1. LA EXISTENCIA DE DIOS
Conocimiento de la existencia de
Dios.
modo inmediato o directo
“A Dios nadie lo ha visto
nunca” (Jn 1, 18)
Es un conocimiento imposible
para la inteligencia humana.
modo mediato o indirecto
La Iglesia “mantiene y enseña que
Dios, principio y fin de todas las
cosas, puede ser conocido con
certeza a partir de las cosas
creadas, mediante la luz natural de
la razón humana” (CEC, 36)
Conocimiento de la existencia
de Dios.
La voluntad tiene una gran influencia sobre
la inteligencia.
Si más que la verdad se busca el placer, en
la práctica se rechazan las normas morales
objetivas, que exigen sacrificio.
Se acaba silenciando la conciencia.
Las disposiciones personales y
el conocimiento de Dios
Si se busca sinceramente la verdad,
aunque resulte incómoda...
...se llega con relativa facilidad a conocer
a Dios y a saber bastante de Él...
...porque no se oscurece voluntariamente
la inteligencia, y porque la apertura a la
verdad facilita el don de la fe.
Del mundo material a Dios
DEMOSTRACIÓN RACIONAL DE SU
EXISTENCIA
El hombre que busca a Dios descubre
ciertas vías o pruebas de su existencia: “
no en el sentido de las pruebas propias de
las ciencias naturales, sino en el de
argumentos convincentes que permiten
llegar a verdaderas certezas (CEC, 31).
Del mundo material a Dios
DEMOSTRACIÓN RACIONAL DE SU
EXISTENCIA
Por el movimiento o cambio: exige un
primer motor inmóvil.
Porque nada es causa de sí mismo: exige
una causa incausada.
Porque todo es contingente: tuvo principio,
por lo que recibió la existencia de un ser
absoluto (necesario por sí mismo).
(Cfr. CEC, 32; STh, I, q.2, a.3)
Del mundo material a Dios
DEMOSTRACIÓN RACIONAL DE SU
EXISTENCIA
porque los seres tienen diversos grados de
perfección: debe existir algo con la
perfección en grado máximo
por el orden del universo: exige una
inteligencia ordenadora
(Cfr. CEC, 32; STh, I, q.2, a.3)
Del espíritu humano a Dios
El hombre: con su apertura a la verdad y a
la belleza, con su sentido del bien moral,
con su libertad y la voz de su conciencia,
con su aspiración al infinito y a la dicha...
percibe signos de la existencia de Dios y de
su alma espiritual. La "semilla de eternidad
que lleva en sí, al ser irreductible a la sola
materia" (GS 18, 1; cf 14, 2), su alma, no
puede tener origen más que en Dios (CEC,
33).
Del espíritu humano a Dios
Todo hombre desea su propia felicidad, con
un deseo indestructible: nadie busca ser
infeliz.
La transitoriedad de la vida y la limitación
de los bienes del mundo chocan con ese
deseo de felicidad, y con la apertura
ilimitada a la verdad y al bien.
Del espíritu humano a Dios
Las ansias de felicidad incluyen el deseo de
permanecer siempre: la inmortalidad no
es sólo una verdad que se puede
conocer con la razón y con la fe, es
también una aspiración del hombre.
Del espíritu humano a Dios
El deseo de felicidad del hombre sólo se
puede colmar con el BIEN INFINITO Y
ETERNO: es decir, el conocimiento de Dios
y de la inmortalidad del alma son las
cuestiones más decisivas, de las que
depende la orientación más radical de la
propia vida.
Del espíritu humano a Dios
“El hombre, pequeña parte de tu creación,
quiere alabarte. Tú mismo le incitas a ello,
haciendo que encuentre sus delicias en tu
alabanza, porque nos has hecho para ti y
nuestro corazón está inquieto mientras no
descansa en ti” (San Agustín, Confesiones,
1, 1, 1).
Del espíritu humano a Dios
“El deseo de Dios está inscrito en el
corazón del hombre, porque el hombre ha
sido creado por Dios y para Dios (...) y sólo
en Dios encontrará la verdad y la dicha que
no cesa de buscar” (CEC, 27)
Del espíritu humano a Dios
La existencia de una ley natural, que se
manifiesta por la convicción espontánea de
la diferencia entre el bien y el mal, y de la
obligación de hacer el bien, conduce a
reconocer a Dios como Suma Verdad,
Sumo Bien y Sumo Legislador. Si no, todo
sería relativo.
La posibilidad de negar a Dios
Causas intelectuales del ateísmo
Ateísmo
TEÓRICO: necesita destruir argumentos
indestructibles: la razón puede demostrar
la existencia de Dios.
“En cuanto rechaza o niega la existencia de
Dios, el ateísmo es un pecado contra la
virtud de la religión (Cfr. Rm 1,18)” (CEC,
2125).
La posibilidad de negar a Dios
Causas morales del ateísmo
Ateísmo
PRÁCTICO: “Los hombres se persuaden
fácilmente de que es falso o al menos
dudoso lo que no querrían que fuese
verdadero” (Pío XII).
El reconocimiento de Dios no va contra la
dignidad.
No es obstáculo para el progreso.
La posibilidad de negar a Dios
Agnosticismo
Pretende sostener que es imposible
afirmar o negar la existencia de Dios. Esto
“equivale con mucha frecuencia a un
ateísmo práctico” (CEC, 2128).
Generalmente procede del indiferentismo
voluntario.
“Dios quiere que todos los hombres se
salven y lleguen al conocimiento de la
verdad” (1Tm 2,4).
Religión natural y religión
revelada
La religión (de re-ligare) es el conjunto de
creencias, normas de conducta y actos de
culto que manifiestan el vínculo del hombre
con Dios.
No es un simple sentimiento, sino una
realidad objetiva.
Es una virtud que lleva a vivir de acuerdo
con esa realidad objetiva.
Religión natural y religión
revelada
La universalidad del hecho religioso da
testimonio de que el hombre naturalmente
está inclinado a conocer y tratar a Dios
(CEC, 28).
“En las condiciones históricas en que se
encuentra, el hombre experimenta muchas
dificultades para conocer a Dios con la sola
luz de su razón” (CEC, 30).
Religión natural y religión
revelada
Por lo anterior, Dios ha querido revelar al
hombre “verdades religiosas y morales que
de suyo no son inaccesibles a la razón, a
fin de que puedan ser, en el estado actual
del género humano, conocidas de todos sin
dificultad, con una certeza firme y sin
mezcla de error” (CEC, 38).
Religión natural y religión
revelada
También ha revelado verdades
sobrenaturales inaccesibles a la razón.
La religión cristiana no es sólo la búsqueda
por parte del hombre, sino que Dios ha
tomado y toma la iniciativa: se revela y se
da al hombre.
Virtudes naturales, perfección
humana y conocimiento de
Dios
El desarrollo de las virtudes naturales
(lealtad, fortaleza, sinceridad, laboriosidad,
audacia...) perfecciona al hombre y facilita
el conocimiento de Dios:
lo hace más dueño de sí;
lo hace más capaz de conocer la verdad
y comprometerse con ella, y de
comprometerse con el bien;
lo hace más capaz de conocer
(reconocer) a Dios.
Virtudes naturales, perfección
humana y conocimiento de
Dios
La ausencia de virtudes degrada al
hombre: sólo razona “astutamente”.
Ser mejores y hacer mejores a los demás.
¡un hombre con virtudes es más dueño de
sí, más libre, más capaz de comprometerse
con la verdad y el bien!
Gloria de Dios y felicidad del
hombre
Todas las cosas manifiestan el poder y la
bondad de Dios: le dan gloria.
El hombre, además, le da gloria
conociéndolo y amándolo: éste es su fin
último, y ésta es su felicidad y su
perfección.
En cada acción, para que sea perfecta y
nos haga felices, debemos buscar la gloria
de Dios.
Gloria de Dios y felicidad del
hombre
Además esto da su valor más elevado a las
cosas .
Ofrecimiento de obras .
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