4. LA NATURALEZA DE DIOS Y
SU OBRAR
La esencia de Dios es la
plenitud del ser subsistente.
Dios no es una idea del hombre, un
ser imaginario:
“Dios tiene un nombre. No es una
fuerza anónima. Es (...) capaz de
ser íntimamente conocido y de ser
invocado personalmente” (CEC,
203).
La esencia de Dios es la
plenitud del ser subsistente.
Ante la presencia atrayente y misteriosa de
Dios, el hombre descubre su pequeñez
(CEC, 208).
Pero porque Dios es santo, puede perdonar
al hombre que se descubre pecador
delante de Él (CEC, 209).
Dios se revela “rico en misericordia” (Ef
2,4) hasta dar a su propio Hijo por nuestra
redención.
La esencia de Dios es la
plenitud del ser subsistente.
Dios se ha revelado como “El que es” o “Yo
soy el que soy” (YHWH) (Cf. Ex 3, 14):
Trascendente y cercano;
Infinito, no limitado;
Incomprehensible; toda posible perfección es
realidad en Él; cada perfección es tan
grande que abarca todas y se identifica con
su ser :
1. simple: sin composición.
2. inmutable: no cambia.
La esencia de Dios es la
plenitud del ser subsistente.
Dios es la plenitud del Ser y de
toda perfección, sin origen y
sin fin. Mientras todas las
criaturas han recibido de Él
todo su ser y su poseer. Él solo
es su ser mismo y es por sí
mismo todo lo que es (CEC,
213).
La infinita perfección divina
Dios es Uno.
Hay un único Dios, Padre, Hijo y
Espíritu Santo (CEC, 200-203).
“El que es”, es necesariamente
Uno:
por su unidad perfectísima, sin
división interior, porque es el
único.
La infinita perfección divina
Es la realidad más verdadera y
plena:
Aquél que, siendo
infinitamente superior al
mundo, es su Creador; y que
no es ajeno a nosotros.
“En Él vivimos, nos movemos y
existimos” (Hch 17, 28).
La infinita perfección divina
Sólo en el cielo, después de esta
vida, podremos ver a Dios cara a
cara. Ahora, Dios quiere que
creamos en Él: “Bienaventurados
los que sin ver, han creído” (Jn 20,
29).
Pero podemos conocer mucho de
Él con la inteligencia y, sobre todo,
con la fe.
La infinita perfección divina
Conocemos por la fe que “Dios es amor” (1 Jn 4, 8):
No es algo, sino Alguien, que conoce y ama, es
conocimiento y amor.
Conocemos por la razón que es:
Uno (unidad perfectísima y uno solo);
la Verdad misma.
El Bien , la Belleza , espíritu , inmutable.
Imitamos de alguna manera la unidad de Dios por la
unidad de vida; la sencillez es como la sal de la
perfección.
El obrar divino
Dios es vida infinitamente perfecta, es un “Dios
vivo” que da la vida a todo lo que existe.
Posee inteligencia y voluntad infinitas: un acto
infinito y eterno de conocer y amar: a Sí mismo, y
en Él a toda criatura.
Operaciones ad extra: las que tienen efectos en las
criaturas.
Operaciones ad intra: las procesiones de las
Personas divinas en el seno de la Trinidad.
El obrar divino
Dios es el Padre todopoderoso. Su
paternidad y su poder se esclarecen
mutuamente. Muestra, en efecto, su
omnipotencia paternal por la manera
como cuida de nuestras necesidades (cf
Mt 6, 32); por la adopción filial que nos
da ("Yo seré para vosotros padre, y
vosotros seréis para mí hijos e hijas,
dice el Señor todopoderoso" (2 Co 6,
18)); finalmente, por su misericordia
infinita, pues muestra su poder en el
más alto grado perdonando libremente
los pecados (CEC, 270).
El obrar divino
La fe en Dios Padre Todopoderoso
puede ser puesta a prueba por la
experiencia del mal y del sufrimiento. A
veces Dios puede parecer ausente e
incapaz de impedir el mal. Ahora bien,
Dios Padre ha revelado su omnipotencia
de la manera más misteriosa en el
anonadamiento voluntario y en la
Resurrección de su Hijo, por los cuales
ha vencido el mal. Así, Cristo crucificado
es “poder de Dios y sabiduría de Dios”.
El obrar divino
“Porque la necedad divina es más sabia
que la sabiduría de los hombres, y la
debilidad divina, más fuerte que la
fuerza de los hombres” (1 Co 2, 24-25).
En la Resurrección y en la exaltación de
Cristo es donde el Padre “desplegó el
vigor de su fuerza” y manifestó “la
soberana grandeza de su poder para
con nosotros, los creyentes” (Ef 1, 1922) (CEC, 272).
Incomprensibilidad y
conocimiento analógico .
Nuestro conocimiento de Dios es verdadero
conocimiento, pero analógico: a partir
de la semejanza con Dios que tienen las
cosas del mundo.
Pero hay que tener en cuenta que Dios
trasciende toda a criatura.
“Entre el Creador y la criatura no se puede
señalar una semejanza tal que la
diferencia no sea mayor todavía”.
Incomprensibilidad y
conocimiento analógico .
Conocimiento de Dios por
Afirmación
Negación
Eminencia
De la humanidad y afán de conocerlo .
No puede ser abarcado,
ni medido,
ni completamente entendido