El “testamento” de Bernadette Soubirous,
la jovencita a quien se apareció la Virgen de Lourdes
El texto aquí presentado
no ha sido escrito
por Santa Bernadette,
si bien manifiesta
con precisión
lo que fue su vida.
Podemos creer
que estas palabras
vivían en su corazón,
aunque ella nunca
las habría manifestado
ni de palabra ni por escrito.
Fue la escritora Marcelle Auclair quien, escribiendo su vida,
interpretó los más íntimos sentimientos de Bernadette,
poniendo en su boca estas palabras:
Hay una mujer de 35 años que está muriendo,
Marie Bernarde Soubirous,
“conversa” de las Monjas de Nevers,
en el mundo Bernadette,
aquella que había visto y hablado
con la Virgen en Lourdes.
Tenía una pierna
en putrefacción.
Contempla su pasado
de miseria y de hambre primero,
de desprecios e injusticias después,
de incomprensión siempre.
Y éste es su testamento espiritual:
Por la indigencia de mamá y de papá
por la ruina del molino,
por el vino del cansancio,
por las ovejas con roña:
¡gracias, Dios mío!
Boca de más era yo para darle de comer;
por los niños que cuidaba,
por las ovejas que guardaba,
¡gracias!
Gracias, Dios mío,
por el Procurador,
por el Comisario,
por los gendarmes,
por las duras palabras de Don Peyremale.
Por los días en que viniste, Virgen María,
por los días que no viniste,
no sabré darte las gracias más que en el Paraíso.
Pero por el bofetón recibido,
por las burlas, por los ultrajes,
por quienes me han considerado una loca,
por quienes me han considerado mentirosa,
por quienes me han creído una interesada,
¡GRACIAS, VIRGEN SANTA!
Por la ortografía que nunca he sabido,
por la memoria que nunca he tenido,
por mi ignorancia y mi estupidez,
¡gracias!
¡Gracias, gracias, porque si hubiera habido
en la tierra una niña más estúpida que yo,
la habrías escogido a ella!
Por mi madre muerta lejos,
por la pena que sentí cuando mi padre,
en vez de abrir los brazos
a su pequeña Bernadette,
me llamó Sor María Bernarde:
¡gracias, Jesús!
G r a c i a s,
por haber saciado de amargura
este corazón demasiado tierno que me has dado.
Por Madre Josefina
que ha proclamado
que no valgo para nada
¡GRACIAS!
Por los sarcasmos
de la madre Maestra,
por su voz dura,
por sus injusticias,
por sus ironías,
y por el pan
de la humillación,
¡gracias!
Gracias
por haber sido aquella
a quien Madre Teresa
podía decir :
"No me haces nunca
suficientes desastres".
Gracias por haber sido
la privilegiada de los regaños,
de quien mis Hermanas decían:
“¡Qué suerte no ser Bernadette!".
Bernadette en la gruta de Massabielle en una foto de 1863
¡Gracias por haber sido
Bernadette,
amenazada de prisión
porque te había visto,
Virgen Santa!
Mirada por la gente
como un bicho raro;
esa Bernadette
tan mezquina
que al verla se decía:
“¿No es más que ésta?!".
Por este cuerpo miserable
que me has dado,
por esta enfermedad
de fuego y de humo,
por mis carnes en putrefacción,
per mis huesos cariados,
por mis sudores, por mi fiebre,
por mis dolores sordos y agudos,
¡GRACIAS, DIOS MIO!
Por esta alma que me has dado,
por el desierto de la aridez interior, por tu noche
y por tus relámpagos, por tus silencios y tus rayos;
por todo, por Tí ausente y presente, ¡gracias!
¡GRACIAS, OH JESUS!
Sobre el heroico, sobrehumano
“gracias” de Bernadette,
hacen eco las palabras
de la Santísima Virgen
durante las apariciones
de veinte años antes:
Bernadette murió a los 35 años y su cuerpo
fue desenterrado tres veces en el espacio de 46 años,
por motivo del proceso de canonización,
con la increíble sorpresa de que siempre estaba intacta,
a pesar de que su rosario estuviera ya oxidado
y el hábito húmedo.
Los médicos que por primera vez la reexhumaron tuvieron
la sorpresa de encontrarla del todo incorrupta (y lo sigue estando)
estando intacto el hígado, que al parecer es lo primero que se deshace,
estando intactos también los dientes y las uñas.
Además, después de tantos años desde su muerte,
por su cuerpo aún corre sangre líquida.
Es algo sobrenatural,
y todo lo que es sobrenatural es obra de DIOS.
Por lo cual la Iglesia autorizó ponerla en una urna de cristal
en Nevers, expuesta a la veneración de los peregrinos.
Hoy día, Santa Bernadette, nacida el 7 de enero de 1844,
tendría 167 años.
Y para que se hagan una idea de cómo se encuentra
y asombrarse por cómo se ve, aquí pueden contemplarla
Una oración que revela su corazón
“Plegaria de una pobre mendiga a Jesús:
Oh Jesús, te ruego que me des el pan de la humildad,
el pan de la obediencia,
el pan de la caridad,
el pan de la fuerza para vencer mi voluntad
y fundirla en la Tuya,
el pan de la mortificación interior,
el pan del desapego de las criaturas,
el pan de la paciencia
para soportar las penas que sufre mi corazón.
Oh Jesús, Tú quieres que esté crucificada: ¡fiat!
Dame el pan de la fuerza para sufrir bien,
el pan de no ver más que a Tí sólo en todo y siempre.
Jesús, María, la Cruz: yo no quiero más amigos que éstos”.
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El testamento de Bernadette Soubirous