adquiere esta conciencia, puede lograr su completa madurez.
Periodos sensibles
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7-Periodo sensible a la identidad, al ideal y al origen. El adolescente despierta de repente a
necesidades fundamentales que antes nunca sintió necesarias. Ahora se cuestiona de donde
viene, qué es y a donde va. Se cuestiona lo que va a hacer con su vida, se cuestiona si existe o no
existe Dios, y se cuestiona si es o no es perpetuo. Este es el periodo en el que se identifica con
ideales teóricos. Se reconoce idéntico al grupo de sus preferencias. Si sus preferencias son
naturales se identificará con lo natural pero, si sus preferencias son ambiguas, ficticias, o
fantasiosas, se identificará con dichos ideales fantasiosos, ficticios o ambiguos. Esta es la razón
por la cual los adultos deben ser responsables de orientar al niño en la verdad y no en la fantasía
en los periodos sensibles previos.
En este periodo es necesario orientar, ajustar y realizar las capacidades humanas del joven.
El joven en este periodo es predominantemente sensible al reconocimiento de su identidad de
género. Genero viene de gene es el responsable de la transmisión de los caracteres de una
generación a la siguiente. Cuando esa transmisión es insuficiente, inadecuada o injustificada se
denomina degeneración. La generalidad del género masculino es diferente a la generalidad del
género femenino en sus funciones y comportamiento. Por lo mismo sus justificaciones son
también diferentes. El hombre y la mujer son iguales en valor y diferentes en función.
El joven adolescente debe descubrir su verdadera identidad y es por eso que en este periodo
sensible se cuestiona su origen, identidad y propósito. De no reconocer su verdadera identidad de
género, se transforma en degenerado, de no descubrir su verdadero origen se transforma en
desleal a su verdadera proposición y de no cumplir su pretensión humana se descalifica humano.
El inhumano, degenerado e inmaduro, no puede transmitir a sus generaciones posteriores el
verdadero modelo de identidad, lo que causa graves trastornos de personalidad.
Periodos sensibles
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Este es el periodo en donde debe reconocer su verdadero origen, su auténtica identidad y su
propósito natural, porque debe responder al llamado de su maduración normal de manera libre y
responsable. En este periodo sensible al ideal de la creación, es necesario motivarle, persuadirle y
seducirle en la comprensión del afecto, de la razón y de los valores absolutos del auténtico linaje
humano. El joven debe transformarse a voluntad en líder ejemplar, en maestro del juicio justo y en
padre espiritual de su futuro.
Del cumplimiento y satisfacción de este periodo sensible va a depender su pureza, su autonomía y su
autenticidad.
Caracterización de la identidad masculina y femenina. El joven varón adquiere el modelo de identidad
masculina del padre definido y la mujer lo adquiere de la madre definida, el problema surge cuando el
modelo de identidad paterno o materno son indefinidos o inadecuados.
En la actualidad hemos llegado a convencernos de que ambos géneros son idénticos e iguales, pero
sin determinar en qué son idénticos, ni en qué son iguales, lo que ha transformado al modelo paterno
o materno en indefinido.
El varón dispone de los recursos físicos y espirituales para la protección, generalización, y
orientación en el ideal de la creación, es su responsabilidad la de descubrir el ideal de las especies, el
juicio justo y la realización del ideal afectivo vincular intrafamiliar. El es quien debe saber cómo,
cuando y donde sembrar el gene que transmita el verdadero linaje a su generación posterior. El es el
responsable de su sembrado, por eso debe descubrir su verdadera misión.
La mujer complementa esta labor siendo responsable del cultivo, para lo cual debe también descubrir
cual es su misión conyugal y materna. Sin ese conocimiento verdadero, su función puede
transformarla en inmadura. Dejo aquí en el aire esa función porque es tarea de cada uno el
descubrirla, para de ese modo transformarse en responsables, pero el conocimiento de esa
verdadera función va a depender del juicio justo y de la sensibilidad madura en responder a las
máximas necesidades validas para Todo.
Ambos, el hombre y la mujer deben descubrir su función genética antes de ejercerla.
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Periodos sensibles
8-Periodo sensible al complemento genital. Este periodo, caracterizado por la necesidad del enlace
intergenital, intensifica en este intervalo sensible el apetito genital. Ahora el joven debe discernir y
elegir de entre las mejores alternativas la correcta. Es un momento de suma importancia para el
futuro de su existencia afectiva, cognoscitiva y conductual. Y es un tiempo en donde se establece una
realidad determinante para la maduración del individuo. Frente a si, tiene un instinto reproductor
completo y listo para su uso, ya maduro, pero la efectividad de ese uso debe ser descubierta antes de
utilizarlo, para usarlo en su justicia y de este modo madurar la conciencia del individuo. Con lo que se
completaría la maduración del adolescente.
Pero para reconocer la verdadera función intergenital completa, el joven adolescente debe romper los
límites de su propia concepción y asumir la construcción de un ideal, el Ideal de la Creación. En esa
entrega al cumplimiento del ideal de la Creación se realiza en su heroísmo y valentía, pero de no ser
consecuente con el cumplimiento del Ideal de la Creación, el joven pierde su valor original y esta
cobarde decisión lo reclamará, acusará y discriminará toda su vida.
El adolescente cree que conoce el amor, cree que sabe cómo se hace, y cree que por lo tanto puede
hacerlo, pero se fundamenta solo en el credo, no en la experiencia.
Cree que sabe discernir pero no dispone de elementos de juicio suficientes por si solo para
determinar el juicio justo sobre el valor. Carece de la experiencia del valor absoluto. Aún no dispone
de la experiencia vincular intrafamiliar completa lo que causa tensión en sus decisiones e
inseguridad en sus propias determinaciones.
Es importantísimo que tanto el hombre como la mujer adolescentes descubran su verdadera función
genética antes de ejercerla para evitar así trastornos en la personalidad en ellos y en sus
descendientes. En este caso ambos son responsables del sano desarrollo de sus futuras
generaciones.
Es importante reconocer que el (mandamiento del padre) en este momento adolescente de su
desarrollo puede ser tomado como obligatorio, o impositivo en cuyo caso pierde su función.
Periodos sensibles
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La figura paterna que es su orientador, experto y con el juicio justo, en esa instancia de evaluar sus
apetitos genitales pasa a ser una amenaza impositiva, en lugar de orientador. La orientación paterna
adquiere en esta instancia el sentido de “deber obligado” y eso es nuevo en la mentalidad de este
niño que hasta ese momento, su experiencia con el “deber” es que era “garantizado” por sus padres.
Ese es el instante o la instancia de la transformación del ser dependiente de los padres en
independiente responsable y consecuente con la normativa natural incondicional de la creación. Pero
independiente vinculado en la unidad filiopaternal, porque si se desvincula no cumple con la unidad.
El juicio, orientación o dirección del padre es ahora comparado con la propia evaluación y juicio del
adolescente y la certeza, o firmeza en el juicio del padre no suele asumirla el hijo como lo que es: “un
estado de seguridad”. Esta seguridad presupone el compromiso del cumplir una obligación o deber
impuesto en él (el deber de reconocer la naturaleza del Ideal de la Creación y obrar en consecuencia)
deber este en todo caso natural, que nada tiene que ver con la identidad del padre que lo propone,
asegura o promueve. Se trata del derecho a ser maduro en el cumplimiento de sus exigencias.
Esta situación en donde se debe optar por lo válido incomprensible del valor absoluto por sobre lo
valido comprensible es una situación compleja, pero es la situación que determina la transformación
del adolescente en maduro. Esa es la única posibilidad de descubrir el misterio de lo que hasta ese
momento resultaba incomprensible y de superar los límites del egoísmo instintivo adolescente.
Por esa razón es necesario que entre padre e hijo exista respeto, confianza y afecto vincular
completo. El padre quiere lo mejor para su hijo, pero el hijo no dispone de la experiencia de “lo
mejor”. El joven en este periodo sensible carece de la experiencia intergenital auténtica. Cree
conocerlo, cree estar seguro de que está maduro, pero no dispone de los argumentos de experiencia.
¿Cómo definir su madurez en el vínculo intergenital si aún no dispone de la experiencia? En este
momento el joven debe acercarse al padre y asumir su orientación. El padre es el único responsable
de la orientación genital de sus hijos.
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Periodos sensibles
9-Periodo sensible al paternazgo. En este periodo los casados sienten la necesidad de realizar su
caracterización paterno-materna. Se interesan por aprender del hijo su función paterno-maternal. Lo
que antes era visto con extrañeza ahora les resulta motivante e incluso atractivo. Duermen para los
hijos, comen para los hijos, trabajan para los hijos. El hijo adquiere una función determinante en cada
pretensión de la pareja. El individuo se apaga y surge la persona, surge el deber familiar por sobre el
deber individual, cada miembro del núcleo gestor familiar se hace publico, cada uno se debe al
núcleo y de ese modo aprenden a ser personas públicas. En la sociabilidad reside la autoestima.
Ya no se piensa en qué se quiere hacer, ahora se piensa en qué se debe hacer. Ya no se hace lo que
beneficia a uno, ahora se realiza lo que beneficia a todos. Ya no se cree en lo que conviene a uno,
ahora se cree lo que se ajusta a todos. El Todo adquiere su sentido en esta etapa sensible.
En este periodo entramos en el pleno desarrollo de la capacidad afectiva, cognoscitiva y
motivacional. Nuestra motivación ahora se motiva a darse por el bien de todos, algo que antes era
impensable e injustificable. Los ideales propios de cada uno ahora deben ajustarse al ideal familiar, y
se entiende que por sobre la profesión está la vinculación intrafamiliar. Todo el misterio se acomoda
a la realidad familiar. Lo que antes nos decían y nos pedían, ahora se realiza y se entiende de modo
natural. No cabe lugar para dudas. Y se adquiere la noción de la pureza en la que antes no se creía, y
se adquiere la noción del respeto al que antes se le oponía. Y se entiende la necesidad de darse
incondicionalmente sin que nadie te lo pida. En este periodo sensible se logra o se malogra la
autenticidad del ser humano. Se logra cuando se asume, se reconoce y se realiza y se malogra
cuando se desprecia, se ignora, o se rechaza.
El padre asume el rol responsable de responder a las máximas necesidades validas para Todo y la
madre asume el rol responsable de responder en paralelo a las máximas necesidades validas siempre
y para Todo. De donde el hijo adquiere el modelo de conductas acertadas, validas y máximas, lo que
se transforma en núcleo vincular intrafamiliar maduro en la autenticidad humana. Esa es la verdadera
caracterización funcional familiar.
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Periodos sensibles
10- periodo sensible a la realización natural frente al medio ambiente. Este es el momento del
cumplimiento, del sentirse, saberse y reconocerse realizado en el establecimiento vincular
intrafamiliar y social. Este estado es compartido entre el hijo y el verdadero paternazgo encarnado en
la figura paterna madura de los padres. El medio ambiente ahora es entero en la unidad de sus
complementos.
Una familia unida, confiada y responsable ante la máxima necesidad valida siempre y para Todo, no
perjudica, ni daña, ni escinde ni desajusta nunca a nada.
Aquello que es valido siempre y para Todo no perjudica ni enajena nunca a nadie.
Este tipo de conciencia individual y colectiva es la única en garantizar la autenticidad humana. Es la
única en resolver los trastornos de personalidad, la única en resolver los problemas de educación,
salud y tradición normada. Es la única que garantiza las relaciones humanas, los derechos del
hombre, las relaciones interpersonales, e internacionales. La única en restaurar la condición
adolescente del humano en madura. Es la perseguida y esperada por la historia de la humanidad.
El día en que esta tradición se establezca, el ser humano podrá disfrutar del beneficio garantizado por
su naturaleza. Ese día podrá decirse que la especie humana habrá cumplido con su razón de ser y de
ese cumplimiento se derivará la ansiada felicidad de las personas. Hasta ese entonces estaremos
dando vueltas en torno a postulados inmaduros e insuficientes.
La verdadera realización del individuo es imposible sin la verdadera realización de la especie.
El ser humano ha sido creado para ser feliz y no podrá ser feliz hasta que el Todo sea feliz. Por eso
que el beneficio del todo, exige el cumplimiento de la máxima necesidad valida siempre y para Todo.
Fijar la atención en resolver y realizar la máxima necesidad valida para Todo en todo momento es el
deber de ser auténtico. Este mandato natural debe ser reconocido por las Naciones Unidas, por los
ministerios de educación y por los líderes y representantes de la sociedad.
CARACTERISTICAS DE LA MADURACIÓN:
Un ser MADURO es
1- Aquel que responde y emprende siempre y en todo, libre, voluntaria y diligentemente, a la realización,
solución, o satisfacción, de la máxima necesidad válida para todo.
2- Prioriza la unidad, la justicia y la moderación.
3- Es prudente en la elección de alternativas válidas, es firme en la determinación y compromisos y es
templado frente a las diferencias del contrario.
4- Controla y domina el celo emocional, intelectual y motivacional y domina y controla los instintos de
protección, mantenimiento y reproducción.
5-Y ha superado la tentación del apetito intergenital prematuro, siendo reconocido casto, o virgen, por sus
padres y cónyuges.
CARACTERISTICAS DE LOS EXCESOS
depresivo
hiperactivo
arrogante
ignorante
indiferente
agresivo
DEPRESIVO pasivo emocional Lentitud en la toma de decisiones y en la respuesta a las necesidades.
-Desmotivado a la hora de emprender propuestas o de emitir respuestas. Callado e inapetente.
- Desanimado en las conductas no fundamentales. Puede centrarse en el comer, dormir, o aislarse.
- Desconcentrado en sus rutinas. No termina lo que empieza, deja las cosas por medio, no recoge.
- Falto de continuidad, puede iniciar algo y dejarlo en la mitad del camino. El abandono
de responsabilidad es recurrente en la caracterización depresiva.
- Desconfiado, el depresivo desconfía del otro porque desconfía de si mismo.
-Temeroso. Se pone a la defensiva con frecuencia. Su actitud protectora fácilmente
agrede en su defensa. Suele acusar al otro de sus insuficiencias.
-Ensimismado. Tiende a justificarse en sí mismo, y a justificar sus raciocinios en su
propio juicio y a justificar las conductas en base a su propio comportamiento. Lo que
a él le gusta, cree, y hace, es y está siempre por sobre cualquier realidad.
- Poco analítico, el depresivo carece de autoestima porque ignora su posición en la
jerarquía de valores absolutos, lo que le impide discernir en pro de los valores
preferentes que prevalecen por sobre los no preferentes.
- Irracional, en algunos casos la fantasiosa imaginación transforma el juicio del
depresivo en irresponsable, celoso, o egoísta.
CARACTERISTICAS DE LA MADURACIÓN:
Un ser MADURO es
1- Aquel que responde y emprende siempre y en todo, libre, voluntaria y diligentemente, a la realización,
solución, o satisfacción, de la máxima necesidad válida para todo.
2- Prioriza la unidad, la justicia y la moderación.
3- Es prudente en la elección de alternativas válidas, es firme en la determinación y compromisos y es
templado frente a las diferencias del contrario.
4- Controla y domina el celo emocional, intelectual y motivacional y domina y controla los instintos de
protección, mantenimiento y reproducción.
5-Y ha superado la tentación del apetito intergenital prematuro, siendo reconocido casto, o virgen, por sus
padres y cónyuges.
CARACTERISTICAS DE LOS EXCESOS
depresivo
hiperactivo
arrogante
ignorante
indiferente
agresivo
HIPERACTIVO activo emocional Rápido en responder a las necesidades, pero sin evaluar cual prevalece
por sobre la otra. Suele responder de modo impulsivo, casi automático, a cualquier proposición necesaria sin
ser necesariamente la máxima necesidad en importancia, o, valida para todo. Hace muchas cosas porque
disfruta haciendo pero no cumple lo que se debe hacer porque no sabe discernir, no tiene idea de los valores
absolutos. Cree que porque hace responde y porque responde es responsable.
- Animoso, en extremo se transforma fácilmente en centro mesa, ordenador y orientador de discusiones,
suele ser quien dice la última palabra y no porque sea justa, sino por miedo a perder esa posición de
prevalente.
- Provocador del otro en sus extremos conductivos, intelectivos y sensitivos. Con facilidad se cree intocable,
intachable e inviolable, en cuyo credo forja sus punzantes criticas, juicios o acusaciones.
- Testarudo, rozando lo obsesivo, puede caer en el juicio irracional, o en las conductas de riesgo,
demostrando ser un imprudente.
- Su explosividad, vivacidad y entusiasmo en su insistencia llevan al cansancio del otro, lo que suele crear a
su alrededor una cortina de aislamiento colectivo.
- Desadaptado, el hiperactivo es en extremo un desadaptado, que con su celosa reserva de predominio obliga
al otro a marginarse y marginar sus propuestas, declarando su egoísmo irresponsable.
CARACTERISTICAS DE LA MADURACIÓN:
Un ser MADURO es
1- Aquel que responde y emprende siempre y en todo, libre, voluntaria y diligentemente, a la realización,
solución, o satisfacción, de la máxima necesidad válida para todo.
2- Prioriza la unidad, la justicia y la moderación.
3- Es prudente en la elección de alternativas válidas, es firme en la determinación y compromisos y es
templado frente a las diferencias del contrario.
4- Controla y domina el celo emocional, intelectual y motivacional y domina y controla los instintos de
protección, mantenimiento y reproducción.
5-Y ha superado la tentación del apetito intergenital prematuro, siendo reconocido casto, o virgen, por sus
padres y cónyuges.
CARACTERISTICAS DE LOS EXCESOS
depresivo
hiperactivo
arrogante
ignorante
indiferente
agresivo
ARROGANTE Tras la jactancia de sus virtudes, habilidades y conocimientos, el arrogante suele esconder sus
grandes desordenes, temores y carencias.
- Indiferente al otro, el arrogante dejará claro que está por sobre cualquiera. En ocasiones esa indiferencia no
es otra cosa que una declaración de su incapacidad de adaptarse a la realidad.
-Soberbia es la constante del arrogante. En algunos extremos puede llegar a la envidia.
- Mientras el hiperactivo resuelve ingenuamente sus necesidades, el arrogante ofrece soluciones sin ánimo a
resolverlas. El arrogante es demasiado inteligente como para reducir su intelecto al ejercicio creativo
constructivo.
- El arma del arrogante es el juicio y se caracteriza por juzgarlo todo, pero juzga generalmente sentenciando
con su juicio y sentenciando al que proponga un juicio distinto al suyo.
- Desconsiderado, el arrogante no considera la razón que motiva al otro a ofrecer un determinado juicio
diferente al suyo, no lo escucha, se olvida fácilmente de que el otro es libre, autónomo, y responde
voluntariamente (a su manera) frente a cualquier situación.
- Descortés rozando lo grosero, suele ser producto de un ambiente negligente con carencias de todo tipo. La
arrogancia es un escudo para esconder carencias, e insuficiencias propias.
-El arrogante envidia la seguridad del otro aunque no lo manifieste, porque se reconoce escaso de
conocimiento. La arrogancia se realiza en un ambiente escaso de juicio justo o de verdad. El arrogante
puede ser al mismo tiempo un flamante defensor de los pecados, o, de los errores y falacias.
CARACTERISTICAS DE LA MADURACIÓN:
Un ser MADURO es
1- Aquel que responde y emprende siempre y en todo, libre, voluntaria y diligentemente, a la realización,
solución, o satisfacción, de la máxima necesidad válida para todo.
2- Prioriza la unidad, la justicia y la moderación.
3- Es prudente en la elección de alternativas válidas, es firme en la determinación y compromisos y es
templado frente a las diferencias del contrario.
4- Controla y domina el celo emocional, intelectual y motivacional y domina y controla los instintos de
protección, mantenimiento y reproducción.
5-Y ha superado la tentación del apetito intergenital prematuro, siendo reconocido casto, o virgen, por sus
padres y cónyuges.
CARACTERISTICAS DE LOS EXCESOS
depresivo
hiperactivo
arrogante
ignorante
indiferente
agresivo
IGNORANTE La Pereza es una de las razones que justifican al ignorante. Esta pereza le conduce a ser
irresponsable en responder a las soluciones adecuadas a cada problema.
Falta de análisis, el ignorante suele contener varias carencias, desde la flojera en la toma de decisiones
hasta la imposibilidad de mantenerse asociando juicios.
La característica fundamental del ignorante es la falta de interés, lo que justifica la falta de recursos
comparativos exigida por la capacidad de juicio del intelecto.
El ignorante teme por su ignorancia, y su ignorancia lo confunde y desorienta, lo que acaba desconfiándolo y
desconfiando al mismo tiempo de los otros.
Desconexión es una característica del que ignora porque al no saber se desconecta en sus juicios sobre la
realidad.
En ocasiones el ignorante adopta un conformismo inapropiado para desarrollar su inteligencia.
Uno de los recursos del ignorante es el celo por lo poco que sabe y esto en ocasiones puede transformarlo
en arrogante.
El síndrome del caracol parece ser la causa del ignorante, el encerrarse en si mismo, la lentitud en salir de
su caparazón y el ocultarse frente a la más mínima adversidad, son características adversas a la exploración,
al análisis y al esfuerzo en identificar diferencias que faculten la evaluación del juicio justo. Lo justo es
máximo, valido y en todo, eso obliga a interesarse por todo, en su grado máximo, hasta descubrir su valor
absoluto.
CARACTERISTICAS DE LA MADURACIÓN:
Un ser MADURO es
1- Aquel que responde y emprende siempre y en todo, libre, voluntaria y diligentemente, a la realización,
solución, o satisfacción, de la máxima necesidad válida para todo.
2- Prioriza la unidad, la justicia y la moderación.
3- Es prudente en la elección de alternativas válidas, es firme en la determinación y compromisos y es
templado frente a las diferencias del contrario.
4- Controla y domina el celo emocional, intelectual y motivacional y domina y controla los instintos de
protección, mantenimiento y reproducción.
5-Y ha superado la tentación del apetito intergenital prematuro, siendo reconocido casto, o virgen, por sus
padres y cónyuges.
CARACTERISTICAS DE LOS EXCESOS
depresivo
hiperactivo
arrogante
ignorante
indiferente
agresivo
INDIFERENTE La Indiferencia proviene de una actitud celosa de sí mismo, del ensimismamiento exacerbado,
del aislamiento del resto, del síndrome del caracol.
Antisocial, el indiferente acaba excluido en el rincón del excluyente. Su falta de emprendimiento, de
resolución y de interés lo marginan del resto, y él asume válida su exclusión porque le sirve para evitar
aquellos compromisos, que por sus insuficiencias, teme enfrentar.
Desarraigado, el indiferente carece del arraigo familiar, comunal, regional o nacional. No porque no sienta la
necesidad de pertenencia sino porque no está dispuesto a la entrega que caracteriza dicha pertenencia. Por
eso es fácil escuchar en ellos el reclamo de los partidos políticos, equipos de futbol, organizaciones
religiosas, etc. El desarraigo es una de las características del indiferente.
Ególatra, el indiferente es el rey de su reinado, todo gira en torno suyo, la posesión, el deber de la justicia y el
derecho al beneficio se someten a la aprobación y aceptación del rey (él).
Desinteresado, una de las características de esta tipología o patología es el desinterés que muestran ente
los otros. El “otro” asume la caracterización de opuesto independiente, de objeto del protagonista (él), por lo
que pasa a ser considerado como un útil o inútil para él.
El indiferente desconoce la naturaleza humana en sus fundamentos sociales. Considera a la sociedad como
suma de estúpidos, ineficientes, insensatos e incorrectos, no como personas que buscan su identidad sin
haberla encontrado y que por eso actúan sin eficiencia justicia y autenticidad. Para el indiferente, el otro es
malo, y no puede salir ni replantearse esa condena. “Porque el otro es malo no lo atiendo, entiendo, ni voy a
estar atento a él”. El indiferente no percibe, ni reconoce, ni responde a las necesidades del otro, porque
considera al otro innecesario.
CARACTERISTICAS DE LA MADURACIÓN:
Un ser MADURO es
1- Aquel que responde y emprende siempre y en todo, libre, voluntaria y diligentemente, a la realización,
solución, o satisfacción, de la máxima necesidad válida para todo.
2- Prioriza la unidad, la justicia y la moderación.
3- Es prudente en la elección de alternativas válidas, es firme en la determinación y compromisos y es
templado frente a las diferencias del contrario.
4- Controla y domina el celo emocional, intelectual y motivacional y domina y controla los instintos de
protección, mantenimiento y reproducción.
5-Y ha superado la tentación del apetito intergenital prematuro, siendo reconocido casto, o virgen, por sus
padres y cónyuges.
CARACTERISTICAS DE LOS EXCESOS
depresivo
hiperactivo
arrogante
ignorante
indiferente
agresivo
SOBREPROTECTOR AGRESIVO La sobreprotección extrema o agresiva es una disposición de fuerza,
arrogancia, o control frente al otro, que en sus extremos puede llevarlo al límite de la destrucción.
El sobreprotector asume al otro como objeto de su demencia, lo vigila, lo controla y celosamente lo limita
hasta que el otro asume el “señorío” o, hasta que el otro se reconoce autónomo y para liberarse debe destruir
las amarras del sobreprotector en cuyo caso, este, se siente violado en su posición de dueño, robado en sus
dominios, y mermado en su calidad de señor del otro, lo que desata actitudes vengativas en él.
Limita al otro entre los límites de su control. Teme en el otro la inseguridad de los misterios de su propia
inseguridad, por lo que busca siempre que el otro esté seguro con él y en él, busca que confíe en él, llegando
a ofrecerle todo lo suyo a cambio del saber que el otro no se le escapa.
El sobreprotector carece de seguridad. Es un inseguro de sí mismo y un inseguro de los demás a quienes
acepta solo sobre la base de su posesión, mientras los utiliza para algo y le sirven para algo. Más allá de eso
dejan de ser útiles.
El sobreprotector suele fijarse en el poder por sobre en el afecto o la razón. La protección ha de demostrarse
con hechos y esos son característicos del posesivo. Si poseo, puedo poseerte, de otro modo no tendría
recursos para justificar la posesión. La sobreprotección afectiva no daña a nadie cuando se ciñe dentro de los
límites del afecto, pero sin afecto, la sobreprotección se transforma en alguacil de prisiones.
La sobreprotección paterno-materna se origina en la insuficiencia de los mismos en entender que el hijo es
un objeto de la voluntad natural y no un objeto de su propiedad. El hijo no es creado por ellos, sino a través de
ellos. Ellos, los padres, colaboran en la realización de los hijos, pero estos pertenecen y son propiedad de la
naturaleza humana que los ha creado. El no asumir esta realidad despierta la necesidad sobreprotectora.
Uno puede tener padres y no tener afecto,
confianza ni modelo ejemplar paternal.
Puede tener hermanos y no tener afecto,
confianza ni modelo fraternal ejemplar.
Se pueden tener hijos y no tener lealtad,
confianza ni fidelidad filial.
Se pueden tener esposo o esposa y no tener
lealtad, confianza ni fidelidad conyugal.
Se puede incluso tener familia y no tener unidad,
justicia ni responsabilidad.
Pero no puedes tener amor si no respondes libre
y voluntariamente al cumplimiento del deber
que lo justifica necesario.
La verdadera razón que justifica necesario al
amor es la unidad, la justicia y el cumplimiento
del deber de estar unidos en el vinculo del
afecto legitimo, completo, e incondicional.
Este vinculo solo puede ser establecido sobre la
base de la entrega mutua voluntaria por el
bien del otro, por ajustar y ajustarse con el
otro y por realizar en la pureza de la
autenticidad al otro. Lo que obliga a responder
siempre y en cada lugar al cumplimiento del
máximo deber valido para todo, o a
responder, resolviendo y realizando la
máxima necesidad valida para todo.
La carencia de dominio y el exceso de poder son los mejores
detonantes del violentísmo
El enfoque y la determinación al cumplimiento del deber máximo en
importancia facilita la maduración normal del individuo.
impositivo
violentismo
autoflagelativo
Se acusan las debilidades del prójimo, pero
no la responsabilidad de madurarlos.
Trastornos de personalidad
emoción
Por carencia de
afecto o por afecto
extremo,
sobreprotectores
Padres
sobreprotectores
ausentes o
distantes
1-Hijos sin límites, libertinos u obsesivos
2-Sin justicia, delictivos o ignorantes
3-Sin control, violentos o deprimidos
El hijo de padres ausentes o distantes busca, o espera idealistas, liberales, seguros de si
mismos, con orientación de líderes, pero generalmente su condición pronto los rechaza.
intelecto
Por carencia o
por exceso
Padres
ignorantes o
arrogantes
Hijos sin seguridad, sin juicio justo y
sin razón, generalmente son individuos
sin conocimiento o que se arrogan de
lo que conocen
Los hijos de padres arrogantes o ignorantes, generalmente buscan amigos seguros de lo
que conocen, pero pronto los enfrentan y contradicen.
voluntad
Por carencia o
por exceso
Padres
flojos o
violentos
Hijos no responden, no reconocen y
no respetan.
Los hijos de padres flojos o violentos, generalmente buscan amigos responsables
moderados e incondicionales, pero o se aprovechan de ellos o se les oponen por sus
logros.
Trastornos de personalidad
Identifica el origen de las características de tus compañeros.
Personas obsesivas, controladoras, libertinas, desleales, incumplidoras, egoístas,
provienen de un ambiente familiar insuficiente en lo afectivo.
La carencia afectiva provoca la necesidad por afecto, esta tendencia obliga a
intensificar la búsqueda de parejas, o por el contrario a rechazar la compañía.
Personas inseguras, superficiales, centro mesa, irrespetuosas, arrogantes, lo saben
todo, justicieras, vengativas, provienen de un hogar intelectualmente insuficiente.
Estas personas suelen intensificar la búsqueda de conocimiento pero de superficie,
suelen interesarse por la copucha en lugar de por los fundamentos. Hablan mucho
pero saben poco.
Personas que no responden a las necesidades, irresponsables, incumplidoras,
impuntuales, violentas, arrebatadas, o pasivas, indiferentes, provienen de hogares
sin límites, o limitados, hogares sin tradición responsable. Suelen hacer muchas
cosas pero prefieren lo que ellos quieren por sobre lo que ellos deben hacer.
Los provenientes de hogares suficientes son sensibles a las necesidades máximas,
las captan o descubren, las comprenden en su justa medida y responden a la
realización completa de las mismas. Suelen ser atractivos, inteligentes y atentos.
Trastornos de personalidad
emoción
intelecto
voluntad
La emoción espera ser satisfecha para sentirse plena. La emoción
insatisfecha reclama, alega, o se queja.
La conciencia insatisfecha reclama.
La sobrevaloración extrema y el no responder a las necesidades del otro
provocan carencias afectivas.
El intelecto se interesa y se asegura frente al juicio justo, el intelecto
inseguro acusa, declara , o, desmiente el juicio injusto.
La conciencia insegura acusa.
La soberbia ajusticia . Cuando las razones no responden o no coinciden
con el juicio justo, se producen carencias de juicio y el individuo acusa,
desmiente, o contradice.
La voluntad responde a lo motivante, a lo beneficioso, o, a lo ajustado.
Lo desmotivante reprime la respuesta y la voluntad no responde.
La conciencia insuficiente no cumple.
Cuando no se dispone de un modelo ejemplar de lo correcto, la voluntad
no se motiva a responder. La sobreprotección somete y produce
carencia de responsabilidad. El individuo no responde a las exigencias
del deber. No cumple.
Trastornos de personalidad
Las conductas:
agresivo-defensiva,
arrogante-ignorante,
exigente e indiferente, son producto resultante de una concepción extrema de
la situación. La situación se sobrevalora, sobredimensiona, y se sobreprotege,
por esta razón se responde sobre exigiendo.
El exceso en la apreciación de un valor sobredimensiona la exigencia en el
deber por cumplirlo y sobredimensiona el derecho al beneficio del mismo.
Esa exigencia angustia en su impotencia y ansía en la esperanza por
conseguirlo.
La insatisfacción frustra y provoca dolor o indiferencia.
La injusticia frustra y provoca deslealtad y desconfianza.
La insuficiencia frustra e inhibe y desmotiva.
La depresión, la deslealtad, el desajuste o desconfianza y la desmotivación
son los aspectos generadores de la decadencia.
Reglas sencillas de comportamiento
- Si no sabes arreglar, busca al que sepa
- Si no sabes que decir, cállate
- Si debes usar algo que no te pertenece pide permiso
- Si te prestaron, devuelve
- Si no sabes como funciona, no lo toques
- Si no sabes hacerlo mejor, no critiques
- Si no puedes ayudar, no molestes
- Si prometiste, cumple
- Si ofendiste, discúlpate
- Si no sabes, no opines
- Si opinaste, hazte cargo de lo que opinas
- Si algo te sirve, trátalo con cariño
- SI NO PUEDES HACER LO QUE QUIERES, TRATA DE QUERER LO QUE
HACES
- Si tu maestro no cumple lo que dice que se debe hacer y comprendes que en
realidad se debe hacer, no justifiques tu incumplimiento con el suyo. Cumple tu
lo que el debería cumplir y de ese modo transformas al maestro en tu
discípulo.
- No digas nunca que no puedes hacer aquello que no intentaste.
Como superar los trastornos de
personalidad
Todo trastorno obliga a la moderación, al juicio justo y al cumplimiento del deber. Quien no cumple el
deber de ser auténtico, justo y responsable, debe responder en justicia a la máxima necesidad válida
siempre y para todo.
Responder a la máxima necesidad valida siempre y para todo es algo extraño para quien está habituado
a responder a la máxima necesidad valida para él o para el grupo o fragmento al cual se debe, lo que
obliga a superarse en la respuesta. Ese “superarse” es un tipo de indemnización que poco a poco
transforma al egoísta o fragmentario en incondicional frente a la máxima necesidad válida.
El ejercicio repetido y voluntario de indemnizar la naturaleza egoísta produce el beneficio del desarrollo
de la autenticidad. De ese modo se restaura el trastorno de personalidad y rectifica las conductas
extremas transformando al inmaduro en moderado, justo y adecuado, aspectos estos típicos del
maduro.
Tanto la sobreprotección como la ausencia, la prepotencia e ignorancia, o la violencia y pereza, se
rectifican en el control de los extremos.
El habituado a violentarse deberá indemnizar su violencia pacificándose.
El habituado a la pereza deberá indemnizar su pereza siendo diligente en sus respuestas.
El ignorante deberá indemnizar su ignorancia interesándose.
El arrogante deberá indemnizar su prepotencia con humildad.
El indiferente deberá indemnizar su ausencia atendiendo, entendiendo y estando atento a las
necesidades del todo.
El sobreprotector deberá indemnizar su posesividad liberando, reconociendo la individualidad del otro y
respetándolo.
Todos ellos deben afrontar sus extremos y habituarse al orden, moderación y cumplimiento completo del
deber de ser auténticos.
Fin de la I parte de la presentación
• Trastornos de la personalidad
• I parte
• Por
• Martín Soria
• Por una educación integral
• www.martinsorioa.cl
Donde, cómo y cuando se termina la
adolescencia
II parte
Hay quienes
piensan que se
termina a una
determinada
edad, otros que
después de una
ceremonia,
cuando se
casan, otros
que después del
compromiso de
tener hijos etc.
La realidad
es muy
distinta
Desordenes judiciales relacionados con la
carencia de criterio sobre la madurez
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En España, los llamados "menores maduros", de entre 16 y 18 años, están inscritos en un marco
normativo complejo, y a veces, contradictorio. Por ejemplo, a estas edades uno puede casarse sin el
consentimiento paterno, aunque no puede comprar tabaco. Uno puede trabajar, aunque no abrir una
cuenta bancaria. O, ponerse más pecho, pero no un piercing.
El aborto entre adolescentes es un hecho. Las cifras en menores de 20 años se multiplicaron
prácticamente por tres entre 1998 y 2007. La tasa de interrupciones voluntarias de embarazo pasó del
5,7 por mil al 13,8 en este grupo de edad. El total de abortos realizados en España fue de 112.000.
Ciento doce mil “asesinados o, no nacidos” dependiendo de la visión de quienes lo interpreten, pero
ciento doce mil frustraciones voluntarias contrarias a la natalidad, ciento doce mil madres con trastornos
de personalidad que afectan a otros ciento doce mil jóvenes amenazados por el estigma de la
insuficiencia de por vida.
Ciento doce mil por cuatro (448.000) padres y madres afectados, cuando no dañadas en su identidad
afectiva familiar. Y, si sumamos esto a los futuros candidatos al matrimonio con estas ciento doce mil
madres frustradas, nos da una cifra de trastornos familiares que ningún gobierno podría justificar
conveniente. Y eso ¿por qué?
Por la sencilla razón de no estar educados en la normativa de la normalidad.
¿Es un niño de 16 o de 18 años maduro en el reconocimiento de su verdadera identidad natural
humana? ¿Dispone de los recursos vinculares necesarios para comprender las situaciones extremas?
¿Dispone un joven a los 18 años del dominio en las virtudes de la prudencia, firmeza y templanza
necesarias para ubicar su posición y función frente a situaciones de alto riesgo, riesgo emocional
afectivo, cognoscitivo o motivacional?
¿Puede enfrentar una situación indigna sin indignarse, u ofensiva sin ofenderse, o irrespetuosa sin
responder a la ofensa? De ser así estaría maduro en el dominio de las conductas, conocimientos y
sensibilidad, pero si responde a la ofensa ofendiendo, si se indigna frente a la indignación y si se
desvincula de quien lo desvincula, aún no dispone de los atributos exigidos por la maduración del ser
libre, autónomo y responsable.
La jurisdicción de las naciones debe ajustar la naturaleza de sus propuestas de ley al juicio justo, pero
antes de ajustar es necesario reconocer el estado maduro de la justicia, el biotipo natural humano
maduro y la jerarquía de valores dentro de la realidad absoluta del valor.
Desordenes judiciales relacionados con la
carencia de criterio sobre la madurez
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En Chile unos diputados presentaron un proyecto de ley que elimina el delito del aborto y consagra el de
tipo terapéutico, alegan que:
-Otorga el derecho a las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo¿De quien es el cuerpo? Si las cosas pertenecen al que las hace… entonces ¿qué mujer puede
justificarse creadora de su cuerpo? Solo para pensarlo en profundidad. ¿En qué momento previo al
nacimiento de la mujer, fue la mujer quien propuso su nacimiento? ¿Dónde existía antes de nacer para
proponer su nacimiento? Si no fue ella quien propuso su nacimiento, ¿porqué se dice que es a ella a
quien le pertenece el cuerpo que no decidió tener, ni mucho menos sabe cómo realizarlo? ¿Puede
alguien ser dueño de lo que no ha creado? Y ¿puede pertenecer algo a alguien que no supo ni propuso
su realización? La obra pertenece al autor del mismo modo que el efecto pertenece a la causa creadora
que lo origina. ¿Es entonces la mujer la causa creadora del cuerpo de la mujer, si o no? El “propio
cuerpo” es un objeto de la naturaleza humana que lo ha creado, y a quien pertenece en su totalidad.
-El derecho a la dignidad física y síquica de la mujer- ¿Podríamos decir que síquicamente es más digna
la mujer que opta por abortar, o asesinar a un inocente por decreto del fragmento “ella” que lo determina
válido? Válido, en este sentido no sería más que una evaluación en función de la noción relativa a la
determinación de la mujer, pero no en función de lo que es siempre y para todos valido. No es válido
para el niño asesinado, ni para la pareja que lo engendró y que adquiere la noción asesina de abortar.
Vida es el conjunto de fuerzas que posibilitan la realización de un propósito, esas fuerzas son derecho
natural de toda concepción y pertenecen al ambiente. ¿Es justo que un individuo se adueñe de lo que
pertenece naturalmente al ambiente y prive al concebido del derecho natural a su beneficio?
-Por la necesidad de protección de la integridad y la libertad de conciencia- Una mujer integra es aquella
que por realizarse en lo que es siempre y para todo valido no puede ser ni acusada, ni culpada, ni
desautorizada nunca por nadie. ¿Sería la mujer que aborta meritoria de tal categoría? ¿Qué libertad
tiene la conciencia, sino la de optar siempre por la alternativa valida?¿no sería libre la mujer que opta
siempre por la alternativa valida siempre y para todo? ¿Sería valido siempre y para todo el abortar?
¿Estaría la mujer optando por la alternativa valida siempre y para todos, o estaría priorizando lo que es
únicamente válido para ella? Sacarse el “cacho” en este caso es privar al mundo de una conciencia
pura, que muy bien podría lograr al máximo de sus posibilidades creativas y ser genio, el máximo de sus
posibilidades emocionales y ser santo, o el máximo de sus posibilidades intelectuales y ser justo.
Alguien justificaría el asesinato de Jesús, Einstein o Bill Gates solo porque su madre lo decida?
La anulación de la moral conlleva la anulación
ética y estética de la sociedad
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"La legislación española ha ido, en los últimos años, reconociendo más derechos a los menores de forma
progresiva; los menores pueden decidir sobre sus intervenciones quirúrgicas desde hace siete años y nadie
se ha escandalizado; la única explicación es que los problemas planteados son más de tipo moral que de la
capacidad del menor", afirma Patricia Laurenzo, catedrática de Derecho Penal y miembro del comité de
expertos.
Cuando se prioriza lo jurídico por sobre lo moral, los jueces pierden su razón de ser y se transforman
en justicieros. ¿Qué sentido tiene el poner a un mediador a juzgar algo que por decreto se declara
ajustado?
Sin una maduración moral, la justicia pierde su razón de ser y todo se transforma en ilegal. Todo culpable
puede justificar valido su planteamiento y de ese modo transformarse en inocente.
Por ejemplo: La ley establece en 13 años la edad mínima para mantener relaciones sexuales con adultos en
España (aunque el Congreso aprobó en febrero que el Gobierno modifique el Código Penal para subirla a
14), y en 14 años la edad mínima para contraer matrimonio con la dispensa de un juez. Si por ley se permite
mantener relaciones sexuales con adultos, ¿Cómo es posible que, por ley, no puedan abrir una cuenta
bancaria a los 14? ¿Quien decide, la jurisdicción o la evaluación moral de la familia del menor? ¿Quién
conoce las conductas del menor, el senador representante del pueblo que nunca tuvo contacto con el joven o
el padre que lo alimenta, viste y alberga en su domicilio desde que nació?
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La sociedad ha de indagar en el estudio de las condiciones y características que denotan la maduración del
ser adolescente.
¿Es madura la condición del párroco que embaraza a una menor? (Párroco de Melipilla Ricardo Muñoz tiene
dos hijos y mantenía una doble vida El Mercurio Nacional C1 jueves 7 de enero 2010)
Es madura la condición de los profesores que logran con sus paros que 2000 estudiantes deserten de su
educación? (El Mercurio Nacional C1 jueves 7 de enero 2010).
¿Es madura la condición de parlamentarios representantes de nuestra sociedad que son imputados por
malversación de fondos? (El Mercurio C3 jueves 7 de enero 2010).
¿Es madura la condición del padre de familia que mientras su mujer está embarazada, se va con otra y la
abandona con su embarazo? (Rumpi jueves 7 de enero del 2010)
Se conoce perfectamente al inmaduro y con lo fácil que es fijar la atención en todo lo contrario, de ese -todo
lo contrario- no sabemos nada.
Si pensamos que todo lo que acusamos debe ser todo lo contrario a lo que se acusa, comprenderíamos que
al llamar flojo al contrario lo estamos exigiendo ser firme, al que decimos ser imprudente lo estamos pidiendo
ser prudente, en este ejercicio reconoceríamos las cualidades de lo normal.
Es por todos compartido que la adolescencia se inicia en la pubertad,
pero se ignora dónde se termina.
•
Esto no es del todo cierto, hoy se sabe donde se termina la adolescencia.
Vamos a explicarlo:
CONDICIONES QUE DECLARAN LA MADURACION ADOLESCENTE
1-Lealtad filial incondicional completa al verdadero paternazgo.
2-Confianza plena filiopaternal en los principios de la creación y en
el ideal de las especies.
3- Dominio y control de los extremos.
Donde se termina la adolescencia
•
Este es un tema que ha sido difícil de entender a lo largo de la historia y que exige del conocimiento
profundo en temas como el ideal de las especies, los valores absolutos, el reconocimiento del
verdadero paternazgo, y otros más que nos ayudan a reconocer la verdadera finalidad de la
adolescencia en el proceso de la creación.
•
Lealtad, confianza y dominio, son grandes palabras que contienen un significado aún mayor en su
profundidad y extensión, por eso vamos a tratar de aproximarnos y descubrir el significado que contienen.
•
Entendemos por lealtad filial incondicional al verdadero paternazgo, al establecimiento de la unión
completa, sin dudas, sin resquicios impositivos, sin presiones culturales, sociales, o económicas que
influyan en la decisión que ha de ser completamente incondicional y voluntaria en la determinación del hijo
que se orienta en el cumplimiento responsable del deber natural de ser auténtico, en la experiencia
vincular intrafamiliar completa entre padres e hijos, hermanos y hermanas, abuelos y nietos, cuñados y
cuñadas, sobrinos y tíos, y primos y primas, amigos y amigas, uno y otro. Un ser sin enemigos.
•
Un adolescente vinculado con el verdadero paternazgo, que comprende los fundamentos naturales del
verdadero paternazgo y que se une en la confianza con el padre que encarna el verdadero paternazgo
incondicional natural, demuestra en su conducta y convicción ser un adulto en la actitud. Y, si además
controla el celo extremo emocional respondiendo con afecto a los defectos del otro, con seguridad ante la
inseguridad del otro y con responsabilidad ante el cumplimiento del deber de responder voluntariamente a
la máxima necesidad en importancia, muestra en su conducta los recursos normales de la naturaleza
humana madura.
•
La adolescencia se termina en el vínculo maduro en la confianza intrafamiliar incondicional en el afecto, la
verdad y la responsabilidad. El adolescente se termina en las respuestas maduras, en el asumir las
responsabilidades y cumplirlas, en el reconocer el juicio injusto y resolverlo, en el responder con afecto a
los defectos. Esa actitud madura es la actitud paterna. En ese instante el adolescente califica para asumir
su tarea de gestor del núcleo intrafamiliar. Sobre esa condición califica para iniciar el intercambio genital.
La maduración del adolescente se establece en el momento en el que asume
voluntariamente la responsabilidad de responder a la necesidad de establecer el
Vinculo Intrafamiliar Incondicional Completo (Verdadero Paternazgo).
La orientación, finalidad y realización del ser
humano se establece en la consecución del Vinculo
Intrafamiliar Completo.
Donde se termina la adolescencia
•
Lealtad filial incondicional a la figura que encarne el modelo del verdadero paternazgo, al padre
espiritual y natural al mismo tiempo, que nos orienta, que nos educa y que nos cuida en el
proceso de maduración. El ideal paterno es simple, es aquel que cumple con su responsabilidad
de ser auténtico. Ese "ser auténtico" tiene sus manifestaciones afectivas, explicativas y
conductuales, que son notorias a los sentidos del que lo observa, y por lo tanto facilitan su
reconocimiento, a pesar del parecido con cualquier otro semejante.
•
Por lealtad filiar incondicional al verdadero paternazgo se entiende el establecimiento de la unión
entre el padre y el hijo en la orientación familiar, en la determinación a establecer
incondicionalmente un matrimonio puro, un matrimonio en el que ambos complementos
hayan superado la tentación del apetito intergenital prematuro. Y sobre la experiencia de
este dominio, puedan controlar también la tentación del apetito del resto de los instintos en todas
sus manifestaciones. Lo que implica control y dominio sobre los hábitos de estudio, hábitos
alimenticios, hábitos de descanso o ejercicio saludables, etc, etc. para lo cual, es necesario de
una disciplina regular en ejercicios y condiciones.
•
El adolescente supera la adolescencia en el control y dominio de sus conductas, de sus
pensamientos y raciocinios y sobre el control y dominio de sus percepciones sensibles o ánimo.
Cuando el joven demuestra ser respetuoso al padre y madre espiritual y natural, verdadero y
maduro; al maestro experto en el juicio justo y al líder ejemplar en lo auténtico. Cuando el joven
sobre la base de esa lealtad, adquiere el dominio sobre la prudencia, firmeza y templanza.
Cuando controla y domina la tentación del recelo ajustando el celo dentro de los límites de la
unidad, justicia y cumplimiento del deber. Y cuando ha superado la tentación de los instintos de
protección, mantenimiento y reproducción. Cuando ha demostrado superar la tentación del
apetito intergenital prematuro, el adolescente ha terminado y se ha establecido en él la verdadera
identidad humana masculina o femenina, dependiendo de la identidad de género del individuo.
Sólo sobre la base de la lealtad al verdadero paternazgo incondicional maduro, y sobre el dominio
de las virtudes, del celo y del instinto, el adolescente supera su adolescencia.
•
•
Donde se termina la adolescencia
•
El hijo, ha de demostrar en sus conductas el dominio sobre los extremos emocionales, intelectuales y
motivacionales, siendo capaz de controlar su lenguaje, sus rabias, tensiones, sus explosiones violentas,
así como sus depresiones, angustias y ansiedades. El joven debe demostrar en sus conductas la
moderación del acomodo con lo inmediato, lo justo, y lo necesario.
•
Este hijo que ejercita una disciplina de dominio y moderación sobre sus horarios, sobre sus hábitos
alimenticios, y sobre sus deberes y obligaciones, con respeto y sabiéndose ubicar en cada situación,
resolviendo y realizando el máximo de su voluntad en el cumplimiento de la máxima necesidad valida
siempre y para todos, manifiesta su estado de madurez sobre el control del celo. Ese es el requisito
indispensable para demostrar que tiene los recursos necesarios para emprender la construcción del
núcleo gestor de la especie.
•
El maduro no es un nerd, ni un reprimido, ni un mermado en su libertad, todo lo contrario es el auténtico
original, novedoso y distinto porque es sincero, es auténtico y es autónomo. Responde a la máxima
necesidad valida en importancia y eso lo transforma en importante, responde a la máxima resolución de
intereses y eso lo transforma en interesante y responde a la máxima necesidad afectiva y eso lo
transforma en atractivo.
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El joven leal al verdadero paternazgo no es infiel a sus afectos, todo lo contrario. Cada amigo se asume
como hermano porque facilita y faculta el establecimiento vincular confraternal. Y cada enemigo se
asume desde la posición paterna de quien espera una nueva situación de servicio, de atención,
entendimiento para establecer la base de una confianza que permita el logro del establecimiento vincular.
El mejor modo de eliminar a tu enemigo es haciéndolo tu amigo. La lealtad al paternazgo incondicional
maduro facilita la fidelidad afectiva entre personas.
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La pureza se deriva de la correcta orientación. El joven natural que es leal al verdadero paternazgo
incondicional vincular intrafamiliar, lógicamente esta orientado hacia la máxima finalidad válida para todo
siempre y eso lo transforma en puro.
Control del celo y los instintos
Según un estudio, los hombres pecan de lujuria y gula y
las mujeres de soberbia y envidia.
Donde se termina la adolescencia
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La idea de pretender el establecimiento de una familia vinculada en el afecto, en la verdad y en la bondad
es una idea motivante, pero su construcción obliga a rectificar muchas de nuestras conductas actuales
ajenas a esa realidad, lo que implica tener que afrontar diferencias en tradición, criterio y orientación
vincular. Quien pretenda el establecimiento natural de un verdadero núcleo gestor de la especie, (Familia
Verdadera) ha de hacer frente a las convicciones fragmentarias de los residuos sociales existentes cuyas
convicciones son contrarias a la naturaleza del ideal de las especies.
Asumir la responsabilidad de educar a estos fragmentos sociales es una difícil tarea que necesita de
mucha determinación y madurez en el individuo que lo asume. Pero que solo a través del cumplimiento de
esa responsabilidad, podremos establecer un ambiente protegido, educado y maduro.
En algunos casos resulta más provechoso asumir la voluntad del cambio en uno mismo primero y extender
esa tradición del cambio en la propia descendencia, evitando así la confrontación con otros modelos de
identidad contrarios a la normativa natural de las especies.
La rectificación de los hábitos, tradiciones y costumbres cuesta mucho erradicarlas de los grupos sociales
que las utilizan para otros medios distintos a los procesos de desarrollo naturales. Por ejemplo eliminar el
consumo del alcohol es imposible en una cultura en donde se defiende el alcohol como antioxidante óseo,
o como instrumento para socializar. Y el consumo de alcohol fuerza a la naturaleza del instinto humano a
consumirlo, porque de forma natural lo repele. Lo mismo ocurre con la cerveza, cuyo consumo debe ser
educado, o con el cigarrillo.
Modificar estas costumbres exige mucha determinación y perseverancia en el camino de la normalización.
Cambiar una tradición, en algunos casos ancestral, es algo muy difícil de lograr, porque la tradición es en
muchos casos el recurso de identidad social o grupal de sus miembros. El individuo tiende a justificarse en
el grupo del cual desciende, y su orientación, creencias, y costumbres forjan la tradición de sus valores.
Para cambiar esos valores y costumbres, es necesario reemplazarlos por otros superiores en interés,
beneficio y adecuación. Solo de ese modo se puede superar la ignorancia, e insuficiencia de una tradición.
Una familia vincular es una familia en donde los miembros son asumidos incondicionalmente, se entregan
todos por el beneficio de todos. Todos aquí establecen la personalidad del predominio. Todos pasan a ser
la finalidad de cada uno, el interés de cada uno y la motivación de cada uno. Todos son en cada uno lo que
cada uno es en el “Todos”.
Donde se termina la adolescencia
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EXPERIENCIAS QUE POSIBILITAN EL EJERCICIO Y DESARROLLO DE LAS VIRTUDES, DEL DOMINIO,
DEL CONOCIMIENTO Y DEL VÍNCULO FILIOPATERNAL.
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La Creación ha sido desvirtuada de su condición de ser donante, ha sido tomada en lugar de ser recibirda.
El ser humano ha tomado para sí los beneficios de la creación sin tener en cuenta el ideal de las especies
naturales. Así ha colaborado en la extinción y malformación de especies.
La propiedad sobre las cosas no puede ser porque las tomo, sino porque las realizo y se donan. Del mismo
modo que uno no se declara médico sin haber sanado el menos a un enfermo que lo califique, tampoco se
puede decir propietario de un dominio que no se ha ejercido, el dominio sobre la incondicionalidad natural
vincular.
Para que la relación se establezca correctamente entre causa y consecuencia y entre sujeto y objeto, el
sujeto ha de ser leal a la finalidad del bien común, y ha de entregarse a la realización del objeto hasta su
completa realización, para que este, en el establecimiento recíproco, responda motivado, convencido y
vinculado. Esa incondicionalidad en la entrega mutua entre el sujeto y el objeto califica al sujeto como
creador del objeto y establece al objeto como creado por él.
Esa misma dinámica es la necesaria a establecer entre el joven adolescente y su entorno natural. El hombre
que siembra las semillas de las plantas, disfrutaría del beneficio de sus bondades. Ese sembrar es un acto
de entrega, de afecto, de esperanza en algo mejor. El problema de los cultivos contemporáneos es que se
siembra, no para repartir entre los más necesitados, sino para repartir entre los más poderosos. Eso debe ser
restaurado.
El verdadero sentido de propiedad es el que se deriva de la realización, no de la posesión. La naturaleza no
se posee, se disfruta del beneficio que esta nos ofrece. Así como nadie traslada sus territorios de un lugar a
otro, ni sus climas ni recursos naturales, así deberíamos obrar con lo que realizamos. Que por lo demás así
lo hacemos aun1que no lo consideremos. El obrero cambia su trabajo por un valor, el dinero. De igual modo
el realizador de un individuo debería, en lugar de poseerlo, sentirse agradecido del valor vincular establecido
con él o con ella. La posesión no determina pertenencia, todo lo contrario, es la pertenencia la que determina
la posesión. Sientes que posees a lo que perteneces y no al contrario.
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Donde se termina la adolescencia
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El sentido de posesión o pertenencia así como el sentido de la justicia o del orden no dependen de
lo que se tiene o se sabe, dependen de lo que se es. Y se es lo que se ha establecido, tanto en la
realización, como en la recognición o en la satisfacción de necesidades fundamentales.
Nuestros antepasados fallaron en el cumplimiento de la máxima necesidad máxima exigida por su
realización en la maduración de la normalidad. Por lo tanto, nosotros, sus descendientes debemos
asumir esa responsabilidad y separarnos de la falsa orientación egoísta, hasta cumplir con la
maduración completa del vinculo intrafamiliar incondicional completo.
Nuestros antepasados debieron mantenerse leales en la fe depositada en la posibilidad del
establecimiento vincular intrafamiliar completo y realizarlo para realizarse en ello, pero perdieron la
confianza en los valores absolutos de plenitud justicia y cumplimiento. Sus descendientes, o sea,
nosotros debemos fortalecer esa fe y lealtad en la posibilidad de establecer familias verdaderas
absolutas y maduras en el afecto incondicional normado.
Nuestros antepasados fallaron en unirse con lo adecuado, lo justo y lo cumplido. Perdieron el
dominio de su posición. Nosotros debemos asumir la posición de dominio sobre los procesos de
consecución del cumplimiento del deber máximo vincular intrafamiliar.
Nuestros antepasados fallaron en establecer una tradición normada en el afecto, en el juicio justo y
en el cumplimiento del máximo deber vincular intrafamiliar maduro. Nosotros debemos establecer la
tradición de responder al cumplimiento de la máxima necesidad válida siempre y para todo,
debemos responder a la investigación y descubrimiento del juicio justo y debemos responder libre y
voluntariamente al compromiso social del intercambio afectivo, verdadero y adecuado.
Responder siempre y en todo a la máxima necesidad en importancia garantiza el cumplimiento del
desarrollo de la maduración. Solo se madura en la resolución de situaciones válidas para todos, en
la realización del cumplimiento de los deberes máximos validos para todos y en la satisfacción de
las necesidades fundamentales propias de la totalidad de los involucrados en cada situación.
El responsable que asuma la determinación de responder a las máximas exigencias de la unidad
global, de descubrir y enseñar la verdad absoluta y de realizarse como modelo imagen de
autenticidad, será el verdadero líder ejemplar, el verdadero genio del conocimiento y el verdadero
padre de la humanidad.
Donde se termina la adolescencia
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¿Cual es el ejercicio que nos permite madurar en el dominio del verdadero paternazgo?
Hasta los 12 años el niño adquiere orientación, conocimiento y experiencias que le permiten entrar
en el periodo sensible a la identidad y sociabilidad, después adquiere la dimensión global social y se
interesa por descubrir generalidades constantes.
Entre los 12 y 16 años, el púber adolescente debe iniciarse en el entendimiento y estudio de los
principios de la creación y en el entendimiento del ideal de las especies naturales, así como en el
ejercicio del control del celo y los instintos. Para esto es necesario establecer Escuelas de
Formación Preadolescente.
En estas escuelas se debe informar del conocimiento en el origen, identidad y propósito del ser
humano. Y, en el dominio de las conductas y tradiciones naturales, además de los ejercicios de
poner al joven en situaciones en las que debe afrontar sus limitaciones y expandirse en ellas para
madurar. El ejercicio de romper fronteras, límites y fragmentaciones posibilita la expansión del
conocimiento, la expansión del dominio y la expansión del afecto, por lo mismo, el joven debe
ejercitarse en el encuentro de una variedad de situaciones en las que pueda ejercer el dominio de su
visión, criterio y conducta.
Los ejercicios de desarrollo emocional tienen que ver con intensificar el nivel de indagación en las
grandes necesidades del conjunto. Preguntarse qué necesita el otro, los otros, y todos. Cómo
conseguir lo necesario y cómo responder a esa necesidad hasta cumplirla y dejarla satisfecha. La
profundización en la sensibilidad va a depender de lo acertivo fundamental. Lo fundamental se
deriva de lo funcional adecuado, no de los credos, sino de las respuestas válidas y acertivas. En el
desarrollo indagativo es necesario estar atento, entendiendo y atendiendo a las necesidades, a los
problemas y a sus soluciones.
Los ejercicios de desarrollo intelectual se deben basar en el entendimiento de las constantes por
sobre las variables. En este caso, el qué se repite siempre adquiere predominio por sobre lo que yo
considero cierto.
Y el desarrollo de la voluntad se desprende del cumplimiento del deber que beneficie siempre al
máximo. Esta rutina estimula al joven, lo orienta y desarrolla.
Escuela de formación preadolescente
…Que transforme la realidad invertida actual en realidad vertical original
La verdad, por ser obvia se calla y porque se calla se olvida.
la adolescencia se termina en el dominio sobre los extremos
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Para esto, la escuela debería fomentar el ejercicio del Servicio voluntario.
El Servicio voluntario es el medio para cambiar un producto por un valor. Pero en ese ejercicio, se
enfrenta el joven a diferentes situaciones en las que tiene que encontrar el acomodo. Situaciones de
horarios, levantarse temprano, dormir lo necesario, situaciones de superar dificultades que intentan apartarle
de su pretensión o meta diaria. Situaciones en las que se rechaza su producto o se rechaza su persona y
debe retribuir con afecto a ese desprecio. Situaciones de encontrarse en un lugar distinto, desconocido y que
produce la necesidad de alejarse de él y donde debe permanecer y terminar tu labor. Situaciones en las que
necesita meditar, pedir inspiración o ayuda y mantenerse concentrado, lo que desarrolla la perceptividad y
sensibilidad frente a las cosas.
El Servicio Voluntario sirve para conocer las diversas realidades sociales: pobres y ricos, obreros y
empresarios, jóvenes y viejos. Es el mejor modo de asumir generalidades en función de la experiencia. Es
también el mejor modo de desarrollar la prudencia, la firmeza y la templanza, por la enorme variedad de
situaciones que se crean en ello.
El cambiar un producto por un valor de manera voluntaria e incondicional puesto que ese valor se entrega al
beneficio de quienes comparten el ideal de la maduración, transforma el ejercicio del voluntariado en un
sistema de transformación de la posesión impositiva en donación voluntaria, lo cual restaura el verdadero
dominio sobre la creación. Así las cosas logradas mediante este sistema se transforman en objetos
entregados voluntariamente y recibidos como donación, sin esa pertenencia egoísta basada en la pretensión
del poseerla.
El desarrollo espiritual va a depender de la amplitud de mira de quien emite el juicio, por eso es necesario
que el joven enriquezca sus limitaciones con una actitud aperturista exploratoria.
En esta etapa, viajar, interactuar, comunicarse con gente de otro extremo al suyo, ayuda a la comprensión de
realidades presupuestas. El joven tiende a juzgar desde su propia percepción sin darse cuenta de que los
expertos disponen de mayores argumentos que ellos. El presenciar realidades distintas, el explorar territorios
extraños y el reconocer diversas formas de relación ayuda a templarse, ser prudente y ser firme en sus
proposiciones.
El joven es el genio del mañana, el santo y el padre en potencia cuyos recursos deben ser extensos para el
beneficio de sus consecutivos.
la adolescencia se termina en el dominio sobre los extremos
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El Testimoniar sobre el sentido de la vida ayuda a restaurar la relación ínter fraternal incondicional.
Ayuda a ubicar y restaurar el verdadero linaje vincular del hermano mayor, del heredero inmediato
de la posición paterna. El salir a educar o informar al otro sobre el sentido de la vida y sobre el
dominio del celo y los instintos, posiciona al informante en la posición de líder, maestro y padre del
informado.
Quien testimonia asume la posición de apoderado o padre espiritual del informado quien ha de
asumir y reconocer en algún momento esa posición de sentirse hijo espiritual del informante. Cuando
esto se establece, cuando ocurre esa verbalización en la que el informado reconoce al informante
como padre espiritual, mediante una tarjeta o, carta de agradecimiento o, mediante su testimonio
verbal, cuando eso ocurre, el informante adquiere esa posición de hermano mayor o heredero del
verdadero paternazgo.
No es fácil encontrar a quien se interese por aprender sobre si mismo, por lo mismo, obliga a quien
testimonia a buscar recursos de interés, obliga a informarse, a descubrir en su investigación, a
profundizar en su comprensión para poder satisfacer las incógnitas del informado.
El testimoniar es el mejor ejercicio para desarrollar la seguridad en tu criterio, y para reafirmar tu
vocación, determinación y compromiso. Dar testimonio de realidades inmanentes y constantes
aseguran la racionalización de quien las expone. En muchos casos, el joven guarda sus criterios
porque duda de su veracidad. Cuando se testimonia o comparte con otros y se escucha el raciocinio
o justificativo del otro, se puede evaluar la convicción hasta llegar al justificativo acertado.
Cuando pensé en la vida tuve muchas dudas sobre cómo definirla hasta que después de testimoniar
con los alumnos en muchas ocasiones y captar sus evaluaciones llegué a la conclusión de que vida
es el conjunto de fuerzas que posibilitan la realización de un propósito y esa definición he visto que
se ajusta a la realidad de la vida y me asegura en mis exposiciones.
Dar testimonio de los descubrimientos es el mejor modo de memorizar, recordar y estar en contacto
con el desarrollo de la inteligencia.
El intelecto busca el juicio justo y nuestra conciencia determina la justicia del juicio en base a sus
recursos y experiencias.
la adolescencia se termina en el dominio sobre los extremos
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El Dominio y control sobre los instintos de protección, de mantenimiento y de reproducción y sobre
el celo emocional, intelectual y motivacional. El ejercicio del dominio requiere de una concentración
constante, de estar siempre alerta, a la espera de la diferencia, de la dificultad, del desvinculo, para que,
cuando aparezca cualquiera de estos casos seamos lo suficiente inteligentes, hábiles y atinados como para
no caer en los extremos, de descalificación, descrédito o desprecio frente al otro. El control del celo
emocional tiene que ver con mantener el vínculo con el contrario, con el no perder su posición de objeto de tu
proposición, con el no divorciarse del otro, no despreciarlo con nuestro lenguaje corporal, ni con nuestras
conductas o conocimientos.
Es muy común entre personas educadas, cuando la discusión se pone tensa en el encuentro de diferencias
que se diga: "cambiemos de tema" o "debo ir al baño" o ¿qué piensas tú al respecto? dirigiéndose a un
tercero. Este modo de -sacarse el pillo- es una manera de decir: "Yo sigo creyendo en lo que te dije y no voy
a transar contigo en entenderte, por lo mismo estoy buscando algún recurso que te demuestre lo equivocado
que estás, es decir, te estoy descalificando, desacreditando y despreciando por eso que es distinto a lo mío".
Cuando se encuentran diferencias y no se puede llegar a aun acuerdo es mejor liberar al diferente con un,
por ejemplo: "desconozco el tema en profundidad, dame un tiempo para informarme y luego conversamos".
O, me sorprende lo que dices, no lo había escuchado de ese modo, tal vez sea necesario revisarlo una vez
más para llegar a su justicia.
O, es posible, pero no lo había visto de ese modo.
El celo opera en base a una amenaza que alerta a la conciencia de la posibilidad de riesgo o peligro. El celo,
frente a esa alerta adquiere una actitud defensiva y eso agrede a quien o quienes la perciben. Este juego es
necesario reconocerlo y ser capaz de captar al otro en actitud defensiva. El defensivo, no necesariamente
quiere atacar o agredir, en ocasiones es una actitud de alerta únicamente y es el otro, el que recibe o percibe
esa actitud quien asume estar siendo agredido. Como son actitudes y estímulos sensibles, son pocos los
casos en los que estas personas reconocen el mecanismo de agresión y por esta razón es necesario
plantearla y conocerla previamente, para poder detener las respuestas agresivas.
El instinto también opera en base al celo característico dela especie, en este caso de la humana. El celo
protector, de sobrevivencia o mantenimiento y de reproducción, operan en cada caso en consecuencia con
los estímulos que los despiertan, pero siempre sometidos a la autoridad de la conciencia de cada individuo,
por lo mismo el tema es cómo desarrollamos la conciencia moral, ética y estética del individuo para que sepa
juzgar en justicia y operar en conseciencia con dicha justicia.
la adolescencia se termina en el dominio sobre los extremos
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El dominio sobre las emociones o sobre el celo emocional es un tema que necesita de mucho
entendimiento, madurez y recursos. No es fácil relajarse frente a quien te traiciona, te acusa o te
agrede. Tampoco es fácil perdonar al corrupto que te roba o al violento que te daña. No es fácil, y
por eso se necesita de un entrenamiento previo. Los deportes son un medio de ejercitar el
dominio emocional, en especial los deportes competitivos, pero el Voluntariado es el mejor
entrenamiento del dominio sobre las emociones. También el Testimoniar. El enseñar al otro lo
aprendido para reafirmarse en ello.
El dominio sobre el celo intelectual o sobre la exposición o explicación del conocimiento, tiene
mucho que ver con el control sobre la arrogancia, la indiferencia, la ignorancia o la prepotencia. El
celo intelectual aparece cuando alguien nos dice algo que no corresponde o no concuerda con
nuestro saber. En ese caso es necesario priorizar el mantenimiento de la unidad en la relación a
priorizar el poner en evidencia la equivocación del otro. Es mejor callarse y buscar el momento
adecuado para hacerle entender su error que demostrarle que es un errado. La evidencia del
error, sin querer lo declara mentiroso y eso no es muy agradable para nadie.
La emisión de juicios sin fundamento dejan de manifiesto la inoperancia e ignorancia de quien los
emite. Escuchar a quien emite juicios sin fundamentos desconfía y separa de quien los emite.
La acertividad por el contrario, atrae e interesa. Lo mismo ocurre con quien responde a la
naturaleza de una necesidad máxima. Quien responde resolviendo o realizando es motivo de
atractivo. Esta es la razón que declara la importancia del dominio. Es necesario desarrollar el
hábito al control de las conductas y al dominio de los extremos.
El joven que demuestra dominio, juicio justo y actitud diligente ante las necesidades que se
creen, resulta atractivo, interesante y necesario para quienes establecen relaciones con él.
la adolescencia se termina en el dominio sobre los extremos
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El dominio sobre el celo conductual, sobre el no descalificar o sobre el no dominar al otro, es de
vital importancia. En ocasiones creemos que estamos sirviendo a los hijos con nuestra protección
y ayuda, y en realidad les estamos controlando sus libertades, les estamos poseyendo o
manipulando su destino en lugar de darles la confianza necesaria para ser autónomos y maduros
por si mismos. Tanto la descalificación como la imposición son extremos del celo motivacional y
debemos controlar su dominio.
El control y dominio sobre el instinto de protección tiene que ver con el controlar la ansiedad y la
angustia, condimentos estos del miedo. El miedo es un sentimiento extremo de protección. La
protección frente a un peligro es un estado de alerta, pero no un estado de inhibición, ni tampoco
un estado de reacción violenta, estos estados de inhibirse o violentarse son conductas derivadas
de la decisión de huir o, de la decisión de eliminar el peligro.
Los límites deben orientar, no restringir. Limitar a un joven es rayarle la cancha en el buen sentido
de la palabra. Es hacerle entender que no debe hacer aquello que le perjudica, confunde o lo
daña. Es decirle con firmeza que se expone a consecuencias que no son agradables para nadie y
mucho menos para él, pero que si asume el afrontarlas puede y dispone de la libertad como para
entregarse a ellas.
Dominar los extremos no es obsesionarse ni fanatizarse en la repetición de conductas
inexplicables o incomprensibles, todo lo contrario, es responsabilizarse por orientarse en aquellas
funciones que benefician su función normal normada. No conozco a nadie que se considere
fanático por ir al baño todos los días de su vida. Nadie diría que se es fanático por repetir una
conducta natural.
El dominio de las conductas, de los conocimientos y de la satisfacción del beneficio natural es
algo normal.
la adolescencia se termina en el dominio sobre los extremos
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El miedo es un instrumento eficaz en el control y dominio sobre los demás, en el posicionar al otro en una
ubicación sumisa. Esto lo conocen bien los gobernantes y lo utilizan en la consecución de sus finalidades
nacionales o personales. Cuando Rusia anuncia su dispositivo antimisiles en Europa, no está diciendo otra
cosa que cuídense del peligro que esto supone, y ese miedo de los países vecinos les obliga a asumir una
conducta de entrega a las voluntades Rusas.
Lo mismo ocurre en la familia cuando el padre dice no tenemos plata para pagar las cuentas, así es que si
no cierran las llaves del agua y apagan las luces temprano tendré que suspender sus mesadas para poder
pagarlas, lo que obliga a los niños a asumir un rol de sometidos a la voluntad del padre, por el miedo a
perder sus mesadas.
Eso sería distinto de: Hagamos un ejercicio de superación personal. Para que puedan desarrollar la
madurez en el dominio de sus conductas, les propongo hacer el ejercicio de asumir que las ampolletas y
los grifos son de ustedes y deben utilizarlos en su justa medida para que su uso no se transforme en
extremo. Después de una semana veremos quien fue más eficaz en su servicio y comentamos. Claro que
esto no funciona con todos, hay quienes exigen del temor para poderse motivar.
El miedo es una limitación que debe ser superada. Es distinto el instinto de protección que el temor por
miedo a realizar algo.
El miedo generalmente se deriva de lo desconocido, es por esa razón que debemos explorar lo
desconocido hasta poder superar el temor a lo ignorado.
El miedo se supera al determinarse en responder a la necesidad máxima fundamental, responder al
cumplimiento del deber, reconocer el juicio justo y resolverlo en justicia, además de restaurar, restablecer,
o realizar el afecto incondicional completo.
Las máximas necesidades se desprenden de carencias sociales, por ejemplo: la carencia en recursos
humanos obliga a la inmigración; la carencia en recursos alimenticios obliga a la importación. La carencia
de confianza internacional obliga a establecer acuerdos, convenios o contratos entre naciones. Lo mismo
ocurre con la carencia de ideales globales que obliga a buscar una orientación valida para todos.
La máxima necesidad actual es encontrar el ideal de la creación absoluto y cumplirlo a nivel individual,
familiar, tribal, comunal, regional estatal, continental y mundial.
la adolescencia se termina en el dominio sobre los extremos
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El control sobre el miedo, sobre la ansiedad y sobre la angustia facilita la moderación del individuo y posibilita
el diálogo entre personas, facilita también el entregarse mutuamente al entendimiento de las necesidades
globales compartidas. El temor por lo ignorado, o por lo desconocido es una limitación que el ser humano
debe superar. El humano ha sido creado para descubrirlo todo, para reconocerlo todo, para utilizar y
beneficiarse de todo. Somos herederos de la naturaleza entera, de sus estructuras y funciones, de sus
posibilidades y potenciales, de sus consecuencias y de sus orígenes, por lo mismo, nada, ni nadie debe
limitarnos y mucho menos una sensación, la del miedo.
El miedo es únicamente una sensación que invade nuestro sistema operativo y nos bloquea al actuar. El
instinto de protección alarma del riesgo al intelecto y este, justifica la paralización de la voluntad en ese
riesgo, cuando lo reconoce peligroso. Pero entre riesgo y peligro existen dos grandes diferencias. Tanto la
tentación, como el riesgo y el peligro son tres aspectos cuya dosis de inseguridad puede transformarse en
alarmante o peligrosa. Pero existen diferencias entre la tentación a probar una fruta exótica y la tentación a
perder la pureza abandonándose al intercambio genital prematuro. Distinto también es el riesgo a entrar en
un lugar oscuro con el nadar entre cocodrilos hambrientos, o distinto es el peligro de acelerar el auto a 100
Km hora con el caminar sobre un cable entre dos rascacielos. El grado de dificultad debe ser sometido al
entendimiento de los valores.
El maduro en el entendimiento de los valores, reconoce que por sobre los apetitos está la vida y que por
sobre la vida está el amor y por sobre el amor, la perpetuidad del valor. Y esto, en situaciones de riesgo, lo
ayuda a discernir si conviene o no romper ese límite. Por ejemplo: “si se asume que la conciencia del valor
del individuo se perpetúa en la existencia y que la incondicionalidad afectiva en el amor es la normativa de la
unidad recíproca, justa y adecuada que facilita el desarrollo del valor, frente a una situación de riesgo de ser
violada/o y perder la pureza en la autenticidad, el individuo masculino o femenino optaría sin duda alguna por
priorizar la pureza espiritual por sobre la vida”.
El maduro sabe que entregar la vida por la defensa del valor es un acto de heroísmo, que entregar el amor
por los valores absolutos es un acto de santidad, y que entregar el apetito por sobre la vida, o la preferencia
individual o grupal por la global es un acto natural normal.
Con este entendimiento, el educado puede mantener una rutina de exploración constante que le permita
reconocer los fundamentos naturales de la normalización. Puede ordenar sus hábitos de alimentación,
descanso y ejercicio, reconociendo aquellos importantes y necesarios para el buen funcionamiento de su
salud física. Puede también explorar dentro de las posibilidades del ambiente porque supera el miedo y las
limitaciones de lo fragmentario o egoísta, seduciendo con afecto, persuadiendo con verdad y motivando con
el ejemplo del cumplir con el deber de satisfacer a la máxima necesidad lo que garantiza su normalización.
la adolescencia se termina en el dominio sobre los extremos
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El dominio sobre el instinto de mantenimiento exige de una regulación de los hábitos alimenticios, del
ejercicio y descanso. Del evitar caer en la adición e ingesta de venenos, alcoholes tabacos, bebidas; del
control de las imágenes que alteran la normalidad de la moderación. Imágenes violentas, provocativas,
morbosas, o agresivas para la normalidad emocional del ser persona.
El instinto de mantenimiento opera mediante los sentidos. La vista provee de imágenes que motivan a su
investigación, exploración y a utilizarlas. Lo que no se ve, se desconoce y no motiva hasta que se identifica
con algo conocido, por ejemplo el olor de una flor no se ve, pero se reconoce manzanilla o jazmín por el olor.
El olor sin el sentido del olfato nunca se podría reconocer. Esta realidad hace que el humano deba controlar
las apetencias provocadas por la motivación derivada de los sentidos. Si veo un plato repleto de exquisiteces
en la casa de una pareja de enemigos, cuando llevo más de diez horas sin comer, es lógico esperar que el
apetito me lleve a tomar algo de ese plato, antes de preguntar si estaba o no envenenado. Si mis ojos ven la
imagen sensual de una mujer provocativa, lógicamente esa imagen activa los sensores adecuados a esa
percepción y responde con los estímulos adecuados a la misma, lo que puede llegar al extremo de perder el
dominio de la situación. Por eso es importante el ejercer cierto control sobre los sentidos y apartarse de
aquellas situaciones inconvenientes para la normalización de las conductas y para la salud, tanto mental
como física.
Comer mejor, no es comer más, sino comer lo adecuado. Dormir mejor tampoco es dormir más, es dormir lo
adecuado. Verse mejor tampoco es disponer de más músculos que el otro es de disponer de lo adecuado.
Lo adecuado es justo y necesario o lo necesariamente justo. Dormir en exceso es sinónimo de pereza,
abandono, desorden y por lo tanto, delata la inseguridad e insuficiencia de quien lo practica. Comer en
exceso produce la misma sensación de abandono e irresponsabilidad, lo mismo ocurre con quien no cumple
rutinas, o no responde a las necesidades globales de su normalización.
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El dominio sobre el instinto de reproducción tiene que ver con el superar la tentación del apetito intergenital
prematuro y en esto es necesario recopilar información sobre lo que esto significa.
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Ser capaz de superar la tentación del apetito intergenital prematuro califica al joven con los atributos de
poder y dominio sobre una de las fuerzas más poderosas del universo, la fuerza reproductiva, la fuerza del
amor. Pero tanto la vida como el amor y la reproducción, son fuerzas sometidas a la voluntad de la perpetua
conciencia del valor absoluto, y ese es el establecimiento necesario a realizar. Poner la conciencia de los
valores absolutos por sobre la vida, el amor y la tradición.
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El dominio sobre los extremos emocionales, intelectuales y motivacionales, así como el dominio sobre los
instintos ayudan en el manejo del dominio de posición, de donde se efectúa la verdadera reciprocidad
vincular válida.
En la perpetuidad reproductiva se establecen posiciones de emisor y receptor así como en la radio existen
el micrófono y el audífono. Sin uno de ellos no se retransmitiría el sonido. Del mismo modo, no se
reproduciría la especie sin un emisor y un receptor del gene.
Emisor genital y receptor genital comparten la importante labor reproductiva. Uno, el emisor, responde al
llamado reproductivo voluntariamente cuando se ha motivado a responder y el otro el receptor recibe la
entrega cuando está voluntaria y libremente dispuesto a aceptarla, de ese modo se produce la recíproca
relación intergenital reproductiva. Recordemos que una relación no intergenital no es conyugal.
Para que la reproducción sea válida, tanto el emisor como el receptor deben estar motivados libre y
voluntariamente, pero al mismo tiempo deben estar completamente seguros de que el acto reproductivo
se ajusta al juicio justo, y beneficia siempre a todos, y deben sentirse plenos en la reciprocidad
reproductiva. Para establecerse justos, ambos cónyuges deben disponer de la autorización paterna, de
este modo, el intercambio genital se transforma en bendición.
En ese acto, ambas partes, emisor y receptor son responsables de su respuesta, pero el responsable del
cumplimiento del desarrollo y maduración del hijo, es el padre. El padre es quien responde
voluntariamente al llamado reproductor de la fuerza de la perpetuidad, y su responsabilidad recae en el
descubrir y reconocer si se dispone de todos los recursos en salud, educación y cuidados para asumir las
consecuencias de responder a ese llamado. El padre debe reconocerse capaz de afrontar la tarea de
sanar, educar, nutrir y proteger a su mujer y a sus hijos en caso de dificultades.
El padre es el modelo de orientador, juez y líder para el hijo. Un hijo sin modelo de identidad paterna
difícilmente podrá asumir su rol masculino, a no ser que otro se lo muestre. Un hijo sin un padre que
reconozca el juicio justo, difícilmente podrá sentirse seguro con el modelo de los cambios femeninos. Y un
hijo sin la orientación del descubridor, reconocedor y realizador de los valores absolutos, del que realiza,
resuelve y satisface a la máxima necesidad válida, difícilmente podrá asumir el rol de responder a la
máxima necesidad válida.
La adolescencia se termina en el dominio sobre los extremos
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Cuando no se supera la tentación del apetito a escapar de las situaciones riesgosas, el joven no logra
romper sus propias barreras sensibles, cognoscitivas o conductuales y se limita a si mismo reduciendo
su potencial. El apetito del instinto de protección invita a huir del riesgo. Todo lo desconocido supone el
riesgo de descubrirlo. Cuando se confía en que “todo vale” se puede superar el apetito a huir. Caer en
la tentación del apetito del instinto de protección y no superarlo es perder la tranquilidad y admitir el
miedo como compañero de las aventuras que jamás se cumplirán porque se teme estar en ellas.
Cuando no se supera la tentación de los apetitos del instinto de protección, nutrición, ejercicio o
descanso, se extrema el peso muscular engordando o adelgazando, se fatiga la estructura corporal y
sus sistemas óseo, circulatorio, respiratorio, digestivo, renal, nervioso, etc, hasta que el cuerpo no
resiste y se pierde la vida.
Cuando no se supera la tentación del apetito intergenital prematuro, se pierde la lealtad a la
maduración, y con ello, se pierde la pureza. Nadie puede decirse en justicia maduro si no ha logrado
superar la tentación del apetito intergenital prematuro y si no mantiene el dominio sobre los apetitos de
los instintos. El signo del maduro es que cumple con lo que debe por sobre lo que le apetece.
El joven capaz de ser fiel al verdadero paternazgo representado por la imagen del padre que encarna
la máxima incondicionalidad afectiva, y quien sobre la base de haber superado la tentación del apetito
intergenital prematuro es capaz de controlar los extremos emocionales, intelectuales y conductuales,
sin demostrar violencia, prepotencia o desorientación; que es capaz de controlar y dominar los instintos
de protección, mantenimiento y reproducción. Controla el miedo derivado de los estados de ansiedad y
angustia, domina el instinto de mantenimiento con una disciplina de regulación alimenticia y hábitos de
descanso y ejercicio dentro de lo que se considera adecuado, y controla y domina el instinto de
reproducción, superando la tentación del apetito intergenital prematuro, reconociendo los principios de
la creación, y compartiéndolos con sus pares, los entiende de manera suficientemente clara como para
dar a conocer que se rige por ellos, ese joven califica como post-adolescente.
El joven que reconoce el ideal del verdadero paternazgo y que asume libre y voluntariamente la
responsabilidad de madurar la sensibilidad del verdadero padre responsable, estableciendo un
verdadero núcleo gestor familiar vinculado en el afecto, en la justicia y en la bondad, ese joven
manifiesta el grado de madurez autónoma que lo califica responsable.
En ese instante se termina el periodo adolescente del joven. FIN
¡Ejercítate! Practica estos ejercicios
•
1-No reclames ni te quejes de tus insuficiencias sensibles. Si tienes frío,
caliéntate, si tienes calor refréscate, si te sientes solo busca compañía, si el
otro es diferente equilibra esa diferencia en ti. Si algo no te gusta soluciónalo,
si algo te falta búscalo. Si nadie te atiende, entiende o está atento a tus
proposiciones motívalo, persuádelo, sedúcelo, pero no te quejes, no reclames,
enfócate en solucionar no en declarar las insuficiencias.
•
2-No acuses la injusticia del otro ajústalo. No lo ajusticies, ¡ajústalo! Frente a
quien miente no lo insultes llamándolo mentiroso, explícale la verdadera
justificación de lo que dice.
No lo contraríes con lo contrario, persuade su interés con el juicio justo.
Acusarle de mentiroso no lo ayuda a confiar en ti.
•
•
3-No descalifiques al que comete algún error, colabora con él en el desarrollo
de lo completo. Si no cumple, muéstrale cómo se hace. Si no responde ¡no le
llames flojo! Espera hasta que se motive mientras le muestras el ejemplo de lo
correcto. Respetar no es mostrarse indiferente y tolerar las insuficiencias del
otro, es responder al cumplimiento del deber de realizar la máxima necesidad
valida para todo. Responde a las necesidades máximas en importancia.
•
No pierdas tu tiempo, solo dispones del que se te ha concedido y en cada
etapa de tu desarrollo debes cumplir el máximo de tu potencial, pararse es
quedarse atrás. Recuerda que la verdad por ser obvia se calla y porque se
calla se olvida.
¡Ejercítate!
•
4-Analiza y descubre necesidades y haz un listado en un papel. De todas ellas
analiza cual es la que tu puedes resolver y resuélvela.
•
Durante siete días descubre la máxima necesidad en importancia en tu lugar
de estudio o trabajo, y resuélvela.
•
5-Justifica las razones del por qué crees en lo que crees, por ejemplo sobre la
evolución, o sobre los extraterrestres, escríbelo en un papel.
•
Discierne de entre lo que conoces, aquello que es fundamental o justo. Trata
de ajustar tu juicio al juicio justo durante siete días y analiza tu examen el
domingo.
•
6-Responde al cumplimiento completo del deber necesario para mejorar a tu
pareja, tus padres o hermanos. Luego responde a las exigencias del otro sin
reclamar durante siete días. Analiza tus experiencias el domingo.
•
Estos seis ejercicios simples pueden cambiar tu percepción de la existencia. No
reclames ni te quejes, no acuses ni contradigas la información del otro y no rechaces
a quien por sus conductas, opiniones, o estado de ánimo altere el tuyo.
Evalúa la experiencia con estos ejercicios espirituales y si descubres algún beneficio
en ellos compártelos con tus amigos.
•
fin
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