¡Muéstrame tu
tesoro!
Infórmese
Instrucciones de Jesús
nuestros tesoros:
referentes
a
Mateo 6:19-24
• 6:19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín
corrompe, y donde ladrones minan y hurtan;
• 6:20 Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín
corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan:
• 6:21 Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro
corazón.
• 6:22 La lámpara del cuerpo es el ojo: así que, si tu ojo fuere
sincero, todo tu cuerpo será luminoso:
• 6:23 Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así
que, si la lumbre que en ti hay son tinieblas, ¿cuántas serán las
mismas tinieblas?
• 6:24 Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al
uno y amará al otro, ó se llegará al uno y menospreciará al otro: no
podéis servir á Dios y á Mammón.
Apocalipsis 3:14-18
• 3:14 Y escribe al ángel de la iglesia en LAODICEA: He
aquí dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio
de la creación de Dios:
• 3:15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. Ojalá fueses frío, ó caliente!
• 3:16 Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te
vomitaré de mi boca.
• 3:17 Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y
no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú
eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo;
• 3:18 Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en
fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de
vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza
de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
Relacione
1 Timoteo 6:17-19
• 6:17 A los ricos de este siglo manda que no sean
altivos, ni pongan la esperanza en la incertidumbre de
las riquezas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las
cosas en abundancia de que gocemos:
• 6:18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras,
dadivosos, que con facilidad comuniquen;
• 6:19 Atesorando para sí buen fundamento para lo por
venir, que echen mano á la vida eterna.
Consejo de Pablo al joven Timoteo:
1. No debemos adoptar actitudes arrogantes
respecto de lo que tenemos.
2. No debemos poner nuestra esperanza en
estas riquezas.
Perciba
El escenario que presentamos al principio de esta
lección no resulta ser tan fuera de lo común para
muchas personas. Mucha gente en nuestra
sociedad y en nuestro mundo ha tenido que tomar
esta clase de decisiones. Pero, dentro de nuestro
ámbito, todos estamos expuestos a perder en un
instante lo que es nuestro, ya sea por un incendio,
inundación, o una caída de la bolsa de valores. Por
esto, San Pablo mos dice que no pongamos
nuestra “esperanza en las riquezas, que son tan
inseguras.”
¡Muéstrame tu tesoro! Las palabras de Jesús:
“Porque donde esté tu tesoro, allí estará también
tu corazón”, ¡son ciertas! Dios puede cambiar su
corazón por medio de sus tesoros de perdón y fe.
Él calmará su ansiedad mediante su presencia real
en la Santa Cena. Diariamente provee todo lo que
usted necesita para su sustento.
Irónicamente, nuestro instinto natural de acumular
riquezas y gastarlas en nosotros, hace que nos
convirtamos en esclavos de nuestra riqueza terrenal.
Cristo, quien dio su vida por nosotros, nos enseña a
entregar nuestra vida por los demás. ¿Cómo
podemos ser ricos en buenas obras? ¿Cómo
podemos liberarnos del servicio del propio yo?
Cuando comenzamos a dar libremente a otros la
riqueza que Dios nos ha dado, es entonces que
compartimos nuestros tesoros de perdón, amor,
comida y bebida con los que nos rodean y que,
mediante la fe, servimos a Dios como nuestro señor.
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¡Hipócrita!