«Ella ha mostrado mucho amor»
Un fariseo invitó a Jesús a comer con él
«Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se
sentó a la mesa. Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al
enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se
presentó con un frasco de perfume. Y colocándose detrás de él, se puso
a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba
con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume.
Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si este hombre fuera
profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una
pecadora!»
Pero Jesús le dijo: «Simón, tengo algo que decirte». «Di, Maestro!,
respondió él.
«Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios,
el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la
deuda. ¿Cuál de los dos amará más?».
Simón contestó: «Pienso que aquel a quien perdonó más». Jesús le
dijo: «Has juzgado bien».
Y volviéndose hacia la mujer, dijo de Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré
en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los
bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. Tú no me besaste;
ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar mis pies. Tú no
ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies. Por eso te digo
que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados, por
eso ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona
poco, demuestra poco amor» (Lc 7,36-47).
«Ella ha mostrado mucho amor»
Jesús se puso a la mesa
En varias ocasiones Jesús es invitado a la mesa por fariseos.
«Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del
fariseo, se puso a la mesa» (Lc 7,36).
«Mientras hablaba, un fariseo le rogó que fuera a comer con él;
entrando, pues, se puso a la mesa» (Lc 11,37).
«Habiendo ido en sábado a casa de uno de los jefes de los fariseos
para comer…» (Lc 14,1).
Esto es una muestra de reconocimiento hacia él:
«La mesa tiene el carácter de hacer amigos» (Plutarco, Cuestiones
conviviales 612D)
Lucas suele recurrir a procedimientos estilísticos del helenismo. En
estos casos hace uso del género literario del simposio:
simposion
griego: «beber juntos»  bebida y conversación que seguían a un banquete
En el marco del banquete van tomando la palabra diversos comensales de cierto
renombre, que expresan sus opiniones sobre un tema propuesto.
En la comida del Evangelio el fariseo anfitrión trata a Jesús de «Maestro», y
escucha con atención su razonamiento.
«Ella ha mostrado mucho amor»
Lo importante no es la comida, sino la reunión
«Medía mi deleite en estos encuentros sociales no por el placer físico,
sino por el placer del encuentro y de la conversación con los amigos.
Para nuestros padres era correcto llamar CONVIVIUM a estos festines
donde nos reclinamos con amigos, pues supone una comunión de
vida… Y cada día me uno a mis compañeros de mesa en una comida
social que prolongamos en la noche tanto como podemos hablando de
diferentes temas» (Cicerón, Sobre la vejez 13.45-14.46).
Rasgos característicos de un simposio
El anfitrión debe tener categoría una social alta y cierta sabiduría
Desde el comienzo se menciona al invitado de honor
Los demás invitados van apareciendo cuando se les da la palabra
El diálogo se inicia como comentario de un hecho poco habitual
El invitado principal concentra la atención
El invitado principal expresa las opiniones más significativas
El invitado principal emplea los argumentos más convincentes
«Ella ha mostrado mucho amor»
Una persona de mala fama
El diálogo del simposio suele iniciarse como comentario de un hecho
poco habitual. También en el Evangelio:
«Una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que
Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un
frasco de perfume. Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus
pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus
cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume.
Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si este hombre
fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es:
¡una pecadora!». Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que
decirte…» (Lc 7,37-40).
Las mujeres no asistían a los banquetes de varones. Tenían los suyos aparte. Por ejemplo,
Herodías no participa de la comida de Herodes Antipas.
Pero su hija, al entrar para danzar ante Herodes, juega un rol indigno de su status social: animar
una fiesta de hombres:
«Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales».
Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?»
Entrando adonde estaba el rey, le pidió: «Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja,
la cabeza de Juan el Bautista» (Mc 6,22-25).
«Ella ha mostrado mucho amor»
Una reunión seria
En un simposio ideal:
se debe beber poco.
tiene que haber sólo un poco de diversión
hay que dedicar la mayor parte del tiempo a la conversación
filosófica
Por eso Erixímaco propone:
«Ya que hemos decidido beber la cantidad que uno quiera y que nada
sea forzoso, la siguiente cosa que propongo es dejar marchar a la
flautista que acaba de entrar, que toque la flauta para sí misma o, si
quiere, para las mujeres de ahí dentro, y que nosotros pasemos el
tiempo de hoy en mutuos discursos» (Platón, Banquete 176E).
Se puede entonces comprender que la acción de la mujer y la falta
de resistencia de Jesús resultara impactante para el anfitrión del
banquete.
El tema debatido a continuación no habría sido abordado sin esta
acción que lo motivara.
«Ella ha mostrado mucho amor»
Reconocimiento para un profeta
«Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si este hombre
fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es:
¡una pecadora!» (Lc 7,39).
El fariseo y la mujer, cada uno desde su propia experiencia, toma una
postura respecto al carisma profético de Jesús:
Jesús ¿PROFETA?
Mujer
Confirma: ungía sus pies con perfume, para su
inminente ministerio de profeta itinerante hacia
Jerusalén.
YHWH dijo a Elías: «a Eliseo, hijo de Safat, lo
ungirás como profeta en tu lugar» (1 Re 19,16).
En Mc 14,3-9 la mujer unge a Jesús en la cabeza
como el Rey Mesías, que ya entró en Jerusalén.
Fariseo
Duda: un profeta debe ser clarividente:
«no hace nada el Señor YHWH sin
revelar su secreto a sus siervos los
profetas» (Am 3,7).
En lugar de dejarse tocar, Jesús debería
«denunciar sus pecados» (Is 58,1), como
hacen los verdaderos profetas.
«Ella ha mostrado mucho amor»
Un prestamista tenía dos deudores
El tema abordado a continuación es iniciado por Jesús mediante
una parábola que evoca una situación económica muy frecuente en la
Judea del siglo I EC.
«Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios,
el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la
deuda. ¿Cuál de los dos amará más?» (Lc 7,41-42).
Los pequeños propietarios solían caer en las redes de los
prestamistas, de las cuales era muy difícil librarse, por lo que tenían
que vender todos sus bienes y convertirse en jornaleros, cuando no en
esclavos.
Es muy significativo que al principio de la rebelión judía contra sus
dominadores (66-70 EC), como primera medida los rebeldes quemasen
los archivos donde se registraban las deudas.
«Irrumpieron en la ciudad alta y prendieron fuego a la casa del sumo sacerdote Ananías y los
palacios de Agripa y Berenice. Luego llevaron el fuego hasta los archivos públicos, dándose prisa
en destruir los contratos de los préstamos, impidiendo la cobranza de las deudas, con el objeto de
incorporar a sus filas a la multitud de deudores y lanzar contra los ricos a los pobres, seguros de la
impunidad» (Josefo, Guerra de los judíos II,426-427))
«Ella ha mostrado mucho amor»
Una manifestación de amor
En situaciones angustiantes de endeudamiento la condonación da
la posibilidad de comenzar de nuevo.
Engendra una gratitud proporcional a la deuda perdonada:
«¿Cuál de los dos amará más?» … «Aquel a quien se le perdona
poco, ama poco» (Lc 7,42.47).
Jesús hace ver a su anfitrión que la mujer pecadora ha tenido gestos
de amor que él ha descuidado.
La razón es que ha experimentado un perdón proporcional a sus
muchos pecados. Y por eso manifiesta también mucho amor:
causal
«Te digo que le han sido perdonados sus numerosos pecados,
porque ha amado mucho».
consecutivo
«Te digo que le han sido perdonados sus numerosos pecados,
por eso ha amado mucho».
oti
El sentido de la parábola de los deudores recomienda la segunda forma de traducción. El amor de la
mujer no es la causa de su perdón (ya lo habría percibido antes), sino la demostración de su gratitud.
«Ella ha mostrado mucho amor»
Dos modos de considerar a Dios
Fariseo
DIOS
Jesús
«Sed santos, porque yo, YHWH,
vuestro Dios, soy santo» (Lv 19,2).
«Sed compasivos, como vuestro
Padre es compasivo» (Lc 6,36).
Transcendencia
Condescendencia
SANTO = el Totalmente Otro
= el que es diferente de todo
lo creado
COMPASIVO = el que siente
con el otro = el que acoge al
otro como su semejante
Contra lo que su anfitrión piensa, Jesús es profeta, pero de un Dios que se afirma
también como misericordia, y no sólo como santidad.
Que se hace cercano con su perdón, del que todos necesitan.
Que es mejor aceptado por quien tiene conciencia de su pecado y no se refugia en su
pretendida santidad:
«Todo el pueblo que le escuchó, incluso los publicanos, reconocieron la justicia de Dios,
haciéndose bautizar con el bautismo de Juan. Pero los fariseos y los legistas, al no
aceptar el bautismo de él, frustraron el plan de Dios sobre ellos» (Lc 7,29-30).
Preparado por Fray Domingo Cosenza op
Descargar

Ella ha mostrado mucho amor - Lc 7,36