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La parábola
del fariseo y el publicano
Dos hombres subieron al templo a orar.
Uno era fariseo y el otro publicano.
Dios mío, te doy gracias
porque no soy como
los demás hombres…,
ni tampoco como ese
publicano.
¡ oh Dios !
Ten compasión de
mí, que soy
pecador
¡Atención!
La parábola, no nos va a
hablar de cómo rezan
estos dos hombres.
Sino cómo actúa Dios.
Todos saben cómo es un fariseo:
Un hombre piadoso,
ejemplar, observa fielmente
los mandamientos. Observa
estrictamente
todas
las
normas, paga rigurosamente
los diezmos, es de los que
sostienen el Templo, es de
los del Culto y Clero... Sube
al santuario sin pecados,
Dios no tiene más remedio
que…
Todos saben cómo es un fariseo:
Un hombre piadoso,
ejemplar, observa fielmente
los mandamientos. Observa
estrictamente
todas
las
normas, paga rigurosamente
los diezmos, es de los que
sostienen el Templo, es de
los del Culto y Clero... Sube
al santuario sin pecados,
Dios no tiene más remedio
que…
! Bendecirlo!
¡Qué va a hacer con un hombre tan bueno !
La gente también sabe, quién es un recaudador,
un judío que tiene una actividad despreciable.
El Templo, no es su sitio.
Lo mejor que puede hacer es
ofrecer sacrificio de expiación…
Porque lo necesita
De pronto Jesús concluye la
parábola con una frase tremenda:
“Os digo, que este
recaudador va a su casa
justificado por Dios, y
aquel fariseo, no.”
El hombre piadoso que ha hecho más de lo
que pide la Ley, no ha encontrado favor de
Dios ???
Y el publicano, que no ha hecho más que pecar, pero
se abandona a la misericordia de Dios, sin
comprometerse siquiera a cambiar de vida…
Y el publicano, que no ha hecho más que pecar, pero
se abandona a la misericordia de Dios, sin
comprometerse siquiera a cambiar de vida…
¡¡ Recibe el perdón!!
Jesús los ha pillado a todos por sorpresa.
De pronto, se les abre un mundo nuevo,
que les rompe todos los esquemas.
¡¡ Vamos a pensar !!
Cuando actuamos como el fariseo…
… estamos pensando en una religión,
donde solo caben los buenos
Pero cuando uno apela a la misericordia de Dios
como el publicano…
se está situando en una Religión diferente,
donde caben todos.
¿Será verdad esto?
¿Tendrá razón Jesús al decir que la última palabra no la
tiene la Ley, que juzga nuestra vida, sino la misericordia
de Dios que escucha nuestra invocación?
La primera reacción de Dios ante sus criaturas
es la compasión.
Todo el que quiera parecerse a Dios tendrá que ser así: Compasivo
Condición necesaria para la venida del Reino de Dios.
La segunda, como meta de todo:
la dignidad de los últimos.
Jesús quiso poner toda la historia de la humanidad mirando
a los últimos. El progreso consiste en mejorar la situación
de los últimos.
No hay otro progreso.
En resumen:
Sed compasivos como compasivo es
vuestro Padre del cielo.
Textos: J.A. Pagola
http://www.granosdemaiz.com
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